Firmes y Adelante

Enlaces El Sermón Dominical

Esta semana

Todos los Sermones

Contactar al autor

¡Suscríbete!

Domingo 29 de Octubre de 2017

¿Estás dormido?
Pastor Tony Hancock

Al nuevo recluta lo pusieron en servicio de guardia. Su turno de velador comenzó a las 2:00 de la mañana. Al principio, todo estaba bien. Como a las 4:00 de la mañana, sin embargo, empezó a tener mucho sueño. Dentro de poco, estaba dormido en su puesto. De repente, se despertó. ¡Frente a él estaba su comandante! Se quedó otro momento con los ojos cerrados, y luego, para despistar, dijo: "¡Amén!"

En cierto momento, el Señor Jesús pidió a algunos de sus discípulos que velaran y oraran. Sin embargo, como aquel soldado, también se quedaron dormidos. El les hizo una pregunta que yo también te hago en esta mañana: "¿Estás dormido?" No me refiero a que te duermas durante el sermón, aunque también te agradezco que no hagas eso. Me refiero a otra clase de sueño.

Durante las últimas horas de la vida de Jesús, después de compartir su última cena con los discípulos, se dirigió con ellos hacia un huerto llamado Getsemaní. El nombre Getsemaní significa "prensa de aceite", por los olivos que daban las aceitunas prensadas para producir aceite. De seguro era un lugar pacífico y tranquilo, con la luz de la luna que plateaba las hojas de los árboles.

Pero el corazón de Jesús no estaba tranquilo. Confrontaba la prueba más grande de su vida. Cualquier sufrimiento humano es poco a comparación con lo que El estaba a punto de sufrir. El sufrimiento físico sería enorme. Los soldados lo flagearían con látigos entrelazados con pedazos de piedra o de vidrio. Esos latigazos lo dejarían con la espalda convertida en carne molida.

Luego, tendría que cargar sobre la espalda una cruz de madera astillada. Por fin, lo colgarían desnudo frente a una multitud que se burlaría de El. Agonizaría bajo el sol abrasador mientras se le hacía más y más difícil respirar. Cada vez que tomaba aire, tendría que sostenerse sobre las manos y los pies clavados.

Ese sufrimiento fue terrible, pero lo que nosotros no nos podemos imaginar es el sufrimiento espiritual que enfrentaba. En la cruz Jesús se iba a convertir en culpable de los pecados más grotescos. Su Padre le daría la espalda, porque en ese momento El sufriría en su espíritu la vergüenza, la culpa y la condenación que merece toda la humanidad.

¿Por qué hizo Jesús esto? ¿Por qué vino a este mundo para sufrir tan terriblemente? Lo hizo porque tú y yo necesitamos un Salvador. Necesitamos ser librados de nuestra terrible carga de culpa. Por eso vino. Lo hizo por amor. Por eso, estando allí en el jardín del Getsemaní frente a esta terrible angustia, El clamó. En ese momento de dolor, El necesitaba el apoyo de los que habían estado más cerca de El durante sus tres años de ministerio.

Ahora, ¿qué crees que hicieron los discípulos mientras Jesús sufría? Seguramente se arrodillaron junto a El para apoyarlo con sus oraciones, ¿verdad? Me imagino que trataron de consolarlo lo mejor que pudieran. Pero ¡no! Esto no es lo que hicieron los discípulos de Jesús. ¿Sabes lo que hicieron? Se durmieron.

Y yo te pregunto: ¿Estás dormido? Vamos a leer Marcos 14:32-42 para ver la historia, y luego hacer algunas aplicaciones a nuestra propia vida:

14:32 Fueron a un lugar llamado Getsemaní, y Jesús les dijo a sus discípulos: "Siéntense aquí mientras yo oro".
14:33 Se llevó a Pedro, a Jacobo y a Juan, y comenzó a sentir temor y tristeza.
14:34 "Es tal la angustia que me invade que me siento morir -les dijo-. Quédense aquí y vigilen".
14:35 Yendo un poco más allá, se postró en tierra y empezó a orar que, de ser posible, no tuviera él que pasar por aquella hora.
14:36 Decía: "Abba, Padre, todo es posible para ti. No me hagas beber este trago amargo, pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú".
14:37 Luego volvió a sus discípulos y los encontró dormidos. "Simón -le dijo a Pedro-, ¿estás dormido? ¿No pudiste mantenerte despierto ni una hora?
14:38 Vigilen y oren para que no caigan en tentación. El espíritu está dispuesto, pero el cuerpo es débil".
14:39 Una vez más se retiró e hizo la misma oración.
14:40 Cuando volvió, los encontró dormidos otra vez, porque se les cerraban los ojos de sueño. No sabían qué decirle.
14:41 Al volver por tercera vez, les dijo: "¿Siguen durmiendo y descansando? ¡Se acabó! Ha llegado la hora. Miren, el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de pecadores.
14:42 ¡Levántense! ¡Vámonos! ¡Ahí viene el que me traiciona!"

Al centro de la historia está Jesús. Jesús no es la víctima en esta historia. El es el héroe. El sabe muy bien lo que le costará entrar en esta batalla. Lucha con sus propios sentimientos, como cualquier héroe lo hace. Al fin, sale vencedor.

Muchos héroes reciben el apoyo de sus seguidores. Miguel Hidalgo, por ejemplo, reunió todo un ejército que lo apoyó en su esfuerzo por lograr la independencia mexicana. Jesús también tuvo seguidores, pero en su momento de mayor necesidad, no lo apoyaron. Sin embargo, siguió firme. Jesús es la clase de héroe que vale la pena seguir. Es el Salvador que todos necesitamos.

Surge entonces la pregunta: ¿qué clase de seguidores seremos nosotros? Es bueno saber que no tenemos que ser perfectos para seguir a Jesús. A fin de cuentas, El no rechazó a Pedro, Jacobo y Juan por esta falla. Pero ahora que hemos recibido al Espíritu Santo, tenemos la capacidad de ser mejores. No tenemos que fallarle así a Jesús. Sin embargo, muchas veces estamos dormidos.

Como estos discípulos, nos dormimos cuando no estamos sintonizados con lo que le importa a Jesús. El estaba en angustia. En oración, llegó a pedirle al Padre que le quitara la copa de juicio que estaba a punto de beber. Pero ellos estaban totalmente inconscientes de lo que su Maestro sufría.

Como ellos, nosotros podemos estar tan distraídos por los asuntos de esta vida que ignoramos lo que a Jesús le importa. El sufrió, para que tú pudieras ser salvo. ¿Has aceptado la salvación? El murió para ofrecer la salvación a todo el mundo. ¿Te sacrificas para que otros puedan conocerlo? El te llama a vivir en honestidad y en amor. ¿Estás dispuesto a sacrificarte para perdonar, para amar y para ayudar a otros?

El líder soviético Nikita Krushchev contó acerca de una ola de crimen que llegó a las fábricas de su nación. Como resultado, los equipos de seguridad estaban en alerta. Cierta noche, un guardia vio a uno de los trabajadores que salía de la fábrica con un enorme bulto en una carretilla, cubierto con una lona. Detuvo al trabajador y le preguntó qué llevaba en la carretilla. El trabajador le dijo que sólo traía aserrín.

Cuando el agente de seguridad le mandó tirar la carga para revisarla, resultó ser cierto. Sólo llevaba aserrín. Durante toda una semana sucedió lo mismo: una caretilla llena de aserrín, cubierto con una lona, y la revisión. Por fin, el guardia le dijo al trabajador: "Tú y yo somos amigos. Anda, dime qué te estás robando de la fábrica, y te dejaré ir." El trabajador le contestó: "Carretillas, amigo. Estoy robando carretillas."

El aserrín era pura distracción. ¡Se estaba robando las carretillas! Del mismo modo, el enemigo trata de distraernos con cosas insignificantes - con aserrín - para quitarnos la atención de lo que a Jesús le importa. Jesús está trabajando en el mundo. El está llamando a los pecadores al arrepentimiento. Está obrando para que su reino crezca. ¿Estás en sintonía con El, trabajando con El? ¿O estás dormido?

Nos dormimos cuando prestamos más atención a lo físico que a lo espiritual. Los discípulos estaban cansados. Había sido una semana de mucha actividad. Querían dormir. Debo decir que es importante dormir. Debemos separar tiempo para descansar. El problema es que ése no era el momento para dormir.

Aun después de que Jesús les llamó la atención, seguían dormidos. ¿Por qué? Porque - como dijo Jesús - el espíritu está dispuesto, pero el cuerpo es débil. Aquí no se refiere al Espíritu Santo; si no, se escribiría con letra mayúscula. Más bien, se refiere al espíritu humano. Muchas veces, tenemos buenas intenciones, pero no disciplinamos a nuestro cuerpo para realizarlas.

Se cuenta de San Agustín que, poco después de su conversión, se encontró con una de sus amantes en la calle. Tan pronto la vio, dio la vuelta y se fue caminando en la otra dirección. Asombrada, la mujer gritó: "¡Agustín! ¡Soy yo!" El le respondió: "Sí, pero no soy yo." El ahora era otro hombre, porque en Cristo era nueva criatura. Huyó de la tentación.

¿Qué dice Jesús? "Vigilen y oren para que no caigan en tentación" (v. 38). Tenemos que estar alerta a las artimañas del enemigo, y ser fieles en la oración para que la tentación no nos venza. En 1 Tesalonicenses 5:4-6 Pablo escribe lo siguiente: "Ustedes, en cambio, hermanos, no están en la oscuridad para que ese día los sorprenda como un ladrón. Todo ustedes son hijos de la luz y del día. No somos de la noche ni de la oscuridad. No debemos, pues, dormirnos como los demás, sino mantenernos alerta y en nuestro sano juicio."

¿Estás dormido? ¡Despierta! Reconoce la realidad del mundo en el que vives, y prepárate para la batalla espiritual. No dejes que nada te quite el tiempo de oración. Si no estamos en oración, dejaremos de estar conscientes de la voz de Dios que nos guía. Fácilmente caeremos en tentación.

¿Te acuerdas del joven recluta que mencioné al principio? No supo vigilar, y aunque lo fingió, tampoco supo orar. ¡No seas como él! Más bien, ponte las pilas y comprende la realidad que estamos viviendo. Para hacerlo, el tiempo en oración es indispensable.

Esta semana, te animo a hacer una cosa concreta. Extiende tu tiempo de oración por cinco minutos. Si no tienes la costumbre de orar todos los días, comienza con cinco minutos al día. Si oras media hora, comienza a orar treinta y cinco minutos.

En esos cinco minutos adicionales, pídele al Señor que El te muestre lo que El está haciendo a tu alrededor. Pídele que te abra los ojos a la verdad. Dile que quieres hacer su voluntad. En esos cinco minutos, no pidas por tus propias necesidades; puedes usar tus otros momentos de oración para eso. Enfócate en lo que El quiere, en buscar su voluntad. Ponte en sintonía con Cristo, y escucha lo que El te dice. Es la mejor manera de no vivir dormido.


Visita la página web renovada del Pastor Tony Hancock: www.pastortony.net. Las novedades incluyen la célula familiar, una guía sencilla para reunirse en familia cada semana. También habrá nuevas respuestas a las preguntas al pastor. Si no has visitado www.pastortony.net últimamente, ¡visítalo ya!

Puedes enviar al Pastor tus preguntas acerca de la Biblia, la Iglesia, la vida cristiana o cualquier otro tema, por email a pastortony@iglesiatriunfante.com, o por medio de la sección Preguntas al Pastor en pastortony.net. Envía tus preguntas incluyendo tus iniciales y tu país de residencia, y serán respondidas en dicha página.

Ver todos los mensajes publicados


¡Suscríbete a la lista Sermones y recibe todos los Domingos estos sermones en tu casilla de correo! Clickea AQUI para llenar el formulario de suscripción.


El Sermón Dominical

Foros Ekklesia Viva - www.foroekklesia.com
Portal Iglesia Triunfante - www.iglesiatriunfante.com
¡Ayúdanos a dar a conocer esta web! | Declaración de Fe