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Domingo 2 de Marzo del 2003

Comunicación del más allá
Pastor Tony Hancock

Para muchas personas existe una fascinación con lo paranormal. Sobre todo, les fascina la idea de poder comunicarse con seres del más allá. En años pasados, la promotora más conocida de estas ideas fue la actriz norteamericana Shirley MacLaine. Ella se creía la reencarnación de – entre otras cosas – una princesa incaica, e insistía que sus espíritus guía le revelaban grandes misterios.

Desgraciadamente, lo que era extraño en los años ochenta se ha vuelto común en el siglo XXI. Walter Mercado, las cartas, el horóscopo y la médium de la esquina pretenden darnos un mensaje del más allá, una comunicación que nos puede transformar la vida.

Cualquier creyente que tenga el más mínimo conocimiento de la Biblia reconoce que estas cosas no son aceptables para el cristiano. Dice, por ejemplo, Deuteronomio 18:10-11: Nadie entre los tuyos deberá…servir de médium espiritista o consultar a los muertos.

¿Por qué hace Dios esta prohibición? Por un lado, él sabe que estas comunicaciones no son verdaderas. La persona que se presta a escuchar la voz de una médium puede fácilmente escuchar la voz de Satanás.

Por el otro lado, tales comunicaciones desplazan la única verdadera comunicación del más allá. Tenemos en las manos el día de hoy la única verdadera comunicación que ha venido desde afuera de este mundo, y esa comunicación tiene el poder de hacer lo que los horóscopos sólo prometen – transformarnos la vida.

Para ver algo acerca de cómo funciona esta comunicación en nuestras vidas, veremos hoy la historia de un hombre que supo recibir esta comunicación y obedecerla en su vida. Su nombre es Daniel.

Es posible que conozcas algunas de las historias acerca de Daniel y sus amigos. Habrás oído, por ejemplo, acerca de su liberación milagrosa del foso de los leones. O quizá conozcas la historia del lanzamiento de sus amigos al horno por no adorar la imagen que hizo el rey.

Daniel fue un joven cuando fue deportado por los babilonios. Alrededor del año 604 a.C., Daniel fue llevado a esta tierra lejana para ser entrenado bajo el sistema babilónico. Este imperio estaba en el proceso de conquistar la tierra de Judea, y llevar cautivos a los de mejor clase social.

Aunque muchas personas lo considerarían una gran oportunidad, para Daniel el ser parte del gobierno de la nación más poderosa del mundo no era nada especial. El, más bien, lamentaba el destierro de la nación escogida de Dios, y añoraba el día en que su nación pudiera ser restaurada.

El evento acerca del cual leeremos hoy tiene lugar cuando Daniel ya es un hombre de edad avanzada. Casi setenta años han transcurrido desde que él fue llevado a la tierra de Babilonia, y él ha llegado a ser un consejero respetado dentro del gobierno. Nada de eso, sin embargo, le importa.

Lectura: Daniel 9:1-3

9:1 En el año primero de Darío hijo de Asuero, de la nación de los medos, que vino a ser rey sobre el reino de los caldeos,
9:2 en el año primero de su reinado, yo Daniel miré atentamente en los libros el número de los años de que habló Jehová al profeta Jeremías, que habían de cumplirse las desolaciones de Jerusalén en setenta años.
9:3 Y volví mi rostro a Dios el Señor, buscándole en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza.

¿A qué se apegó Daniel estando lejos de su hogar? Su base y su guía durante este tiempo fue la comunicación que él tenía departe de Dios, diciéndole qué perspectiva tener sobre los sucesos que él vivía. Al igual que a Daniel,

I. Dios nos ha revelado lo que nos hace falta saber en la Escritura

¿Qué le hacía falta a Daniel saber? Él debía conocer el plan de Dios para la restauración de su pueblo. Él quería saber qué hacer para ser parte de esa restauración, y no quedarse atrás cuando Dios moviera.

Es sumamente importante que entendamos eso. En su libro Mi Experiencia con Dios, Henry Blackaby comparte la realidad de que Dios siempre está obrando a nuestro alrededor, y lo que él nos llama a hacer es unirnos a él en su obra.

Daniel entendía esto. En vez de buscar secretos para tener una vida exitosa, en vez de encontrar maneras para manipular a Dios, en vez de imponer su agenda sobre la Escritura él buscó lo que Dios estaba haciendo. Quiso saber cómo integrarse al plan de Dios.

Ahora, por supuesto, podemos recurrir a la Biblia cuando nos sentimos preocupados. Podemos encontrar secretos para una vida de éxito y de felicidad. Podemos descubrir cosas muy interesantes. Pero por encima de todo esto, tenemos que preguntarnos qué es lo que Dios quiere revelarnos por medio de su Palabra.

Daniel descubrió que Dios, por medio del profeta Jeremías, ya había profetizado que el cautiverio, castigo por el pecado de su pueblo, duraría setenta años. Él se puso a calcular, y se dio cuenta de que esos setenta años ya casi se cumplían. Vio que el próximo movimiento grande en el plan de Dios sería la restauración de su pueblo al hacer que regresara a la tierra prometida.

Al igual que Daniel, por medio de la Biblia nosotros podemos entender cuál es el plan de Dios, y encontrar nuestro lugar dentro de él. Dios está aún en el proceso de rescatar a su pueblo. Si no entendemos el momento en el cual nos encontramos, no nos podremos unir a él en su misión.

Eso puede parecer algo misterioso, pero en realidad no lo es. La Biblia contiene una narrativa de toda la historia humana, extendiéndose hasta el futuro. ¿Dónde nos encontramos ahora nosotros? Nos encontramos en el tiempo de la extensión del evangelio, y a la vez en medio de las guerras y otras tribulaciones que Jesús nos dijo habrán de tener lugar antes del final.

Entendiendo esto, nosotros también podemos tener una perspectiva trascendental sobre los sucesos que vemos. Podemos darnos cuenta de lo que Dios está haciendo, y unirnos a él en su obra.

Es triste que el mundo que nos rodea no quiera saber de este precioso libro. Se cuenta la historia de un soldado americano náufrago en una isla del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial, quien se encontró con uno de los habitantes indígenas de la isla.

El indígena orgullosamente le mostró su Biblia al soldado, quien le dijo, "Nosotros ya hemos dejado atrás todo eso de la Biblia y la religión". Respondió el indígena, "Felizmente para ti, nosotros no lo hemos dejado atrás. De otro modo, tú ya serías nuestra cena".

Los que no hemos dejado atrás la Biblia tenemos la revelación de todo lo que nos hace falta saber. En ella encontramos el plan de Dios para este mundo, y podemos hallar nuestro lugar en él.

Pero, ¿cómo nos revela Dios a nosotros esta verdad? ¿Cómo puede cobrar vida para nosotros la Biblia?

II. Dios nos revela su Palabra cuando la estudiamos con una actitud de oración

En nuestro pasaje vemos cuál fue la reacción de Daniel a lo que él leyó en la Escritura. Él se puso a orar y a suplicar al Señor.

Pero Daniel no solamente oró después de leer la Biblia. Daniel era un hombre de oración. Lo vemos en los eventos que llevaron a su lanzamiento al foso de leones. Los otros administradores que el rey Darío había puesto sobre su imperio se encelaron de Daniel, pues el rey pensaba ponerlo encima de ellos.

Buscaron algún crimen con el cual acusarlo, pero no pudieron encontrar nada. Daniel era un hombre de total integridad. Entonces, ellos tramaron el plan de convencer al rey de hacer un decreto de que sólo a él se le adorara. Sabían que Daniel era devoto, y oraba tres veces al día.

Por su desobediencia al edicto, Daniel fue lanzado al foso de los leones. Dios lo protegió, y pudo dar testimonio al rey de la salvación de su Dios. Pero ¿qué lo llevó hasta el punto de encontrarse acompañado por un grupo de leones rapaces? Fue precisamente su costumbre de regular oración.

La otra cosa que aprendemos acerca de Daniel es que estudiaba las Escrituras. Él había llegado a entender el pasaje de Jeremías porque lo estudiaba. En medio de su estudio, en una actitud de oración, con una vida saturada de oración, Daniel llegó a ver que la voz de Dios le estaba hablando a través de la página bíblica.

Debemos decir que no siempre recibiremos grandes revelaciones cuando leamos la Biblia. A veces pensamos que leer la Biblia es como tomarse una pastilla de cafeína – en ese momento recibiremos una sacudida y se nos abrirán los cielos. Más bien, puede bien ser como tomarnos la vitamina. Aunque no sintamos nada en el momento de tomarla, sabemos que tendrá un efecto beneficioso a largo plazo.

Sin embargo, a la medida que buscamos a Dios en oración y estudiamos su Palabra, se podrán volver más frecuentes esas ocasiones en que oímos su voz. En esas ocasiones, el Espíritu Santo vierte su luz sobre nuestro espíritu mediante la Palabra y recibimos la comunicación de Dios.

La oración y el encuentro con la Palabra van mano en mano. Tratar de tener el uno sin el otro sería como tener sólo un pantalón. Los pantalones se tienen que usar en pares. La oración nos prepara para recibir la Palabra, y la Palabra nos enseña qué orar. Es el patrón que vemos en la vida de Daniel, y es el patrón que se puede repetir en nuestras vidas hoy en día.

¿Quieres recibir una comunicación del más allá? No desperdicies tu tiempo con el psíquico, el horóscopo o la médium. Más bien, aparta tiempo para estudiar a fondo las Escrituras. Llena tu vida de oración. Busca el plan que Dios para el mundo, y busca tu lugar dentro de ese plan.


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