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Domingo 23 de Febrero del 2003

La piedra más preciosa del mundo
Pastor Tony Hancock

¿Cuál será la piedra más preciosa del mundo? ¿Será el rubí, el zafiro, el ópalo? ¿O será el diamante? Usado por costumbre en anillos de compromiso y boda, el diamante es la sustancia más dura conocida al hombre. Como dice el comercial, "un diamante es por siempre". Por ello, simboliza la eternidad del amor, y un diamante de buena calidad es muy costoso.

Las piedras preciosas causan diferentes reacciones en las personas. Muchas piedras grandes y famosas han dejado cadenas de robos, homicidios, chantajes, etc. Una piedra preciosa crea reacciones que una roca común y corriente no - deseos violentos y peligrosos.

Hay una piedra más preciosa que el diamante, y es una piedra que también exige una respuesta. Sólo hay dos respuestas posibles a esta piedra. Veámosla en

Lectura 1 Pedro 2:1-8

2:1 Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones,
2:2 desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación,
2:3 si es que habéis gustado la benignidad del Señor.
2:4 Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa,
2:5 vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.
2:6 Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; Y el que creyere en él, no será avergonzado.
2:7 Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, La piedra que los edificadores desecharon, Ha venido a ser la cabeza del ángulo;
2:8 y: Piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados.

¿Cuál es la piedra? Cristo, por supuesto.

Cristo es la piedra que Dios ha puesto, y hay sólo dos maneras de responder a él.

En la realidad de la persona de Cristo, Dios interrumpe el transcurso ordinario de nuestras vidas y nos demanda una respuesta. ¿Qué harás tú con Cristo? Esa es la pregunta que nos confronta en esta mañana. Veamos, uno por uno, las 2 opciones que tenemos.

I. Edificarnos sobre él

La figura que nos presenta este pasaje es de Dios como constructor de su templo. El pone la piedra principal de esquina, perfectamente cuadrada, de la cual toma su forma todo el edificio. Dios ha puesto la piedra; su deseo es que seamos edificados sobre él. Está construyendo un lugar para su habitación.

En el Antiguo Testamento, encontramos varios lugares de habitación de Dios. Los principales son la columna de nube y fuego en desierto, el tabernáculo y el templo de Salomón. Sin embargo, estos templos tenían limitaciones de lugar; se tenía que ir al templo.

Finalmente, llega el día en que la gloria de Dios se va del templo por pecados del pueblo. Pero queda una esperanza: en Malaquías 3:1, el Señor promete venir de pronto al templo. Esta profecía encuentra su cumplimiento en Cristo; su cuerpo fue el perfecto templo de Dios.

En el Nuevo Testamento, el templo tiene un sentido espiritual; en su pueblo Dios está en todas partes. En los nuevos cielos y la nueva tierra (Apocalipsis 21:1-3) él morará entre su pueblo de una manera que aún no entendemos.

Ahora, entonces, Dios está construyendo un templo espiritual, hecho de personas, edificadas sobre la piedra principal - Cristo.

¿Cómo podemos ser parte de este templo?

Veámoslo de dos ángulos para entenderlo mejor:

  1. Confiando en él - 6b

    • Pedro cita una profecía de Isaías - Sión es Jerusalén, el lugar del Templo - y allí mismo ministró Jesús y fue crucificado. Lo importante es que Dios ha puesto la piedra, así que nuestra reacción a él es nuestra reacción a Dios.
    • Confiar en Cristo significa aceptar la estimación de Dios, no la del mundo. ¿Qué piensa el mundo de Cristo? Quizás lo ve como un gran maestro, un niño en brazos de María, un hombre crucificado y patético, o uno que nos da lo que queremos. Pero la estimación de Dios es distinta; Cristo es el ungido, el Salvador, el Señor, la única fuente de salvación, y es Dios. Cuando aceptamos la estimación de Dios, como Tomás, nos postramos a sus pies y declaramos: ¡Señor mío y Dios mío!

    Y al confiar, estamos

  2. Acercándonos a él - 4b
    • La palabra "acercarse" es usada de los que se acercaban al templo en AT para adorar, también de los sacerdotes que traían sus sacrificios. Notemos que es una palabra presente. No es suficiente habernos acercado a Cristo, como si fuera una vacuna. Más bien, la Palabra nos habla del diario vivir que constantemente busca más de él, depende más de él, se acerca a él para recibir sustento y dirección. Por eso, cuando nuestros corazones se alejan de Cristo, cuando pensamos que lo podemos hacer sin él, cuando abandonamos la oración y la lectura bíblica, perdemos el poder.
    • Es sólo al acercarnos a él que somos piedras vivas. Sin él, quedamos en la muerte. Es como un imán fuerte; las piezas de metal que la tocan también transmiten su fuerza a otras piezas, pero cuando no lo están tocando, no hay fuerza.
    • La reacción indicada, entonces, es confiar en él y acercarnos a él en fe. Sólo así somos edificados en él.

Pero, ¿cuál es el resultado de esto?

  1. Salvación personal

    • 6b - "no será defraudado" - podríamos decir, no será desilusionado. Recuerdo una ocasión en que me invitaron a hacer una presentación en un entrenamiento para líderes. Al último momento, habiendo preparado una buena presentación, experimenté la falla de la computadora que iba a usar para hacer la presentación. ¡Qué desilusión!
    • Tal cosa nunca sucederá con la persona que confía en Cristo En el día del juicio final, el que confía en su propia justicia, su religión, o su conocimiento será desilusionado, pero "el que confíe en él no será jamás defraudado".
    • Pero la salvación no es el fin; hay también un propósito de vida - y es el
  2. Servicio santo

    • Construídos sobre Cristo, llegamos a ser piedras vivas, parte del nuevo templo de Dios aquí en la tierra. Siendo edificados, llegamos a ser un sacerdocio santo.
    • ¿Cuál era propósito del sacerdocio en AT? Era servir a Dios. Eran como sirvientes en su casa, el templo. Así como la criada y el mayordomo y la cocinera en una gran mansión sirven las necesidades de los habitantes, los sacerdotes servían al Habitante del Templo, Dios. Nosotros vivimos para servir al Dios que habita dentro de nosotros, si somos creyentes.
    • Nuestro servicio no es el de hacer sacrificios de animales, como los sacerdotes del Antiguo Testamento; es un sacrificio espiritual. En el poder del Espíritu Santo, cualquier cosa que hagamos para Dios es un sacrificio espiritual - ofrecerle nuestro cuerpo en sacrificio de pureza, dar ofrendas para extender el evangelio, cantar alabanzas de todo corazón, hacer el bien, compartir nuestros bienes.
    • Y ahora, todos somos sacerdotes. No tienen que confesarme sus pecados; pueden ir directamente a Dios por medio de Jesucristo. No tenemos que orar a través de otra persona; tenemos derecho de acceso directo al trono divino.
    • Pero la única manera de que nuestros sacrificios sean aceptables es por medio de Jesucristo (5b). Lo que hacemos en nuestra propia fuerza, tratando de ganar favor celestial, es ofensivo para Dios. Y por eso, tenemos que edificarnos sobre Cristo. Ninguna otra fundación es suficiente. Sólo él salva y santifica. Pero cuando hemos entrado en una relación de fe con él, cuando le hemos hecho nuestro Señor y Salvador, podemos estar seguros de nuestra salvación, y servir a Dios en santidad.

Tú, creyente, ¿te estás acercando a Cristo diariamente? ¿Vives confiando en él y recibiendo su poder para la obediencia? ¿O lo estás tratando de hacer solo? Tenemos que venir a él cada día. ¿Estás sirviendo a tu Señor? ¿Qué clase de sacrificios le estás ofreciendo?

Y tú que no te decides todavía: sólo hay otra opción en cuanto a Cristo. No hay vía media; si no le has aceptado como Señor y Salvador, sólo queda

II. Tropezar con él

Tú dirás: yo no tengo nada en contra de Jesucristo. Simplemente no estoy listo para entregarle mi vida. No estoy listo para aceptarle como Señor. No estoy listo para aceptarle como Dios. Estás tropezando.

Vamos a ver el tropiezo de 2 lados:

  1. Faltando en fe (7b) - la persona que tropieza con Jesús es la que no ha puesto su fe en él. La fe no es conocimiento de su existencia (los demonios tienen eso), ni sentimentalidad, es confianza personal en él y su obra. Es conocer lo que la Biblia dice acerca de Jesús, confiar en él y su perdón, y obedecerle.

    • La persona que tropieza con Cristo es la persona que no puede aceptar el derecho que tiene sobre su vida. Es la persona que no puede traerse a someter todo su ser al señorío de Cristo. Por esto, también se le puede describir como
  2. Faltando en obediencia (8b) - al rehusarse a someter a la Palabra del evangelio, demuestra que su destino no puede ser más que el tropiezo. El problema central del ser humano es la desobediencia y rebeldía contra Dios. No es la falta de dinero, la enfermedad o la ignorancia; es el pecado.

    • La única manera de superarlo es en arrepentimiento, reconociendo lo lejos que estamos de él, sometiéndonos a él. Él nos ha dicho que lo que él más quiere es que nos sometamos a Cristo. Juan 6: 28-29 dice, ¿Qué tenemos que hacer para realizar las obras que Dios exige? -le preguntaron. -Esta es la obra de Dios: que crean en aquel a quien él envió -les respondió Jesús.
    • La persona que no acepta este mensaje sigue en su desobediencia a Dios.

El resultado es doble:

  1. Tropezar (8a)

    • La noción de tropezar es no poder aceptar una verdad porque no va de acuerdo con otras ideas. Los judíos tropezaban con Jesús porque no era el Mesías político que esperaban. Los griegos tropezaban con Jesús porque no cabía en su filosofía.
    • Se parecen al indígena que no entendía función del ascensor, y se rehusaba a subir a él, porque la gente desaparecía cuando se subía. Él no quería desaparecer.
    • ¿Por qué tropieza la gente hoy en día con Jesús? Algunos, por tradición. Creen en la Virgen y los santos, y no pueden creer que sólo por medio de Jesús se llega a Dios. Otros no creen que Jesús sea Dios. Aquí mismo lo afirma: el verso 8 aplica a Jesús palabras del Antiguo Testamento que se refieren a Jehová (Isaías 8:14). La razón que es tan desastroso no aceptar a Jesús es porque es rechazar a Jehová.
    • El resultado de tropezar:
  2. Caer (8b)

    • Se refiere a un fin desastroso y final. Habiendo rechazado la única manera de estar bien con Dios, serán rechazados por él también y condenados a eterno sufrimiento. Están suspendidos entre la vida y la muerte eterna por un hilo muy delgado, que podría quebrarse en cualquier momento.
    • Si no has aceptado a Cristo como Señor y Salvador, estás en esa posición. Lo bueno es que puedes cambiar tu destino. Hoy puedes tomar la decisión de cambiar al otro lado, de poner tu confianza en él y ser parte del templo espiritual.

¿Cuál es la piedra más preciosa del mundo? Es Cristo - para quienes lo conocen. Para quienes no, es la piedra de destrucción - porque es su única esperanza, y al rechazarla se están condenando. ¿Dónde estás tú en el día de hoy? ¿Qué has hecho con Cristo? ¿Es él tu Señor? ¿Te has entregado a él, poniendo en él tu confianza para recibir la salvación? Es la única manera - no hay otra.

No esperes más; recibe hoy lo que él te ofrece.


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