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Domingo 29 de Enero de 2017

El fundamento firme
Pastor Tony Hancock

El joven monje sufría una lucha constante con sus sentimientos de culpabilidad. Se reprochaba una y otra vez por los pecados que había cometido. Cumplía penitencias muy severas. Se iba a confesar con tanta frecuencia que su confesor finalmente le dijo que ya no se confesara tanto. ¿Cómo saber si Dios lo había perdonado? Nada de lo que hacía lograba calmar su corazón.

Esta presión interna lo torturó durante varios años, hasta que por fin halló la respuesta. Cuando él encontró la solución, fue como si una ola de paz cayera sobre él. Por primera vez, su corazón halló la respuesta que tanto buscaba. Ese monje se llamaba Martín Lutero, y encontró la solución cuando leyó el libro de Gálatas y su mensaje de la gracia de Dios.

El 31 de octubre de 1517, Lutero publicó algunos de sus pensamientos en las 95 tesis. Según la historia popular, las clavó sobre la puerta de la iglesia en Wittenberg. Esta acción marcó el comienzo del movimiento conocido como la Reforma Protestante.

La iglesia no vio con buenos ojos la acción de Lutero, y tres años después, fue excomulgado por el papa León X. Lutero jamás había deseado romper con la iglesia católica; su deseo fue corregir los abusos y volver a una doctrina más bíblica. No obstante, cuando el liderazgo de la iglesia se rehusó a aceptar la corrección bíblica, se halló al frente de un movimiento que resultó en la formación de nuevas denominaciones cristianas.

Nosotros somos herederos de la Reforma. Los reformadores enfatizaron varios principios bíblicos que se habían perdido de vista. En conmemoración del quinientos aniversario de este momento histórico, vamos a pasar las próximas cinco semanas hablando de cinco principios que destacaron los reformadores.

El primer principio se conoce por la frase latina sola scriptura. Es el principio de que sólo la Escritura puede servir como máxima autoridad para nuestra fe. ¿Dónde encontró Martín Lutero la solución a su gran culpabilidad? Sólo en la Escritura. ¿Dónde podemos nosotros encontrar respuestas a las preguntas más profundas de nuestro corazón? Sólo en la Escritura. Es el único fundamento firme para la fe.

En el día de Lutero, la tradición había tomado el lugar de la Biblia. La mayoría de la gente no podía leer; no tenían acceso a la Biblia. Los líderes religiosos prestaban más atención a lo que otros habían dicho que a lo la Biblia misma que decía. La Biblia estaba escondida bajo un montón de tradiciones.

Muchos decían: "Sí, es cierto que la Biblia es una autoridad; pero también necesitamos la tradición para decirnos lo que significa." La idea era ésta: una persona no puede entender la Biblia por su propia cuenta, así que mejor ni lo intente. Simplemente guíese por las enseñanzas que ha recibido por tradición.

Esta forma de pensar también se manifestó en los días de Jesús. Los fariseos y los maestros de la ley estudiaban las Escrituras, pero además tenían sus tradiciones e interpretaciones que se habían acumulado a lo largo de los años. Muchas veces se encontraban en conflicto con Jesús, porque El no respetaba sus tradiciones y sus interpretaciones.

En una ocasión, vieron a algunos de los discípulos de Jesús comer sin lavarse las manos. Esto no fue por cuestiones de higiene; es buena idea lavarse las manos. Pero los judíos tenían toda una tradición de purificaciones que tenían que hacer antes de comer. Ellos creían que era necesario cumplir con estos rituales para que Dios los aceptara, aunque la Biblia nunca los manda.

Por este motivo, criticaban a Jesús y a sus discípulos. Leamos ahora la respuesta que Jesús les da, registrada en Marcos 7:6-8:

7:6 Él les contestó: -Tenía razón Isaías cuando profetizó acerca de ustedes, hipócritas, según está escrito: "Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.
7:7 En vano me adoran; sus enseñanzas no son más que reglas humanas".
7:8 Ustedes han desechado los mandamientos divinos y se aferran a las tradiciones humanas.

Las enseñanzas de los fariseos, como no eran bíblicas, eran simplemente reglas humanas. Ignoraban la voluntad de Dios, los mandamientos claros de su Palabra, aferrándose a tradiciones humanas.

Es muy importante notar algo. Ni Jesús ni los reformadores rechazaron por completo la tradición que habían recibido de los creyentes que vivieron antes de ellos. Jesús estuvo de acuerdo con los fariseos en la mayoría de sus interpretaciones bíblicas. Los reformadores se esforzaron por mostrar que sus enseñanzas concordaban con las interpretaciones más antiguas de las Escrituras.

Si rechazamos por completo lo que otros han dicho sobre las Escrituras, es fácil caer en la trampa de sacar interpretaciones idiosincráticas. Tenemos que evitar la trampa de leer la Biblia a solas, sin aprovechar la sabiduría de otros.

El problema se presenta cuando prestamos más atención a tradiciones o a interpretaciones humanas que a la Biblia. Cuando pasamos más tiempo leyendo libros acerca de la Biblia que leyendo la Biblia misma, algo anda mal. Cuando ignoramos un mensaje claro de la Biblia porque algún predicador dijo algo diferente por ahí, estamos en grave peligro.

Así es que debe funcionar: cuando escuchas un mensaje, lees un libro o platicas con alguien, esto debe llevarte a entender mejor la Biblia. Si yo como predicador leo un pasaje y luego predico algo que no concuerda con ese pasaje, o que no te ayuda a entender ese pasaje mejor, entonces debes tener ciertas dudas. Después de un buen mensaje, puedes volver a leer el pasaje y entenderlo con más claridad. Pero cuando algo más opaca la verdad, la Biblia será siempre un misterio.

En la cultura actual, hay otra cosa que muchas veces sirve para ocultar la verdad bíblica. Es el mensaje que escuchamos una y otra vez de que cada persona tiene que encontrar su propia verdad.

Como resultado, ponemos nuestras propias opiniones por encima de la Escritura. Leemos un pasaje bíblico, y luego decimos: "Para mí, esto significa que... " No buscamos lo que comunica el pasaje, sino más bien nos basamos en nuestros propios sentimientos. En lugar de esforzarnos por comprender lo que significa la Biblia y obedecerla, nos basamos en nuestras propias ideas.

Imagina que hiciéramos lo mismo con la guía de manejo. Leemos un pasaje que dice: "Al llegar a un alto, el conductor deberá detenerse por completo y dejar que pase el tráfico antes de proseguir." Digamos que vas manejando por la calle y llegas a un alto. En lugar de detenerte, sigues de frente.

Cuando el policía te detiene, él no va a aceptar que tú le digas: "Para mí, el manual del conductor significa que el tráfico debe detenerse para dejarme pasar." A él no le importa tu interpretación de las reglas. Lo que importa es lo que significan las reglas, porque tienen autoridad. De la misma manera, las Escrituras tienen autoridad divina.

La Biblia misma lo declara en 2 Timoteo 3:15-17:

3:15 Desde tu niñez conoces las Sagradas Escrituras, que pueden darte la sabiduría necesaria para la salvación mediante la fe en Cristo Jesús.
3:16 Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia,
3:17 a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra.

Las Escrituras contienen todo lo que necesitamos para alcanzar la salvación. ¿Te das cuenta? Las Escrituras pueden darte la sabiduría que necesitas para la salvación mediante la fe. No necesitas otra cosa. Lo más importante para el ser humano es encontrar la salvación en Jesucristo, y la Biblia nos dice todo lo necesario para que esto suceda. El propósito de la Biblia es llevarnos a Jesucristo, a la fe en El y a una vida bajo su dirección.

Es más, toda la Escritura es inspirada por Dios. Es por esto que decimos que la Biblia es la Palabra de Dios. Es su mensaje para nosotros. Es por esto que tiene autoridad para enseñarnos, para corregirnos, para mostrarnos el camino de justicia. Así como el manual del conductor tiene autoridad porque fue escrito por las autoridades y tiene fuerza de ley, la Biblia es la máxima autoridad sobre nuestra fe y nuestra vida porque fue escrita por Dios. El inspiró a los hombres que la escribieron.

¿Reconocemos la autoridad que tiene la Biblia? Martín Lutero declaró esto: "Hice una alianza con Dios: que El no me mande visiones, ni sueños, ni siquiera ángeles. Estoy satisfecho con el don de las Escrituras Sagradas, que me dan instrucción abundante y todo lo que preciso conocer tanto para esta vida como para lo que ha de venir."

Sólo en la Palabra de Dios, leída bajo la iluminación su Espíritu Santo, podemos encontrar la verdad absoluta. Si algo está en conflicto con la clara verdad de la Biblia, la Biblia tiene que ser la autoridad máxima. Dios nos ha dado las Escrituras para guiar nuestra vida y nuestra fe, para llevarnos a la salvación en Cristo.

En 1521, Lutero se encontró frente a un grupo de altos oficiales que se habían reunido para oír su caso. Le pidieron que abandonara su lucha. Lo llamaron a proteger su vida. Después de una noche de oración, esta fue la respuesta de Lutero: "Si no se me convence con testimonios bíblicos, o con razones evidentes, y si no se me persuade con los mismos textos que yo he citado, y si no sujetan mi conciencia a la Palabra de Dios, yo no puedo ni quiero retractar nada, por no ser digno de un cristiano hablar contra su conciencia. Heme aquí; no me es dable hacerlo de otro modo. ¡Que Dios me ayude! ¡Amén!"

La conciencia de Lutero era libre, porque estaba sujeta a la Palabra de Dios. ¿Y tu conciencia? ¿A qué está sujeta? ¿A las opiniones que escuchas en la tele? ¿A las tradiciones que has oído? ¿O puedes decir que tu conciencia también está sujeta a la Palabra de Dios? Es el único fundamento firme para vivir.


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