Firmes y Adelante

Enlaces El Sermón Dominical

Esta semana

Todos los Sermones

Contactar al autor

¡Suscríbete!

Domingo 11 de Diciembre de 2016

El sacrificio del Siervo
Pastor Tony Hancock

El libro de Hechos nos relata la historia de los primeros años del establecimiento de la Iglesia. Durante este tiempo, muchas personas diferentes decidieron poner su fe en Cristo. Pocas de sus historias son más sorprendentes que la de cierto hombre cuya conversión se relata en Hechos 8.

Para empezar, este hombre era de una raza menospreciada. Era africano, de piel negra; mucha gente lo veía con desprecio. Sin embargo, él buscaba a Dios. Llegó a saber de Jehová, el Dios de los judíos, y fue a su templo en Jerusalén para conocer más de El. Pero se presentó otro problema; este hombre era eunuco. No podía tener hijos. La ley del Antiguo Testamento lo excluía de la asamblea de Israel. Aunque se convirtiera en judío, nunca podría integrarse por completo a la comunidad.

Era un hombre de dinero, así que compró un rollo con algunas Escrituras del Antiguo Testamento. En el viaje de regreso a su casa en África después de visitar el templo de Dios en Jerusalén, se puso a leer algunos pasajes bíblicos. Mientras leía, Dios mandó al evangelista Felipe a su encuentro.

Felipe le preguntó si entendía lo que leía. "¿Cómo puedo entender, si nadie me lo explica?" (Hechos 8:31) - preguntó el hombre. Entonces Felipe, partiendo del pasaje que estaba leyendo, le explicó las buenas noticias acerca de Jesús. Esa misma tarde, el hombre aceptó a Jesús y fue bautizado. Hoy día, casi dos mil años después, hay un movimiento cristiano en Etiopia de mucha antigüedad que encuentra sus orígenes en la conversión de aquel eunuco.

Dios había dispuesto las cosas de una manera maravillosa. El pasaje que leía ese hombre es la explicación más clara que nos da el Antiguo Testamento del ministerio de Jesucristo. Leamos este pasaje, pidiéndole a Dios que nos abra la mente como lo hizo con el eunuco etíope. Abramos la Biblia en Isaías 52, y leamos del verso 13 hasta el capítulo 53, verso 12:

52:13 Miren, mi siervo triunfará; será exaltado, levantado y muy enaltecido.
52:14 Muchos se asombraron de él, pues tenía desfigurado el semblante; ¡nada de humano tenía su aspecto!
52:15 Del mismo modo, muchas naciones se asombrarán, y en su presencia enmudecerán los reyes, porque verán lo que no se les había anunciado, y entenderán lo que no habían oído.
53:1 ¿Quién ha creído a nuestro mensaje y a quién se le ha revelado el poder del Señor?
53:2 Creció en su presencia como vástago tierno, como raíz de tierra seca. No había en él belleza ni majestad alguna; su aspecto no era atractivo y nada en su apariencia lo hacía deseable.
53:3 Despreciado y rechazado por los hombres, varón de dolores, hecho para el sufrimiento. Todos evitaban mirarlo; fue despreciado, y no lo estimamos.
53:4 Ciertamente él cargó con nuestras enfermedades y soportó nuestros dolores, pero nosotros lo consideramos herido, golpeado por Dios, y humillado.
53:5 Él fue traspasado por nuestras rebeliones, y molido por nuestras iniquidades; sobre él recayó el castigo, precio de nuestra paz, y gracias a sus heridas fuimos sanados.
53:6 Todos andábamos perdidos, como ovejas; cada uno seguía su propio camino, pero el Señor hizo recaer sobre él la iniquidad de todos nosotros.
53:7 Maltratado y humillado, ni siquiera abrió su boca; como cordero, fue llevado al matadero; como oveja, enmudeció ante su trasquilador; y ni siquiera abrió su boca.
53:8 Después de aprehenderlo y juzgarlo, le dieron muerte; nadie se preocupó de su descendencia. Fue arrancado de la tierra de los vivientes, y golpeado por la transgresión de mi pueblo.
53:9 Se le asignó un sepulcro con los malvados, y murió entre los malhechores, aunque nunca cometió violencia alguna, ni hubo engaño en su boca.
53:10 Pero el Señor quiso quebrantarlo y hacerlo sufrir, y como él ofreció su vida en expiación, verá su descendencia y prolongará sus días, y llevará a cabo la voluntad del Señor.
53:11 Después de su sufrimiento, verá la luz y quedará satisfecho; por su conocimiento mi siervo justo justificará a muchos, y cargará con las iniquidades de ellos.
53:12 Por lo tanto, le daré un puesto entre los grandes, y repartirá el botín con los fuertes, porque derramó su vida hasta la muerte, y fue contado entre los transgresores. Cargó con el pecado de muchos, e intercedió por los pecadores.

El eunuco le preguntó a Felipe a quién se refería este pasaje. Felipe le respondió contándole acerca de Jesús. Este pasaje describe perfectamente lo que Jesucristo vino a hacer por nosotros. Lo que celebramos en la Navidad es la venida al mundo de este Siervo sufriente y glorioso.

El pensamiento de estos versículos se expresa en una estructura poética que algunos llaman la estructura anular. Si nos imaginamos las olas que produce una piedra cuando se tira al agua, con círculos que van radiando de un centro, podemos visualizar la estructura anular.

En este caso, los primeros versículos y los últimos versículos se tratan de la exaltación de Jesús. Este es el primer anillo. El segundo grupo de versículos, y los penúltimos versículos se tratan del rechazo de Jesús. Este es el segundo anillo. En el centro, el punto de atención, el lugar donde cae la piedra al agua, está la descripción del sacrificio de Jesús. Así que, empecemos allí. Hablemos de lo que Jesús vino a hacer.

Leamos de nuevo los versos 4 al 6. Jesús vino a este mundo para morir en sacrificio por nuestros pecados. No podemos pensar correctamente en el Niño que fue acostado en aquel pesebre sin ver detrás la sombra de la cruz. Jesús nació con este propósito. El vino para cargar nuestro pecado.

En el Antiguo Testamento se celebraba un festival que ilustra precisamente lo que Jesús vino a hacer. En el día de la Expiación, dos machos cabríos tomaban el lugar del pueblo culpable. ¡Un solo sacrificio sería insuficiente para representar la obra multiforme de Jesús! Uno de esos animales era sacrificado, y su sangre se rociaba sobre el arca del pacto para cubrir y limpiar todo el pecado.

El sumo sacerdote ponía las manos sobre el otro macho cabrío y confesaba los pecados del pueblo. Toda la culpabilidad, toda la vergüenza del pecado se trasfería a ese animal, y luego - escucha lo que dice Levítico 16:21b-22: "Así el macho cabrío cargará con ellos, y será enviado al desierto por medio de un hombre designado para esto. El hombre soltará en el desierto al macho cabrío, y éste se llevará a tierra árida todas las iniquidades."

Imagina la escena: cuando el sumo sacerdote le imponía las manos, el chivo se convertía en culpable de todos los pecados del pueblo. El los cargaba. Luego, el hombre señalado se lo llevaba al desierto y el animal se iba caminando hasta desaparecer en la distancia. Con el animal se iba el pecado. Con el animal desaparecía la culpa.

Isaías nos dice que Jesús fue el cumplimiento de la figura del día de expiación. El cargó con nuestras enfermedades. El llevó nuestra culpa, la enfermedad de nuestra alma que nos condena y nos destruye. El fue muerto por nuestro pecado, a causa de nuestra iniquidad. El pagó el precio de nuestra paz.

Para colmo, ¡no lo entendíamos! Los que observaban a Jesús pensaban que Dios lo estaba castigando por algún pecado que El había cometido. No entendieron que estaba sufriendo por los pecados que todos hemos cometido. Nosotros nos descarriamos como ovejas, pero El fue sacrificado como Cordero en nuestro lugar.

Piensa, por un momento, en los pecados que has cometido. Acuérdate de ese pecado que no quieres que nadie sepa, porque te daría tanta vergüenza si saliera a la luz. Piensa en las cosas sucias que has pensado, las palabras hirientes que has pronunciado, todo lo que ofende la santidad de Dios. Todo eso Jesús lo tomó sobre sí mismo. El se convirtió en culpable para que tú fueras declarado inocente. Todo eso El lo cargó para que tú no lo tuvieras que cargar más.

Pero ¡allí no se acaba la historia! El destino de Jesús no fue solamente sufrir. ¡El triunfó! Cuando fue levantado sobre la cruz, en ese momento de dolor físico, emocional y espiritual, El fue exaltado. El murió sin tener hijos, algo que se consideraba una gran tragedia en aquel tiempo. Pero el verso 10 nos dice que Jesús verá su descendencia. ¿Qué descendencia? ¡La multitud de personas que ponen su confianza en El! Jesús no tuvo hijos en la carne, pero tiene incontables millones de hijos espirituales.

Esto nos lleva a considerar otra cosa que Isaías menciona: las diferentes reacciones a lo que hizo Jesús. Muchos se asombraron de El, viendo su rostro desfigurado. Su apariencia no era llamativa; no tenía atracción física. Fue rechazado y despreciado. Fue objeto de burla. Muchos desviaron la vista ante un espectáculo tan terrible.

Pero otros lo ven de una manera diferente. Hasta los más poderosos de la tierra - los reyes - han quedado en silencio ante El, al entender por primera vez el mensaje de salvación. La pregunta del verso 1 cuelga en el aire, llamándonos a la decisión: "¿Quién ha creído a nuestro mensaje, y a quién se le ha revelado el poder del Señor?"

¿Lo has creído tú? ¿Cómo has respondido al sacrificio de Jesús? Como algunos, quizás lo hayas ignorado. Piensas que su sacrificio no tiene nada que ver con tu realidad. Debes entender que sólo por Jesús puedes ser sanado. Sólo El puede quitar la culpa que te controla. Sólo en El puedes ser reconciliado con Dios.

Uno de los triunfos de la ciencia médica es el trasplante de órganos. Muchas personas que, hace años, habrían fallecido a causa de sus enfermedades ahora reciben vida nueva gracias a un órgano donado. El primer trasplante exitoso de corazón se realizó en Sudáfrica en 1967. El paciente sólo vivió 18 días después de recibir su nuevo corazón, pero esta operación fue el comienzo de muchas cirugías mucho más exitosas.

De hecho, el paciente que ha vivido más tiempo con un corazón trasplantado falleció en febrero de este año. Vivió 33 años después de recibir su trasplante. En lugar de que su vida se acortara a causa de la enfermedad, tuvo más de treinta años para disfrutar con su familia y amigos, para hacer su contribución al mundo y realizar su destino.

Los trasplantes de corazón tienen, sin embargo, otro aspecto. Para que un corazón sea trasplantado para traer salud a una persona, alguien tiene que morir. Por supuesto, no se mata al donante; los órganos donados suelen venir de las víctimas de accidentes de tránsito y otras muertes repentinas. Pero para que uno viva, otro tiene que morir.

Tú y yo tenemos una enfermedad letal. Nos lleva inevitablemente hacia la muerte. Afecta toda nuestra vida; nos separa del verdadero gozo, de la paz y del amor. Sobre todo, nos separa de nuestro Creador. Para que pudiéramos ser librados de esta enfermedad, alguien tuvo que morir. A diferencia de los donantes de órganos, sin embargo, El escogió la muerte. Ahora, El nos ofrece la vida.

Y tú, ¿qué has escogido? ¿Has puesto tu confianza en Jesús? Esto no es cuestión de alguna religión, de ciertas cosas que haces los domingos, o la careta que llevas. Es cuestión de conocer a una persona, al Hijo de Dios que entregó su vida a cambio de la tuya. Cuando tú vienes a El, le entregas por fe tu vida vieja a cambio de su vida nueva. Recibes su perdón, y caminas por la fe en El. ¿Conoces a Jesús? ¿Vives por El?


Visita la página web renovada del Pastor Tony Hancock: www.pastortony.net. Las novedades incluyen la célula familiar, una guía sencilla para reunirse en familia cada semana. También habrá nuevas respuestas a las preguntas al pastor. Si no has visitado www.pastortony.net últimamente, ¡visítalo ya!

Puedes enviar al Pastor tus preguntas acerca de la Biblia, la Iglesia, la vida cristiana o cualquier otro tema, por email a pastortony@iglesiatriunfante.com, o por medio de la sección Preguntas al Pastor en pastortony.net. Envía tus preguntas incluyendo tus iniciales y tu país de residencia, y serán respondidas en dicha página.

Ver todos los mensajes publicados


¡Suscríbete a la lista Sermones y recibe todos los Domingos estos sermones en tu casilla de correo! Clickea AQUI para llenar el formulario de suscripción.


El Sermón Dominical

Foros Ekklesia Viva - www.foroekklesia.com
Portal Iglesia Triunfante - www.iglesiatriunfante.com
¡Ayúdanos a dar a conocer esta web! | Declaración de Fe