Firmes y Adelante

Enlaces El Sermón Dominical

Esta semana

Todos los Sermones

Contactar al autor

¡Suscríbete!

Domingo 2 de Febrero del 2003

Expresiones de adoración
Pastor Tony Hancock

Llegó el domingo por la noche, y un niño se inclinó al lado de su cama para orar antes de acostarse. Padre celestial, empezó, tuvimos un buen tiempo en la iglesia hoy. Todo estuvo muy bonito. Sólo faltabas tú para que estuviera perfecto.

¡Qué condenación de lo que se hace pasar por adoración en tantas iglesias! Todo está bien planeado, todo se realiza con excelencia, y lo único que falta es Dios. Alguien comentó en alguna ocasión que tenemos las cosas tan planeadas y tan preparadas en las iglesias que el Espíritu Santo se podría retirar, y nadie se daría cuenta.

La triste realidad es que hay personas que vienen a la iglesia domingo tras domingo, entonan los cantos, escuchan la lectura bíblica, cierran los ojos para orar, y jamás experimentan la presencia de Dios.

¿Cómo podemos cambiar esta situación? ¿Cómo podemos experimentar la presencia de Dios cuando nos reunimos para adorarlo? Desde luego, no podemos controlar a Dios. No hay manera de obligarlo a presentarse.

Sin embargo, si sabemos cuáles son las maneras en que Dios desea que lo adoremos, podemos crear un ambiente dentro del cual el Espíritu Santo se puede manifestar con más facilidad. Mencionamos la semana pasada que muchas veces no adoramos porque no estamos preparados. Hoy veremos dos de las expresiones de adoración que Dios desea de nosotros.

La primera expresión se encuentra en

Lectura: Salmo 138:1-3

138:1 Te alabaré con todo mi corazón; Delante de los dioses te cantaré salmos.
138:2 Me postraré hacia tu santo templo, Y alabaré tu nombre por tu misericordia y tu fidelidad; Porque has engrandecido tu nombre, y tu palabra sobre todas las cosas.
138:3 El día que clamé, me respondiste; Me fortaleciste con vigor en mi alma.

La experiencia que tuvo el salmista David de la fidelidad de Dios dio lugar a su expresión de adoración. Ya que Dios respondió a su oración y le dio nuevas fuerzas, mostrando así su carácter – es decir, su nombre – él responde con adoración.

Pero, ¿cuál es la manera en que David adora a Dios? Aquí vemos que

I. La adoración se expresa en reverencia

David dice, Quiero inclinarme hacia tu santo templo. Inclinarse, o postrarse, es la actitud de reverencia. Esta expresión es una de las que más comúnmente se usa en el Antiguo Testamento para indicar la adoración.

A lo largo de la revelación de Dios en el Antiguo Testamento se ve el llamado a postrarse ante Dios en adoración. El Salmo 95:6, por ejemplo, nos hace la invitación: Vengan, postrémonos reverentes, doblemos la rodilla ante el Señor nuestro Hacedor.

Era tan importante este aspecto de la adoración que quedaba prohibido arrodillarse o postrarse ante cualquiera que no fuera el Dios verdadero. Por ejemplo, cuando los tres amigos de Daniel recibieron la orden de arrodillarse ante el ídolo que había creado Nabucodonosor, prefirieron ser arrojados al horno a postrarse ante el ídolo.

En algunas tradiciones, el arrodillarse es parte del culto de adoración. Quizás no es inapropiado expresar la adoración de esta manera. Quizás en momentos deberíamos de arrodillarnos aquí en la iglesia para expresarle a Dios nuestra reverencia.

Pero me parece mucho más importante la actitud de adoración. Después de todo, podemos doblegar la rodilla sin doblegar el corazón. El significado de tanto énfasis en la Biblia sobre postrarnos ante Dios es mantener una actitud de reverencia hacia él.

La verdadera adoración se expresa en reverencia. Ahora, me pregunto: ¿reflejamos esa actitud de reverencia cuando llegamos a la iglesia? Debemos de mostrar respeto y reverencia para Dios.

Por supuesto, sabemos que Dios no vive aquí; este edificio no es la casa de Dios. Más bien, nosotros como iglesia somos el templo de Dios; y cuando nos reunimos para adorarlo, debemos de mantener esa actitud de adoración.

Es decir, la reverencia no es netamente para el lugar, sino para el Dios a quien adoramos en este lugar, reunidos, como su pueblo. Esa reverencia deberá formar la primera expresión de nuestra adoración.

Cuando oramos, por ejemplo, ése no es el momento de moverse, hablar con el vecino, o mirar para ver qué hacen los demás. Es, en realidad, una falta de reverencia cuando así hacemos.

De igual modo, los padres deben de enseñar a sus hijos cómo mostrar reverencia para el Señor. Los niños deben de aprender a no correr en la iglesia, a no caminar durante las oraciones, y a portarse de una manera reverente.

Igualmente, debemos de saber cuál es el momento para tener compañerismo y cuál es el momento para quedarnos callados ante Dios. En nuestra iglesia, tenemos un tiempo de compañerismo antes del estudio bíblico familiar. Éste es el momento indicado para compartir noticias con nuestros hermanos, para conversar y bromear, porque a Dios le gusta que nos gocemos en familia.

Cuando llega el momento en que nos estamos preparando para el culto de adoración, ya debemos de estarnos enfocando con reverencia a Dios. En ese momento podemos leer un pasaje bíblico, orar en silencio, o meditar en el Señor. Así mostramos la reverencia apropiada.

Pero hay una expresión complementaria, que es igualmente importante. La vemos en

Lectura: Salmo 98:4-6

98:4 Cantad alegres a Jehová, toda la tierra; Levantad la voz, y aplaudid, y cantad salmos.
98:5 Cantad salmos a Jehová con arpa; Con arpa y voz de cántico.
98:6 Aclamad con trompetas y sonidos de bocina, Delante del rey Jehová.

II. La adoración se expresa con júbilo

La semana pasada vimos que la adoración es la fuente de gozo para el creyente. Aquí vemos que la adoración deberá también nacer del gozo para ser una expresión de júbilo.

Pongámoslo así. Cuando un fanático del fútbol observa un partido en el cual su equipo favorito acaba de meter el gol que gana el campeonato, ¿cómo responde? ¿Bosteza? ¿Se duerme? ¿Cambia de canal? ¡Claro que no! Hace escándalo.

Si algunos de nosotros somos capaces de emocionarnos a tal grado por la victoria en un simple juego, ¿cómo no nos vamos a emocionar por la victoria que gana Dios a nivel cósmico? ¿Cómo será posible que cantemos acerca de la resurrección de Cristo, de su increíble amor por nosotros, del triunfo sobre el pecado y la muerte, y no sintamos nada?

La adoración, además de reverente, tendrá que ser jubilosa. Si se vale generalizar, creo que se puede decir que la mayoría de las iglesias tiende a un extremo o al otro. En algunas, hay reverencia y seriedad; pero jamás hay júbilo. Es un escándalo palmar.

Por el otro lado, algunas iglesias tienen júbilo sin reverencia. Sus cultos parecen más alboroto que adoración. Ninguno de estos extremos es deseable. Más bien, lo que Dios busca es júbilo reverente, gozo que se expresa dentro de un ambiente de respeto y adoración.

¿Cómo podemos expresar a Dios nuestro júbilo? La Biblia menciona por lo menos dos maneras. En primer lugar, podemos palmar. Palmar las manos expresa el placer por la provisión de Dios. Cuando estamos en una obra teatral o en algún concierto y nos gusta la presentación, ¿de qué manera mostramos nuestro aprecio? La forma más aceptada es aplaudir. Así damos expresión a nuestro gusto y nuestro aprecio. De igual modo, podemos dar expresión a nuestro aprecio por las bendiciones divinas palmando.

Por ejemplo, el Salmo 47:1 dice: Aplaudan, pueblos todos; aclamen a Dios con gritos de alegría. Los aplausos son una forma de expresar nuestra alegría al Señor. Cuando palmamos con los cantos, es una manera de expresar físicamente el gozo que deberá despertar en nosotros la letra del corito o del himno que cantamos. Y obviamente, habrá algunos cantos con los cuales es más apropiado palmar que otros. Si tú sientes gozo al ver las maneras en que Dios provee por tus necesidades, palma las manos en agradecimiento.

La segunda manera de expresar nuestro júbilo también se hace con las manos. Se trata de levantarlas. Vemos, por ejemplo, en el Salmo 134:2: Eleven sus manos hacia el santuario y bendigan al Señor. Cuando adoramos al Señor, podemos levantar las manos en júbilo.

Cuando un atleta gana una carrera, hace un touchdown, o mete un gol, muchas veces levanta las manos en señal de victoria. Cuando levantamos las manos en adoración, la emoción es similar – pero la razón es un poco distinta.

Al igual que el atleta, sentimos alegría; pero la acción de alzar las manos indica abrir el alma al obrar de Dios. Al levantar las manos, simbólicamente las entregamos al Señor para su uso. A la vez, el tener las manos frente al pecho es una postura defensiva. Al levantarlas, abrimos nuestro pecho – centro simbólico de la vida, puesto que ahí radica el corazón.

Desde luego, ni los aplausos ni el levantamiento de manos posee algún poder mágico; no los debemos de hacer inconscientes de su significado. Pero es innegable que podemos hallar una mejor expresión de nuestra adoración a Dios si expresamos con el cuerpo lo que está en el corazón.

Para el creyente, la adoración con sus hermanos en la iglesia puede ser la culminación de la semana. Recuerdo que, cuando era niño, muchas veces veía al día domingo simplemente como un deber que se tenía que cumplir. Íbamos a la iglesia, y yo no entendía el privilegio que estaba disfrutando.

He llegado a ver que la adoración es el privilegio mayor que tiene el ser humano, ya que es la única actividad que continuaremos en la eternidad. En el cielo, no tendremos hijos; no tendremos que ganarnos la vida yendo al trabajo; y no habrá necesidades para llenar.

El cielo será un lugar lleno de adoración, y podemos experimentar un poco del cielo aquí y ahora cuando adoramos a Dios en conjunto. Decídete hoy a empezar a expresar tu reverencia a Dios cuando vienes a la iglesia, y a expresar también el júbilo que sientes ante su presencia.


Puedes enviar tus comentarios a pastortony@iglesiatriunfante.com

Ver todos los mensajes publicados


¡Suscríbete a la lista Sermones y recibe todos los Domingos estos sermones en tu casilla de correo! Clickea AQUI para llenar el formulario de suscripción.


El Sermón Dominical

Foros Ekklesia Viva - www.foroekklesia.com
Portal Iglesia Triunfante - www.iglesiatriunfante.com
¡Ayúdanos a dar a conocer esta web! | Declaración de Fe