Firmes y Adelante

Enlaces El Sermón Dominical

Esta semana

Todos los Sermones

Contactar al autor

¡Suscríbete!

Domingo 19 de Enero del 2003

Dale Vida a tu Vida
Pastor Tony Hancock

Se cuenta la historia de un pastor que compartía el evangelio con una clase de niños pequeños. Al final de una conmovedora presentación de la oportunidad que tenemos todos para ser salvos, hizo la pregunta: ¿Cuántos quieren ir al cielo? Toda la clase levantó la mano, con la excepción de un niño pequeño sentado en la primera fila. El pastor, pensando que este niño había estado dormido, volvió a preguntar: ¿Cuántos quieren ir al cielo? Nuevamente se levantaron todas las manos, menos la de aquel niño.

El pastor no sabía qué hacer. Finalmente le preguntó: Jaimito, ¿no quieres ir al cielo con todos tus compañeros? ¿Por qué no levantaste la mano? Respondió Jaimito: Quiero ir al cielo, pero ¡no levanté la mano porque pensé que usted estaba reuniendo un grupo para ir ahora mismo!

Nos da risa la respuesta de Jaimito, pero también nos debe de causar reflexión. Me pregunto cuántos de nosotros, como Jaimito, estamos tambaleando entre la vida y la muerte. Queremos tener vida eterna, pero también nos gusta mucho la vida del mundo.

Se dice de San Agustín que, durante su tiempo de indecisión acerca de la fe cristiana, oró: Señor, dame la santidad, pero no me la des todavía. Así como Agustín, muchos de nosotros queremos tener la vida eterna, pero a la vez creemos que nos podrá estorbar el disfrute de la vida aquí en la tierra. Si pensamos de este modo, caemos en un gran error. La realidad es que la verdadera vida es algo que empezamos a vivir desde ya, y que la vida aparente que ofrece el mundo no es más que la muerte disfrazada de fiesta.

Jesús hizo una declaración acerca de este tema que tiene un significado muy profundo para nuestra vida. Las declaraciones de Jesús son como vetas de oro en alguna mina; al escarbar, descubrimos más y más preciosa verdad transformadora. Hoy trataremos de escarbar un poco.

Lectura: Juan 10:9-10

10:9 Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.
10:10 El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

El pasaje que hemos leído se encuentra dentro de un discurso en el cual Jesús se identifica como el buen pastor. Además de ser el buen pastor que cuida de sus ovejas, es también la puerta por medio de la cual se entra a la vida verdadera. El se está comparando con todos los demás líderes que han venido ofreciendo vida y salud a quienes les entregaran su devoción. Jesús llama a estos farsantes ladrones, personas que vienen a usar las ovejas para su propio provecho en vez de cuidarlas.

Podemos encontrar algunos ejemplos muy obvios en la historia humana. Pensamos en Jim Jones, por ejemplo, que dirigió el suicidio masivo de sus seguidores en Guyana. El prometía vida, pero lo que encontraron quienes creyeron en él fue la muerte.

Es interesante notar que el hombre siempre busca alguna clase de cielo. Las mitologías de pueblos antiguos contenían algún concepto del paraíso. Hoy en día, los que rechazan la existencia del más allá generalmente pretenden establecer ese cielo en la tierra de algún modo.

El resultado, sin embargo, siempre es el mismo. Cualquiera que sea la mentira que invente Satanás para engañar a la gente, el resultado es la muerte. Satanás hace uso de sus siervos con un solo motivo.

I. El charlatán ofrece la muerte disfrazada de vida

En el siglo pasado, hombres como Mao, Lenin, y Hitler vinieron prometiendo establecer una utopía. El resultado de sus esfuerzos, sin embargo, fue la muerte. La mayoría de estos hombres ya no ejerce mucha influencia directa sobre nuestras vidas. El comunismo y el nazismo son memorias negras no más. Pero el lugar de Mao, de Marx y de Mussolini ha sido tomado por otros charlatanes que pretenden vendernos otra visión para llegar a la vida abundante aquí y ahora. Podríamos mencionar a muchos, pero vamos a enfocar una mentira muy actual. Pongámosle por nombre la salvación sexual.

Esta es la doctrina de que la manera de encontrar la verdadera vida es mediante el placer. Según esta creencia, la solución a nuestros complejos se podrá encontrar en algún enlace sexual. Los profetas de esta religión te dirán que la moral bíblica es represiva, que no es sano tratar de controlar tu apetito sexual, que más bien cualquier encuentro entre dos individuos dispuestos es lícito y hasta beneficioso.

Una de las películas más comentadas del año pasado, Y tu mamá también, demuestra este punto. Debo decir que no he visto la película, ni pienso verla; me baso en los comentarios de los críticos sobre ella. Esta obra representa la vida de dos adolescentes cuya vida es una busca por la mejor experiencia sexual. El título proviene de la declaración de uno de los protagonistas de que había tenido relaciones sexuales con la hermana de su mejor amigo, y tu mamá también.

¡Qué comentario sobre la juventud de hoy! Sus maestros les han enseñado que Dios no existe, y que son producto de la combinación al azar de enzimas prehistóricas. En un mundo vacío y sin Dios, ¿qué podrá llenar el vacío? Para muchos, la respuesta es sencilla: el sexo. El sexo parece dar vida. Parece fomentar la unión. Parece crear la intimidad. Estas son las razones por la cual Dios la creó. El sexo es uno de los regalos más preciosos que Dios ha dado a la raza humana. Por medio de ella, podemos imitar a Dios en su actividad de crear vida.

Es precisamente por esta razón que Satanás ataca y pervierte el plan de Dios. Nos invita a tomar lo que Dios ha creado fuera de los límites que Dios ha puesto. El resultado siempre es la muerte.

David Mills dice: El hombre caído desea la vida y sus frutos porque fue creado a la imagen de aquel que creó la vida, pero desea la vida y sus frutos bajo sus propios términos porque ha rechazado las maneras que Dios ha dicho que se encontrará la vida. (Revista Touchstone, enero/febrero 2003, p. 23)

Cuando creemos el mensaje de los charlatanes que enseñan en las clases de educación sexual, que producen las películas, y que dominan la televisión, pretendemos encontrar la vida - pero sólo hallamos la muerte.

Un pueblo vecino a los israelitas antiguos, los amonitas, hacía sacrificios de infantes a su dios Moloc. Los aztecas sacrificaban niños a Tláloc. Nosotros creemos que vivimos en una era más avanzada, pero la verdad es que simplemente hemos cambiado de ídolo. Ahora, en vez de quemar a los niños en fuegos de sacrificio, se sacrifican sobre mesas de operación en oficinas de los abortistas. En vez de sacrificarse a Moloc o a Tláloc, son sacrificados al dios de la conveniencia y la libertad sexual.

La vida que prometían los charlatanes llega a ser muerte, y son los inocentes que pagan el precio del error de sus padres. Es más, el aborto es simplemente un ejemplo. Cada expresión sexual fuera de los planes de Dios - el sexo prematrimonial, el adulterio, la homosexualidad, la pornografía - son maneras que la gente pretende encontrar la vida, pero más bien halla la muerte.

La muerte toma muchas formas. No se trata solamente del aborto o del SIDA; la destrucción de confianza entre una pareja, la culpa y la conciencia cargada y el alejamiento de Dios son formas de muerte también - muerte emocional y espiritual.

Pero existe una buena noticia. Aunque hayas sido víctima de algún charlatán que te haya vendido una mentira acerca de la vida verdadera, hay esperanza.

II. Jesucristo ofrece vida a través de su muerte

Volvamos a nuestro texto: Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia. Esto es lo que todos buscamos, ¿no es cierto? Deseamos una vida que es más que simple existencia, más que sobrevivir hasta que algo bueno nos sucede.

El libertinaje parece ofrecer esa vida. Solemos llamar aventuras a los incidentes de adulterio, como si fueran episodios de diversión y placer que no hacen más que vivificar una vida aburrida. Pero la verdad es que en vez de traer vida, la destruyen. La verdadera aventura es la aventura de vivir cada día para Dios, esperando cada bendición que él dará y observando las maneras sorpresivas en que él obra alrededor de nosotros.

Jesucristo vino para ofrecer su vida a favor de nosotros. El murió para que cada error, cada rebelión, cada pecado pudiera ser borrado. El entregó su vida para que tus pecados pudieran ser quitados. Si tú entregas tu vida a Jesucristo, él quitará las manchas de tu desobediencia y te dará una vida nueva.

No importa qué has hecho - si de corazón te entregas a Cristo, él te quitará la culpa de tu pasado, te dará su perdón presente, y te dará una nueva vida para el futuro. Cristo te dará una nueva razón para vivir. Te dará la seguridad de que tu vida nunca acabará, sino que seguirá para siempre. Te dará gozo y paz, aun en las circunstancias más adversas.

¿Cómo te sentirías si alguien te ofreciera darte un carro nuevo a cambio del carro viejo que ahora manejas? Lo aceptarías en un instante, ¿cierto? Desgraciadamente no conozco de ninguna agencia que esté dispuesta a hacer ese trato. Eso no es negocio.

Pero sí hay uno que está dispuesto a tomar tu vida vieja y darte una vida nueva a cambio. Es una vida eterna, una vida abundante y una vida mejor. Si quieres tener esa vida, debes reconocer tu pecado y arrepentirte de él. Luego, cree que Cristo murió por ti, y dale el control de tu vida.

De este modo, puedes darle vida a tu vida. Sólo Cristo ofrece la vida verdadera. Acéptala hoy.


Puedes enviar tus comentarios a pastortony@iglesiatriunfante.com

Ver todos los mensajes publicados


¡Suscríbete a la lista Sermones y recibe todos los Domingos estos sermones en tu casilla de correo! Clickea AQUI para llenar el formulario de suscripción.


El Sermón Dominical

Foros Ekklesia Viva - www.foroekklesia.com
Portal Iglesia Triunfante - www.iglesiatriunfante.com
¡Ayúdanos a dar a conocer esta web! | Declaración de Fe