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Domingo 14 de Febrero de 2016

Dios te ama
Pastor Tony Hancock

Un pastor estaba saludando a los miembros de la congregación al final del culto. Uno de ellos se le acercó y le dijo: "Hermano pastor, su sermón de hoy me ha hecho pensar en la paz de Dios y el amor de Dios." El pastor, habiendo predicado sobre un tema totalmente diferente, se quedó sorprendido. "Dígame, hermano, ¿por qué le hizo pensar mi sermón en la paz y el amor de Dios?"

El hombre le respondió: "Me hizo pensar en la paz de Dios porque sobrepasó todo entendimiento, y me hizo pensar en el amor de Dios porque fue interminable." ¡Espero que tu reacción al mensaje de hoy no sea como la de ese hermano! Pero sí me gustaría que, al final del mensaje, te quedaras pensando en el amor de Dios.

En realidad, mi mensaje esta mañana es una verdad muy sencilla que es capaz de transformar tu vida profundamente, si permites que penetre tu corazón. Por motivo del día del amor y la amistad, quiero hacer una pausa en nuestra serie de mensajes acerca de la verdadera espiritualidad para compartir contigo este mensaje: Dios te ama.

Es una frase que se ha reproducido en calcomanías, en lápices, en cubiertas de Biblias y en muchos lugares más. Me temo que lo hemos escuchado tantas veces que se nos olvida lo que realmente significa. Dios te ama. Quiero que me acompañes en esta mañana para ver dos de las maneras en las que la Biblia nos ayuda a comprender y experimentar el amor profundo que Dios tiene para cada uno de nosotros.

Abramos la Biblia en el Salmo 23. Vamos a leer los versos 1 al 4:

23:1 El Señor es mi pastor, nada me falta;
23:2 en verdes pastos me hace descansar. Junto a tranquilas aguas me conduce;
23:3 me infunde nuevas fuerzas. Me guía por sendas de justicia por amor a su nombre.
23:4 Aun si voy por valles tenebrosos, no temo peligro alguno porque tú estás a mi lado; tu vara de pastor me reconforta.

Dios te ama, y aquí El se revela como el Pastor que te cuida. Esta semana aprendí algunas cosas acerca de las ovejas que me ayudaron a comprender mejor este pasaje tan conocido. Déjame compartir un par de ellas contigo.

Las ovejas son rumiantes. Consumen la hierba verde, cortándola en pedazos con sus dientes y tragándola. Esta es la primera etapa de su digestión, pero para poder digerir completamente la comida, tienen que devolverla y volverla a masticar durante algún tiempo. Este es el proceso de rumiar.

Mientras rumian, las ovejas entran en un estado de adormecimiento y distracción. Toda su atención está enfocada en la masticación de su comida. Durante ese tiempo, la oveja se convierte en presa fácil de los depredadores. Un lobo o un león puede sorprender a la oveja mientras se encuentra rumiando y atacarla antes de que se pueda escapar.

Por este motivo, las ovejas muy rara vez comen y rumian en el mismo lugar. Los depredadores conocen los lugares donde comen, y los atacan allí. Por eso, las ovejas comen en un lugar, y luego se retiran a otro lugar más seguro para rumiar. De otro modo, los lobos y los leones se los comerían.

Observa ahora el cuidado tan grande que Dios tiene de sus ovejas. El verso 2 dice: "en verdes pastos me hace descansar." Descansar en verdes pastos para rumiar es algo que una oveja naturalmente nunca haría. Se comería los verdes pastos, y luego iría a otro lugar más seguro para descansar y para rumiar. Pero tal es el cuidado del pastor, que la oveja puede comer y descansar entre los mismos verdes pastos.

Así también es el cuidado que Dios tiene de ti y de mí. El se encarga de proveer lo que necesitamos y nos permite descansar. La oveja que está sola tiene que preocuparse por comer rápidamente y luego irse a refugiar en un lugar seguro para rumiar, pero la oveja que está bajo el cuidado del pastor puede comer y descansar en el mismo sitio.

Tal es el amor de Dios y su cuidado por nosotros. El nos bendice con todo lo que necesitamos, y nos da la oportunidad de disfrutarlo en paz también. Jesús expresó un concepto parecido cuando dijo: "Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso." (Mateo 11:28)

En Dios podemos encontrar descanso y protección. Podemos tener preciosos momentos de paz en nuestra vida, momentos de refrigerio y deleite. Dios es quien nos los da. Pero mientras caminemos en esta vida, también habrá momentos de peligro y de preocupación. De esto nos habla el verso 4.

Cuando la oveja se cambiaba de un pastizal a otro, o cuando se movía del pastizal al lugar donde rumiaba, muchas veces tenía que pasar por peñascos donde solían esconderse entre las sombras los lobos. Era el momento de mayor peligro en la vida de la oveja, porque su vida se podía terminar en un instante, sin aviso.

En la vida, también pasamos momentos así. Pero Dios nos ama, y El es nuestro Pastor. El nos protege con su vara de pastor. Tenemos un enemigo, un depredador, que se esconde entre las sombras y busca destruirnos. Pero Dios nos protege. Jesús nos enseñó a orar: "Líbranos del maligno" (Mateo 6:13). Nos enseñó a pedirle esto a Dios, precisamente porque Dios puede y quiere hacerlo.

No tenemos por qué temerle al enemigo. No tenemos por qué temerle a la muerte, porque nuestro Pastor es más poderoso. El nos librará. ¿Te das cuenta cuánto te ama Dios? El es el Pastor que te cuida. Puedes descansar en su protección. Puedes andar confiado, porque El está contigo.

Leamos ahora los versos 5 y 6 de este salmo:

23:5 Dispones ante mí un banquete en presencia de mis enemigos. Has ungido con perfume mi cabeza; has llenado mi copa a rebosar.
23:6 La bondad y el amor me seguirán todos los días de mi vida; y en la casa del Señor habitaré para siempre.

En estos versos, el rey David cambia de comparación. El ha comparado el amor de Dios con el cuidado de un Pastor. Ahora, él compara a Dios con un Anfitrión que nos recibe. Pero antes de hablar de esto, observemos algo muy interesante. En el verso 6, David dice: "En la casa del Señor habitaré para siempre." En el Antiguo Testamento, la casa del Señor era el tabernáculo, y luego el templo.

La única razón por la que una oveja podría ir al templo sería para ser sacrificada. Para una oveja, ir a la casa del Señor no era razón para alegrarse, sino para tener temor. Pero nosotros tenemos un Pastor que se ha sacrificado por nosotros, para que podamos ingresar a la casa del Señor sin temor. Jesús mismo dijo: "Yo soy el buen Pastor. El buen Pastor da su vida por las ovejas." (Juan 10:11)

En lugar de recibirnos en su casa para destruirnos, Jesús mismo dio su vida para que pudiéramos llegar a su casa como invitados y disfrutar de su generosidad. Quizás alguna vez alguien te haya recibido en su casa como un invitado especial, donde te trató con amabilidad y generosidad. Es una experiencia muy especial.

Cuando era niño, había una señora anciana muy amiga de nuestra familia. En cierta ocasión, ella compró unos muebles de terciopelo para su sala. Poco después de comprar los muebles, los cubrió con unas fundas de poliéster para protegerlos. Un día le pregunté cuándo les quitaría las fundas a los muebles, y me dijo: "Bueno, si viene el presidente de visita, quitaré las fundas."

Años después, tuve la oportunidad de volver a visitar a nuestra amiga. Me invitó a su casa a cenar, y cuando llegué, me di cuenta de que les había quitado las fundas a los muebles. ¡Me estaba tratando como el presidente! Qué bonita manera de recibirme.

Así también nos recibe Dios. En vista de los que pretenden hacernos daño sin causa, Dios nos prepara un banquete. Una y otra vez nos invita a disfrutar de la hospitalidad de su hogar, y un día nos recibirá para siempre en su casa. Jesús dijo: "En la casa de mi Padre, muchas moradas hay" (Juan 14:2). Un día iremos a vivir para siempre con nuestro Padre celestial, porque El nos ama y quiere que estemos con El.

Dios te ama. El es el buen Pastor que te cuida. Es el Anfitrión que te recibe en su casa. El mismo vino a este mundo para que tú lo pudieras conocer. David declara que Jehová es su Pastor, y Jesús tomó este mismo nombre para sí cuando dijo: "Yo soy el buen Pastor." A través de Jesús, podemos conocer a Dios. Podemos conocer al Dios que nos ama.

Cuando escuchan acerca del amor de Dios, algunas personas se hacen la pregunta: ¿cómo puede ser que un Dios de amor permite que algunos se vayan al infierno? Hay algo muy importante que tenemos que entender acerca del amor. El amor jamás obliga. El amor invita, convence, razona - pero jamás obliga.

Dios nos invita a conocer su amor, y a amarle a El también. El ha hecho todo lo necesario para que podamos vivir en su amor, bajo su protección, para siempre con El. Pero ahora nos toca responder a su amor. Si le queremos dar la espalda, enfrentaremos las consecuencias. Tarde o temprano nos encontraremos en un lugar donde Dios no está, donde no hay amor, esperanza, salud ni luz.

¿Cómo has respondido al amor de Dios? Dios te ama. ¿Lo amas tú? ¿Cómo le demuestras tu amor? Dios te invita a responder a su amor con un corazón arrepentido del pecado y confiado en el sacrificio de Cristo en la cruz. Te invita a caminar cada día confiado en su amor. Dios te ama.


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Puedes enviar al Pastor tus preguntas acerca de la Biblia, la Iglesia, la vida cristiana o cualquier otro tema, por email a pastortony@iglesiatriunfante.com, o por medio de la sección Preguntas al Pastor en pastortony.net. Envía tus preguntas incluyendo tus iniciales y tu país de residencia, y serán respondidas en dicha página.

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