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Domingo 8 de Noviembre de 2015

Tres claves para el caminar del creyente
Pastor Tony Hancock

Un hombre platicaba con su amigo. "Estoy tratando de librar a mi esposa de una mala costumbre", le comentó. "¿Qué mala costumbre tiene tu esposa?" le preguntó su amigo. "Se queda despierta hasta las cinco de la mañana", le respondió. "¿Por qué no se duerme hasta las cinco de la mañana?" le preguntó su amigo, sorprendido. "Es que me espera hasta que llegue a la casa", le contestó el primero.

Seguramente había algo que podía hacer este hombre para ayudar a su esposa: ¡dejar de llegar tan tarde a la casa! En realidad, quien debía cambiar de costumbre era él. ¿Te has dado cuenta del poder de las costumbres? Las costumbres que formamos en nuestra juventud nos afectan durante el resto de nuestra vida.

Los padres sabios se dan cuenta de esto, y forman buenas costumbres en sus hijos. Por ejemplo, tener la costumbre de cepillarse los dientes mañana y noche puede ahorrar miles de dólares en trabajo dental en el transcurso de una vida. Tener la costumbre de hacer la tarea cada noche y no faltar a la escuela puede abrir las puertas a una buena carrera.

Las costumbres que desarrollamos tienen mucho que ver con la dirección de nuestra vida. Felizmente, nunca es tarde para cambiar nuestras costumbres. Implica trabajo y disciplina, pero las costumbres pueden cambiar. Hoy vamos a ver tres costumbres que Dios nos llama a desarrollar en nuestras vidas para alcanzar el éxito en la vida cristiana. Son costumbres del corazón, porque la vida en Cristo mana del corazón.

Abramos la Biblia en 1 Tesalonicenses 5:16-18:

5:16 Estén siempre alegres,
5:17 oren sin cesar,
5:18 den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús.

El apóstol Pablo está llegando al final de su carta a la Iglesia en Tesalónica. En estos tres cortos versículos, nos deja tres claves para nuestro caminar diario como creyentes en Jesucristo. Esto es lo que Dios quiere para nosotros, como lo aclara la última frase. Si tú y yo podemos desarrollar estas costumbres en nuestra vida, estaremos bien encaminados hacia una vida de triunfo.

La primera costumbre que debemos desarrollar es ésta: elegir el gozo. El verso 16 dice: "Estén siempre alegres". En la Reina Valera, dice así: "Estad siempre gozosos". Alguien podría preguntarse: ¿Cómo puedo estar alegre todo el tiempo? La vida tiene momentos de felicidad, pero también momentos de tristeza. En el transcurso de un solo día, experimentamos muchos sentimientos distintos. ¿Cómo podemos estar siempre alegres?

Es importante comprender que no estamos hablando de pegarnos una sonrisa y aparentar una felicidad que no sentimos. Sabemos que el creyente debe ser gozoso, y a veces existe la presión de dar una apariencia de alegría, cuando nuestro corazón siente algo diferente. Pero Dios no nos llama a hacer esto.

Más bien, tenemos que comprender algo muy importante acerca del gozo. El gozo verdadero no depende de las circunstancias. No es producto de lo que está sucediendo a nuestro alrededor. Más bien, el gozo viene de lo que tú tienes y de lo que eres en Cristo. Si Jesús nos ama, siempre tenemos esperanza. Si El se ofreció por nosotros en la cruz, siempre tenemos un futuro. Esto nos permite tener gozo en cualquier situación.

Lo importante es que tú y yo tenemos que escoger ese gozo. Podemos enfocar nuestra atención en los problemas y las dificultades, y entonces la alegría se irá de nuestra vida. O podemos levantar nuestra mirada hacia nuestro Señor, y escoger el gozo en cualquier situación.

Encontramos un ejemplo de esto en la vida de Pablo mismo. Mientras predicaba en la ciudad de Filipos, fue arrestado y puesto en la cárcel. Alrededor de la medianoche, Pablo y su colaborador Silas se encontraban en su celda, ¡cantando alabanzas! Sus circunstancias no eran buenas. Las cárceles romanas no ofrecían comodidades ni diversiones. No sabían lo que les iba a suceder al día siguiente.

Sin embargo, Pablo y Silas tenían gozo aun en medio de tan mala situación - porque ellos eligieron el gozo. Decidieron levantar la mirada hacia Cristo. Decidieron recordar que eran amados, que tenían una esperanza y una razón para vivir. Esto les permitió cantar en medio de la cárcel.

Cada día, tú y yo podemos elegir el gozo. No quiero decir que no sintamos tristeza cuando algo malo sucede. Pero debajo de cualquier otro sentimiento podemos tener una fundación de gozo, si lo cultivamos. Recordemos quién es nuestro Señor, qué nos ha prometido y cómo nos ha amado. Vivamos en gozo.

La segunda clave está en el verso siguiente, y es ésta: enfatizar la oración. Pablo dice: "Oren sin cesar". ¿Qué nos quiere decir? Alguien podría pensar que nos está llamando a orar todo el tiempo, a recluirnos en algún monasterio y dedicarnos completamente a la oración. Para la mayoría de nosotros, no sería práctico hacerlo. Tenemos que trabajar, dormir, comer y hacer muchas otras cosas.

Pero Dios no nos está llamando a una oración constante, a dedicarnos solamente a la oración y no hacer nada más. Nos llama, más bien, a hacer de la oración una costumbre en nuestra vida. La oración es el respirar del alma. Es la manera en que expresamos nuestra comunión con Dios. Es la manera en que nos conectamos con El y mostramos nuestra fe.

Siendo así, queda claro que la oración es algo muy importante. Una vida llena de oración es una vida donde la oración es algo natural en cualquier momento. Cuando algo bueno sucede, nuestra reacción natural es decir: "Gracias, Señor". Cuando tenemos alguna necesidad, nuestra primera reacción es decir: "Señor, ayúdame". Cuando tenemos que hacer algo difícil, lo primero que hacemos es decir: "Señor, dame fuerzas".

Para que esto suceda, es importante que separemos tiempo para pasarlo con Dios en oración. Esos momentos que pasamos en oración en la mañana nos ponen en contacto con Dios. Nos conectan a El. Pasamos algún tiempo con El, y decimos "Amén"; pero no es para cerrar la comunicación con Dios. No estamos colgando el teléfono. Dejamos la línea abierta para poder hablar con El en cualquier momento.

Vemos un ejemplo de esto en Nehemías, el hombre que Dios usó para levantar los muros caídos de Jerusalén. Cuando él apareció ante el rey para pedirle permiso y ayuda para reconstruir los muros, el rey comentó su apariencia decaída. Entonces Nehemías le explicó la situación, y le pidió ayuda. Nehemías 2:4 nos dice que lo hizo, en sus propias palabras, "encomendándome al Dios del cielo".

Obviamente, ¡Nehemías no le pidió permiso al Rey para tomar unos momentos para orar en voz alta! Su oración fue corta y hecha en silencio, pero Dios obró. Sin embargo, los versículos anteriores nos dicen que Nehemías había pasado tiempo a solas antes en oración.

Podemos orar en cualquier momento del día, pero será mucho más fácil y natural hacerlo si hemos separado tiempo para dedicarnos a la oración. Jesús nos llama a entrar a nuestra habitación y orar en secreto con nuestro Padre. Cuando lo hemos hecho, las oraciones que levantamos durante el transcurso del día tienen más poder. Una vida de victoria es una vida de oración.

La tercera clave para una vida de triunfo está en el verso 18 de nuestro pasaje. "Den gracias a Dios en toda situación". La tercera clave es expresar la gratitud. Pero veamos con cuidado lo que Dios nos dice. No dice: "Den gracias por toda situación", sino "Den gracias en toda situación".

Quizás te haya tocado pasar un día de esos, cuando todo va mal. Dios no te está llamando a decir: "Dios, gracias porque mi carro se malogró, porque me mordió el perro y porque estoy enfermo de la gripe". ¡Tendría uno que ser masoquista para dar gracias por esas cosas! Pero en medio de esa situación, podemos todavía encontrar motivos para darle gracias a Dios.

Tampoco estamos hablando simplemente de tener una mentalidad positiva. Algunas personas te dirán que busques lo bueno en cualquier situación, y no es un mal consejo. Pero Dios nos llama a ir más allá; a estar conscientes de su cuidado y de su amor, buscando motivos para darle las gracias.

Podemos darle gracias porque tenemos una vida eterna, porque El nos ama, porque El nos ayudará a superar cualquier situación. En lugar de enfocarnos en lo que está mal, busquemos más bien motivos para darle gracias a Dios. ¡El se lo merece!

¿Cuáles costumbres estás cultivando en tu vida? Dios te invita hoy a elegir el gozo, a enfatizar la oración y a expresar la gratitud. Este es el momento de hacer tu plan de acción. ¿Qué te está llamando Dios a hacer hoy? ¿Cómo puedes empezar a cultivar estas costumbres en tu vida?

Algunas semanas atrás sembré una higuera en mi jardín. El árbol está muy pequeño. ¡Apenas tiene una hoja! Pero si cuido y cultivo ese arbolito, tengo la confianza de que, dentro de algunos años, me dará higos deliciosos. Así es también con estas costumbres. Si tú los empiezas a cultivar en tu vida ahora, verás el fruto a largo plazo. Las victorias en la vida son ganadas por creyentes que eligen el gozo, enfatizan la oración y expresan su gratitud a Dios. ¿Serás uno de ellos?


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