Firmes y Adelante

Enlaces El Sermón Dominical

Esta semana

Todos los Sermones

Contactar al autor

¡Suscríbete!

Domingo 21 de Septiembre de 2014

Descifrando el señalamiento
Pastor Tony Hancock

En esta vida, existen señalamientos que no debemos ignorar. En su ferretería, un hombre puso un letrero que decía: "Cuidado con el perro". Un día, entró un cliente y empezó a buscar el perro tan feroz que merecía tal aviso, pero sólo encontró un viejo sabueso dormido en medio del piso.

"Oiga, señor", le dijo al dueño, "¿por ese perro puso usted el anuncio? ¡Ese perro sería incapaz de matar una mosca!" Le respondió el dueño de la tienda: "Tienes razón, ese perro no es bravo. Pero antes de que pusiera el anuncio, ¡todo el mundo se tropezaba con él!"

El perro no era muy bravo, pero ¡el señalamiento era importante! Así son los señalamientos y letreros. Considera el material que se usa para hacer un señalamiento: puede ser de madera, de metal de poco valor, o incluso de papel. Su importancia no depende del valor del material que se usa para construirlo, sino de la realidad que refleja. Por ejemplo, si ves un anuncio que dice: "¡Ojo! Puente derrumbado", debes proceder con mucha precaución.

Hoy vamos a celebrar el bautismo. El bautismo es como un señalamiento. Lo importante no es la calidad del agua; no tiene nada de especial. No es un evento mágico, como si por el simple hecho de sumergirse en el agua sucediera un milagro. Más bien, la gran importancia del bautismo consiste en señalar hacia ciertas cosas muy importantes.

Así lo indica 1 Pedro 3:21: "El bautismo no consiste en la limpieza del cuerpo, sino en el compromiso de tener una buena conciencia delante de Dios." El bautismo señala más allá de la acción de sumergirse en el agua y salir del agua. Su verdadero significado es espiritual. Por sí solo, el bautismo no logra nada; lo que cuenta es el compromiso que representa con Dios.

Si el bautismo es una señal, ¿qué es lo que señala? ¿Qué representa? Dios nos explica lo que significa el bautismo en su Palabra. Hoy veremos tres cosas que representa el bautismo. Para ver el primero, abramos la Biblia en el capítulo 6 de Romanos, y leamos los versos 1-4:

6:1 ¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde?
6:2 En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?
6:3 ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?
6:4 Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.

Aquí descubrimos que el bautismo es la señal de una nueva vida.

La Biblia dice que, si alguno está en Cristo, es una nueva creación; lo viejo ha pasado, y todo es hecho nuevo. El bautismo representa la sepultura de nuestra vieja vida y la entrada a una vida nueva. Antes de conocer a Cristo, vivíamos bajo la influencia del mundo. Escuchábamos muchas voces diferentes. Estábamos lejos de Dios, y el pecado estaba muy vivo en nosotros.

Pero ahora, al conocer a Cristo y confiar en El, entramos a una vida nueva. Gracias a su muerte en la cruz por nosotros, recibimos vida. Su sangre nos limpia de culpa. Su Espíritu Santo viene a vivir en nosotros para guiarnos y enseñarnos. Tenemos un nuevo poder para obedecer y agradarle. Esta vida nueva, esta vida espiritual, es una realidad en nosotros.

A veces, la vida vieja todavía nos jala. No debemos pensar que, en el momento de bautizarnos, todos nuestros problemas y todas nuestras tentaciones desaparecerán al instante. Jesús es perfecto, pero El también fue tentado. Más bien, la vida nueva que hemos recibido es algo que tenemos que poner en práctica.

Tenemos que ser como una especie de rana que vive en partes de China. Esta rana, la Odorrana tormota, es capaz de afinar su oído para detectar sonidos que el ser humano no escucha. Vive a las orillas de ríos torrenciales y ruidosos. Usa su capacidad especial para distinguir del bullicio que las rodea el croar de otras ranas.

En este mundo lleno de bullicio y distracciones, Dios nos llama a distinguir la voz de nuestro Salvador y escucharlo a El. Así podremos caminar en la vida nueva que hemos recibido y que el bautismo representa. El bautismo debe recordarte que, por fe, has entrado en una vida nueva.

Sigamos leyendo ahora los versos 5 al 10 para encontrar la segunda cosa que representa el bautismo:

6:5 Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección;
6:6 sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.
6:7 Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado.
6:8 Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él;
6:9 sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él.
6:10 Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive.

La primera cosa que vimos es algo presente: el bautismo representa la entrada a una nueva vida. La segunda cosa es algo futuro: la nueva esperanza que tenemos de la resurrección. Jesucristo resucitó de los muertos, y ya no puede morir más. Si nosotros confiamos en El, si El es nuestro Salvador y Señor, sabemos que también resucitaremos.

Un día, como Cristo, saldremos de la tumba con un cuerpo nuevo, un cuerpo resucitado. El bautismo también representa esto. Nos asegura que tenemos una esperanza para el futuro. Nuestra vida no terminará cuando nos muramos. La resurrección de Cristo es la garantía de que nosotros también resucitaremos.

Si no tenemos esta esperanza para el futuro, viviremos toda la vida bajo una sombra. Aunque las cosas nos vayan muy bien, aunque tengamos diversión y distracciones, no tendremos ninguna seguridad para el futuro. En cambio, al saber que un día resucitaremos para vivir para siempre en el reino de Dios, tenemos esperanza. Los momentos alegres de la vida se vuelven aun más felices, y podemos atravesar los momentos difíciles con paciencia, sabiendo que nos espera algo mejor.

Cuando era niño, tuve que ir al dentista varias veces para hacerme algunos tratamientos dolorosos. Al lado de la oficina del dentista había una heladería que servía unas copas heladas muy sabrosas. Mi favorita venía en la mitad de una piña, con muchas frutas mezcladas con el helado. Cada vez que íbamos al dentista, terminábamos con una visita a esa heladería.

No me gustaba ir al dentista, pero lo aguantaba por la esperanza de llegar después a la heladería. Del mismo modo, la esperanza que tenemos en Cristo nos ayuda a atravesar todo lo que esta vida nos presenta. Sabemos que, pase lo que pase, un día iremos a vivir con El para siempre con cuerpos que no se enfermarán ni morirán jamás. ¡Qué gran esperanza tenemos! Y el bautismo sirve como señal de esto.

Sigamos ahora con los versos 11 al 14 para encontrar la tercera cosa que representa el bautismo:

6:11 Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.
6:12 No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias;
6:13 ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.
6:14 Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.

Ya hemos visto que el bautismo representa una nueva vida, y una nueva esperanza. Aquí descubrimos que el bautismo también representa un nuevo propósito. Ya no vivimos para el pecado, para la maldad o el egocentrismo. Ahora vivimos para Dios.

Es por eso que Dios nos llama ya no a ofrecer nuestros cuerpos al pecado para hacer el mal, sino a El para hacer el bien. En lugar de ofrecer nuestros labios al pecado para decir mentiras o groserías, dediquemos nuestros labios a Dios para decir la verdad, pronunciando palabras que traen bendición.

En lugar de entregar nuestros pies al pecado para llevarnos a lugares que no debemos frecuentar, dediquemos nuestros pies a Dios para que nos lleven a seguir las pisadas de Jesús. En lugar de ofrecer nuestros ojos al pecado para mirar con lujuria, viendo lo que no debemos, dediquemos nuestros ojos a Dios para leer su Palabra y para ver las necesidades de otros.

Todos estamos viviendo para algo. Si vivimos para nosotros mismos, interesados solamente en nuestros deseos, en nuestra voluntad, en nuestros antojos, nuestra vida terminará en la nada. En cambio, si vivimos para la gloria de Dios, buscando su reino y su voluntad, nuestra vida florecerá.

Alicia, en su viaje al país de las maravillas, se encontró con un gato sonriente. Le preguntó al gato: "¿Qué dirección debo tomar?" El gato le respondió: "Eso depende del lugar al que quieras llegar". Respondió Alicia: "Bueno, realmente no me importa a dónde voy". "Entonces", le respondió el gato, "no importa mucho qué dirección tomas".

Muchas personas viven de ese modo. No saben por qué están aquí en la tierra, así que simplemente tratan de sobrevivir. Pero cuando nos bautizamos como señal de nuestro compromiso con Cristo, tenemos un nuevo propósito. Ahora vivimos para la gloria de Dios y para su reino.

Los más famosos de la actualidad quedarán en el olvido. Los más ricos lo dejarán todo atrás cuando se mueran. Los más poderosos serán reemplazados por otra generación. Si sólo vivimos para este mundo, todo lo que logramos se quedará en la nada. Pero si vivimos para el reino de Dios, lo que hacemos tendrá valor eterno.

¿Cómo lo hacemos? Buscamos oportunidades para compartir el evangelio. Vivimos según la verdad. Somos honestos. Educamos a nuestros hijos en el amor del Señor. Ayudamos a las personas que podemos ayudar. Damos un buen testimonio en el trabajo. En todo lo que hacemos, buscamos glorificar a Dios, porque ahora vivimos para El.

Si tú ya te has bautizado, te animo hoy a recordar por qué lo hiciste. Cristo te ha llamado a vivir en esa nueva vida, con una nueva esperanza y un nuevo propósito. No dejes que se te olvide por qué te bautizaste. Acércate nuevamente a Cristo, reconfirmando ese compromiso que una vez hiciste.

Si no te has bautizado aún, ¿qué te detiene? Si tienes preguntas o dudas, acércate a alguien que te las pueda contestar. Si Dios te está llamando, no esperes más. Toma hoy la decisión de seguir a Cristo de corazón.


Visita la página web renovada del Pastor Tony Hancock: www.pastortony.net. Las novedades incluyen la célula familiar, una guía sencilla para reunirse en familia cada semana. También habrá nuevas respuestas a las preguntas al pastor. Si no has visitado www.pastortony.net últimamente, ¡visítalo ya!

Puedes enviar al Pastor tus preguntas acerca de la Biblia, la Iglesia, la vida cristiana o cualquier otro tema, por email a pastortony@iglesiatriunfante.com, o por medio de la sección Preguntas al Pastor en pastortony.net. Envía tus preguntas incluyendo tus iniciales y tu país de residencia, y serán respondidas en dicha página.

Ver todos los mensajes publicados


¡Suscríbete a la lista Sermones y recibe todos los Domingos estos sermones en tu casilla de correo! Clickea AQUI para llenar el formulario de suscripción.


El Sermón Dominical

Foros Ekklesia Viva - www.foroekklesia.com
Portal Iglesia Triunfante - www.iglesiatriunfante.com
¡Ayúdanos a dar a conocer esta web! | Declaración de Fe