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Domingo 8 de Junio de 2014

No ignores el ejemplo
Pastor Tony Hancock

Una de mis memorias más tempranas es de un evento que sucedió cuando habré tenido unos cuatro o cinco años. Dos de mis amigos estaban de visita en la casa, y yo, queriendo lucirme, me había sentido sobre el respaldo de una silla. Mi madre, viendo que era peligroso, me advirtió: ¡Te vas a caer si no te bajas de allí!

Pero yo estaba muy consciente de la mirada de mis amigos, y no escuché el consejo de mi madre. En eso, las patas de la silla se deslizaron, me encontré sin apoyo, y me golpeé la cabeza con fuerza en el piso. De recuerdo, me quedó el chipote. ¡Todo por no escuchar un buen consejo!

En esta vida, hay personas sabias, y personas necias. Las personas sabias aprenden de los consejos y ejemplos de los demás. No insisten en repetir los errores de otros, pensando que, en su caso, el resultado será diferente. Los necios, en cambio - como lo fui yo en ese momento - no aprenden de los errores de los demás. Ellos mismos se tienen que dar el golpe.

Dios nos ama, y no quiere que nos andemos dando golpes. Por eso, El nos llama a ser sabios. De hecho, El ha registrado en su Palabra muchos ejemplos para que aprendamos de ellos. Nos ha dejado muchas historias de personas que vivieron antes de nosotros para que aprendamos de ellas, y no tengamos que repetir sus errores ni sufrir las consecuencias.

¿Quieres ser sabio? ¿Estás dispuesto a aprender de los ejemplos de los que vivieron antes? Abramos el corazón y la Biblia en 1 Corintios 10, y leamos para empezar los versos 1 al 5:

10:1 Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar;
10:2 y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar,
10:3 y todos comieron el mismo alimento espiritual,
10:4 y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo.
10:5 Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto.

La primera cosa que tenemos que entender, si queremos aprender del ejemplo de otros, es que tenemos mucho en común con ellos.

En otras palabras, no podemos decir: Eso no me puede suceder a mí, porque mi situación es totalmente diferente. Esto es precisamente lo que Dios nos enseña aquí: al igual que nosotros, los israelitas recibieron muchas bendiciones de Dios. Ellos recibieron una especie de bautismo, y también comieron y bebieron un alimento espiritual - el maná y el agua milagrosa en el desierto.

Ellos habían sido librados milagrosamente de su cautiverio en Egipto. Cruzaron el mar Rojo en tierra seca. Recibieron los mandamientos de Dios en el monte Sinaí. Sin embargo, la gran mayoría de ellos se quedaron tendidos como cadáveres en el desierto, y no pudieron entrar a la tierra prometida. ¿Por qué? ¿Fue porque Dios no tuvo poder suficiente para llevarlos a la tierra prometida? ¿Fue por alguna razón de fuerza mayor?

No, fue porque no agradaron a Dios. Ellos habían visto lo que Dios había hecho por ellos; podían considerar que Dios estaba de su parte. Y ¡lo estaba! Pero no se detuvieron para preguntarse si estaban de la parte de Dios. Su corazón estaba mal. Habían recibido muchas bendiciones de parte de Dios, pero su corazón era rebelde.

Muchas personas dicen: "Yo ya me bauticé. Tomó la cena del Señor. ¡Estoy bien con Dios!" Pero los israelitas también fueron bautizados, en la nube y el mar. También comieron una cena espiritual, que fue el maná y el agua milagrosa de la roca. Claro que debes bautizarte y tomar la cena del Señor, pero si no tienes un corazón arrepentido y humilde ante Dios, de nada te servirá.

¿De qué forma se manifestó el corazón rebelde de los israelitas? ¿De qué maneras se puede manifestar un corazón rebelde en nosotros? Sigamos leyendo para descubrirlo, en los versos 6 al 10:

10:6 Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron.
10:7 Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar.
10:8 Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil.
10:9 Ni tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes.
10:10 Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor.

Esta frase es muy importante: "Todo eso sucedió para servirnos de ejemplo". No debemos ignorar los eventos del Antiguo Testamento, porque tienen un propósito muy importante.

¿Cuál fue el error que ellos cometieron? En resumen, fue que se apasionaron por lo malo. Tuvieron un corazón apasionado, pero se apasionaron por lo equivocado, lo que a Dios no le agrada. Hoy en día escuchamos a muchas personas que dicen: "¡Hay que vivir con pasión!" Estoy de acuerdo, pero ¿qué pasa si lo que nos apasiona es lo equivocado? ¿Qué tal si nuestra pasión nos engaña? Hay que apasionarnos, sí, pero apasionarnos por lo bueno - por el reino de Dios, por su amor, por la vida como El desea que la vivamos - una vida de integridad, de honestidad, de amor, de sacrificio.

Pero el corazón del pueblo se apasionó con lo falso. Se apasionaron con los ídolos, como dice el versículo 7. Este versículo se refiere a lo que sucedió cuando Moisés se quedó mucho tiempo con Dios en el monte Sinaí, y el pueblo se cansó de esperarlo. Entonces Aarón, su hermano, hizo una imagen de un becerro de oro, y toda la gente se puso a adorarlo como lo hacían las naciones paganas - con borracheras y desenfreno.

Como resultado, Dios se enojó con ellos, y unos tres mil murieron ese día. Para Dios, la idolatría no es ningún juego. ¿Qué es la idolatría? Es poner cualquier otra cosa en el lugar que sólo Dios debe ocupar. Es adorar y amar a algo de la manera en que sólo debemos adorar a Dios. El es un Dios celoso, porque sólo El es Dios. No pongamos nada ni nadie más en su lugar.

También se apasionaron con la inmoralidad sexual. Uno de sus enemigos, el rey de Moab, encontró la forma perfecta de atraparlos. Usó la belleza de sus mujeres para seducir a los hombres israelitas y alejarlos de su Dios. Prefirieron el placer de un momento a la vida y la victoria que el Señor les ofrecía. Como resultado, más de veintitrés mil murieron.

Vivimos en un mundo saturado por el sexo. Ya ni nos damos cuenta. Casi cada comercial usa la seducción para vendernos sus productos. Las novelas y las películas nos tratan de enseñar que la felicidad sólo está en la pasión romántica, y que tus sentimientos son lo más importante.

Dios creó al hombre y la mujer, y los creó para casarse y disfrutar la relación sexual dentro del matrimonio. El sexo no es algo malo, si seguimos el diseño original de Dios. Pero nuestro enemigo sigue usando la atracción sexual desordenada y falsa para tratar de alejarnos de Dios.

En este mismo momento, el enemigo está usando la infidelidad y la fornicación para destruir Iglesias, para desbaratar familias, para alejar a jóvenes de su fe y traer al mundo niños que no crecerán con ambos padres. El placer dura un rato, pero el precio se paga por mucho tiempo.

Los israelitas también se rebelaron contra el Señor. El verso 9 dice que lo pusieron a prueba. En otras palabras, estaban inconformes con lo que Dios les había dado, y decidieron hacer las cosas a su manera. Rechazaron a Moisés, el líder que Dios les había dado, y quisieron escoger sus propios líderes.

Por supuesto, si un líder está en pecado o comete algún delito legal, tiene que ser confrontado y disciplinado. Pero éste no fue el caso con ellos. Simplemente querían rechazar el liderazgo de Dios y hacer las cosas a su manera. La Biblia nos dice que la rebeldía es como el pecado de idolatría. No podemos estar bien con Dios, y querer hacer las cosas a nuestra manera.

Finalmente, su corazón rebelde se manifestó en murmuración. Se pusieron a quejar y murmurar contra Dios y Moisés. No está mal quejarse, si uno lo hace de la forma correcta. Muchos personajes bíblicos se quejan al Señor, y El les responde. Job es un ejemplo de esto. Pero el problema en el caso de Israel fue que ellos no llevaron sus quejas al Señor o a Moisés, sino que simplemente se pusieron a hablar unos con otros con una actitud obstinada. Esto sólo creaba resentimiento.

Nos confronta una decisión: ¿seremos como ellos? ¿Volveremos a cometer los mismos errores que ellos cometieron? Si lo hacemos, podemos estar seguros de que también sufriremos las consecuencias. Si nuestro corazón se apasiona por lo malo, si vivimos en idolatría, en inmoralidad, en rebelión o en murmuraciones, Dios no se complacerá con nosotros tampoco.

Pero El nos ama. Es por esto que nos da estos avisos. Leamos los versos 11 al 13 para ver lo que Dios nos está llamando a hacer:

10:11 Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos.
10:12 Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.
10:13 No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.

Nosotros ahora estamos viviendo en la culminación de las eras de la historia humana. Todo lo que ha pasado antes ha servido, en el plan de Dios, para traernos a este momento en el que se establece el reino de Dios por medio de Jesucristo.

Las historias que El nos ha dejado escritas en su Palabra se escribieron para advertirnos. Dios inspiró a los autores bíblicos a dejarnos este registro, para que nosotros no caigamos en la misma trampa en la que ellos cayeron. Dios nos enseña, para que podamos mantenernos firmes y no caer.

Es más, El nos promete que en cada tentación habrá una salida, si la buscamos. No debemos vivir con temer, pensando que podríamos enfrentar una tentación tan fuerte que no la podremos resistir, y terminaremos alejados de Dios sin quererlo. Más bien, tenemos que aprender a enfrentar la vida confiados en el Señor, sabiendo que El está con nosotros y que no nos dejará entrar en situaciones más fuertes que nosotros.

Pero, ¿qué tal si te das cuenta en esta mañana que has caído en alguno de estos pecados? ¿Ya no queda esperanza? Este es el mensaje de la gracia de Dios: si has caído en alguno de estos pecados, ¡puedes ser perdonado! Pero tienes que arrepentirte de corazón y poner tu confianza en lo que Cristo hizo por ti en la cruz. Así podrás empezar a caminar en sabiduría, en lugar de necedad.

Hermano, amigo, ¿qué decisión tomarás en este día? ¿Serás sabio, o rechazarás los ejemplos que Dios te deja en su Palabra? El te llama hoy a examinar tu corazón, a ver si te estás apasionando por lo malo, a humillarte ante El y caminar confiadamente con El. ¿Escucharás su sabio consejo?


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