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Domingo 27 de Octubre de 2013

Reflexiones sobre Halloween
Pastor Tony Hancock

Cuando era niño, la noche de brujas o Halloween era uno de los días más esperados. Era un ocasión para usar al máximo la creatividad en los disfraces, como también para comer muchos dulces. En un par de días solía consumir más dulces que en todo el resto del año. Creo que la noche de brujas debería llamarse, más bien, la noche del dentista.

En toda esa celebración, sin embargo, nunca me detuve para preguntarme qué es lo que estaba celebrando. ¿De qué se trataba este día, con sus disfraces y dulces? Aunque esta fiesta tiene raíces en el paganismo, me he dado cuenta de que representa dos anhelos muy profundos del ser humano. Jesucristo, el Hijo de Dios, satisface perfectamente estos dos anhelos.

El primer deseo que tenemos en el corazón es el deseo de encontrar un superhéroe. En la noche de brujas, algunos de los disfraces más populares son los que representan a algún superhéroe - Superman, Batman, las Tortugas Ninja, el Hombre Araña. ¿Por qué son tan populares estos personajes? ¿Por qué hay tantos niños que se disfrazan de ellos?

Me parece que todos hemos sentido en algún momento ese deseo de que llegara alguien con poderes especiales para rescatarnos de alguna mala situación. Buscamos a alguien mucho más poderoso que nosotros, con fuerza que nosotros no tenemos, que pueda vencer a nuestros enemigos y rescatarnos de la situación en la que nos encontramos. ¡Hasta nos conformaríamos con el Chapulín Colorado! Pero los superhéroes no existen, o al menos, así nos han contado.

Ese anhelo que todos tenemos se ha cumplido. Existe un verdadero superhéroe, alguien sumamente poderoso, que ha llegado a nuestra situación para hacer batalla contra nuestro enemigo. Vamos a leer un poco acerca de El en Lucas 11:21-22:

11:21 Cuando el hombre fuerte armado guarda su palacio, en paz está lo que posee.
11:22 Pero cuando viene otro más fuerte que él y le vence, le quita todas sus armas en que confiaba, y reparte el botín.

En estos dos versículos, Jesús describe su misión en el mundo. El vino para atacar a un hombre fuerte y despojarlo de sus posesiones. Para poder vencer al hombre fuerte, El tuvo que ser aun más fuerte. El hombre fuerte, por supuesto, es el diablo. Las posesiones que Jesús le vino a quitar somos todos nosotros.

Desde el día en que Adán y Eva pecaron, toda la humanidad ha estado bajo la influencia y el poder de Satanás. Esto no es porque él se lo merezca, sino porque él nos engañó con su astucia y nos convenció que debíamos entregarle el poder sobre nuestras vidas. Cada vez que creemos las mentiras de Satanás y nos dejamos llevar por una de sus tentaciones, le entregamos más poder sobre nuestras vidas.

Estábamos bajo su poder, y por más que nos quisiéramos librar, no teníamos en nosotros mismos la fuerza para hacerlo. Pensando ser libres, nos habíamos convertido en esclavos del enemigo. Creyendo sentirnos realizados, nos volvíamos cada vez más siervos de vicios, de deseos incontrolables, de poderes espirituales que nos manejaban como títeres.

Hay una especie de pez que se llama rape, y que tiene una manera muy interesante de comer. De la frente del pescado crece un apéndice carnoso que parece un pedazo de comida. El rape lo usa como un señuelo. Cuando otro pez se acerca para tratar de comerse el suculento bocado que ve flotar en el agua, se convierte repentinamente en la cena del rape.

Esto es lo que nos hace el diablo. Nos atrae con la promesa de algo deseable, pero no nos ofrece nada bueno, en verdad. Sólo busca atraparnos para destruirnos. Caemos en sus fauces, y si no fuéramos rescatados, allí nos moriríamos.

Pero ¡Cristo es mucho más poderoso que el diablo! El vino al mundo, este mundo que el diablo considera su propio territorio, y se mostró mucho más fuerte. Los demonios no lo pudieron resistir; El los echaba fuera con una sola palabra. El diablo usó contra El todas sus artimañas de tentación, pero Jesús no cayó en la trampa. Resistió cada prueba.

Jesús, entonces, es el superhéroe que todos necesitamos. Es más poderoso que nosotros; nos viene a rescatar; y tiene el poder para vencer a nuestro enemigo. ¡Qué maravilloso Señor tenemos! Podemos confiar plenamente en El. Si hemos caído, podemos encontrar perdón en El.

Vamos a relacionar lo que El ha hecho con el segundo anhelo humano que vemos reflejado en los disfraces de Halloween. Me refiero al temor humano de la muerte, y la manera en la que tratamos de enfrentar este temor. ¿Te has dado cuenta cuántos de los disfraces de Halloween se relacionan con la muerte?

Hay disfraces de fantasmas, por supuesto. Creo que es uno de los disfraces más fáciles de hacer: una vieja sábana blanca, unos agujeros para los ojos, y ¡listo! También hay disfraces de esqueletos, y seguramente este año veremos muchos disfraces de zombis. ¿Por qué tanta fascinación con la muerte?

Creo que una de las razones por las que vemos tanto interés en la muerte, y tantos esfuerzos por convertirla en algo chistoso o divertido, es que tratamos de reírnos de lo que más tememos para no tenerle tanto miedo. Un ejemplo de esto lo encontramos en las caricaturas o dibujos animados que se hacían durante la Segunda Guerra Mundial.

Si vemos caricaturas de esos años, nos damos cuenta de que muchos contienen personajes risibles y ridículos que claramente son japoneses o alemanes. No es casualidad que estos fueran los dos enemigos principales de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. Los artistas de las caricaturas convirtieron el enemigo en algo chistoso y ridículo, para no tenerle tanto miedo.

De la misma manera, en muchas culturas se convierte la muerte en algo chistoso y ridículo, para no temerla tanto. Pero hay un detalle. Durante la Segunda Guerra Mundial, aunque la gente se reía de sus enemigos cuando los veían estereotipados en las caricaturas, les quedaba la tarea de vencerlos en el campo de batalla también. En otras palabras, la guerra no se terminó con la burla. Había que salir y pelear para ganar la victoria.

Nos burlamos y reímos de la muerte, pero ¿quién sabe cómo vamos a ganar la batalla contra ella? ¿Qué estrategia vamos a usar? Sin saber cómo vamos a ganar la guerra contra la muerte, los disfraces chistosos se convierten en algo ridículo. Pero la buena noticia es que hay uno que la ha vencido. Vamos a leer más en Hebreos 2:14-15:

2:14 Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo,
2:15 y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.

Jesús, nuestro superhéroe, venció el poder de la muerte. Fue así: el Hijo eterno de Dios, el que siempre ha vivido con el Padre, un día vino a compartir nuestra carne y sangre. Dejando sus privilegios como Dios, se hizo hombre y caminó en esta tierra. El no era un simple fantasma o espíritu. No sólo parecía hombre, como los ángeles a veces lo pueden. Era de carne y hueso.

Ese cuerpo humano de Jesús sufrió la muerte. El era el único ser humano que no merecía morir. Entró desarmado a hacer batalla contra el enemigo, y parecía que había sufrido una herida mortal. Sus enemigos hacían burla de El. ¡No se daban cuenta de que El había tomado su propia arma, la muerte, y la había usado en su contra!

Fue por medio de la muerte que Jesús destruyó el poder de la muerte. Cuando El, como sacrificio inocente, voluntariamente fue a la cruz, la muerte empezó a trabajar al revés. Con su muerte en nuestro lugar, El nos rescató del poder del Acusador, el diablo que tenía contra nosotros la culpa de nuestro pecado.

Ahora, si somos de Cristo, si nos hemos entregado de corazón a El, somos libres. Ya no tenemos que ser esclavos, porque el poder que el enemigo tenía sobre nosotros ya no existe. Ya no tenemos culpa. Ya no tenemos que temer a la muerte. Aunque muramos, sabemos que volveremos a vivir. La resurrección de Cristo lo garantiza.

Se acerca la noche de brujas, y no te diré que no debes dejar que tus hijos se disfracen o que salgan a pedir dulces. Pero sí te diré que debes considerar con cuidado la clase de disfraz que les permites ponerse. ¿Qué estarán celebrando con su disfraz? Y aun más importante, aprovecha esta oportunidad para conversar con ellos acerca de lo que significa esta fiesta.

Mucho más que una simple oportunidad para disfrazarse y pedir dulces, puede ser una oportunidad para hablarles del verdadero Superhéroe, el que nos rescata de nuestro pecado y nos salva de la muerte. Puedes contarles que la muerte ya ha sido vencida, y no hay razón para temerla - si somos seguidores de Jesucristo.

¿Estás lejos de Jesús hoy? Este puede ser el día que te reconcilias con El. No lo tienes que llamar con una señal en el cielo, como si fuera Batman. Más bien, debes orar de corazón, confesarle tu pecado e invitarle a llenar tu corazón. El quiere rescatarte hoy.


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