Firmes y Adelante

Enlaces El Sermón Dominical

Esta semana

Todos los Sermones

Contactar al autor

¡Suscríbete!

Domingo 28 de Julio de 2013

Algunos familiares en Cristo
Pastor Tony Hancock

Había llegado la hora para que el novio conociera a sus futuros suegros, y se sentía un poco nervioso al respecto. Con seriedad, el padre de su novia lo miró y le preguntó: "Joven, ¿se cree usted capaz de mantener económicamente a toda una familia?"

El muchacho se veía un poco incómodo. "Pues, realmente no, señor. Yo sólo tenía pensado mantener a su hija. ¡El resto de ustedes tendrán que mantenerse solos!" Tal como lo descubrió este muchacho, llegar a ser parte de una nueva familia puede resultar un poco alarmante. Me imagino que esta anécdota luego se convirtió en parte de la historia familiar.

Cuando llegamos a conocer a Cristo, también llegamos a formar parte de una familia nueva. Eso puede producir algunos momentos incómodos, pero en realidad, es un gran privilegio. La Biblia dice que, cuando recibimos a Cristo, llegamos a ser hijos de Dios. Esto significa que tenemos un nuevo Padre, y también tenemos muchos nuevos hermanos.

En nuestro recorrido de la carta de Colosenses, hemos llegado a los últimos versículos. En esta sección, Pablo envía algunos saludos y maneja otros asuntos personales. Sería fácil brincar esta sección pensando que no tiene nada que ver con nosotros, pero no creo que Dios haya incluido en su Palabra secciones sobrantes o innecesarias. Después de estudiar estos saludos, he comprendido que tienen mucho que enseñarnos acerca de las relaciones dentro de la familia de Dios que es la Iglesia de Jesucristo.

Por lo tanto, te invito a acompañarme esta mañana en un viaje para descubrir lo que Dios nos quiere enseñar por medio de estos saludos. Leamos Colosenses 4:7-9, pidiéndole al Señor que nos guíe por medio de su Espíritu Santo para recibir el mensaje que El nos tiene en este día:

4:7 Todo lo que a mí se refiere, os lo hará saber Tíquico, amado hermano y fiel ministro y consiervo en el Señor,
4:8 el cual he enviado a vosotros para esto mismo, para que conozca lo que a vosotros se refiere, y conforte vuestros corazones,
4:9 con Onésimo, amado y fiel hermano, que es uno de vosotros. Todo lo que acá pasa, os lo harán saber.

En estos tres versículos nos encontramos con dos personas que acompañaron la carta a su destino. Eran personas que estaban con Pablo en Roma, desde donde escribió, pero que llevarían la carta a Colosas. En los versículos siguientes, que estudiaremos en otra ocasión, encontramos saludos de personas que estaban con Pablo y que se quedarían con él.

El primer nombre que encontramos aquí es el de Tíquico. No sabemos mucho acerca de él, aunque se menciona varias veces más en la Biblia. De Hechos 20:4 aprendemos que él acompañó a Pablo en su último viaje misionero: "Y le acompañaron hasta Asia, Sópater de Berea, Aristarco y Segundo de Tesalónica, Gayo de Derbe, y Timoteo; y de Asia, Tíquico y Trófimo." También se le menciona en Efesios 6:21 como portador de la carta a Efeso: "Para que también vosotros sepáis mis asuntos, y lo que hago, todo os lo hará saber Tíquico, hermano amado y fiel ministro en el Señor". Tíquico llevó la carta de Colosenses y la carta de Efesios a sus respectivos destinos al mismo tiempo, como parte de un solo viaje.

En 2 Timoteo 4:12 ("A Tíquico lo envié a Efeso."), que fue escrito algunos años después, descubrimos que Pablo lo volvió a enviar a Efeso. También se le menciona en Tito 3:12: "Cuando envíe a ti a Artemas o a Tíquico, apresúrate a venir a mí en Nicópolis, porque allí he determinado pasar el invierno." Tíquico era nativo de la provincia de Asia, en lo que ahora es Turquía. Posiblemente tenía solvencia económica que le permitía viajar libremente, o también podría ser que su profesión le haya permitido viajar. Aprovechó esta oportunidad para apoyar a Pablo y servir en el reino de Dios.

Tomando todo esto en cuenta, podríamos decir que Tíquico servía como un ayudante para Pablo. Era parte de su equipo de apoyo, ese grupo de hombres y mujeres que le ayudaban de diferentes maneras. ¿Te sentirías honrado de formar parte del equipo de apoyo de Pablo? ¿No sería un gran honor que este gran apóstol dijera de ti: Eres una gran ayuda para mí?

Piensa en algún predicador, pastor, evangelista o cantante cristiano que respetes mucho. ¿Cómo te sentirías si esa persona que invitara a ser su asistente personal? ¡Seguro que andarías por las nubes!

Creo que cualquiera de nosotros lo consideraría un gran honor si fuéramos llamados ayudantes de un hombre tan ilustre, pero lo interesante es que Pablo mismo no lo vio así. Pablo describe a Tíquico como un fiel servidor y colaborador, o consiervo. No era siervo de Pablo, sino que los dos juntos eran siervos de Jesucristo.

En otras palabras, el apóstol Pablo no consideraba a Tíquico su ayudante, su asistente personal. Más bien, lo consideraba un colaborador, en el sentido pleno de esa palabra; alguien que trabajaba a su lado en el servicio de otra persona. Tíquico no era siervo de Pablo; más bien, Pablo y Tíquico servían juntos a otro, al Señor Jesucristo. ¡Ese es un honor mucho más grande!

A ti y a mí esto nos dice que podemos ser parte de algo grande en la comunión de la Iglesia. Humanamente hablando, Tíquico no era tan importante; básicamente servía como cartero, llevando esta carta a la Iglesia y dándoles saludos de parte de Pablo. Sin embargo, Dios tuvo a bien registrar su nombre en las páginas de las Sagradas Escrituras para que comprendiéramos que no hay trabajo insignificante en el reino de Dios.

Cristo te llama a ti a ser un colaborador, a trabajar al lado de todos los demás hermanos en su servicio. No importa si enseñas una clase de niños o limpias baños en la Iglesia; si predicas el sermón o manejas el sonido; si evangelizas a un estadio lleno o compartes el evangelio con la vecina; si sirves a Cristo, eres colaborador - consiervo - de Pablo y de todos los demás siervos del Señor. ¡Nunca lo olvides! No dejes que el enemigo te haga creer que tu papel es insignificante.

Hablemos ahora, por un momento, de la segunda persona que se menciona en estos versículos. Se llamaba Onésimo, un nombre que significa útil. Onésimo era el esclavo de uno de los miembros de la Iglesia de Colosas, un hombre llamado Filemón. Onésimo se había fugado de su amo, robándole una suma de dinero para escaparse y perderse en la gran ciudad de Roma. Según la ley romana, Onésimo debía recibir la pena de muerte por estas acciones.

Sin embargo, Dios tenía otros planes para Onésimo. Mientras estaba en Roma, de alguna manera se encontró con Pablo y escuchó el evangelio. Bajo el ministerio de Pablo, se convirtió a Cristo. Ahora había decidido regresar a su amo Filemón. Las palabras que Pablo usa para expresarse de él son bellas. Lo describe como un "querido y fiel hermano", y dice que ahora "es uno de ustedes".

De ser un esclavo fugitivo que merecía la muerte, Onésimo se había convertido en un hombre perdonado y restaurado por la fe. Había recibido una nueva familia. Al mismo tiempo que envió esta carta general a la Iglesia de Colosas, Pablo también envió una carta personal a Filemón, el amo de Onésimo. En esta carta le dice que reciba a Onésimo, ya no como un esclavo, sino como un hermano.

¡Cuántos cambios llegaron a la vida de Onésimo! Y todo esto sucedió porque escuchó el mensaje de salvación, se arrepintió del pecado y reconoció a Jesucristo como su Señor y Salvador. Llegó a tener un lugar donde pertenecer. Llegó a tener una nueva familia espiritual.

Cualquiera de nosotros, al igual que Onésimo, puede ser restaurado y liberado en la comunión de la Iglesia. Quizás no seas esclavo de alguna persona como lo era él, pero todos somos esclavos de algo - puede ser de algún vicio, de la preocupación, del desánimo, de la inseguridad. Al igual que Onésimo, también podemos encontrar libertad y restauración en la comunión de la familia de Cristo.

Una parte importante de la restauración de Onésimo fue su arrepentimiento. Se dio cuenta de que había hecho mal al robarle a su amo, y decidió regresar a él. Podemos ser perdonados de nuestras fallas, pero Dios nos llama a hacer lo posible por remediar los errores que hayamos cometido. No nos llama a hacer lo imposible, pero si nos llama a demostrar nuestro arrepentimiento con hechos y no sólo palabras.

Cuando tomamos estas acciones, Dios nos manda una gran libertad. Si tú le has fallado a alguien, pídele perdón. Si hay algo que puedas hacer para remediar la situación, hazlo. Un arrepentimiento superficial, sólo de boca, no te traerá la verdadera libertad. Pero si te arrepientes de corazón, Dios traerá la restauración y la libertad a tu corazón.

En la vida de Tíquico y de Onésimo vemos la diferencia que hay en las relaciones entre familiares en Cristo. Cristo te llama a ser un colaborador, a formar parte de la labor más importante del universo. También te llama a ser un hermano, un miembro de esta familia grande y eterna que es la familia de Dios.

Todo esto sólo es posible gracias a lo que Jesucristo hizo por nosotros. Si Cristo no hubiera muerto en la cruz, no habría perdón. Si Cristo no hubiera venido a este mundo para buscarnos, no podríamos ser llamados hermanos suyos. Si Cristo no hubiera resucitado, no habría vida para nosotros.

¡Gracias a Dios que decidió hacer todas estas cosas! Cuando lo reconocemos como Señor y Salvador, llegamos a formar parte de esta gran familia de incontables millones. Si no eres parte de esa familia, puedes serlo. Puedes conocer hoy a Jesucristo y reconocerlo como Señor y Salvador. Puedes ser liberado de la culpa y caminar en libertad.


Visita la página web renovada del Pastor Tony Hancock: www.pastortony.net. Las novedades incluyen la célula familiar, una guía sencilla para reunirse en familia cada semana. También habrá nuevas respuestas a las preguntas al pastor. Si no has visitado www.pastortony.net últimamente, ¡visítalo ya!

Puedes enviar al Pastor tus preguntas acerca de la Biblia, la Iglesia, la vida cristiana o cualquier otro tema, por email a pastortony@iglesiatriunfante.com, o por medio de la sección Preguntas al Pastor en pastortony.net. Envía tus preguntas incluyendo tus iniciales y tu país de residencia, y serán respondidas en dicha página.

Ver todos los mensajes publicados


¡Suscríbete a la lista Sermones y recibe todos los Domingos estos sermones en tu casilla de correo! Clickea AQUI para llenar el formulario de suscripción.


El Sermón Dominical

Foros Ekklesia Viva - www.foroekklesia.com
Portal Iglesia Triunfante - www.iglesiatriunfante.com
¡Ayúdanos a dar a conocer esta web! | Declaración de Fe