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Domingo 6 de Enero de 2013

Operación Andrés
Pastor Tony Hancock

¿Cómo crece una Iglesia? Bueno, consideremos primero un par de maneras en las que no crece una Iglesia. Una Iglesia no crece simplemente porque tiene un lindo edificio. Puede ser que algunas personas lleguen para admirar las instalaciones, pero no se quedarán mucho tiempo. Un edificio puede servir como instrumento de ministerio para una Iglesia, pero no producirá crecimiento por su propia cuenta.

Tampoco crece una Iglesia simplemente porque tiene un buen letrero. Cuando apenas se estaba fundando esta Iglesia, recuerdo que me esforcé por conseguir un letrero bonito para poner al frente de la Iglesia. El rotulador se demoraba, y yo me comuniqué con él varias veces para animarle a terminar el trabajo. ¡Por fin se terminó el letrero, y lo colocamos frente a la Iglesia!

En los meses siguientes, ¡sólo una persona llegó a la Iglesia porque vio el letrero! Y para colmo, estaba buscando una iglesia católica para bautizar a su bebé. Es importante tener un letrero para identificar a la Iglesia, pero no es de esperar que la gente llegue simplemente por ver el letrero.

¿Cómo, entonces, crece una Iglesia? La respuesta es sencilla: una Iglesia crece cuando sus miembros comparten a Cristo. Volvamos a los comienzos del ministerio de Jesús para ver cómo funcionó este principio entre sus primeros seguidores, en un proceso que llamaremos operación Andrés. El proceso que veremos sigue funcionando hasta el día de hoy. Abramos la Biblia en Juan 1, y leamos los versos 40-42.

1:40 Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan, y habían seguido a Jesús.
1:41 Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo).
1:42 Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas (que quiere decir, Pedro).

Esta es la primera vez que Andrés y Simón Pedro conocieron a Jesús. Los que hicieron la célula familiar esta semana leyeron acerca del segundo encuentro que tuvieron con Jesús, cuando dejaron sus redes y le siguieron. Aquí leemos acerca de la primera vez que lo conocieron.

Se dio así: Andrés había sido seguidor de Juan el Bautista. Un día, él estaba con Juan cuando Jesús pasó. Juan lo reconoció y declaró: ¡Aquí tienen al Cordero de Dios! Andrés entonces siguió a Jesús, y conoció el lugar donde se hospedaba. Al día siguiente, fue a buscar a Pedro, y le dijo: ¡Hemos encontrado al Mesías!

La llegada del Mesías era un tema candente entre los judíos. Todo el mundo estaba a la expectativa de la llegada del Salvador prometido, aunque tenían conceptos diferentes de lo que El vendría a lograr. Andrés no entendía mucho acerca de Jesús. ¡Tenía apenas un día de haberlo conocido! Sin embargo, él fue a buscar a Pedro para contarle acerca de Jesús y llevarlo a El.

El ejemplo de Andrés nos enseña algo muy importante: Cuando conoces a Jesús, debes compartirlo con otros. Nosotros compartimos muchas cosas con los demás. Si descubrimos un buen restaurante, se lo recomendamos a nuestros amigos. Si encontramos una tienda con buenos precios, se lo contamos a todo el mundo. ¿Por qué, entonces, no compartimos a Cristo con los demás?

Una de las razones más comunes que se escucha es ésta: "Tengo que aprender más. Todavía no sé lo suficiente". A veces sentimos que no vamos a poder contestar las preguntas que las personas nos hacen, o que nos vamos a quedar en ridículo si no podemos convencerles.

Me llama la atención el hecho de que Andrés fue al día siguiente para buscar a Pedro. El podría haber dicho: "Necesito seguir a Jesús durante algunos meses, por lo menos, antes de hablarle a otra persona acerca de El. Todavía no sé lo suficiente". Pero ¡ésta no fue su reacción! En lugar de fijarse en lo que no sabía, él compartió con Pedro lo que sabía - y lo llevó a Jesús.

Creo sinceramente que el enemigo hace todo lo posible para mantener callados a los nuevos creyentes. Es que, cuando tú llegas a conocer a Cristo, tienes una gran red de conexiones y relaciones con personas que no lo conocen. El enemigo sabe que, si tú te pones a hablarles de Cristo, él puede perder a varios - y no solo a ti.

Es por eso que él ha inventado varias mentiras para mantenerte callado acerca de tu fe. Por ejemplo: "El evangelismo sólo es para los pastores. Si no has estudiado en el seminario, no puedes evangelizar." ¡Mentira! O qué tal éste: "Tienes que esperar hasta que seas maduro y tengas una vida perfecta para hablar de Cristo. "

Andrés fue al día siguiente para compartir con Pedro lo que había descubierto. No es necesario esperar. No tienes que conocer todas las respuestas. No tienes que ser un creyente maduro para compartir a Cristo con tus amigos. Si tú le has llegado a conocer, ¡comparte lo que ya sabes!

Compartir a Cristo no es sólo un deber. Cuando compartimos a Cristo, suceden cosas extraordinarias. Andrés llevó a Pedro a conocer a Jesús, y escuchó algo extraño. Cuando Jesús vio a Pedro, le dijo: "Tú eres Simón, hijo de Juan. Serás llamado Cefas (es decir, Pedro). " La primera cosa que hizo Jesús cuando Pedro lo conoció fue cambiarle el nombre. El se había llamado Simón, un nombre que significa "el que oye". Ahora, su nombre sería Cefas, en arameo, o Pedro, en griego, un nombre que significa Roca.

Pedro era un hombre impulsivo, propenso a dejarse llevar por la ira y por la decepción. Trató de disuadir a Jesús de ser crucificado y negó conocer a Jesús. Era un hombre inestable, pero Jesús lo convirtió en una columna de la Iglesia. No sucedió de forma inmediata; su carácter cambió progresivamente. Pero Jesús lo vio, no como era, sino como llegaría a ser.

¿Crees que Jesús ya no obra de la misma manera en la vida de las personas? ¡Claro que sí! Cuando compartes a Jesús, El hace cosas extraordinarias en la vida de otros. A veces nosotros nos encargamos de decidir a quién puede Jesús cambiar. Decimos: "No voy a hablarle a él de Jesús, porque es un borracho. No le va a interesar. Tampoco le voy a hablar a ella, porque es una chismosa." Por fin, decidimos compartir a Jesús sólo con la gente que ya le conoce. Pero ¡El mismo dijo que no son los sanos los que necesitan médico, sino los enfermos!

¡Qué triste! Hablamos como si no conociéramos el poder de Jesús para transformar las vidas. Tú y yo no sabemos cuáles son los planes que tiene Jesús para la vida de nuestros amigos y familiares. Estoy seguro que Andrés no se imaginaba que su hermano voluble e impulsivo se convertiría en un predicador y líder usado por el Señor.

Tampoco tú y yo nos podemos imaginar qué es lo que el Señor hará. Sólo podemos compartir lo que sabemos de El y dejar que El obre. No te encargues de decidir quién recibirá el mensaje y quién no. ¡Simplemente compártelo! Algunos no te oirán; otros sí. Es probable que sea la gente menos esperada la que se convierta y se acerque a Jesús. A ti sólo te toca compartir de El.

Hoy damos inicio a operación Andrés. Nuestra meta, como la de Andrés, será llevar a nuestros amigos y conocidos a Jesús. La idea es muy sencilla. Dentro de unos momentos, cada uno de ustedes recibirá una tarjeta con espacio para siete nombres. En esta tarjeta escribirán los nombres de siete personas que ustedes conocen que necesitan a Jesús.

Su compromiso será de orar por estas siete personas durante un minuto cada día, los siete días a la semana. Siete personas, siete minutos, siete días. Busquen formas de relacionarse con las personas en su lista. Pídanles motivos especiales de oración. Si tienen alguna necesidad en la que les pueda ayudar, háganlo.

Dentro de un par de meses, les invitaremos a celebrar en su casa una "cena del amigo" a la que invitarán a las personas que aparecen en su lista. En esta cena, les compartirán el evangelio. No se preocupen; cuando se acerque la fecha, les ayudaremos con esto. Es muy probable que aun antes de la cena varios de los amigos de sus listas ya se hayan convertido.

Finalmente, tendremos un evento especial para marcar el domingo de resurrección, al que también podrán invitar a sus siete amigos. Mi oración para este enfoque es que tomemos el ejemplo de Andrés y llevemos a nuestros amigos y familiares a Jesús. ¿Estás dispuesto para ser parte de Operación Andrés?


Visita la página web renovada del Pastor Tony Hancock: www.pastortony.net. Las novedades incluyen la célula familiar, una guía sencilla para reunirse en familia cada semana. También habrá nuevas respuestas a las preguntas al pastor. Si no has visitado www.pastortony.net últimamente, ¡visítalo ya!

Puedes enviar al Pastor tus preguntas acerca de la Biblia, la Iglesia, la vida cristiana o cualquier otro tema, por email a pastortony@iglesiatriunfante.com, o por medio de la sección Preguntas al Pastor en pastortony.net. Envía tus preguntas incluyendo tus iniciales y tu país de residencia, y serán respondidas en dicha página.

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