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Domingo 2 de Diciembre de 2012

Un hogar bien hecho
Pastor Tony Hancock

Este es un día especial en la vida de nuestra Iglesia. Estamos reconociendo el compromiso y la entrega de un grupo de varones que han estudiado, durante cuatro meses, cómo ser mejores esposos y padres. Han aprendido a ser hombres valientes. Se ha terminado el curso de estudio, y ahora empieza la aplicación.

Dentro de unos momentos, ellos firmarán, en presencia de sus familias, un compromiso. Quisiera tomar esta oportunidad para que reflexionemos juntos acerca del plan que Dios nos ha dado para la buena construcción del hogar. Cuando se construye cualquier edificio, una parte importante del proceso son los planos. Si no se hacen buenos planos, el edificio no podrá quedar bien. Si el constructor no sigue los planos, tampoco quedará bien.

Dios nos ha dado en su Palabra los planos para construir un hogar bien hecho. ¿Cómo estás construyendo tu casa? Leamos lo que nos ha dicho nuestro Señor Jesús al respecto en Mateo 7:24-27:

7:24 Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.
7:25 Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.
7:26 Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena;
7:27 y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.

Cada uno de nosotros está construyendo su casa. ¿Sobre qué la estamos construyendo? La primera cosa necesaria para tener un hogar bien hecho es construir sobre una buena base.

Podemos construir nuestro hogar sobre la arena inestable de la tradición, de las opiniones populares, de nuestros sentimientos. Muchas de las casas más costosas del mundo están construidas sobre arena - frente a la playa, con una linda vista de las olas del mar.

Pero ¿qué sucede cuando el viento encrespa las olas y llega la tormenta? ¿Qué base tendrá el hogar entonces? No tendrá ninguna base - y será arrastrada por las olas. Si tú construyes tu hogar sobre una base arenosa, las cosas pueden marchar bien por un tiempo. Sin embargo, tarde o temprano se presentará una tormenta. Si tu casa no está bien fundamentada, esa tormenta fácilmente arrasará con todo lo que has construido.

Sólo hay una base firme para el hogar. Sólo hay una forma de tener un hogar bien hecho. Es tener a Cristo como centro de tu hogar. Jesucristo es el Hijo de Dios que vino para enseñarnos la verdad, para morir en la cruz en sacrificio por nosotros y resucitó para darnos vida eterna. Si no lo tenemos a El al centro de nuestro hogar - no como imagen religiosa, sino como realidad espiritual - no podremos enfrentar las tormentas que vendrán.

Jóvenes, ésta es una de las razones por las que la Biblia nos dice que no nos unamos en yugo desigual. No importa qué tan enamorados estén; si tu futura pareja no comparte tu fe en Jesucristo como Señor y Salvador, no podrán poner una base firme y sólida para su hogar. Si tú te unes a una persona que no comparte tu fe, estás construyendo tu hogar sobre la arena. Es probable que no soporte la tempestad.

Para los casados, esto significa mantener a Cristo como base del hogar. Significa asistir fielmente a la Iglesia como familia. Significa pasar tiempo como familia leyendo la Palabra de Dios y orando - si es posible, todos los días. El Dr. Jeff Adams, autor y pastor consejero, comentó alguna vez que nunca llegan a su oficina pidiendo consejería pastoral las parejas que pasan tiempo todos los días como familia orando y leyendo la Palabra de Dios.

La vida hoy en día es ajetreada y ocupada. Es fácil decir que no tenemos tiempo para pasar tiempo con Dios juntos. Construir sobre la roca no es fácil. Es mucho más fácil construir en la arena suave y adaptable. ¿Quieres que tu hogar resista la tormenta? Es necesario invertir el tiempo necesario para edificar sobre la roca.

Un hogar bien hecho tiene una buena base, que es Jesucristo. Esto también significa buscar a Dios en oración para resolver los problemas. Un hogar edificado sobre la base de Jesucristo es un hogar que lleva sus problemas al trono de la gracia. Cuando enfrentes un problema o una situación difícil, reúne a tu familia para orar al respecto antes de buscar otras soluciones. La ayuda de Dios es invaluable en cualquier situación.

Un hogar bien hecho, entonces, se construye sobre la única base sólida, que es Jesucristo. En segundo lugar, un hogar bien hecho tiene una buena fundación. Sobre la base de Cristo, la relación matrimonial es la fundación para cualquier familia. Cuando Dios creó al hombre y vio que estaba solo, El dijo: "No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada." (Génesis 2:18)

Fue entonces que Dios creó a la mujer para ser el complemento del hombre. La primera relación que Dios creó fue la relación entre el hombre y la mujer. La relación matrimonial de Adán y Eva vino antes de cualquier otra relación - antes de la relación de padre e hijo, antes de la relación entre hermanos, antes de la relación entre amigos.

Leamos lo que dice el salmista acerca del hogar bendecido por Dios, en el Salmo 128:1-4:

128:1 Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová, que anda en sus caminos.
128:2 Cuando comieres el trabajo de tus manos, bienaventurado serás, y te irá bien.
128:3 Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu casa; tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa.
128:4 He aquí que así será bendecido el hombre que teme a Jehová.

Qué bonito cuadro del hogar, ¿verdad? La primera relación que vemos aquí es la relación entre el hombre y su mujer. Dice: "tú esposa será como vid llena de uvas". La vid, en Israel, representaba la paz y el bienestar. Para el hombre que teme a Dios y sabe llevar bien la relación con su esposa, ella sería una fuente de gozo y de bendición para él, como una vid que da fruto.

Cualquier vid se tiene que cultivar. Solamente dará su fruto si recibe el cuidado necesario, y si se protege de los elementos que podrían causarle daño. Hermano, tu esposa puede ser una gran fuente de bendición para ti, pero la tienes que cuidar. Tienes que cultivar esa relación. Lo mismo es cierto de la esposa también; es necesario que ambos cultiven la relación matrimonial.

Uno de los elementos que perjudica la relación matrimonial son los celos excesivos. El amor no crece en el suelo de la sospecha. De hecho, tus sospechas y celos podrían perjudicar la salud y la permanencia de tu relación. Más bien, el amor aumenta donde hay confianza. Es muy importante no permitir que la sospecha entre en tu mente, al menos que tengas pruebas contundentes de algún error por parte de tu cónyuge.

Este es un concepto muy bíblico. En el Antiguo Testamento, Dios mandó a su pueblo no admitir acusación contra nadie sin la evidencia de dos o tres testigos. Este concepto se repite también en el Nuevo. No permitas que la sospecha crezca en tu corazón, ni prestes atención a los rumores sin fundamento.

Para que la relación permanezca y dé fruto, es necesario nutrirla. Aprende a conocer a tu esposa. Aprende lo que le gusta, lo que le hace sentirse amada y segura. Pasa tiempo con ella. Escúchala cuando te habla. Conquístala, como lo hiciste cuando eran novios. La mejor cosa que puedes hacer para el bienestar de tus hijos es amar a su madre, tu esposa.

¿Cómo estás construyendo tu casa? Un hogar bien hecho tiene una buena base, que es Jesucristo; tiene una buena fundación, que es la relación de marido y mujer; y finalmente, tiene una buena construcción. Volvamos al Salmo 128, verso 3. El salmista compara a los hijos de la casa con vástagos de olivo.

Los retoños del árbol de olivo no dan fruto por varios años. Sin embargo, cuando empiezan a dar, su producción dura mucho tiempo. Existen árboles de olivo de hasta dos mil años de edad que siguen dando aceitunas. Así es con los hijos también. La crianza de un niño dura años, y cuesta - cuesta dinero, tiempo y esfuerzo. El fruto de la buena crianza no siempre se ve de inmediato; pero es capaz de producir fruto por muchos años en la vida del niño.

El Salmo 127:4 nos presenta otro ejemplo para entender la crianza de un niño: "Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud. " Salomón, el autor de este salmo, compara a los niños con flechas en las manos de un guerrero. En mi juventud tomé clases de tiro con arco. Aunque nunca me convertí en arquero maestro, recuerdo dos cosas acerca del tiro con arco.

Una de ellas es la fuerza necesaria para tensar el arco. Parece cosa fácil, pero no lo es. Se necesita fuerza para jalar la cuerda. Conforme más tense uno la cuerda, más lejos volará la flecha. De igual modo, nuestros hijos no volarán muy lejos si no invertimos tiempo y esfuerzo en su crianza. Tenemos que esforzarnos para comunicarles buenos valores y disciplinarlos apropiadamente. No sucede de forma automática.

La otra cosa que recuerdo del tiro al arco es la importancia de fijarse en la diana, y tirar con cuidado hacia el blanco. Si el arquero no apunta la flecha con cuidado, irá a cualquier lugar menos el deseado. ¿Hacia qué blanco estás apuntando a tus hijos? No te toca decidir cuál carrera escogerán, o qué estudiarán. Pero sí puedes encaminarlos hacia una vida de responsabilidad, de disciplina, de alegría y de amor al Señor. Depende de tu ejemplo, de lo que les comuniques y de lo que les inculques.

¿Cómo estás construyendo tu casa? ¿Estás construyendo sobre la base sólida de Jesucristo? ¿Estás poniendo la fundación de cuidar tu relación matrimonial? ¿Estás edificando con cuidado a tus hijos? Si Dios te ha mostrado hoy algún defecto en la calidad de tu construcción, es el momento de cambiar. Decide hoy ante El realizar los cambios que El te señala. Todos hemos fallado. Todos somos imperfectos. Dios nos llama hoy a crecer, a cambiar y a proseguir hacia la meta. Decídete hoy a hacer lo que te toca para edifciar un hogar bien hecho.


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