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Domingo 18 de Noviembre de 2012

No hay "Plan B"
Pastor Tony Hancock

Quiero que imagines conmigo una sencilla escena doméstica. Los padres tienen que salir, pero dejan a su hija mayor a cargo de los niños. Antes de salir, la madre le dice a su hija: "Quiero que les des a tus hermanitos de comer. Mira, aquí en la alacena está la comida. Ya te enseñé cómo prepararla. Cuando regrese, quiero encontrar a los pequeños bien comidos y dormidos. ¿Entiendes?"

La muchacha, con mucha seriedad, le asegura a su madre que se encargará de cumplir con todas sus instrucciones. Los padres, confiados en la responsabilidad de su hija, se van de la casa. Algunas horas después, cuando regresan a la casa, encuentran todo en desorden. Los niños no han comido. La muchacha se ha pasado toda la tarde hablando por teléfono con sus amigas, y ha desatendido a sus hermanitos por completo. Los niños lloran de hambre, y no se pueden dormir.

En esta escena, ¿quién tiene la culpa de que los niños no hayan comido? ¿Con quién se van a enojar? ¡Ya sabemos lo que harán los niños! Se quejarán con sus padres de su hermana. "¡Mi hermana no nos dio de comer!" La madre le enseñó qué hacer y le dejó los ingredientes. Nadie más tiene la culpa.

Tomando en cuenta esta historia, pensemos ahora en la misión mundial de compartir el evangelio con todos. A veces oigo a las personas decir: "¿Cómo puede ser justo que haya tantas personas que no han oído de Cristo?" Le quieren echar la culpa a Dios por el hecho de que haya tantos que no han oído.

¿Tiene Dios la culpa de esto? Pensemos: Jesús nos enseñó a compartir su Palabra. El nos dejó todo lo que necesitamos para hacerlo, especialmente la presencia de su Espíritu Santo. ¿Quién, entonces, tiene la culpa de que el evangelio no haya llegado hasta todos los confines de la tierra? ¿Será Dios? ¡No! Dios ya hizo todo lo que le correspondía.

Cuando decidió rescatar al mundo de su pecado, Dios hizo un plan. A través de la historia, El ha venido realizando ese plan. Tenemos que comprender que Dios no tiene un plan "b". El nos ha encomendado, en este momento de su plan, la tarea de compartir el evangelio de salvación por fe en Jesucristo con cada persona.

Veamos lo que dice Mateo 16:18: "Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi Iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella." Pedro acaba de pronunciar la gran verdad de que Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Jesús declara que sobre la roca de la fe que Pedro acaba de confesar El construiría su Iglesia. Hasta ese punto, los discípulos no habían llegado a comprender quién era Jesús y cuál era su misión.

Ahora que lo habían llegado a comprender, sobre esa fe Jesús levantaría una Iglesia, una congregación de personas, que cumpliría los propósitos eternos de Dios. Cristo escogió a la Iglesia como su instrumento para que las etnias del mundo reciban el evangelio. La Iglesia consiste en todas las personas que han reconocido por fe a Cristo como único Señor, y le siguen. Si tú conoces a Cristo, formas parte de su Iglesia.

Es más, Jesús dice que no hay poder que pueda sostenerse frente a su Iglesia. Si la Iglesia se basa en la autoridad de Jesús, no existe poder, siquiera en el infierno mismo, que pueda resistir su avance. Cuando caminamos en la misión de Jesús y por su autoridad, nada nos podrá detener. Como dijo uno de los primeros mártires de la Iglesia: "Nos pueden matar, pero no nos pueden herir".

A la Iglesia que El escogió, Cristo encomendó una tarea. Lucas 24:47 nos relata el mensaje que la Iglesia tiene que predicar: "y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén." Se trata del arrepentimiento y el perdón de pecados en el nombre de Jesucristo. Existen otras cosas que la Iglesia debe hacer; adorar a Dios, ayudar a los necesitados, convivir como familia, enseñar la Palabra. Todas estas cosas son importantes.

Pero nadie más ha recibido la responsabilidad de compartir este mensaje de salvación en Jesucristo. Si la Iglesia se queda callada, el mensaje no se comparte. El apóstol Pablo nos muestra esta realidad en Romanos 10:13-15:

10:13 porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.
10:14 ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?
10:15 ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!

Hay muchos que todavía no han oído el mensaje de salvación. Si nadie se lo predica, ¿cómo oirán? ¡No hay plan "b"!

Ir y predicar el mensaje de salvación a todas las etnias es la tarea de toda la Iglesia. No es sólo para unos cuantos. Todos somos parte de esta tarea. Esto no significa que todos iremos a países lejanos para predicar el evangelio. Pero significa que todos tenemos que ser parte de la misión - orando, dando, aprendiendo acerca de la misión de Dios, y estando dispuestos a ir.

En un barco de pesca, no todos los marineros tiran las redes. Algunos atienden a los motores, otros guían el barco, y otros trabajan en la cocina para que los demás puedan comer. Pero todos son parte de la misma misión: pescar. En esta misión de pescar personas para el reino de Dios, no todos iremos a países lejanos; pero todos tenemos un papel en la misión. La tarea es de todos.

Así como Cristo escogió a la Iglesia y le encomendó la tarea, El también le dio poder para hacer la tarea. Veamos lo que nos dice Hechos 1:8: "pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra." Jesús les dijo a los suyos que recibirían poder para ser sus testigos, cuando el Espíritu Santo viniera sobre ellos. ¿Tenemos que esperar todavía la llegada del Espíritu Santo? ¡No! Esto significa que tenemos el poder para completar la misión, el poder del Espíritu Santo.

En Mateo 28:18-20, Jesús declara que El estará con nosotros cuando vamos a cumplir su misión:

28:18 Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.
28:19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;
28:20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

Cuando respondemos al llamado de Jesús, no lo hacemos sólo con nuestros propios recursos, talentos y capacidades. Lo hacemos con el poder del Espíritu mismo de Dios.

Nos puede parecer imposible esta tarea de llevarles a otros el mensaje de salvación en Jesucristo. Humanamente hablando, es imposible. ¡La buena noticia es que Dios no espera que lo hagamos sólo con recursos humanos! Hace algunos días, leímos la siguiente historia de una misionera en África en nuestra lectura diaria de las misiones:

"La mujer se despertó y miró asustada a su alrededor en la oscura habitación. No había nadie allí, aunque había escuchado una voz que hablaba claramente. Confundida, la mujer musulmana cerró los ojos, y volvió a escuchar la voz. Ella dijo: "Haré lo que dices".

A la mañana siguiente, envió a uno de sus hijos al lugar indicado en el sueño. Allí el niño me encontró en el camino. Dijo que había alguien que quería verme. Pensé que se había equivocado, pero el niño insistió tanto que lo acompañé. Cuando nos acercábamos a su casa, la mujer salió corriendo. Antes de que pudiera presentarme, ella gritó: "¡Háblame de Dios!"... Comencé a compartir y la mujer aceptó la verdad de Jesús."

Dios está trabajando poderosamente para llamar a las personas a la fe en Jesús. El Espíritu les está hablando en sueños, trayendo convicción a su corazón, llamándoles a algo más. ¡El tamaño de la tarea no tiene por qué abrumarnos, si recordamos que el poder de nuestro Dios es mucho mayor!

Cristo escogió a la Iglesia como su instrumento. Encomendó a la Iglesia la tarea de llevar su mensaje. Le dio poder para hacer la tarea. Por esto, la Iglesia tiene la responsabilidad de llevar el evangelio a todas las naciones. En Mateo 5:13-15, Jesús nos dice que somos sal y luz:

5:13 Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.
5:14 Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.
5:15 Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa.

Pero la sal y la luz no sirven de nada si se esconden o se guardan.

Si prendo la luz del clóset, no hace nada para alumbrar mi cuarto. Si dejo la sal en el salero, la comida se queda desabrida. Hace algunos años se publicó un libro titulado "Fuera del salero para servir al mundo". Si como creyentes nos quedamos en el salero, cómodamente entretenidos con los asuntos de la Iglesia, pero jamás salimos para impactar al mundo, ¡nos volvemos inservibles!

La tarea es nuestra. Nos toca buscar la forma de ser parte de lo que Dios está haciendo alrededor del mundo. Jesús nos hace una buena pregunta en Lucas 6:46: "¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?" Si lo consideramos nuestro Señor, su misión tiene que ser nuestra misión.

Si tomamos en serio el plan de Dios, debemos enfocarnos en el desafío de 6.600 etnias sin el evangelio. Son millones de almas a la puerta de la muerte que sólo esperan que la Iglesia los saque. Para hacerlo, nosotros como Iglesia tenemos que estar fundamentados en Cristo y en su autoridad y poder.

No podemos llamar a Jesús, "Señor", si no hacemos lo que El dijo. Podemos obedecer y gozarnos al ver a millones de perdidos conocer a Jesús, o podemos hacer caso omiso de sus instrucciones - y dejar de cumplir nuestra razón de ser como Iglesia. O vas, o envías a otros con tus oraciones y ofrendas - pero no existe un plan "b".

Nota al lector: este sermón fue basado en el mensaje "No hay ‘plan B’" por Jason Carlisle, parte de la campaña "Una Iglesia sin fronteras" de la Junta de Misiones Internacionales. Para más información, haga clic aquí:
http://hispanos.imb.org/pastoresylideres/post.asp?StoryID=10955&LanguageID=5847


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