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Domingo 4 de Noviembre de 2012

La gran historia
Pastor Tony Hancock

¿Te has dado cuenta de que a todos nos gustan las historias? Cada vez que nos reunimos, sea a la hora del desayuno, en el grupo de varones o después del culto, todos cuentan historias. A veces es la historia de algo que sucedió esta semana, y otras veces, es la historia de algo que sucedió hace mucho tiempo; pero a todos nos encantan las historias.

Esto no es pura casualidad. Dios nos creó para amar las historias, porque El está escribiendo una gran historia. La Biblia describe el comienzo, el desarrollo y el desenlace de la gran historia de Dios. La historia que Dios está escribiendo es la historia de su misión, y esta misión tiene tres propósitos:
Que Dios sea glorificado,
Que las etnias del mundo sean redimidas, y
Que su reino sea establecido.

La vida de cada uno de nosotros es también una historia. Lo emocionante es que nuestra historia se puede convertir en parte de la historia de Dios. Al leer la Biblia y comprender la historia que Dios está escribiendo, podemos llegar a ser parte también de esa gran historia. Aquí encontramos el propósito de nuestra vida.

Al principio de la gran historia hay una gran creación. Las cosas maravillosas que vemos alrededor nuestro, los descubrimientos increíbles de la ciencia y la gran variedad de seres que existen no surgieron por casualidad o por accidente. Fueron creados con un propósito. Dios es el Creador de los cielos, la tierra, la luz, los océanos, las plantas y los animales.

Al fin de su creación, Dios creó al hombre. Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, según Génesis 1:26: "Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra." Esto significa que tenemos la capacidad de relacionarnos con El. Dios también creó al hombre con un propósito, según Génesis 1:28: "Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra." Cada persona fue creada para reflejar la imagen de Dios. Dios decidió llenar la tierra con seres humanos que serían como espejos, reflejando su gloria.

Dios creó al hombre para vivir en relación. Génesis 2:18 ("Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él. ") nos habla, no sólo de la relación matrimonial, sino de la necesidad que Dios puso en cada ser humano de relacionarse con otros. Dios no nos hizo para estar solos; nos hizo para vivir en relación con otros y con El. Nos creó para amar, amar de verdad.

Sin embargo, algo sucedió. Esto que pasó sigue repercutiendo hasta el día de hoy, y nos ha afectado a cada uno de nosotros. Se trata de la gran caída. A la primera pareja humana, Adán y Eva, Dios les dio la libertad de escoger. Ellos podían escoger la obediencia y la bendición, sometiéndose en amor a la voluntad de Dios.

Pero ellos, engañados por la serpiente, decidieron satisfacer sus propios deseos en lugar de obedecer a Dios. Como resultado, se rompió la armonía que Dios había creado. Primeramente, se rompió la armonía entre el hombre y la naturaleza. Esto lo vemos en Génesis 3:17: "Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida."

Antes, el hombre había vivido en un paraíso. La tierra daba su fruto, y los animales y el hombre vivían en perfecta unión. Ahora, sin embargo, la tierra misma quedó bajo maldición. Hasta el día del hoy, el hombre vive en un estado constante de enemistad con el medio ambiente. Los problemas de contaminación, degradación ambiental y extinciones sólo han crecido.

Se rompió también la armonía entre el hombre y su mujer. Según Génesis 3:16 ("A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti. "), la relación abierta y armoniosa que había existido entre el hombre y la mujer también fue afectada por el pecado. Ahora, habría problemas, malentendidos, egoísmo y manipulación. Esto no es lo que Dios quería; es lo que el pecado trajo a la relación matrimonial. Gracias a Dios, ¡en Cristo, el hogar es diferente!

También se rompió la armonía entre el hombre y su Dios. Génesis 3:22-24 nos cuenta cómo Dios expulsó al hombre y su esposa del jardín, donde ellos habían disfrutado de una relación abierta y de confianza con El:

3:22 Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre.
3:23 Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado.
3:24 Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida.

Ahora sentían pena y se escondían de El, y con justa razón; su pecado había creado una división enorme entre ellos y el Dios santo.

Así es la condición de toda la humanidad, aparte de Dios. A causa del pecado, el mundo natural quedó afectado. Las relaciones entre las personas sufrieron. Sobre todo, la humanidad quedó separada de Dios. ¡Lo bueno es que no termina allí la historia! Porque Dios no dejó de obrar.

Al contrario; a través de todo el Antiguo Testamento vemos a Dios trabajando para traer la gran bendición. Empezó prometiéndole a Abraham que todas las familias de la tierra serían bendecidas a través de él. Esto lo vemos en Génesis 12:1-3:

12:1 Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. 
12:2 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.
12:3 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.

El propósito de Dios en escoger a Abraham, de todos los hombres de la tierra, y hacer un pacto con él fue para traer bendición a todas las familias.

Luego, cuando los descendientes de Abraham - los israelitas - se encontraron bajo cautividad en Egipto, Dios los rescató e hizo un pacto con ellos. Exodo 19:5-6 nos habla de este pacto.

19:5 Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra.
19:6 Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes,  y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.

Al hacer este pacto con ellos, Dios declara que toda la tierra le pertenece. Los israelitas, y el pacto hecho con ellos, servirían para bendecir a todas las naciones.

Luego, el rey David - un hombre conforme al corazón de Dios, y el rey más famoso de Israel - declaró que todos los pueblos adorarían a Dios. En los Salmos 64:9 y 66:1-4 vemos que él extiende su mirada más allá de las fronteras de su propia nación para llamar a todas las naciones a adorar al Señor, y declarar que lo harán:

Salmo 64:9
64:9 Entonces temerán todos los hombres, y anunciarán la obra de Dios, y entenderán sus hechos.

Salmo 66:1-4
66:1 Aclamad a Dios con alegría, toda la tierra.
66:2 Cantad la gloria de su nombre; poned gloria en su alabanza.
66:3 Decid a Dios: ¡Cuán asombrosas son tus obras! Por la grandeza de tu poder se someterán a ti tus enemigos.
66:4 Toda la tierra te adorará, y cantará a ti; cantarán a tu nombre.

En el momento más glorioso de la nación de Israel, su rey declara que Dios merece la alabanza de todos los pueblos.

Los profetas también miraban hacia un tiempo de cumplimiento, y declararon que el reino de Dios es para todas las naciones. En Isaías 45:22 ("Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más."), el profeta extiende la invitación a todas las naciones de que se vuelvan a Dios para salvarse, porque no hay ningún otro dios que pueda salvar. Sofonías declaró que los dioses falsos serían destruidos, para que todas las naciones se volvieran al Señor (Sofonías 2:11: "Terrible será Jehová contra ellos, porque destruirá a todos los dioses de la tierra, y desde sus lugares se inclinarán a él todas las tierras de las naciones. ").

Zacarías declaró que el Rey, el Mesías esperado, reinaría sobre todos los confines de la tierra (Zacarías 9:10: "Y de Efraín destruiré los carros, y los caballos de Jerusalén, y los arcos de guerra serán quebrados; y hablará paz a las naciones, y su señorío será de mar a mar, y desde el río hasta los fines de la tierra."). A través del Antiguo Testamento, Dios preparó el camino para que su salvación llegara a todas las naciones. Entonces llegó la gran intersección. En el momento culminante de la historia de la misión de Dios, El envió a su Hijo para llevar a cabo su propósito salvador.

Lo que se preparó en el Antiguo Testamento, pero que nadie más podía lograr, Jesucristo logró cuando vino, en perfecta obediencia a su Padre, para vivir en este mundo. Lucas 4:18-19 nos relata la profecía que Jesús leyó cuando empezó su ministerio, y que El aplicó a su propia vida:

4:18   El Espíritu del Señor está sobre mí,  por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;  me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón;  a pregonar libertad a los cautivos,  y vista a los ciegos;  a poner en libertad a los oprimidos;
4:19  A predicar el año agradable del Señor.

El vino a liberar, a dar vista, a anunciar el año del favor del Señor.

En su vida, El obedeció perfectamente la voluntad de su Padre. En su muerte sacrificial, El pagó por los pecados del mundo. En su resurrección, El ofrece vida nueva a cualquiera que crea en El. Este es el punto donde la historia de Dios intercepta nuestras vidas. Cuando reconocemos a Jesús como Señor y nos entregamos a El, recibimos una gran comisión: la de hacer discípulos de todas las naciones (Mateo 28:19-20):

Mateo 28:19-20:
28:19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;
28:20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

La historia no se ha terminado. Dios sigue escribiendo la historia de salvación a través de cada persona que se une a El en su misión de compartir las buenas nuevas con otros. Pero El ya nos ha dicho cómo terminará la historia. ¡Terminará en una gran celebración! Apocalipsis 7:9-11 nos relata la manera en que los tres propósitos divinos serán cumplidos:

7:9 Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos;
7:10 y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero.
7:11 Y todos los ángeles estaban en pie alrededor del trono, y de los ancianos y de los cuatro seres vivientes; y se postraron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios,

Habrá una multitud de todas las etnias glorificando al Señor en su reino del cielo.

Ahora conoces la historia que Dios está escribiendo. Pero no basta con conocer la historia. Tienes que tomar una decisión. ¿Cómo vivirás tu vida? ¿Te unirás a la misión de Dios? ¿Serás parte de la gran historia que El está escribiendo? ¿O vivirás una vida pequeña, sólo para ti?

Dios te invita a unirte a El en la gran misión de llevar el evangelio de su amor - aquí y alrededor del mundo. Te invita a ver al necesitado que tienes delante y ofrecerle la esperanza de Cristo, pero también te llama a mirar al otro lado del mundo y ver a las multitudes que tienen que saber de Cristo. ¿Serás parte de la historia que Dios está escribiendo? ¿Te unirás a El en su misión?

Nota al lector: este mensaje fue basado en el mensaje "La gran historia" por Ray Sanabria, parte de la campaña "Una iglesia sin fronteras" de la Junta de Misiones Internacionales. Para más información, haga clic aquí:
http://hispanos.imb.org/pastoresylideres/post.asp?StoryID=10955&LanguageID=5847


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