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Domingo 29 de Julio de 2012

Una Iglesia apostólica
Pastor Tony Hancock

En un tren de pasajeros, el inspector empezó a revisar los boletos de los pasajeros. Después de mirar el primer boleto, le dijo al pasajero: "Amigo, creo que se equivocó de tren". El pasajero replicó: "Pero el agente de ventas me dijo que éste era el tren que me tocaba". Después de un poco más de diálogo, el inspector se fue a hablar con el agente de ventas. ¡Pronto descubrió que era él quien se había equivocado de tren!

Si el líder se equivoca, ¿cómo podrán los seguidores ir por el camino correcto? Esta historia nos muestra la importancia de que los encargados, los líderes, sepan a dónde van y cómo llegar. En ningún lugar es más importante esta cuestión del liderazgo que en la Iglesia. Es por esto que la primera cuestión que tuvieron que resolver los discípulos después de la partida de Jesús al cielo fue el problema que presentaba la traición de Judas.

Cristo había escogido a doce discípulos para aprender de El y ser testigos de sus enseñanzas, su muerte y su resurrección. Estos doce discípulos entonces se convertirían en sus apóstoles, los líderes de la Iglesia que continuaría su obra en la tierra. Como discípulos, aprendieron de El; la palabra discípulo significa "seguidor” o "aprendiz”. Como apóstoles, serían enviados por El con su autoridad; la palabra "apóstol” significa "enviado”.

El hecho de que hubiera doce discípulos no era casualidad. Jesús escogió a doce discípulos para demostrar que su pueblo estaba continuando la obra que Dios había empezado por medio de las doce tribus de Israel. Doce tribus, doce apóstoles. Sólo que había un problema: ya no había doce apóstoles, sino sólo once. Uno de ellos había traicionado a Jesús, y luego se había suicidado. Por lo tanto, era necesario llenar el vacío que Judas Iscariote había dejado.

En el pasaje que vamos a leer hoy, vemos cómo los discípulos escogieron al que reemplazaría a Judas. Muchas veces, al leer el libro de Hechos, brincamos este pasaje porque queremos llegar a la emoción del día de Pentecostés. Al hacerlo, cometemos un gran error. Aquí hay importantísimas enseñanzas acerca de la autoridad y el liderazgo de la Iglesia. Te invito conmigo a prestar atención y preparar tu corazón para las enseñanzas que Dios tiene hoy para nosotros.

Abramos la Biblia en Hechos 1, y leamos los versos 12 al 26:

1:12 Entonces volvieron a Jerusalén desde el monte que se llama del Olivar, el cual está cerca de Jerusalén, camino de un día de reposo.
1:13 Y entrados, subieron al aposento alto, donde moraban Pedro y Jacobo, Juan, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Jacobo hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas hermano de Jacobo.
1:14 Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos.
1:15 En aquellos días Pedro se levantó en medio de los hermanos (y los reunidos eran como ciento veinte en número), y dijo:
1:16 Varones hermanos, era necesario que se cumpliese la Escritura en que el Espíritu Santo habló antes por boca de David acerca de Judas, que fue guía de los que prendieron a Jesús,
1:17 y era contado con nosotros, y tenía parte en este ministerio.
1:18 Este, pues, con el salario de su iniquidad adquirió un campo, y cayendo de cabeza, se reventó por la mitad, y todas sus entrañas se derramaron.
1:19 Y fue notorio a todos los habitantes de Jerusalén, de tal manera que aquel campo se llama en su propia lengua, Acéldama, que quiere decir, Campo de sangre.
1:20 Porque está escrito en el libro de los Salmos:  Sea hecha desierta su habitación, Y no haya quien more en ella; y:  Tome otro su oficio.
1:21 Es necesario, pues, que de estos hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre nosotros,
1:22 comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba, uno sea hecho testigo con nosotros, de su resurrección.
1:23 Y señalaron a dos: a José, llamado Barsabás, que tenía por sobrenombre Justo, y a Matías.
1:24 Y orando, dijeron: Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muestra cuál de estos dos has escogido,
1:25 para que tome la parte de este ministerio y apostolado, de que cayó Judas por transgresión, para irse a su propio lugar.
1:26 Y les echaron suertes, y la suerte cayó sobre Matías; y fue contado con los once apóstoles.

Después de recibir la promesa de la venida del Espíritu Santo y la comisión de predicar el evangelio a todas las naciones, y después de ver a Jesús volver al cielo, los apóstoles regresaron a Jerusalén. Allí se dedicaron a la oración.

Ellos no estaban solos. Con ellos se reunían las mujeres que habían seguido a Jesús, y María, su madre. También estaban presentes los hermanos de Jesús. Durante su vida, no habían creído en El; pero después de su resurrección, varios de ellos llegaron a creer que El era el Mesías.

No es casualidad que este grupo se haya dedicado a la oración. Cuando Dios está a punto de hacer algo grande, su pueblo siempre se siente movido a la oración. Una Iglesia de poder es una Iglesia que ora con fervor. Cuando la oración se convierte en algo mecánico y superficial, la Iglesia empieza a perder su poder.

El lugar donde ellos estaban reunidos se describe simplemente como un aposento algo, el lugar donde se alojaban. Algunos piensan que podría haber sido el lugar donde habían comido la última cena con Jesús. Otros opinan que era un cuarto en la casa de María, la madre de Juan Marcos. Se basan en el hecho de que, un poco más adelante en el libro de Hechos, los creyentes se estaban reuniendo allí.

Lucas no nos dice cuál de estos dos lugares era, o si era otro. Lo que vemos es que este cuarto, un lugar amplio y cómodo, pero para nada especial o único, se convierte en un lugar sagrado. Se convierte en un lugar donde el poder de Dios se manifiesta.

Dios no se manifiesta solamente en catedrales con cristales de colores. No se manifiesta solamente en los santuarios enormes de las mega iglesias. Dios se manifiesta dondequiera que se encuentre un pueblo dedicado a El, un pueblo de oración, un pueblo que lo busca de todo corazón.

Fue entonces que Pedro se paró entre los creyentes y expuso la necesidad de encontrar a alguien para tomar el lugar de Judas. Después de traicionar a Jesús, Judas sintió un gran remordimiento, y se suicidó. Hay una diferencia entre el remordimiento y el arrepentimiento. El arrepentimiento nos lleva a hacer cambios positivos en la vida, mientras que el remordimiento no.

En su evangelio, Mateo agrega algunos detalles que Lucas no menciona aquí. Juntando los dos relatos, vemos que Judas aventó el dinero que le habían dado por traicionar a Jesús a los pies de los sacerdotes. Ellos usaron ese dinero para comprar un campo para enterrar a los extranjeros. Ya que el dinero era de Judas, era como si él lo hubiera comprado.

En ese campo, Judas fue y se ahorcó. Después de algún tiempo, la soga que había usado para colgarse se rompió, y él cayó de largo. Se reventó, y se le salieron las vísceras. ¡Qué triste fin para uno que había caminado tanto tiempo con Jesús!

Era necesario reemplazarlo. Para mostrarlo, Pedro cita un par de versículos de los Salmos que hablan del destino del que traiciona al justo. Como Jesús es el Justo por excelencia, era apropiado aplicar estos versículos a su situación. La conclusión era que había que escoger a otro para tomar el lugar que Judas había dejado vacante.

Precisamente en este punto aprendemos algo muy importante. Pedro aquí nos dice cuáles son los requisitos de un apóstol. El apóstol tenía que ser testigo del ministerio de Jesús, desde sus comienzos en el bautismo de Juan hasta su resurrección. En otras palabras, una de las funciones de un apóstol era servir como testigo presencial de los hechos de la vida, muerte y resurrección de Jesús.

En un momento vamos a regresar a este punto, porque es sumamente importante. Pero primero, veamos el desenlace del asunto. Hubo dos nominados. Antes de escoger entre ellos, todos oraron. Era necesario que el Señor les guiara. Ellos no iban a escoger al reemplazante, sino que Jesús lo iba a hacer y señalárselo. Cuando escogemos líderes para la Iglesia, sean pastores, maestros de escuela dominical o diáconos, no debemos hacerlo sin mucha oración.

Luego, echaron suertes, y la suerte recayó sobre Matías, quien tomó su lugar entre los apóstoles. Este es el último lugar en la Biblia donde se menciona el uso de las suertes para tomar una decisión. Como no había descendido aún el Espíritu Santo, usaron este sistema que pertenecía al Antiguo Testamento. Hoy en día, tenemos la guía interna del Espíritu para tomar decisiones.

Volvamos ahora a hablar acerca de lo que es un apóstol. Este es un punto muy importante, porque han surgido hoy en día un sinnúmero de apóstoles con supuestas nuevas revelaciones y enseñanzas. Algunos de ellos han fundido movimientos grandes, movimientos que difieren entre sí en sus creencias. ¿Son apóstoles de verdad? ¿Debemos seguirles?

Hay tres enseñanzas bíblicas acerca de los apóstoles que nos pueden ayudar mucho. Para empezar, como ya hemos visto, una función principal de los apóstoles era ser testigos de los hechos de la vida, la muerte y la resurrección de Jesús. No hay ninguna persona viviente que pueda cumplir esta función. Más bien, los apóstoles ya han muerto, pero ellos nos siguen testificando por medio de los libros que nos han dejado.

Tenemos cuatro evangelios. Dos de ellos fueron escritos por apóstoles, y los otros dos fueron escritos por acompañantes de apóstoles. Tenemos el libro de Hechos, escrito por un acompañante de un apóstol y que nos cuenta de ellos. Tenemos 21 cartas, todas ellas escritas por apóstoles. Finalmente, tenemos una Revelación de lo que ha de venir, visión dada a un apóstol.

El testimonio que los apóstoles daban de forma verbal en aquel entonces ahora lo tenemos escrito en un libro, el Nuevo Testamento. Si queremos escuchar a un apóstol, tenemos que leer este libro. No hay otra forma de recibir su testimonio.

En segundo lugar, el ministerio de los apóstoles pertenece a los fundamentos de la Iglesia. Mira lo que dice Efesios 2:19-20: "Por lo tanto, ustedes ya no son extraños ni extranjeros, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular".

Pregunta: ¿cuándo se pone el fundamento de un edificio? Se pone al principio de su construcción, ¿no es verdad? Cuando este pasaje dice, entonces, que la Iglesia se construye sobre el fundamento de los apóstoles (y profetas), esto significa que su ministerio, su obra, pertenece a los principios de la Iglesia. Ya la fundación está puesta. Ya no hacen falta más apóstoles.

En tercer lugar, el apóstol Pablo fue el último de los apóstoles en ser escogido. Leamos 1 Corintios 15:7-9:

15:7 Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles;
15:8 y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí.
15:9 Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios.

Pablo dice claramente que Jesús se apareció por último a él, para escogerlo como apóstol. En otras palabras, con la aparición de Jesús a Pablo en el camino a Damasco, se cerró el grupo de los apóstoles. Pablo, el apóstol a los gentiles, fue escogido al final y de forma inusual.

¿A qué nos lleva todo esto? El evento más importante de la historia es la llegada de Jesucristo al mundo y todo lo que El hizo. Los apóstoles dan el testimonio aprobado por Dios de este evento. Es por esto que el enemigo envía un sinfín de "apóstoles" para confundir y opacar el testimonio apostólico acerca de Jesús.

No debemos prestar atención a los que se autodenominan apóstoles, y enseñan cosas secretas y ocultas. No debemos dejarnos confundir por ellos. Una Iglesia apostólica es una Iglesia que sigue las enseñanzas de los apóstoles, tal y como las encontramos en las páginas del Nuevo Testamento. Es una Iglesia cuyas doctrinas nacen del testimonio dado por los apóstoles de Cristo Jesús. Nuestra meta es ser esa clase de Iglesia.

Quiero terminar lanzándote un reto. ¿Cuánto conoces, en realidad, del testimonio de los apóstoles acerca de Jesús? Quiero invitarte, este mes entrante, a leer el evangelio de Juan. Si tú lees un capítulo cada día, salvo los días de la célula familiar y el domingo, terminarás el evangelio en un mes. Si tenemos este testimonio apostólico, ¿por qué no lo aprovechamos?


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