Firmes y Adelante

Enlaces El Sermón Dominical

Esta semana

Todos los Sermones

Contactar al autor

¡Suscríbete!

Domingo 15 de Abril de 2012

La fe frente a las dudas
Pastor Tony Hancock

¿Qué haces con el polvo en tu casa? Algunas personas lo ignoran. ¿Polvo? ¿Cuál polvo? - dicen, mientras su hogar se empieza a parecer a una zona de construcción. Otros se obsesionan con cada polvito. Cuando ven la más pequeña suciedad, van corriendo a buscar un trapo y limpiador para desinfectarlo. ¡Casi no hacen otra cosa más que estar buscando polvo! El polvo les controla la vida.

Así como lo hacemos con el polvo, así también hacemos con las dudas que surgen acerca de nuestra fe. Algunas personas prefieren ignorarlas. El problema es que pueden llegar a un punto donde ya no se pueden ignorar. Otras personas se obsesionan tanto con las dudas que no logran hacer otra cosa más que tratar constantemente de resolverlas.

El domingo pasado, celebramos la resurrección de nuestro Señor Jesús. Después de resucitar, El se apareció en varias ocasiones a varios grupos diferentes de personas. En cierta ocasión, se apareció a todos los discípulos que quedaban - menos uno. Ese discípulo se llamaba Tomás, y él se negó a creer lo que los demás discípulos le decían - que Jesús había resucitado.

Desde ese momento se le ha conocido como Tomás el Dudoso, aunque es un sobrenombre algo injusto. En realidad, todos los discípulos se mostraron dudosos; cuando llegaron las mujeres con la noticia de la resurrección de Jesús, los demás discípulos no la habían creído tampoco.

Hoy vamos a leer la historia de Tomás, considerando la duda que tuvo Tomás - y cómo Jesús, amorosa y pacientemente, la despejó. De su ejemplo podemos nosotros también aprender a tener una fe sólida y bien fundamentada en nuestro Señor y Salvador. Abramos juntos la Biblia en Juan 20, y leamos los versículos 24 al 31:

20:24 Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino.
20:25 Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. El les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.
20:26 Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros.
20:27 Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.
20:28 Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío!
20:29 Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.
20:30 Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro.
20:31 Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.

Vamos a considerar primeramente la duda de Tomás. Este hombre era un tipo práctico y equilibrado, y muy leal. Por ejemplo, después de la muerte de Lázaro, Jesús decidió ir a verlo. Tomás conocía el peligro, porque a estas alturas los líderes religiosos ya estaban en contra de Jesús. No obstante, él les dijo a los demás discípulos: "Vayamos también nosotros, para morir con él" (Juan 11:16). ¡Medio dudoso! Pero muy leal.

La actitud de Tomás era esta: "Ver es creer". Si no veía las pruebas con sus propios ojos, no sería capaz de creer lo que se le decía. Me imagino que Tomás quería creer, porque era un seguidor leal de Jesús. Sin embargo, lo que le decían los demás discípulos les parecía imposible de creer. No quería arriesgarse a creerlo para luego sufrir una decepción.

¿Por qué dudamos nosotros? Por lo general, creo que hay dos clases de dudas que enfrentamos en la vida. Podemos dudar por cosas que pasamos, y podemos dudar por cosas que pensamos. En otras palabras, a veces las dudas vienen a raíz de cosas que nos suceden en la vida, y otras veces vienen porque la fe bíblica parece estar en conflicto con otras cosas que creemos.

Por ejemplo, alguien podría tener dudas porque sufre la pérdida de un ser querido, y no entiende el por qué. En otra ocasión les he compartido mis sentimientos después del fallecimiento de mi padre. Estaba cercano a jubilarse, y él y mi madre tenían muchos planes para sus años de jubilación. Me preguntaba: ¿por qué, después de toda una vida de servir al Señor, no tuvo la oportunidad de disfrutar unos años de jubilación con mi madre?

No tengo respuesta a esta pregunta, aunque confío en que Dios sabe lo que hace. Pero estas dudas que surgen de cosas que experimentamos son de una clase. Otras dudas vienen de lo que observamos o se nos enseña. Por ejemplo, alguien podría aprender acerca de la gran diversidad de religiones que hay en el mundo, y preguntarse: ¿cómo puedo saber que Cristo es el único Salvador? ¿Cómo puedo saber que la Biblia es cierta?

Para estas preguntas, como para otras que surgen, hay respuestas. El punto al que quiero llegar es éste: dependiendo de la razón por la que dudamos, nuestra respuesta a la duda será diferente. Por ejemplo, Job dudó en base a sus experiencias. Dios a él no le dio razones o explicaciones; simplemente le mostró su grandeza. Sus amigos le trataron de dar explicaciones, y sólo quedaron en ridículo.

En cambio, para una persona que tiene dudas intelectuales, le hace bien conocer algunas de las razones que hay para creer en Jesucristo. Le hace bien saber que hay respuestas para sus preguntas, y que la fe no es algo que tenemos en contra de la razón.

Tomás enfrentaba las dos clases de dudas. Había sufrido una gran decepción con Jesús, porque lo amaba y jamás pensó que iba a morir. Por otra parte, la resurrección de Jesús no cabía en su esquema mental. No podía comprenderlo. Había visto a Jesús resucitar a otros, pero no se podía imaginar que Jesús resucitaría solo.

Veamos ahora la misericordia de Jesús. El entró al cuarto cerrado donde se encontraban los discípulos y los saludó. Ahora que El había resucitado, podía desearles la verdadera paz de Dios. Era un saludo común decir: Paz a ti. Sin embargo, ahora esa paz era real, porque Jesús había hecho la paz por medio de su muerte en la cruz. Ahora tenemos paz con Dios por medio de El.

Luego demostró que conocía lo que había sucedido, aun en su ausencia. Le dijo a Tomás: "Pon tu dedo aquí y mira mis manos. Acerca tu mano y métela en mi costado. Y no seas incrédulo, sino hombre de fe". Tomás de inmediato reconoció en Jesús a su Señor y su Dios, y así lo declaró.

Podemos decir que la duda de Tomás fue duda buena. Cuando la duda lleva a las preguntas, las preguntas llevan a respuestas y las respuestas llevan a la fe, la duda tiene un buen resultado. En cambio, cuando la duda lleva a la arrogancia y la terquedad, es mala duda. En algún momento, todos pasaremos momentos de duda. Lo importante es nuestra reacción cuando enfrentamos esas dudas. Cuando dudamos, podemos correr hacia Dios y encontrar respuestas en El; también podemos darle la espalda, y terminar amargados y solos.

Frente a las dudas de Tomás, Jesús se ofreció para que él creyera. No debemos esperar que Jesús se aparezca a nosotros físicamente cada vez que dudamos, pero sí podemos saber que El es paciente con nuestras dudas. Si buscamos respuestas, si lo buscamos a El, podremos encontrarlas.

Cuando enfrentamos las dudas, podemos tener fe que busca comprender; o podemos dejar que nuestra falta de comprensión se convierta en un pretexto para abandonar la fe. Tomás no hizo esto. Aunque no podía creer que Jesús había resucitado, tampoco dejó de reunirse con los demás discípulos. Fue en esa reunión que recibió la confirmación que su fe necesitaba, cuando Jesús llegó.

Si dudas de Dios, pórtate como Tomás. No dejes de reunirte con otros que creen, y espera a que Jesús te dé la respuesta. El es tan misericordioso con nuestras dudas como lo fue con Tomás. Y sin embargo, hay una diferencia entre la fe de Tomás y la de nosotros. Vamos a comparar ahora su reacción de fe y la nuestra.

Tomás creyó porque vio a Jesús. Por sus propias razones, él no estuvo dispuesto a creer el testimonio de los demás discípulos. Nosotros, en cambio, somos llamados a creer en base al testimonio de los discípulos. Ninguno de nosotros estuvo presente para ver al Jesús resucitado; no tenemos grabaciones en video, y de todas formas, las grabaciones se pueden falsificar.

Lo que tenemos es el testimonio de más de quinientas personas que vieron a Jesús en los días después de su resurrección. Varios de ellos sacrificaron su vida por testificar de la resurrección de Cristo. Sus vidas fueron transformadas por su encuentro con el Jesús resucitado.

El mismo Tomás viajó, según una antiquísima tradición, a la India y fundó allá una iglesia que aun existe. El mismo que había dudado de la resurrección de Cristo viajó miles de kilómetros para compartir la fe en la resurrección con personas que no hablaban su idioma.

Nuestra fe se basa, en gran parte, en el testimonio de los que vieron al Jesús resucitado y nos han dejado, en las Escrituras, su testimonio de este suceso. Jesús pronunció bendición sobre todos los que, como nosotros, creen en este testimonio.

Es por esto que Juan escribió su evangelio, como nos lo revela en los versos 30 y 31. Como testigo de los eventos, Juan escribe para que nosotros también podamos creer, y al creer en Jesús, tener vida en El. Aunque no veamos a Jesús, podemos decirle, como Tomás: "¡Señor mío y Dios mío!"

¿Qué haces con tus dudas? ¿Las escondes? ¿Dejas que te dominen la vida? Hay un camino mejor: buscar en el Señor las respuestas. No dejes de buscarlo - aun en la duda, aun en la inseguridad. El es paciente. El no desprecia al que sinceramente lo busca.


Visita la página web del Pastor Tony Hancock: www.pastortony.net.

Puedes enviar al Pastor tus preguntas acerca de la Biblia, la Iglesia, la vida cristiana o cualquier otro tema, por email a pastortony@iglesiatriunfante.com, o por medio de la sección Preguntas al Pastor en pastortony.net. Envía tus preguntas incluyendo tus iniciales y tu país de residencia, y serán respondidas en dicha página.

Ver todos los mensajes publicados


¡Suscríbete a la lista Sermones y recibe todos los Domingos estos sermones en tu casilla de correo! Clickea AQUI para llenar el formulario de suscripción.


El Sermón Dominical

Foros Ekklesia Viva - www.foroekklesia.com
Portal Iglesia Triunfante - www.iglesiatriunfante.com
¡Ayúdanos a dar a conocer esta web! | Declaración de Fe