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Domingo 1 de Abril de 2012

No contaban con su astucia
Pastor Tony Hancock

Entre las historias de los superhéroes, quizás ninguno es más inverosímil que el Chapulín Colorado. Con las mejores intenciones del mundo, este tipo siempre se aparece cuando hay algún problema - y luego, con su torpeza, convierte un problemilla en un desastre.

De alguna manera, sin embargo, logra salir de apuros. Como por arte de magia, sin que el Chapulín Colorado tenga nada que ver con el asunto, las cosas salen bien. Al final, tomándose el crédito por lo que ha sucedido, pronuncia su conocida frase: "¡No contaban con mi astucia!"

Hoy consideraremos a una persona que es todo lo opuesto al Chapulín Colorado. El Chapulín pierde el control de las situaciones en las que se encuentra, y el final feliz no tiene nada que ver con su astucia. Esta persona, en cambio, está en control de todo lo que sucede - aun cuando las apariencias parecen indicar lo opuesto.

Me refiero, por supuesto, a Jesús. En este día, Domingo de Ramos, celebramos su entrada triunfal a Jerusalén. En los eventos de este día llegaremos a comprender que Jesús es un héroe en el que podemos confiar. El tiene un propósito, y El está en control.

Abramos la Biblia en Marcos 11, y leamos los versos 1 al 11:

11:1 Cuando se acercaban a Jerusalén, junto a Betfagé y a Betania, frente al monte de los Olivos, Jesús envió dos de sus discípulos,
11:2 y les dijo: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego que entréis en ella, hallaréis un pollino atado, en el cual ningún hombre ha montado; desatadlo y traedlo.
11:3 Y si alguien os dijere: ¿Por qué hacéis eso? decid que el Señor lo necesita, y que luego lo devolverá.
11:4 Fueron, y hallaron el pollino atado afuera a la puerta, en el recodo del camino, y lo desataron.
11:5 Y unos de los que estaban allí les dijeron: ¿Qué hacéis desatando el pollino?
11:6 Ellos entonces les dijeron como Jesús había mandado; y los dejaron.
11:7 Y trajeron el pollino a Jesús, y echaron sobre él sus mantos, y se sentó sobre él.
11:8 También muchos tendían sus mantos por el camino, y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían por el camino.
11:9 Y los que iban delante y los que venían detrás daban voces, diciendo: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!
11:10 ¡Bendito el reino de nuestro padre David que viene! ¡Hosanna en las alturas!
11:11 Y entró Jesús en Jerusalén, y en el templo; y habiendo mirado alrededor todas las cosas, como ya anochecía, se fue a Betania con los doce.

En los primeros seis versículos, Jesús hace los preparativos para su entrada a Jerusalén. Para empezar, El escoge el modo en que entrará. Envía a dos de sus discípulos para traer un burrito, al que nunca se había subido nadie.

Un burro que había sido usado para otros fines - que había cargado a otras personas - no sería digno de llevar a Jesús en su entrada triunfal. Algunas personas tienen la costumbre de quebrar el pie del vaso que usan para brindarle a la novia en su boda. La idea es que así el vaso nunca se usará para algo menos significante.

Aquí es la misma idea, pero al revés; el único burro digno de llevar a Jesús sería uno que nunca se había usado para otra cosa. Jesús ya sabía cómo se conseguirá este burro. Algunas personas han pensado que quizás Jesús se había puesto de acuerdo de antemano con los dueños del burro.

Sin embargo, Lucas nos dice que los dueños del burro le preguntaron a los discípulos de Jesús, cuando llegaron por él: "¿Por qué desatan el burrito?" Los discípulos les respondieron, así como Jesús les había dicho: "El Señor lo necesita". Parece que los dueños no esperaban a los discípulos. Jesús era conocido; los dueños del burro sabían quién era, y estaban dispuestos a prestarle su burrito.

En otras palabras, Jesús ya sabía, por conocimiento sobrenatural, que ellos le prestarían el burrito. Sus discípulos tuvieron que confiar en que El sabía lo que sucedería, y que no se les acusaría de robar el burrito. Ellos no sabían lo que podría suceder, pero Jesús sí. El estaba en control de cada detalle.

Ahora bien, si Jesús escogió ese burrito a propósito, y mandó a sus discípulos a buscarlo sabiendo que se lo prestarían, ¿Por qué no escogió un animal más impresionante? ¿Por qué no buscó un caballo, o al menos un camello, que lo elevaría a la vista de todos?

Jesús escogió un burrito a propósito, porque El sabía que estaba cumpliendo una profecía. Unos quinientos años antes, el profeta Zacarías había anunciado al remanente que había vuelto del cautiverio en Babilonia que ellos un día volverían a tener un rey. Les dijo cómo llegaría este rey. Leamos sus palabras en Zacarías 9:9: "Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna."

Jesús escogió un burrito como su modo de transporte para anunciar claramente a todos que El era el Rey que había venido a salvar y establecer la justicia. No venía como un conquistador sobre su caballo de guerra; cuando El venga por segunda vez, así vendrá. En su primera venida El vino en paz, en humildad, para ofrecer la salvación a todos los que la quisieran aceptar.

El así ha llegado al mundo - esta vez. Todavía se presenta como humilde Salvador. Si tú lo quieres reconocer como tu Rey, así lo conocerás; como un Señor que te guía con amor y con sencillez. En su segunda venida, será diferente; entonces El vendrá sobre un caballo de guerra, para conquistar, y destruirá a sus enemigos. Por eso nos conviene recibirlo ahora.

Quiero que veas, entonces, que Jesús tiene todos los detalles bajo control. El escoge el tipo de animal a propósito. El manda a sus discípulos a buscarle el animal, sabiendo dónde lo encontrarían y cuál sería la respuesta de los dueños. A distinción del Chapulín Colorado, todos sus movimientos realmente están fríamente calculados.

¿Podemos tú y yo confiar en este Rey? ¿Podemos confiar en este héroe? El no ha perdido el control. El sigue teniendo todos los detalles bajo su control. Aun los detalles de tu vida están bajo su control, y El está obrando para tu bien - si lo reconoces como tu Señor y Salvador, y lo amas.

Aquellos dos discípulos que fueron en busca del burrito tuvieron que confiar en el conocimiento de Jesús. Nosotros también tenemos que confiar en su sabiduría. Ellos no sabían lo que dirían los dueños del animal, pero Jesús les dijo qué hacer. Nosotros enfrentamos muchas inseguridades en esta vida, pero tenemos que decidir: ¿confiaremos en lo que Jesús nos dice que hagamos? ¿Confiaremos en que El realmente lo tiene todo bajo control?

Podemos confiar, porque Jesús tiene un propósito. Los últimos versículos de la historia nos cuentan lo que sucedió cuando llegaron los discípulos con el burrito. La gente que seguía a Jesús tendió sus mantos sobre el burro, haciendo una especie de silla para El. Otros le hicieron un camino de mantos y de ramas.

Los que conocían las Escrituras entendieron lo que representaba el burrito. Se dieron cuenta de que Jesús se estaba presentando como el Rey. Lo que ellos esperaban de ese Rey no era precisamente lo que Jesús les había venido a ofrecer, pero captaron bien que El se estaba mostrando Rey, el Rey anunciado por Zacarías. Llegado el Rey, se establece el reino - y el pueblo levanta sus voces en alabanza.

Pero hay algo muy extraño aquí. Durante los tres años de su ministerio, Jesús había guardado en secreto su verdadera identidad. Cuando El sanaba a las personas, en repetidas ocasiones les decía: No se lo digas a nadie. Miremos también lo que sucede cuando sus discípulos se dan cuenta de quién es Jesús. Leamos Marcos 8:27-30:

8:27 Salieron Jesús y sus discípulos por las aldeas de Cesarea de Filipo. Y en el camino preguntó a sus discípulos, diciéndoles: ¿Quién dicen los hombres que soy yo?
8:28 Ellos respondieron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los profetas.
8:29 Entonces él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy? Respondiendo Pedro, le dijo: Tú eres el Cristo.
8:30 Pero él les mandó que no dijesen esto de él a ninguno.

Cuando ellos lo identifican correctamente como el Mesías, el Cristo, el Salvador esperado, ¿qué les dice Jesús? ¡Les ordena que no se lo cuenten a nadie! Su verdadera identidad debe permanecer en secreto. Sin embargo, ahora El lo da a conocer. Se presenta sobre un burrito como el Rey profetizado por Zacarías.

¿Por qué dejó de guardar el secreto? Queda una pieza para armar el rompecabezas. Volvamos a Marcos 10 y leamos los versos 32 al 34:

10:32 Iban por el camino subiendo a Jerusalén; y Jesús iba delante, y ellos se asombraron, y le seguían con miedo. Entonces volviendo a tomar a los doce aparte, les comenzó a decir las cosas que le habían de acontecer:
10:33 He aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a muerte, y le entregarán a los gentiles;
10:34 y le escarnecerán, le azotarán, y escupirán en él, y le matarán; mas al tercer día resucitará.

Mientras Jesús y sus discípulos iban camino a Jerusalén, El ya sabía lo que iba a suceder. ¡Precisamente para esto había venido! Sus discípulos no lo entendían. No les pareció posible que El muriera.

El, en cambio, sabía lo que iba a suceder. Sabía que, si El se presentaba como Rey en Jerusalén, los celos de los líderes religiosos los llevarían a buscar su muerte. El sabía que, si El se presentaba como Rey, las intrigas y la presión política obligarían a los líderes romanos a volverse cómplices en su muerte.

Cuando la multitud gritaba: "¡Hosanna! ¡Bendito el reino venidero de nuestro padre David!", Jesús sabía que otra multitud gritaría, dentro de pocos días: "¡Crucifícale!" Sabía que el entusiasmo de la gente no duraría mucho. Sabía que los líderes religiosos no lo tolerarían. Sabía que los líderes políticos no defenderían su derecho. Sin embargo, El entró a Jerusalén sobre la espalda de un burrito.

Con esa acción, presionó el botón que llevaría a su muerte, pocos días después. ¡El sabía lo que estaba haciendo! Puso en marcha todo el proceso que llevaría a su crucifixión, pero El sabía que a esto había venido. Poco tiempo antes, les había dicho a sus discípulos las palabras que se registran en el capítulo 10, verso 45: "Porque ni aun el Hijo del hombre vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos".

Jesús tuvo el propósito de dar su vida en paga por tus pecados y los míos, y siguió firme en ese propósito hasta el fin. Aunque los demás no lo entendían, Jesús siguió firme en su propósito. El tiene también un propósito para ti y para tu vida. Es un propósito salvador. ¿Te unirás a Jesús en su propósito? ¿Le serás fiel a El?

En este Domingo de Ramos, Dios nos está llamando a entregarnos completamente en las manos del Rey Jesús, este Salvador que lo tiene todo bajo control y que tiene un gran propósito. No te entregues al azar, esperando que todo salga bien - como le sucede al Chapulín Colorado. ¡El es un personaje de la ficción! Pero el verdadero héroe que existe en la realidad es Jesús. ¿Lo seguirás? ¿Confiarás en El? ¿Te unirás a su propósito?


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