Firmes y Adelante

Enlaces El Sermón Dominical

Esta semana

Todos los Sermones

Contactar al autor

¡Suscríbete!

Domingo 12 de Febrero de 2012

Un amor para toda la vida
Pastor Tony Hancock

El presidente de una compañía de seguros solía contar la siguiente anécdota. En cierta ocasión, él y su esposa se detuvieron en una estación de servicio junto a la carretera para cargar combustible. El presidente de la compañía le pidió al empleado que llenara el tanque y revisara el motor, y se bajó del carro para tomar aire y caminar un poco.

Después de unos momentos, el hombre regresó a su carro para descubrir que su esposa estaba conversando con el empleado de la estación de servicio. Mientras se subía al carro, oyó que el empleado le decía a su esposa: "Fue muy agradable conversar contigo". Guiando el carro para subirse de nuevo a la carretera, el presidente de la compañía le preguntó a su esposa si ella lo conocía.

"Sí", dijo ella, "de hecho, fuimos novios en la preparatoria". Su esposo le respondió: "¡Qué buena suerte tuviste, que me apareciera yo! De otro modo, ¡serías la esposa de un empleado de gasolinera en lugar de un presidente de compañía!" Su esposa le contestó así: "Mi amor, si yo me hubiera casado con él, ¡él sería el presidente de una compañía y tú trabajarías en una estación de servicio!"

La gente suele decir que detrás de cada gran hombre hay una gran mujer, y esta historia lo ilustra. De esta anécdota también me llama la atención la humildad del hombre que solía contarla. ¿Cuántos esposos tendrían la humildad suficiente como para reconocer que sus esposas los habían ayudado a sobresalir? En realidad, se necesitan agallas y confianza en sí mismo para reconocer que uno no lo puede hacer todo y que necesita ayuda.

La Biblia nos dice que es por eso que Dios creó a la mujer - porque los hombres no lo podemos hacer todo solos. Más allá de lo obvio - que se necesita al hombre y a la mujer para tener hijos - Dios dijo, cuando vio al hombre sin pareja, "No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda idónea" (Génesis 2:18).

Alguien podría pensar que la palabra "ayuda" indica que la mujer es de menor capacidad, como si fuera una simple asistente o ayudante. Sin embargo, la mismísima palabra se usa en otros pasajes de la Biblia para hablar de Dios como nuestra ayuda, y El de ninguna forma es menos que nosotros.

Después de crear la ayuda idónea para el hombre, Dios declaró que su relación va más allá de cualquier otra relación humana. El dice: "Dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo" (Génesis 2:24). Cuando un hombre y una mujer se casan, ya no son simplemente dos individuos que comparten un hogar. Dios los une profundamente.

Al continuar nuestro estudio de la Palabra, descubrimos algo asombroso. Dios no solamente creó el matrimonio para unir al hombre y la mujer en una relación para que pudieran lograr más juntos que separados. Dios diseñó el matrimonio para reflejar su amor eterno por nosotros.

Leamos Efesios 5:25-32:

5:25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,
5:26 para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra,
5:27 a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.
5:28 Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.
5:29 Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia,
5:30 porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.
5:31 Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne.
5:32 Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia.

Pablo, bajo inspiración del Espíritu Santo, nos cuenta un profundo misterio. Nos dice que el amor de un hombre y una mujer dentro del matrimonio refleja el amor de Cristo por su Iglesia, y el amor de la Iglesia por Cristo. Cuando un hombre conquista a una mujer para que sea su esposa, refleja el amor que trajo a Cristo desde el cielo a la tierra para conquistar a su Iglesia.

Cuando un hombre se sacrifica trabajando para darle una vida digna a su esposa y a sus hijos, refleja el amor que llevó a Jesucristo a sacrificarse en la cruz para darnos vida a nosotros. Cuando un hombre escucha a su esposa y la comprende en sus tristezas, refleja el amor que Cristo nos tiene.

De la misma forma, la novia que se viste de blanco porque se ha guardado pura para su esposo refleja a la Iglesia que se guarda para su Señor. La mujer que apoya a su esposo, cuidando los gastos de la casa y trabajando cuando es necesario, refleja el trabajo de la Iglesia que busca hacer la voluntad de Cristo aquí en la tierra. Si tú estás casado, tu matrimonio tiene dignidad y valor que van más allá de la relación terrenal. Sirve como un reflejo - imperfecto, pero seguro - de una preciosa realidad espiritual.

Así como el amor de Cristo por su Iglesia es eterno, así también Dios diseñó el matrimonio para durar por siempre. Cristo dijo: "Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre" (Mateo 19:6). La Biblia nos enseña que el matrimonio trae bendición cuando se honra como un compromiso sagrado.

Trae bendición para la pareja. Proverbios 5:18 dice así: "¡Bendita sea tu fuente! ¡Goza con la esposa de tu juventud!". La esposa de la juventud es la mujer con la que un hombre se ha casado, siendo joven. En lugar de pensar en cambiarla por un modelo más reciente, Dios nos llama como hombres a cultivar esa relación.

Eso implica esfuerzo. Con el tiempo, la pasión del enamoramiento se desvanece. Entre cambiar pañales y tratar de encontrar dinero para el pago de la casa, las presiones del diario vivir atacan el amor. Con el tiempo, puede ser fácil pensar en empezar de nuevo con otra persona. Esa otra mujer representa libertad, aventura, oportunidad.

Pero esa atracción es pura ilusión. La verdadera fuente de bendición está con la esposa de la juventud, no con otra mujer. Quizás tu matrimonio atraviesa un tiempo difícil. No busques la salida fácil. Busca ayuda. Conoce a tu pareja de nuevo. Ni siquiera menciones el divorcio. Dios quiere convertir a tu pareja en una fuente de bendición, si lo sabes recibir.

Cuando se honra el matrimonio y se protege, esto también trae bendición para los hijos. El salmo 128 describe el hogar donde el Señor es honrado, donde el matrimonio es respetado y donde se siguen los caminos de Dios. Leamos este salmo.

128:1 Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová, Que anda en sus caminos.
128:2 Cuando comieres el trabajo de tus manos, Bienaventurado serás, y te irá bien.
128:3 Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu casa; Tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa.
128:4 He aquí que así será bendecido el hombre Que teme a Jehová.
128:5 Bendígate Jehová desde Sion, Y veas el bien de Jerusalén todos los días de tu vida,
128:6 Y veas a los hijos de tus hijos. Paz sea sobre Israel.

Las estadísticas nos dicen que hay dos situaciones que más dañan a los hijos: vivir en un hogar conflictivo y abusivo, y sufrir el divorcio de sus padres. Después de estudiar sesenta familias de clase media que se habían divorciado, una psicóloga sacó la conclusión de que la mitad de los niños de estas familias mostraban síntomas de ansiedad, de baja autoestima, de falta de desempeño académico y problemas de enojo y falta de dominio propio.

Tres de cada cinco niños pensaban que al menos uno de sus padres los había rechazado. Aun después del divorcio, la mitad de los niños experimentó el conflicto entre sus padres. Si tu meta es tener hijos que no se superan en la escuela, que tienen serios problemas psicológicos y que tienen buenas posibilidades de terminar en la cárcel - ¡divórciate cuanto antes!

En cambio, si quieres tener hijos seguros y sobresalientes, cuida tu relación matrimonial. Si se presentan problemas, enfréntalos. No pienses sólo en tus propios derechos; disponte a perdonar. Pide perdón por tus errores. Decídete a hacer todo lo que esté en tu poder para cuidar tu relación matrimonial, sabiendo que es una fuente de bendición para ti, para tu pareja y para tus hijos.

Pero - ¿será que no hay situaciones en las que Dios permite el divorcio? ¿Habrá situaciones en las que el divorcio es la mejor de dos malas opciones? La Biblia nos habla de dos situaciones en las que el divorcio es algo que Dios permite. Nunca es algo que El desea, pero a veces es permisible.

Mateo 19:9 nos habla de la primera situación: "Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera". Esta es la situación del adulterio. En este pasaje, Jesús habla con sus discípulos, que son hombres. Es por esto que El habla del hombre que se divorcia de su esposa. La única ocasión en la que podría estar justificado, dice Jesús, es cuando ella ya ha deshonrado y quebrantado la unión matrimonial cometiendo adulterio con otro hombre.

La mujer, obviamente, tiene el mismo derecho. Si su esposo deshonra su compromiso matrimonial, perjudica su salud con la posibilidad de contraer alguna enfermedad venérea y la humilla acostándose con otra mujer, ella tiene el derecho a divorciarse. Y si ella lo hace, la culpa por todo el daño que causa el divorcio la lleva el esposo que la traicionó.

La persona traicionada también puede decidir perdonar y restaurar el matrimonio, si ve arrepentimiento sincero por parte de su pareja. Tiene la opción de hacerlo, pero no la obligación. La otra situación donde el divorcio es permitido, que mencionaremos solo de paso, es la situación del abandono de hogar.

Pablo habla de esto en 1 Corintios 7:15: "Pero si el incrédulo se separa, sepárese; pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz nos llamó Dios. ". El abandono, según varios intérpretes, también incluye el abuso continuo. No tenemos tiempo para entrar ahora en detalle, pero nuevamente decimos que la persona que busca el divorcio después de ser abandonada o abusada por años no tiene la culpa de los daños que el divorcio causa.

Algunos de ustedes han experimentado alguna de estas cosas - adulterio o abandono - y se han divorciado. Deben saber que esto no es pecado. Sin embargo, yo sé que Dios quiere mucho más para nuestros matrimonios ahora. El quiere que los matrimonios de esta iglesia sean un fiel reflejo del amor que El mostró en su Hijo. El quiere que sean una fuente de bendición.

Una trenza, si la observamos, parece tener sólo dos hebras. Pero es imposible hacer una trenza de sólo dos hebras. Si lo hacemos, las dos hebras se deshacen. La tercera hebra, aunque no se distingue bien, es esencial para que las otras dos no se deshagan.

En el hogar cristiano, la presencia de Dios es como la tercera hebra que une a la pareja en un lazo seguro. No ignores ni te alejes de El. Con su ayuda, tu matrimonio puede ser un amor para toda la vida y un fiel reflejo del amor de Cristo - que es para toda la eternidad.


Visita la página web del Pastor Tony Hancock: www.pastortony.net.

Puedes enviar al Pastor tus preguntas acerca de la Biblia, la Iglesia, la vida cristiana o cualquier otro tema, por email a pastortony@iglesiatriunfante.com, o por medio de la sección Preguntas al Pastor en pastortony.net. Envía tus preguntas incluyendo tus iniciales y tu país de residencia, y serán respondidas en dicha página.

Ver todos los mensajes publicados


¡Suscríbete a la lista Sermones y recibe todos los Domingos estos sermones en tu casilla de correo! Clickea AQUI para llenar el formulario de suscripción.


El Sermón Dominical

Foros Ekklesia Viva - www.foroekklesia.com
Portal Iglesia Triunfante - www.iglesiatriunfante.com
¡Ayúdanos a dar a conocer esta web! | Declaración de Fe