Firmes y Adelante

Enlaces El Sermón Dominical

Esta semana

Todos los Sermones

Contactar al autor

¡Suscríbete!

Domingo 22 de Enero de 2012

La mejor herencia
Pastor Tony Hancock

Un hombre vivía con su padre anciano, un multimillonario que le dejaría toda su fortuna a su hijo cuando muriera. Este joven se aburría de sólo esperar que se muriera su padre, así que decidió buscarse una mujer. En un bar se encontró a una rubia atractiva y simpática. Le dijo: "Ahora no tengo mucho dinero, pero tan pronto el viejo estire la pata, ¡seré multimillonario!"

La mujer quedó convencida, y lo acompañó a casa. Cuatro días después, se convirtió en su madrastra. ¡Pobre hombre! Se le fue el tiro por la culata. En lugar de estar casado y rico, se quedó soltero y pobre. ¡No más herencia!

Muchas veces, los hijos suelen pensar que la mejor herencia que sus padres les podrían dejar es una fuerte suma de dinero, unas buenas propiedades o una cartera de inversiones con rentas elevadas. Sin embargo, las estadísticas nos dicen que la mayoría de las fortunas heredadas se esfuman dentro de una o dos generaciones.

En otras palabras, la nueva generación que no trabajó para ganar el dinero tampoco sabe cuidarlo. En realidad, mejor que dejarles una fuerte suma de dinero a tus hijos es enseñarles a trabajar y ahorrar, y darles una buena educación. Más allá de estas cosas, hay un legado que les puedes dejar a tus hijos que les servirá, no sólo para esta vida, sino para toda la eternidad.

Abramos la Biblia en el Salmo 78, y leamos los primeros ocho versículos:

78:1 Escucha, pueblo mío, mi ley; Inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca.
78:2 Abriré mi boca en proverbios; Hablaré cosas escondidas desde tiempos antiguos,
78:3 Las cuales hemos oído y entendido; Que nuestros padres nos las contaron.
78:4 No las encubriremos a sus hijos, Contando a la generación venidera las alabanzas de Jehová, Y su potencia, y las maravillas que hizo.
78:5 El estableció testimonio en Jacob, Y puso ley en Israel, La cual mandó a nuestros padres Que la notificasen a sus hijos;
78:6 Para que lo sepa la generación venidera, y los hijos que nacerán; Y los que se levantarán lo cuenten a sus hijos,
78:7 A fin de que pongan en Dios su confianza, Y no se olviden de las obras de Dios; Que guarden sus mandamientos,
78:8 Y no sean como sus padres, Generación contumaz y rebelde; Generación que no dispuso su corazón, Ni fue fiel para con Dios su espíritu.

El escritor de este salmo escribe para llamar al pueblo de Dios a reflexionar sobre el pasado, con el fin de cambiar el futuro. Por medio de sus palabras, el Espíritu Santo nos reta a considerar la manera en que podemos pasar la fe a la próxima generación. La mejor herencia que les podemos dejar a nuestros hijos es la herencia de la fe.

Vamos a enfocar dos verdades que nos pueden ayudar a comprender esta realidad y vivirla. La primera es ésta: Dios nos ha encomendado su mensaje. Observemos lo que dice el verso 5. La importancia de todo esto nace del hecho de que Dios nos ha dado su Palabra. Al pueblo de Israel, le dio una ley para su vida y bendición.

Nosotros hemos recibido también una ley de vida que empieza con el evangelio y las enseñanzas de Jesús, que son la interpretación perfecta del propósito de la ley del Antiguo Testamento. Es la Palabra de Dios. Como tal, se merece nuestra atención y nuestra dedicación.

A veces escuchamos a los niños discutir cuando uno de los mayores les da alguna orden a los menores. "Dejen de jugar con la pelota dentro de la casa", les dice, o "ya es hora de entrar a comer". Con frecuencia, uno de los menores responde así: "¿Y quién lo dice?" ¡Es una buena pregunta! Porque si sólo es opinión de otro niño, no es muy importante.

En cambio, si el niño que dio la orden puede responder: "¡Mamá lo dice!", se convierte en algo que se debe obedecer - ¡porque si no, habrá consecuencias! De igual manera, si algún hombre tiene cierta opinión, puede ser interesante; pero si Dios mismo nos dice algo, ¡tenemos que tomarlo en cuenta!

Dios mismo nos ha dado su mensaje. Por lo tanto, lo tenemos que tomar en cuenta. Tenemos que obedecerlo, y tenemos que compartirlo con nuestros hijos también. Pero hay algo muy interesante acerca de su Palabra. Esa Palabra - ese mensaje - esconde y revela.

Observa los versículos 2 y 3. Las palabras de Dios son misterios; no todo el mundo las comprende. Sin embargo, no son secretos; las hemos oído y conocido. ¿Cómo puede ser esto? ¿Cómo pueden ser misterios, y al mismo tiempo, ser oídos y conocidos?

La diferencia está en la manera en que se reciben. Jesús mismo dijo que una de las razones por las que El hablaba en parábolas era para esconder la verdad de quienes no estaban preparados para recibirla. Si no tenemos el corazón dispuesto, las cosas de Dios serán sólo misterios. En cambio, si tenemos un corazón abierto, su Espíritu nos ayudará a comprender y aplicar la verdad.

Por lo tanto, es necesario aplicar las verdades de la Palabra de Dios a nuestro propio corazón cuando se las enseñamos a nuestros hijos también. Si nosotros se las tratamos de enseñar a ellos sin aplicarlas a nuestra propia vida, nuestros hijos seguirán nuestro ejemplo y no nuestras palabras.

En otras palabras, si nosotros no estamos tratando de vivir lo que les enseñamos a nuestros hijos, las verdades de la Palabra de Dios serán como un misterio para ellos. Podrán contar las historias, pero no les encontrarán sentido. Podrán recitar los versículos, pero no los obedecerán.

Cuando nos dejamos guiar por la sabiduría de Dios, en cambio, las historias bíblicas revelan valiosas lecciones para la vida. Las historias de la Biblia nunca son simplemente formas de entretenimiento, aunque algunas de ellas son muy entretenidas. Siempre tienen una lección para enseñarnos.

A veces cometemos el error, cuando enseñamos a los niños, de simplemente enseñarles las historias sin hablar de su significado. Les enseñamos acerca de Daniel en la fosa de leones, sin ayudarles a entender que Dios les puede proteger también. Les enseñamos acerca de Noé y el arca, sin ayudarles a comprender que Dios salvará del castigo a los que son justos por fe, como lo fue Noé.

Si sólo conocemos las historias, siguen siendo misterios. Es sólo cuando las comprendemos con la sabiduría de Dios, viendo sus lecciones para la vida, que podemos decir que las hemos oído y conocido. Dios nos está llamando a recibir su Palabra, a comprenderla y aplicarla, para que podamos tomar el siguiente paso. Dios nos llama a pasarla de generación a generación. Nos lo dice el verso 6.

Desde el principio, Dios ha llamado a los padres a hablarles a sus hijos de El. Moisés se lo dijo al pueblo de Israel en Deuteronomio 6:6-9:

6:6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón;
6:7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.
6:8 Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos;
6:9 y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.

La responsabilidad de guiar a los niños en el camino del Señor es, primeramente, de los padres. La iglesia puede ayudar, pero 1 ó 2 horas de enseñanza en la iglesia no pueden substituir las 166 ó 167 horas que los niños están fuera de la iglesia cada semana.

Les damos algunas cosas a nuestros hijos sin esfuerzo. Por ejemplo, les damos nuestro color de cabello y de piel, la forma de los ojos y la estatura. Eso corre en los genes y se lo pasamos de manera automática. Otras cosas se las pasamos con un poco de esfuerzo. Ellos recogen de nosotros nuestro lenguaje, nuestros modismos, nuestras muecas.

Hay un tercer grupo de cosas que sólo les pasaremos a nuestros hijos si nos esforzamos por hacerlo. Sólo les daremos un amor por la lectura si nos sentamos a leer con ellos desde que son pequeños. Sólo les enseñaremos buenos modales si nos esforzamos por corregir sus malas costumbres. Y sólo les podremos transmitir nuestra fe si hacemos un esfuerzo constante por hacerlo.

¿Qué estás haciendo para dejarles a tus hijos esa herencia de fe? Una de las cosas que hicieron mis padres conmigo, cuando era muy pequeño, fue leerme historias bíblicas antes de dormirme. Todavía recuerdo esas historias. No es difícil conseguir libros de historias bíblicas. Si tienes hijos pequeños, léeles historias bíblicas y háblales de ellas.

La célula familiar es otra oportunidad para pasarles la fe a tus hijos. En esos momentos de compartir, de leer la Palabra juntos y de orar inviertes con ellos lo más importante - tu tiempo. En tu diario vivir, busca oportunidades para hablarles de Dios y de lo que El ha hecho. Comunícales tu fe.

Esto es importante, no sólo para que la fe continúe y para que tus hijos conozcan al Señor, sino porque ésta puede ser la generación del cambio. Observa lo que dicen los versos 7 y 8. En la historia del pueblo de Dios hay toda una serie de derrotas. Los siguientes versos del salmo describen varios de ellos.

Sin embargo, Dios dice que el pasado no tiene que determinar el futuro. ¡Esta puede ser la generación que hace la diferencia! La generación venidera podría ser la generación que termina de llevar el evangelio hasta el fin del mundo. Nuestros hijos pueden ser los que impactan sus naciones y sociedades para Cristo.

¿Cómo puede suceder esto? Sólo si nosotros tomamos en serio nuestra responsabilidad de pasar la fe. Imagina lo que podría suceder si cada padre creyente tomara en serio su responsabilidad. Mira todos los niños que hay en nuestra iglesia. ¿Cómo podría ser diferente el mundo si cada uno de ellos se convirtiera en un agente de cambio, preparado para vivir el evangelio y compartirlo con otros? ¡Sería increíble!

Quiero invitarte hoy a considerar la herencia que les estás dejando a tus hijos. ¿Qué clase de generación futura estás formando? ¿Qué será del mundo que tus hijos harán? Trabajemos juntos para que la próxima generación sea mejor, diferente, poderosa para Cristo. Considera hoy cómo les dejarás a tus hijos el mejor legado de todos - el legado de fe.


Visita la página web del Pastor Tony Hancock: www.pastortony.net.

Puedes enviar al Pastor tus preguntas acerca de la Biblia, la Iglesia, la vida cristiana o cualquier otro tema, por email a pastortony@iglesiatriunfante.com, o por medio de la sección Preguntas al Pastor en pastortony.net. Envía tus preguntas incluyendo tus iniciales y tu país de residencia, y serán respondidas en dicha página.

Ver todos los mensajes publicados


¡Suscríbete a la lista Sermones y recibe todos los Domingos estos sermones en tu casilla de correo! Clickea AQUI para llenar el formulario de suscripción.


El Sermón Dominical

Foros Ekklesia Viva - www.foroekklesia.com
Portal Iglesia Triunfante - www.iglesiatriunfante.com
¡Ayúdanos a dar a conocer esta web! | Declaración de Fe