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Domingo 1 de Enero de 2012

Por camino desconocido
Pastor Tony Hancock

Algún tiempo atrás me di el lujo de comprar un navegador portátil para auto, o GPS. Algunos de ustedes conocen a mi GPS. Le puse por nombre Juanita. Juanita me ha guiado en varias aventuras. Me ha enseñado atajos y caminos que yo desconocía, pero siempre me ha llevado a mi destino deseado - bueno, casi siempre.

Juanita a veces se equivoca. Varios de los jóvenes recordarán la ocasión en la que regresábamos de un concierto, y Juanita constantemente me llevaba por caminos de terracería que terminaban en portones cerrados con llave. Por fin tuvimos que ignorar a Juanita y tomar la carretera principal.

Es una experiencia extraña dirigirse a un lugar guiado solamente por una voz electrónica y unos mapas digitales, sin saber qué habrá a la vuelta de la esquina. Sin embargo, debido al sistema de satélites que usan los navegadores, las probabilidades de llegar al destino deseado son muy altas.

La experiencia de vivir guiados por una voz espiritual y un mapa que se llama la Biblia también puede parecer extraña para muchas personas. Sin embargo, debido al conocimiento absoluto y perfecto de nuestro Guía, las probabilidades de llegar al destino deseado son perfectas.

Al entrar a un año nuevo, entramos a un camino desconocido. No hemos pasado por aquí antes. Ninguno de nosotros ha transitado el 2012. ¿Cómo podemos llegar a un buen destino? Hoy leeremos la historia de un grupo de personas que transitaron por un camino desconocido. Lo que ellos hicieron para llegar a un buen destino también lo debemos hacer nosotros.

Abramos la Biblia en Josué capítulo 3. Dios había librado a su pueblo de la esclavitud en Egipto y lo había llevado, bajo el liderazgo de Moisés, hacia la tierra prometida. Sin embargo, debido a su incredulidad, el pueblo no pudo entrar a la tierra en su primer intento. Tuvieron que caminar en el desierto durante 40 años debido a su falta de fe.

Por fin había llegado el momento de entrar a la tierra. Josué había sido el ayudante de Moisés, y Dios ahora lo había hecho líder del pueblo. Encontramos a Josué y todo el pueblo acampados en un lugar llamado Sitín, esperando el momento de cruzar el río Jordán y entrar a conquistar la tierra. Pero había un problema: el Jordán se desbordaba, y no había puentes para cruzarlo. Leamos ahora los versos 1 al 4 para ver qué sucede.

3:1 Josué se levantó de mañana, y él y todos los hijos de Israel partieron de Sitim y vinieron hasta el Jordán, y reposaron allí antes de pasarlo.
3:2 Y después de tres días, los oficiales recorrieron el campamento,
3:3 y mandaron al pueblo, diciendo: Cuando veáis el arca del pacto de Jehová vuestro Dios, y los levitas sacerdotes que la llevan, vosotros saldréis de vuestro lugar y marcharéis en pos de ella,
3:4 a fin de que sepáis el camino por donde habéis de ir; por cuanto vosotros no habéis pasado antes de ahora por este camino. Pero entre vosotros y ella haya distancia como de dos mil codos; no os acercaréis a ella.

El pueblo se mueve de donde se encuentra en Sitín y camina hasta llegar a la orilla del río. Sería el viaje de casi un día. Llegados allí, podían ver la tierra prometida al otro lado del río. Pero ¿cómo cruzar? Dios no les dice cómo lo van a cruzar. El no les explica cómo sucederá. Más bien, les dice que El irá delante de ellos.

Los líderes del pueblo caminaron entre todas las carpas, diciéndole a la gente que marchara detrás del arca del pacto. Para el pueblo de Israel, el arca del pacto era el trono de Dios. Representaba su presencia con ellos. Al seguir el arca del pacto, sabrían por dónde ir, pues entrarían ahora a lugares desconocidos. Estoy seguro que había mucha gente del pueblo que pensaba dentro de sí: "Está bien, seguiremos el arca - pero ¿cómo vamos a cruzar el río?"

Esa información no les fue dada. Nosotros estamos en la misma situación. No sabemos qué sucederá en el futuro. Enfrentamos barreras y dificultades en el camino, y Jesús nos dice: "Sígueme". Quizás pensemos: "Eso está bien, pero ¿cómo puedo enfrentar este problema?" Dios no nos dará todas las respuestas. Sólo nos dice que El irá delante de nosotros.

Nosotros no tenemos ningún objeto, como el arca del pacto, que represente la presencia de Dios, pero sabemos que El va delante de nosotros. El no nos explica todo lo que sucederá, pero nos dice que podemos enfrentar el futuro con seguridad cuando sabemos que El va delante de nosotros.

Entramos a un camino desconocido, pero sabemos que Dios va delante de nosotros. Por eso, podemos vivir confiadamente. No tenemos que saber qué va a suceder; podemos lanzarnos a la aventura de vivir en Cristo, sabiendo que Dios va delante.

Leamos ahora los versículos 5 al 13 para ver qué sucede:

3:5 Y Josué dijo al pueblo: Santificaos, porque Jehová hará mañana maravillas entre vosotros.
3:6 Y habló Josué a los sacerdotes, diciendo: Tomad el arca del pacto, y pasad delante del pueblo. Y ellos tomaron el arca del pacto y fueron delante del pueblo.
3:7 Entonces Jehová dijo a Josué: Desde este día comenzaré a engrandecerte delante de los ojos de todo Israel, para que entiendan que como estuve con Moisés, así estaré contigo.
3:8 Tú, pues, mandarás a los sacerdotes que llevan el arca del pacto, diciendo: Cuando hayáis entrado hasta el borde del agua del Jordán, pararéis en el Jordán.
3:9 Y Josué dijo a los hijos de Israel: Acercaos, y escuchad las palabras de Jehová vuestro Dios.
3:10 Y añadió Josué: En esto conoceréis que el Dios viviente está en medio de vosotros, y que él echará de delante de vosotros al cananeo, al heteo, al heveo, al ferezeo, al gergeseo, al amorreo y al jebuseo.
3:11 He aquí, el arca del pacto del Señor de toda la tierra pasará delante de vosotros en medio del Jordán.
3:12 Tomad, pues, ahora doce hombres de las tribus de Israel, uno de cada tribu.
3:13 Y cuando las plantas de los pies de los sacerdotes que llevan el arca de Jehová, Señor de toda la tierra, se asienten en las aguas del Jordán, las aguas del Jordán se dividirán; porque las aguas que vienen de arriba se detendrán en un montón.

Josué mandó al pueblo que se preparara para ver las grandes obras del Señor. ¿Cómo se tuvieron que preparar? La primera forma fue mediante la purificación. Esto representaba bañarse, lavarse la ropa y abstenerse de las relaciones sexuales.

Las acciones físicas de quitarse la suciedad del cuerpo y la ropa, y de abstenerse de tener relaciones, simbolizaban la purificación espiritual. El pueblo que vería las obras maravillosas del Señor tenía que ser un pueblo puro y santo. Un pueblo contaminado e impuro no podría presenciar las obras maravillosas de un Dios santo y puro.

Había otra preparación también. Se trataba de un paso de fe. Dios les dijo por medio de Josué que avanzaran hasta la orilla del río, y luego que los sacerdotes - que iban al frente de la fila - pusieran el pie en el agua. ¿Te das cuenta? Las aguas sólo se detendrían cuando los sacerdotes tomaran el paso de fe y pusieran el pie en el agua.

Dios no les dijo cómo haría que las aguas se detuvieran. No les explicó exactamente lo que iba a suceder. Sólo les dijo que pusieran los pies en el agua. Sólo así podrían ver las maravillas del Señor.

Te pregunto: ¿quieres ver que el Señor haga cosas maravillosas en tu vida y en tu Iglesia? ¿Quieres ver que haga cosas maravillosas en tu familia? El no te dirá lo que va a hacer. No te hagas falsas ilusiones, pensando saber exactamente lo que hará el Señor. Lo que El te pide es que te prepares para ver su obrar.

¿Cómo nos preparamos? Primeramente, nos preparamos mediante la consagración. Dios no mostrará su poder a un pueblo impuro y contaminado por el pecado. Todos los grandes movimientos del Espíritu Santo a través de la historia de la Iglesia han empezado con el arrepentimiento y la confesión de pecados.

Mientras tú y yo no queramos enfrentar el pecado, confesarlo y abandonarlo, tenemos pocas esperanzas de ver que el Señor se mueva poderosamente entre nosotros. Seguiremos viviendo en la mediocridad hasta que tomemos el pecado en serio y busquemos al Señor rostro en tierra para pedir su perdón, humillados y arrepentidos.

Luego, estaremos preparados para tomar el paso de fe. Dios hace cosas grandes en su pueblo cuando nos purificamos y caminamos en fe. Yo sé que el Señor puede hacer cosas grandes entre nosotros también. La pregunta es: ¿Nos prepararemos para ver lo que El hará? ¿O seguiremos en el mismo camino de siempre?

Veamos lo que sucedió con el pueblo que estaba frente al Jordán. Leamos los versos 14 al 17:

3:14 Y aconteció cuando partió el pueblo de sus tiendas para pasar el Jordán, con los sacerdotes delante del pueblo llevando el arca del pacto,
3:15 cuando los que llevaban el arca entraron en el Jordán, y los pies de los sacerdotes que llevaban el arca fueron mojados a la orilla del agua (porque el Jordán suele desbordarse por todas sus orillas todo el tiempo de la siega),
3:16 las aguas que venían de arriba se detuvieron como en un montón bien lejos de la ciudad de Adam, que está al lado de Saretán, y las que descendían al mar del Arabá, al Mar Salado, se acabaron, y fueron divididas; y el pueblo pasó en dirección de Jericó.
3:17 Mas los sacerdotes que llevaban el arca del pacto de Jehová, estuvieron en seco, firmes en medio del Jordán, hasta que todo el pueblo hubo acabado de pasar el Jordán; y todo Israel pasó en seco.

El río Jordán se encontraba desbordándose por las lluvias. Sin embargo, las aguas se detuvieron. ¿Cómo sucedió? ¡El Dios viviente mostró su poder! Josué les había dicho en el verso 10: "Ahora sabrán que el Dios viviente está en medio de ustedes".

Había muchos dioses, como los hay hoy en día. Pero sólo uno es el Dios viviente. No puede ser representado por ninguna imagen; El creó los cielos y la tierra. El demuestra su poder en la vida de su pueblo. El iba delante del pueblo, y se detuvo en medio del río hasta que todos pudieran cruzar. El arca del pacto lo demostraba. El hizo lo que el pueblo no podía; les mostró su poder.

Cuando Dios se mueve, El hace cosas humanamente imposibles. Dios no simplemente nos quiere inspirar a hacer cosas más grandes. Algunas personas ven a Dios así: Dios me inspira a hacer cosas mejores. Es bueno ser inspirados, pero cuando Dios se mueve, es mucho más que una inspiración. Es un milagro.

Dios desea hacer entre nosotros lo que nosotros no podemos hacer. El puede hacerlo. Tiene el poder. Tiene planes y propósitos para nosotros. Es el mismo Dios hoy, y no ha dejado de actuar. ¿Esperamos ver las grandes obras del Señor en el año 2012? ¿Estamos dispuestos a prepararnos para ver lo que El hará?


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