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Domingo 13 de Noviembre del 2011

Unidos en armonía
Pastor Tony Hancock

Una de las cualidades más bellas de la música es la armonía. Una guitarra de seis cuerdas puede producir música bella, pero si las cuerdas no están afinadas, el resultado será solamente ruido en lugar de música. Un coro de voces en armonía es algo bello, pero cuando algunas de ellas están desentonadas, se pierde el efecto.

Puede ser que tú no sepas cantar muy bien, o tocar algún instrumento musical. Eso no tiene importancia para tu función dentro del pueblo de Dios. Recuerdo a mi padre, un hombre que siempre alababa a Dios con voz fuerte y con mucho entusiasmo, pero que nunca podía encontrar la nota precisa. Estoy seguro que a Dios le encantaba su alabanza.

La precisión musical sólo es importante para los que guían la alabanza, pero las lecciones que la música nos enseña son importantes para todos. El poder de la Iglesia está en su unión, en su armonía. Cuando el enemigo logra crear discordia en el pueblo de Dios, perdemos el impacto.

En cambio, una iglesia que ha aprendido a vivir en armonía es una iglesia poderosa. Esta es la tercera semana que llevamos en el tema de la unión de la Iglesia. Dios nos está llamando a tomarlo en serio. Busquemos Romanos 15:1-6 para ver tres claves para vivir en armonía.

15:1 Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos.
15:2 Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación.
15:3 Porque ni aun Cristo se agradó a sí mismo; antes bien, como está escrito: Los vituperios de los que te vituperaban, cayeron sobre mí.
15:4 Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza.
15:5 Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús,
15:6 para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.

Hoy en día, muchas personas viven engañadas. ¿Cuál es el engaño? Es la idea de que su vida es independiente. "A nadie le interesa lo que yo hago", dicen. Como creyentes en Jesucristo, sabemos que esto no es verdad. Fuimos creados por Dios; en algún momento vivíamos alejados de El, en rebelión. En Cristo, sin embargo, hemos sido reconciliados con Dios. Ahora vivimos para El.

Jesucristo mismo nos dio el ejemplo, y ésta es la primera clave para la armonía. El versículo dos dice: "Cada uno debe agradar al prójimo para su bien, con el fin de edificarlo". ¿Por qué me debe importar el bienestar de mi hermano? Porque a Jesucristo le importó el bienestar mío. Le importó tanto que El se sometió a la voluntad de su Padre y vino al mundo a morir por mí.

¿Crees que a Jesús le agradaba la idea de ser clavado en la cruz? ¿Crees que le parecía que llevar todo el peso de nuestros pecados sería algo divertido? No, sabemos que no fue así. El sudó gotas de sangre frente a la angustia que enfrentaba. Su deseo era otro, pero El escogió lo que nosotros necesitábamos y enfrentó los insultos y los rechazos.

El es nuestro ejemplo. El mundo nos dice que el camino a la felicidad es que se cumplan todos nuestros antojos, pero esa felicidad es pasajera y vacía. La verdadera felicidad viene cuando escogemos la obediencia a pesar de nuestros deseos, a pesar de lo que nos agrada. Hebreos 12:2 dice esto de Jesús: "quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz".

Jesús soportó la cruz porque sabía que le traería gozo. Nuestro gozo vendrá también cuando dejamos de complacernos a nosotros mismos y nos ocupamos, no sólo por nuestros deseos, sino también por el bienestar y la edificación de nuestros hermanos. Tenemos que escoger el ejemplo correcto: no el ejemplo de los famosos del mundo que sólo buscan su propia felicidad - y rara vez la encuentran.

Hace muchos años, el entonces presidente invitó a algunos de sus enemigos a cenar a la Casa Blanca. Ellos no eran de la alta sociedad, y no estaban seguros cómo portarse en una cena de gala. Por fin decidieron copiar todo lo que hacía el presidente. Todo iba bien durante la cena; simplemente imitaron todo lo que el presidente hacía.

Al final de la cena, se sirvió el café. El presidente tomó su café y vació un poco en el platillo. A los invitados les pareció algo extraño, pero lo copiaron. Luego el presidente agregó azúcar y crema al café que estaba en el platillo, y ellos hicieron lo mismo. Por fin, el presidente tomó el platillo y lo puso en el piso para el gato. ¡Creo que esa noche el gato se llenó!

Tenemos que escoger con cuidado a quién le vamos a copiar. Si seguimos el ejemplo de Jesucristo, aprenderemos a vivir en armonía los unos con los otros y descubriremos un gran gozo. Esta es la primera clave para vivir en armonía.

La segunda clave se encuentra en el verso 4. Pablo había citado el Salmo 69 en el verso anterior ("Porque me consumió el celo de tu casa; y los denuestos de los que te vituperaban cayeron sobre mí", Salmo 69:9), y ahora él hace un comentario general acerca de las Escrituras. Se refiere a las Escrituras del Antiguo Testamento, porque el Nuevo Testamento apenas se estaba escribiendo.

¿Qué nos dice? Nos dice que todas las cosas que quedaron registradas en el Antiguo Testamento tienen un propósito muy especial. Ese propósito es enseñarnos, para que nos animemos y no dejemos de mantener nuestra esperanza. Una de las bendiciones más grandes que Dios nos da es la esperanza.

Del Antiguo Testamento podemos ver muchas verdades que nos traen esperanza. Podemos ver en la vida de José, por ejemplo, la realidad del cuidado de Dios y su propósito que se realizará al tiempo debido. Estos ejemplos nos traen esperanza para nuestra vida en este mundo.

También podemos ver que Dios tiene un plan, y que este plan se está cumpliendo por medio de Jesucristo. Desde que Dios le habló a Abraham, 4.000 años atrás, y le prometió que de su descendencia saldría bendición para todas las naciones, Dios ha estado realizando un plan. Al ver lo que Dios ya ha hecho, podemos estar seguros que El cumplirá su propósito de darnos una vida eterna con El en una creación nueva. Lo que ya se ha cumplido nos lo hace ver.

Y esa esperanza nos une. ¡Nos tiene que unir! Cuando las personas pierden la esperanza, muchas veces se convierten en fieras. En su desesperación, personas de buenos modales pueden llegar a robar, a golpear, hasta a matar. Pero tú y yo, al conocer la Palabra de Dios, podemos crecer en la esperanza que compartimos, la esperanza de estar juntos para siempre con el Señor. Esa esperanza nos une, y es la segunda clave para vivir en armonía.

La tercera clave se encuentra en los versos 5 y 6. Aquí se repiten las ideas que ya hemos mencionado - el aliento que Dios nos da, el deseo de vivir en armonía, el ejemplo de Jesucristo. Pero ahora se nos dice cuál es el propósito de todo esto: es para que, unidos en un solo corazón y una sola voz, glorifiquemos a Dios.

El propósito de Dios en nosotros es ser glorificado. El no existe para nosotros, sino que nosotros existimos para El. Existimos para reflejar su gloria y exaltarlo en nuestras vidas y en nuestra alabanza. Pero sólo le podremos dar la adoración que El se merece si estamos unidos, en armonía.

Esto significa que no podemos glorificar a Dios como El se merece si estamos separados de nuestros hermanos. Dios no está buscando Llaneros Solitarios para servirle. El está buscando a un pueblo unido, que le sirva en armonía. ¡Eso es poderoso!

Muchos de los estilos de música que más nos complacen dependen de la armonía. La música de trío, la música tradicional de muchos países y también la música moderna tienen armonías que son esenciales para su belleza. Para el que toca la guitarra, una sola cuerda desafinada se nota de inmediato.

Dios no se fija tanto en la armonía musical, sino en la armonía espiritual. Si a nosotros nos choca la falta de armonía en algún instrumento o alguna presentación musical, a Dios le choca la falta de armonía en su Iglesia. Sólo podremos glorificarle como El se merece cuando aprendemos a vivir en armonía.

Jesucristo nos demuestra cómo vivir en armonía. La esperanza de las Escrituras nos inspira a vivir en armonía. La adoración que Dios se merece requiere que vivamos en armonía. ¿Qué te está separando de tu hermano? ¿Qué cosa interfiere con la armonía que Dios desea de su Iglesia? Cualquiera que sea, proponte ahora arreglarlo. Pídele al Espíritu Santo que te guíe en hacerlo. Así podremos glorificar a Dios en unión armoniosa.


Visita la página web del Pastor Tony Hancock: www.pastortony.net.

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