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Domingo 17 de Julio del 2011

Avanza confiado
Pastor Tony Hancock

Un estudiante de medicina caminaba confiadamente por la plaza de su escuela, cargando muchos libros de estudio. ¡Pronto sería un doctor! ¡Todos lo respetarían! Decidió comprar algo para comer en un puesto - un sándwich y una malteada. Con mucho cuidado, balanceó la comida encima del montón de libros que cargaba y empezó a buscar dónde sentarse.

En eso, tuvo ganas de probar la malteada, y todavía buscando un asiento, bajó la cabeza para tomar el popote (sorbete, pitillo) entre sus labios. Tristemente para él, no consiguió tomar el popote con la boca, sino que se le subió a la nariz. Tuvo la sensación desagradable de que se le metiera algo duro a la nariz, así que levantó rápidamente la cabeza.

Lastimosamente, el popote se le quedó trabado en la nariz, y cuando levantó la cabeza, el popote cargado de malteada se quedó colgando debajo de su nariz, goteando líquido sobre su traje y camisa. En ese momento, ¡toda su confianza se esfumó por completo!

Quizás te ha tocado vivir algo similar a ese pobre estudiante. En algún momento has perdido por completo la confianza. ¡No es fácil mantener la confianza en medio de un mundo inseguro y riesgoso! En cualquier momento puede suceder lo inesperado.

Hoy quiero compartir contigo dos secretos de la Palabra de Dios que te pueden ayudar a avanzar confiado en este mundo. Para encontrarlos, abramos la Biblia en Romanos 8, y empecemos con los versos 26 y 27:

8:26 Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.
8:27 Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.

Una de las razones por las que sentimos desconfianza en nuestras vidas es por nuestra propia debilidad en la oración.

Muchas veces, ¡no sabemos cómo orar! Le pedimos cosas a Dios, y no materializan. Nos preguntamos: ¿será que Dios no me oye? ¿Será que no sé pedir de acuerdo a su voluntad? ¿Será que me falta fe? El primer secreto que te puede ayudar a avanzar confiado en este mundo es éste: si eres creyente, hay una Persona poderosa, fuerte y sabia que está intercediendo por ti perfectamente de acuerdo a la voluntad de Dios.

¿Quién es esa Persona? Es el Espíritu Santo. El está presente en el corazón de cada creyente. Cuando nos ponemos a orar, El está de nuestro lado. Cuando tú te arrodillas para orar, no lo ves; pero hay Alguien a tu lado, ayudándote a orar. El cruza el vacío entre nuestro conocimiento imperfecto y la voluntad perfecta del Padre para interceder por nosotros.

Tú y yo no conocemos perfectamente la voluntad de Dios, pero el Espíritu Santo sí la conoce - ¡El es Dios! Hay un acuerdo perfecto entre el Espíritu y el Padre, así que su intercesión siempre será eficaz. Es más, El no intercede sin emoción, de una forma fría y seca. Al contrario, intercede con gemidos que nuestro lenguaje humano no puede expresar. ¡Tan grande es su amor por nosotros que El gime a nuestro favor!

Quizás te haya sucedido que has orado por alguna situación o algún problema, y no has visto ninguna respuesta inmediata. Te preguntas: ¿será que Dios no oye mi oración? ¡Por qué no responde! Sin embargo, pasado algún tiempo, aparece una solución que es mejor que la que tú habías pedido. ¿Quién le habrá pedido a Dios algo mejor de lo que tú le habías pedido? ¿Quién habrá orado de una forma perfecta, de acuerdo con la voluntad de Dios?

Sólo podría ser alguien que conoce perfectamente las intenciones y el corazón de Dios. Sólo podría ser su Espíritu, quién ha venido a morar dentro de cada creyente. Esto debe darte gran confianza al orar: a tu lado, intercediendo a tu favor, está el Espíritu Santo de Dios.

La Biblia nos dice que, si hemos aceptado a Jesucristo como Señor y Salvador, El está en el cielo intercediendo por nosotros. Cuando Satanás se presenta ante Dios para acusarnos, como lo hizo con Job, Jesús nos defiende con las heridas de sus manos y sus pies.

Aquí vemos que también tenemos un Intercesor en nuestro corazón, el Espíritu Santo. Si Jesús nos defiende de las acusaciones del enemigo, el Espíritu nos ayuda a enfrentar toda situación en este mundo. En muchas ocasiones, las personas me piden que ore por alguna situación en sus vidas, y con mucho gusto lo hago. Es bueno que intercedamos los unos por los otros.

Como creyentes, sin embargo, podemos tener la seguridad de que ya hay Alguien intercediendo a nuestro favor. Cuando enfrentes alguna situación que te deja sin saber qué decir o qué orar, recuerda que el Espíritu está a tu lado, intercediendo perfectamente. Cuando te sientes solo frente a algún reto, recuerda que el Espíritu está orando por ti. ¡Puedes avanzar confiado!

Leamos ahora la segunda razón por la que podemos avanzar confiados en este mundo, en los versos 28 al 30:

8:28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.
8:29 Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.
8:30 Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.

El segundo secreto para avanzar confiado en medio de un mundo inseguro es saber que Dios está trabajando en cada circunstancia de nuestra vida para nuestro bien. Quiero que pienses en eso. En cada cosa que te sucede, en cada momento, Dios - el Todopoderoso, el que todo lo conoce y todo lo ve - está trabajando para tu bien.

Como la mano experta de la maestra que va guiando la mano titubeante del estudiante para formar perfectamente las letras, la mano invisible de Dios va guiando tu mano mientras escribes la historia de tu vida.

Si eso no es razón suficiente para avanzar confiado, ¡no sé qué más podría serlo! El Dios del universo está trabajando, de forma silenciosa e invisible, en cada cosa que enfrentamos para el bien de nosotros. Ahora bien, ¿qué es nuestro bien? ¿Qué significa esto? ¿Significa que Dios está trabajando siempre para que tú y yo tengamos más posesiones y menos problemas?

Dios se encarga de cuidar a sus hijos, y si tienes una necesidad, El te va a ayudar. Pero la meta principal de Dios en tu vida - lo que El sabe que es tu mayor bien - no es que seas rico, guapo y con buena posición social. Dios quiere algo mucho mejor: que te llegues a parecer a Jesucristo, que en tu corazón haya paz, amor, gozo, sinceridad, que seas una fuente de bendición para otros.

Serás más y más feliz conforme más y más aprendes a desear lo que Dios desea para ti, porque entonces estarás trabajando con El para lograr lo que ambos quieren. Esto nos lleva a considerar la pregunta: ¿para quiénes se realiza esta promesa? ¿Es para cada persona que vive en el mundo?

Dios tiene en sus manos el destino de cada persona, pero El ejerce un cuidado especial en la vida de ciertas personas. Aquí las describe de dos formas. Primeramente, son los que aman a Dios. Si tú no amas a Dios, no puedes tener plena confianza en su cuidado. ¿Cómo sabemos si amamos a Dios? Se refleja en nuestra vida. Si lo estamos tratando de obedecer, de conocer mejor, si deseamos que se establezca su Reino y estamos trabajando para que realice, si nos gusta pasar tiempo con El en alabanza y en oración, esto indica que amamos a Dios.

Si amamos a Dios, esto indica que antes de nuestra respuesta positiva, El nos estaba llamando. El nos llamó de acuerdo a su propósito salvador. Seguramente puedes ver en tu propia vida cómo Dios te estuvo llamando, aun antes de conocer a Cristo, en las circunstancias de tu vida, con muestras de su cuidado y su amor.

De hecho, si tú has llegado a amar a Cristo, fue porque Dios te conoció antes de la creación del mundo. Piénsalo: antes de poner la primera estrella en su lugar, antes de que existiera el día y la noche, Dios ya conocía tu nombre. Habiéndote conocido, El te dio un destino muy especial: el destino de llegar a parecerte a Jesucristo.

Cuando llegó el momento preciso, El te llamó a responder con fe en Jesús. Y tan seguro que el apóstol lo dice como si fuera pasado, aunque queda en el futuro aún, Dios te va a glorificar con un cuerpo nuevo y un lugar a su lado en la eternidad.

Si Dios ha estado pensando en ti desde la eternidad, si El te ha llamado, ¿cómo va a permitir que algún detalle te separe de su plan perfecto? ¡Puedes avanzar confiado, porque Dios está obrando en todas las circunstancias de tu vida para tu bien!

El enemigo quiere quitarte el gozo y la paz para que dejes de servirle al Señor y te refugies en los encantos pasajeros y destructivos del pecado. ¡No se lo permitas! Avanza confiado, sabiendo que el Espíritu intercede por ti, y que Dios está obrando a tu alrededor. Avanza confiado hacia el destino perfecto que Dios tiene para ti.


Visita la página web del Pastor Tony Hancock: www.pastortony.net.

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