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Domingo 1 de Mayo del 2011

Salvos del juicio
Pastor Tony Hancock

Un famoso actor se hallaba al borde de la muerte cuando uno de sus amigos llegó para visitarlo. Este actor no tenía fama de ser religioso, ni mostraba ser temeroso de Dios. Por lo tanto, su amigo se sorprendió al encontrar al actor hojeando una Biblia. ¿Qué haces con esa Biblia? - le preguntó.

El actor le respondió: Estoy buscando la forma de hacer trampa. ¡Qué interesante! Estando frente a frente con la realidad de su propia muerte, se dio cuenta de que no estaba preparado - y buscó desesperadamente la forma de estarlo. Tristemente, no estuvo dispuesto simplemente a arrepentirse y confiar en Jesucristo, sino que deseaba hacerlo a su manera.

A menos que Jesucristo regrese primero, todos moriremos. ¿Y luego? Un día, cuando este mundo se haya acabado, todos los seres humanos que hayan vivido en todas las edades se reunirán delante del trono de Dios para ser juzgados. Leamos acerca de ese día en Apocalipsis 20:11-15:

20:11 Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos.
20:12 Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.
20:13 Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.
20:14 Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda.
20:15 Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.

Este evento sucede al final de la historia humana. Nosotros ahora estamos viviendo en el tiempo de la paciencia de Dios. El mundo está lleno de pecado, pero Dios - en su misericordia - nos está dando una y otra oportunidad para arrepentirnos y prepararnos para comparecer ante El.

Sin embargo, un día se le acabará la paciencia. En ese día, todos los que hayan vivido estarán reunidos ante Dios para ser juzgados. Es más, todo lo que hemos construido y que nos parece tan importante desaparecerá; ante la presencia de Dios, huyen la tierra y el cielo. Nuestra alma quedará desnuda ante su presencia.

Una vez, un niño se había portado mal. Decidió esconderse en una caja de cartón, pensando que allí nadie lo buscaría. Su papá pronto se dio cuenta de su escondite, y con una mano levantó la caja. Allí estaba el niño con las manos sobre los ojos, totalmente al descubierto y sin escapatoria.

En el día del juicio, no habrá donde esconderse. Ante la presencia de Dios, todo lo que hemos construido a nuestro alrededor, todo lo que nos parece tan macizo y real, se desmoronará. No habrá escondite. Entonces se abrirán los libros donde se ha registrado todo lo que hemos hecho.

Seguramente tú, como yo, has hecho algo, para después pensar: ¡Qué bueno que nadie me vio! ¿Sabes qué? ¡Alguien te vio! Ese alguien tiene apuntado todo lo que has hecho: tus pensamientos, tus palabras y tus acciones. Si te atreves a pararte ante El y decir: Soy una persona buena, y no merezco ningún castigo - su respuesta será inmediata. Muy bien, vamos a consultar los libros. Veo que el 15 de mayo de 2007 le dijiste así a tu vecina, y te llevaste unos materiales a la casa sin permiso de tu patrón, y tuviste pensamientos lujuriosos...

¡Allí estarán todas las pruebas! El juicio de Dios será inescapable, porque El lo sabe todo, y nada se le olvida. Nadie se escapará de su juicio, sea que haya muerto náufrago en el mar o haya sido sepultado con muchos honores. Cada uno será juzgado por lo que haya hecho. Las leyes de Dios son claras, y cualquier infracción merece castigo.

¿Cómo podremos ser librados en aquel día? El verso 15 nos dice que sólo hay una forma: teniendo nuestro nombre escrito en el libro de la vida. En base a las obras que están escritas en los libros de registro de Dios, ninguno de nosotros podrá ser declarado inocente. Sólo podremos ser libres de castigo si nuestro nombre está escrito en el libro de la vida.

¿Será posible saber ahora que nuestro nombre está escrito en ese libro? Algunos te dirán que no, que nunca lo podrás saber hasta que llegue el día del juicio. Sin embargo, el apóstol Pablo expresó la certeza de que ciertas personas tenían sus nombres escritos en el libro de la vida.

Filipenses 4:3 dice así: "Y a ti, mi fiel compañero, te pido que ayudes a estas mujeres que han luchado a mi lado en la obra del evangelio, junto con Clemente y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida". El apóstol estaba seguro que sus compañeros tenían sus nombres escritos allí. Obviamente, entonces, es posible saber ahora si nuestro nombre está escrito en el libro de la vida.

¿Cómo lo podemos saber? Vamos a ir a Romanos 5:9-11 para encontrar la respuesta:

5:9 Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.
5:10 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.
5:11 Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.

Hemos estado aprendiendo acerca de la vida en Cristo, y hoy veremos algo más acerca de esta vida. La vida en Cristo es una vida de seguridad frente al juicio. De hecho, el único lugar seguro es en Cristo.

Algunas semanas atrás, aprendimos que nosotros podemos ser declarados justos por Dios en base al sacrificio de Jesucristo en la cruz. La única condición es que confiemos en El. El momento en que, de corazón y con sinceridad, ponemos toda nuestra fe en Jesucristo, Dios nos declara no culpables.

Es por esto que leemos: "ahora que hemos sido justificados por su sangre". En la sangre de Jesús, somos declarados justos - justificados por Dios - ahora. Por consiguiente, podemos saber también que seremos salvados del juicio de Dios. El día del juicio no ha llegado todavía, pero podemos estar seguros ahora de que no seremos castigados en ese día.

Eramos enemigos de Dios a causa de nuestro pecado, pero por medio de la cruz, Dios nos ha convertido en sus amigos. Cristo murió en nuestro lugar, y El ahora vive para asegurar nuestra vida. Por eso, podemos regocijarnos en Dios. No tenemos que vivir con temor del día del juicio.

Hay dos reacciones comunes a la realidad del día del juicio, y ninguna de ellas es buena. La primera reacción es ignorarlo. Algunas personas dicen: Yo sé que Dios es amor, así que seguramente El nos perdonará a todos. No importa lo que hago; de seguro, Dios me perdonará. ¡Estas personas se engañan! Si no se arrepienten, se encontrarán con una terrible sorpresa en el día del juicio.

La otra reacción es vivir con un temor desmedido, casi una desesperación. Estas personas viven en una constante depresión y con miedo perpetuo de lo que podría sucederles. ¡Dios no quiere esto! El quiere que vengas a Cristo, con arrepentimiento, y que vivas seguro en El.

Una antigua historia ilustra la seguridad que podemos tener en Cristo. Sucedió en los días del antiguo oeste, cuando los pioneros viajaban por las enormes praderas en sus caravanas de carromatos en busca de lugares aptos para el cultivo. Entre los peligros que enfrentaban se hallaba uno muy feroz: el fuego. Los incendios eran comunes en las temporadas secas del año.

Un grupo de pioneros avanzaba en busca de un lugar para asentarse cuando de repente, en el horizonte, se vislumbró una enorme columna de humo. ¡Se acercaba el fuego! Habían vadeado un río el día anterior, pero les quedaba muy lejos para regresar y refugiarse al otro lado.

De repente, uno de los pioneros sacó de su mochila una caja de fósforos. Encendiéndolos uno por uno, empezó a prender fuego a los pastos secos que rodeaban la caravana de carretas. Al principio, sus compañeros lo miraban como si estuviera loco; pero pronto vieron el sentido de lo que hacía y le ayudaron a mantener el fuego alejado de sus carretas.

Cuando llegó el enorme incendio, no tocó la caravana de pioneros. ¿Por qué? Porque lo que el fuego ya ha quemado, no lo puede volver a quemar. Lo que les sucedió a aquellos pioneros nos puede suceder a ti y a mí también. Un día, el juicio de Dios llegará como un enorme incendio, arrasando con todo. ¿Cómo podremos estar a salvo en ese día? Lo podremos estar si nos encontramos en un lugar donde su juicio ya ha caído.

El juicio de Dios ya cayó sobre Jesucristo. Toda su ira fue descargada sobre El, y El ahora es ese refugio seguro contra la ira que nuestro pecado se merece. Por lo tanto, si tú te refugias en Jesucristo, quedarás a salvo en el día del juicio del Señor.

Ven hoy a El. ¡No esperes más! Puedes saber hoy que tu nombre está escrito en el libro de la vida, si vienes a Cristo con un corazón arrepentido y te refugias en El. No sigas más por tu propio camino. No te sigas tratando de esconder entre las cosas de este mundo. Ven a Cristo, y estarás a salvo.


Visita la página web del Pastor Tony Hancock: www.pastortony.net.

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