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Domingo 17 de Abril del 2011

Firmes por gracia
Pastor Tony Hancock

El evangelista Billy Graham cuenta de la experiencia de ser detenido por la policía de cierto pueblo por exceso de velocidad. Reconoció ante el oficial su culpabilidad, pero éste le dijo que tendría que comparecer ante el juez.

Cuando el evangelista llegó a corte, el juez le preguntó: ¿Culpable, o no culpable? Graham, siendo culpable, se declaró como tal. El juez dictó sentencia: Diez dólares de multa, un dólar para cada milla en exceso del límite.

De repente, el juez reconoció al famoso evangelista. Dijo: "Usted ha violado la ley, y la multa tiene que ser pagada. Yo se la pagaré." Con eso, el juez sacó un billete de diez dólares de su propio bolsillo y lo adjuntó al registro de la infracción. Luego, ¡le invitó al Sr. Graham a cenar con él en un buen restaurante!

Así, comentó Billy Graham al relatar la historia, es que Dios trata al pecador arrepentido. Le paga la pena de su pecado, y le da bendiciones que jamás se podría merecer. Esa pequeña historia es un cuadro de la gracia.

Estamos hablando acerca de la vida en Cristo, y la semana pasada, vimos que es una vida de paz con Dios. Cuando nosotros llegamos a tener fe en Jesucristo, somos reconciliados con Dios. ¡Ya no hay enemistad entre nosotros! ¡Ya no tenemos por qué escondernos de El! Es una gran bendición.

Hoy veremos que la vida en Cristo es una vida de dos bendiciones más: es una vida fundada en la gracia, y es una vida de gozo - en toda circunstancia. Abramos la Biblia en Romanos 5:2-4:

5:2 por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.
5:3 Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia;
5:4 y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza;

Hablemos primeramente de lo que describe el versículo 2, la gracia que nos mantiene firmes.

La Palabra nos dice que, por medio de Jesucristo, tenemos acceso a la gracia, en la que nos mantenemos firmes. ¿Qué es la gracia? La gracia es favor o preferencia que no se gana. Si se merece, no es gracia. Si tu hijo se porta bien y le das una paleta, eso no es gracia; es una recompensa. Muchos de nosotros seguimos tratando de ganarnos la gracia de Dios, cuando no se puede ganar. Es algo que sólo se puede recibir, por fe.

Cuando llegas a comprender la gracia de Dios, todo cambia. Si tú asistes a la iglesia y le sirves al Señor y das tu diezmo y tratas de evitar el pecado porque quieres que Dios te ame, nunca podrás estar firme. ¡Siempre tendrás en un rincón de tu mente el temor de que un día le falles a Dios, y que así El ya no te quiera!

Pero ¿cómo es que nos mantenemos firmes, según lo que hemos leído? No es por obras, no es por lo que hacemos, sino por gracia. Cuando conocemos a Cristo y confiamos en El, El nos abre la puerta a la gracia - y es en la gracia de Dios que nos mantenemos firmes, que estamos de pie sobre una roca inconmovible.

Cuando llegas a comprender esa gracia, ya no te preocupas por tratar de lograr que Dios te quiera. Asistes a la iglesia porque quieres adorar al Dios que te amó tanto que envió a su Hijo a morir por ti. Sirves al Señor porque quieres que otros lo conozcan también. Das tu diezmo porque quieres ver que el Reino de Dios avance. Tienes la confianza que no tambalearás, porque por fe, estás firme en la gracia.

A veces, en los conciertos, se les da a ciertas personas una entrada de acceso total. Esto significa que pueden entrar a partes del estadio o salón que normalmente están cerradas al público. Si una persona que no posee una de estas entradas trata de ir tras bastidores, se encontrará con la mano levantada de un miembro del equipo de seguridad, prohibiéndole la entrada.

En cambio, quien posee una entrada de acceso total encontrará más bien una puerta abierta. Jesús es nuestra entrada de acceso total a la gracia de Dios. Por medio de la fe en Jesús, llegamos a ser favorecidos por Dios - no porque lo hemos ganado, sino porque El nos recibe por amor.

Si estamos firmes en su gracia, sabemos que estaremos con El para siempre. Sabemos que El estará con nosotros todo el tiempo ahora. Sabemos que El nunca nos dejará en un callejón sin salida, sino que El siempre estará presente para socorrernos. No depende de los favores que le hayamos hecho a El, sino del favor inmerecido que El nos demuestra cuando confiamos en Jesucristo. La vida en Cristo es una vida firme, por gracia.

La vida en Cristo es también una vida de gozo en toda circunstancia. Alguien podría preguntar: si por medio de Jesucristo los creyentes tenemos acceso a la gracia de Dios, ¿por qué todavía sufrimos? ¿Por qué no nos va todo de maravilla? En el cielo, será así; pero mientras estemos en este mundo, nos regocijamos - no a causa de los sufrimientos, sino en medio de ellos.

La vida en Cristo no es una vida libre de sufrimientos. Cuando Pablo y Bernabé estaban animando a los nuevos creyentes en las iglesias que ellos acababan de plantar, les decían: "Es necesario pasar por muchas dificultades para entrar en el reino de Dios" (Hechos 14:22). El reino de Dios es para los valientes, no para los que se buscan una vida fácil.

Pero cuando conocemos a Cristo, podemos tener gozo en toda circunstancia, aun en medio del sufrimiento. Podemos ver por lo menos dos razones para tener gozo. La primera razón está en el verso 2: "nos regocijamos en la esperanza de alcanzar la gloria de Dios". Si estamos en Cristo, sabemos que un día veremos la gloria de Dios, y moraremos siempre en El.

Los alpinistas invierten largas horas y considerable dinero en prepararse para trepar las montañas. ¿Cuál es su recompensa? Su recompensa es el paisaje que verán cuando lleguen a la cumbre. Nosotros estamos subiendo el monte del Señor, y cuando lleguemos a la cumbre, veremos algo mucho más bello que cualquier paisaje en este mundo. Veremos la gloria de Dios.

Si alguna vez has sentido la alegría que nace en el corazón al estar frente a algo impresionante - quizás una puesta del sol, un lago al amanecer, el mar durante una tempestad - has visto un pequeño destello de la gloria de Dios. La Biblia dice que el cielo cuenta su gloria. Pero un día, podremos morar en un lugar donde la gloria de Dios se verá claramente.

¡Nunca nos cansaremos de verlo! Por eso, este viaje vale la pena. Pero hay una segunda razón por la que nos podemos gozar en medio de toda circunstancia. El sufrimiento, para nosotros, tiene un propósito. En la vida de la persona que no conoce a Cristo, el sufrimiento no tiene sentido.

En cambio, cuando conocemos a Cristo, llegamos a saber que el sufrimiento puede ser usado por Dios para formar nuestro carácter. Esto no significa que lo buscamos, o que lo deseamos. Pero lo podemos aguantar, porque sabemos que tiene un propósito. Es algo así como el piquete de aguja cuando recibimos una vacuna; duele, pero lo aguantamos, porque sabemos que es para bien.

El sufrimiento produce perseverancia en nosotros; en lugar de ser inmaduros y volubles, llegamos a ser firmes. Esto produce entereza de carácter. Al ver que nuestro carácter va cambiando, sentimos más gozo - porque esto confirma la obra de Dios en nosotros y el glorioso futuro que El tiene preparado para nosotros. Cuando nos damos cuenta de que somos más pacientes que antes, cuando vemos que somos más sensibles a las necesidades de los demás, cuando los problemas ya no nos desesperan, sabemos que Dios está trabajando - y que El no abandona su trabajo.

Alguien le preguntó a C.S. Lewis: ¿Por qué sufren los justos? Lewis replicó: ¿Por qué no? ¡Ellos son los únicos que lo pueden aguantar! Una respuesta algo jocosa, pero con una profunda verdad: cuando estamos en Cristo, el sufrimiento no es inaguantable. Dios está con nosotros, y El sigue obrando.

La vida en Cristo es una vida que es firme por la gracia de Dios, y es una vida de gozo en cualquier circunstancia. ¿Estás viviendo esta vida? ¿La estás disfrutando? Si no, ¿por qué no? Pon tu mirada en Cristo, no en lo que te rodea. No mires la enfermedad, no mires al gobierno, no mires a los demás. Mira a Cristo, y se fuerte en El y en su gracia.


Visita la página web del Pastor Tony Hancock: www.pastortony.net.

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