Firmes y Adelante

Enlaces El Sermón Dominical

Esta semana

Todos los Sermones

Contactar al autor

¡Suscríbete!

Domingo 3 de Octubre del 2010

Los planes del Señor
Pastor Tony Hancock

Una pareja acababa de regresar de sus vacaciones, y platicaba con unos amigos acerca de su experiencia. "Parece que se divirtieron mucho en Texas", comentó uno de los amigos. "Pero, ¿no me habían dicho que tenían pensado ir a Colorado?" El esposo respondió: "Bueno, es que..."

En eso, su esposa lo interrumpió y dijo: "Vamos, José, diles la verdad. ¡Es que mi esposo nunca se quiere parar para pedir direcciones!" ¡Vaya cambio de planes! ¿verdad? Simplemente por no querer pedir direcciones, tomaron sus vacaciones en un estado totalmente diferente. Bueno, a veces los hombres somos así. ¡Hasta cambiamos de plan con tal de no pedir direcciones!

¿Alguna vez te ha tocado estar en un carro con un chofer de esa clase? Te preguntas por fin a dónde irán a parar, pues parece que el chofer no sabe cuáles son los planes, o los va cambiando a cada rato. En cierto sentido, este mundo es como un carro, y el chofer es Dios. Vale la pregunta: ¿Cuáles son los planes de Dios para este mundo? ¿Los estará cambiando a cada rato, o tiene un propósito fijo que se va a lograr?

Abramos la Biblia en Mateo capítulo 1. Hemos llegado en nuestro recorrido de la Biblia a un pasaje que sólo solemos considerar en el mes de diciembre, pues es el relato del nacimiento de nuestro Salvador Jesucristo. Hoy veremos la forma en que este nacimiento se relaciona con el desarrollo del plan del Señor, en cumplimiento de todo lo que viene antes y garantía de lo que está por venir.

Leamos el verso 1: "Tabla genealógica de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham". Estas frases ponen la agenda para todo lo que sigue después. Con estas frases el escritor conecta el nacimiento de Jesús con dos hombres, uno de los cuales vivió unos dos mil años antes, y el otro unos mil.

¿Por qué son tan importantes estos dos hombres? Considerémoslos uno por uno. El primero, Abraham, era de Ur, una ciudad importante de Mesopotamia. Sus padres habían venerado la luna y otros dioses, pero el Señor, Dios de los cielos, un día lo llamó a dejar su casa y mudarse a una tierra lejana. También le prometió que llegaría a ser el padre de una gran nación, y que a través de él, todas las naciones serían bendecidas.

No te pierdas lo increíble de esta declaración. En el día de Abraham, y por mucho tiempo después, los dioses eran locales. Cada pueblo y nación se sentía dueño de su dios o sus dioses. Por ejemplo, en cierto momento de la historia de Israel, un rey trató de invadir su territorio. Cuando fue rechazado por las tropas israelitas, sus consejeros le dijeron lo siguiente: "Los dioses de los israelitas son dioses de las montañas. Por eso son demasiado fuertes para nosotros. Pero si peleamos contra ellos en las llanuras, sin duda los venceremos." (1 Reyes 20:23)

¿Te das cuenta de su concepto? ¡Ellos creían que el Dios de Israel era como un león del zoológico, rey dentro de su jaula e impotente fuera de ella! Este concepto era común en el mundo antiguo. Pero Dios, el Dios verdadero de toda la tierra, le dice a Abraham que El tiene planes - no sólo para su descendencia - sino para todas las naciones. ¡Todas las naciones serían bendecidas por medio de Abraham!

Llega Jesús, y con El, el cumplimiento de esta promesa. Llega la bendición para todas las naciones, la salvación de la gente de cualquier nación que lo acepta. Y llega a pesar del fracaso humano. Demos un vistazo a la genealogía de Jesús que vemos en los versos 2-17 de Mateo 1:

1:2 Abraham engendró a Isaac, Isaac a Jacob, y Jacob a Judá y a sus hermanos.
1:3 Judá engendró de Tamar a Fares y a Zara, Fares a Esrom, y Esrom a Aram.
1:4 Aram engendró a Aminadab, Aminadab a Naasón, y Naasón a Salmón.
1:5 Salmón engendró de Rahab a Booz, Booz engendró de Rut a Obed, y Obed a Isa.
1:6 Isaí engendró al rey David, y el rey David engendró a Salomón de la que fue mujer de Urías.
1:7 Salomón engendró a Roboam, Roboam a Abías, y Abías a Asa.
1:8 Asa engendró a Josafat, Josafat a Joram, y Joram a Uzías.
1:9 Uzías engendró a Jotam, Jotam a Acaz, y Acaz a Ezequías.
1:10 Ezequías engendró a Manasés, Manasés a Amón, y Amón a Josías.
1:11 Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, en el tiempo de la deportación a Babilonia.
1:12 Después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, y Salatiel a Zorobabel.
1:13 Zorobabel engendró a Abiud, Abiud a Eliaquim, y Eliaquim a Azor.
1:14 Azor engendró a Sadoc, Sadoc a Aquim, y Aquim a Eliud.
1:15 Eliud engendró a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob;
1:16 y Jacob engendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo.
1:17 De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce; desde David hasta la   deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce.

La genealogía sirve para comprobar que Jesús realmente fue descendiente legal de Abraham y David, pues su padre adoptivo José lo fue. Mateo divide la historia en tres secciones de catorce generaciones. Si comparamos estas generaciones con las que se registran en el Antiguo Testamento, descubrimos que Mateo omitió algunas generaciones. Esto era algo común en su día, pues se consideraba que no era necesario incluir todas las generaciones, sino sólo suficientes para mostrar la descendencia.

El primer grupo de catorce nos lleva de Abraham, el que recibe la promesa, a David, el gran rey de Israel. El segundo grupo de catorce nos lleva de David a la deportación a Babilonia. El tercer grupo de catorce nos lleva de la deportación de Babilonia hasta el nacimiento de Jesús.

Es notable que se mencionan cuatro mujeres en esta genealogía. Ellas son Tamar, Rajab, Rut y Betsabé - la esposa de Urías. Cada una de estas cuatro mujeres representa un fracaso - no que las mujeres traigan siempre el fracaso, pues en cada ocasión, un hombre tiene la misma culpa o más culpa que la mujer.

Tamar sedujo a su suegro para no quedarse sin hijos. Rajab había sido una prostituta en Jericó cuando los israelitas invadieron. Rut era moabita, de una nación que Dios había excluido de su templo. Betsabé fue la mujer con la que David cometió adulterio, y luego mató a su esposo para tratar de ocultar su pecado. ¡Cuatro historias de fracaso! Y cuatro personajes que formaron parte de la genealogía del Salvador, Jesucristo.

Dios tiene un propósito para bendecir a las naciones, y ni siquiera el fracaso humano lo puede detener. Es más, cuando Dios se hizo hombre, vino como descendiente de este linaje de fracasos. ¿Te apena la historia de tu familia? ¡Jesús también tuvo antepasados imperfectos!

Esto da un significado mucho más profundo a lo que el ángel le dice a José cuando se le aparece después de que María había quedado milagrosamente encinta. Leamos los versos 20-21:

1:20 Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.
1:21 Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.

El ángel le dice que le ponga al niño el nombre de Jesús. Este nombre significa Jehová salva. No podría haber nombre más apropiado, porque en Jesús, Jehová había venido para salvar a su pueblo.

Pero, ¿a qué pueblo se refiere? ¿Sólo al pueblo judío? No, tendría que ir mucho más allá. Si Dios le había prometido a Abraham bendecir a todas las naciones, tendría que incluir miembros de cada nación. El plan de Dios siempre fue ése - bendecirnos por medio de Jesús. El fracaso humano no lo pudo detener; Jesús llegó para salvar precisamente a una humanidad fracasada, de la cual El se hizo parte.

Compartió nuestra humanidad, pero no nuestro fracaso; por esto nació, como dicen los versos 22 y 23, de una virgen:

1:22 Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo:
1:23   He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros.

Fue concebido por obra milagrosa del Espíritu Santo, y así no heredó el pecado que a todos nos afecta. Fue como nosotros en todos los otros sentidos; cuando nació, lloró y se ensució los pañales. Pero no fue pecador. Sólo así se podría cumplir el plan de Dios de rescatarnos.

Este plan se continúa realizando hoy en día. Cuando Jesús envió a sus seguidores a hacer discípulos, ¿a quiénes los envió? A todas las naciones. Esa promesa a Abraham se cumple cuando Jesús viene para traer salvación a gente de todas las naciones, y se sigue cumpliendo cuando tú y yo compartimos el evangelio y cuando enviamos misioneros a otros países. Un día se cumplirá cuando gente de cada lengua y nación se reúne alrededor del trono de Dios para alabar al Cordero en su idioma, en su cultura, redimidos por la sangre de Cristo.

Así se cumple la promesa a Abraham. Dios también le había hecho promesa a David. Al hacerlo rey, Dios le prometió que su descendencia reinaría para siempre. Un evento que sucedió algún tiempo después del nacimiento de Jesús nos demuestra que El es el cumplimiento de esta promesa también. Leamos Mateo 2:1-12:

2:1 Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos,
2:2 diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.
2:3 Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él.
2:4 Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo.
2:5 Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta:
2:6 Y tú, Belén, de la tierra de Judá, No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; Porque de ti saldrá un guiador, Que apacentará a mi pueblo Israel.
2:7 Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella;
2:8 y enviándolos a Belén, dijo: Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore.
2:9 Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño.
2:10 Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo.
2:11 Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.
2:12 Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.

Los sabios que llegaron, traídos por una estrella que Dios puso, no preguntaron: ¿Dónde ha nacido el que será rey de los judíos? No, ellos preguntaron: ¿Dónde está el que ha nacido rey de los judíos? Jesús, al nacer, ya era rey por derecho sobre su pueblo.

Todo reino necesita un rey. Un famoso libro, "El señor de las moscas", describe lo que sucede cuando un grupo de niños náufragos en una isla desierta se encuentra sin líder. El grupo llega al caos, y varios niños mueren. Dios jamás pensó dejar a la humanidad sin rey. Le prometió a David un descendiente que reinaría sobre su pueblo.

Nosotros actualmente vivimos en un tiempo de transición. Jesús ha nacido, y su reino se ha establecido. Sin embargo, este reino no se ha establecido en toda su plenitud. Los que lo hemos aceptado vivimos ahora como miembros de dos pueblos. Uno es el pueblo humano al que pertenecemos - mexicano, americano, peruano, etc. El otro es el pueblo de Dios.

Le debemos respeto y lealtad al gobierno, pero nuestra primera lealtad es a Jesucristo, nuestro Rey. El un día regresará para reinar sobre la tierra. Este es el próximo paso en el desarrollo del plan de Dios. Antes de eso, habrá un tiempo de gran sufrimiento en la tierra. Al final de este tiempo, Jesús regresará de forma visible y reinará en la tierra por mil años. Leemos acerca de esto en Apocalipsis 20:1-6:

20:1 Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano.
20:2 Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años;
20:3 y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.
20:4 Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.
20:5 Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección.
20:6 Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.

Si nos hemos sometido a Cristo ahora, aunque hayamos muerto cuando El regrese, volveremos a vivir y reinaremos con El por mil años.

Después de este periodo de paz habrá una rebelión final, pero pronto será destruida y Dios establecerá su reino de forma permanente. Los cielos y la tierra serán purificados por fuego y renovados, y viviremos para siempre en la presencia del Señor. Entonces Jesús reinará sin rival.

Este es el plan de Dios. Es en esta dirección que El va guiando el mundo. Sin embargo, hay una diferencia entre este mundo y un carro en movimiento. Es muy difícil subir o bajarse de un carro en movimiento. En cambio, cada uno de nosotros tiene que decidir si será parte del plan de Dios, si será parte de su Reino, o no.

Podemos ser como los sabios, que viajaron de lejos para adorar al Señor Jesús y darle lo mejor que tenían. O podemos ser como los líderes religiosos de su día, que sabían dónde nacería porque conocían las profecías, pero no se interesaron siquiera en ir a verlo. ¿Cuál es tu decisión? La esperanza de este mundo está en Cristo. ¿Estás con El?


Visita la página web del Pastor Tony Hancock: www.pastortony.net.

Puedes enviar al Pastor tus preguntas acerca de la Biblia, la Iglesia, la vida cristiana o cualquier otro tema, por email a pastortony@iglesiatriunfante.com, o por medio de la sección Preguntas al Pastor en pastortony.net. Envía tus preguntas incluyendo tus iniciales y tu país de residencia, y serán respondidas en dicha página.

Ver todos los mensajes publicados


¡Suscríbete a la lista Sermones y recibe todos los Domingos estos sermones en tu casilla de correo! Clickea AQUI para llenar el formulario de suscripción.


El Sermón Dominical

Foros Ekklesia Viva - www.foroekklesia.com
Portal Iglesia Triunfante - www.iglesiatriunfante.com
¡Ayúdanos a dar a conocer esta web! | Declaración de Fe