Firmes y Adelante

Enlaces El Sermón Dominical

Esta semana

Todos los Sermones

Contactar al autor

¡Suscríbete!

Domingo 28 de Marzo del 2010

Cómo transformar la bendición en maldición
Pastor Tony Hancock

Años atrás, estaba de moda en ciertas partes tomar cosas de valor sentimental y bañarlos en bronce. Recuerdo que una de mis tías mandó hacerlo con los zapatos de bebé de uno de mis primos. Bañados en bronce, se conservaban y lucían más bonitos como recuerdo.

Se cuenta la historia - si sea cierta o no, no lo sé - de un atleta que se ganó una medalla de oro. Se sentía tan orgulloso de su hazaña que decidió bañarlo en bronce - convirtiendo algo de mucho valor en algo de menos valor. Por supuesto, ninguno de nosotros haría algo tan ridículo, de tomar algo valioso y echarlo a perder.

Sin embargo, la Biblia nos enseña que existen formas, en el ámbito espiritual, de hacer precisamente esto. Podemos tomar la bendición de Dios y convertirla en maldición. Dios está presente con su pueblo para bendecir, pero existen actitudes y acciones que pueden convertir su bendición en castigo. Hoy veremos tres de estas actitudes reveladas en la historia del pueblo de Israel.

Vamos a retomar el hilo de la historia. La última vez que estuvimos juntos, vimos la reunión de Dios con su pueblo Israel donde se afirmó el pacto entre ellos, un pacto de bendición terrenal para el pueblo de Dios que El llevaría a su tierra, con la condición de la obediencia. Dios los había sacado de su esclavitud en Egipto, y ahora los llevaba hacia la tierra que le había prometido a Abraham.

Esto se describe en la segunda parte del libro de Exodo. El libro siguiente, el libro de Levítico, consiste mayormente en una ampliación y descripción de la ley. No vamos a tomar el tiempo en esta serie para desglosar el libro de Levítico, aunque tiene mucho que enseñarnos. La idea central de Levítico se encuentra en el 19:18 - "Ama a tu prójimo como a ti mismo".

Después de Génesis, Exodo y Levítico, llegamos al libro de Números. Este libro empieza con mucho entusiasmo. Los israelitas están todavía frente al monte Sinaí, y dedican el tabernáculo, que es la tienda de campaña portátil que sería su lugar de adoración hasta llegar a la tierra prometida y construir un templo permanente.

Dios se manifestó en forma de una nube sobre el tabernáculo, y todo el pueblo se regocijó. ¡Ya iban a salir de viaje hacia la tierra prometida! ¡Dios estaba con ellos! ¡Qué bendición! La nube se levantó, en señal de que era hora de partir hacia su destino. Leamos Números 10:33-36:

10:33 Así partieron del monte de Jehová camino de tres días; y el arca del pacto de Jehová fue delante de ellos camino de tres días, buscándoles lugar de descanso.
10:34 Y la nube de Jehová iba sobre ellos de día, desde que salieron del campamento.
10:35 Cuando el arca se movía, Moisés decía: Levántate, oh Jehová, y sean dispersados tus enemigos, y huyan de tu presencia los que te aborrecen.
10:36 Y cuando ella se detenía, decía: Vuelve, oh Jehová, a los millares de millares de Israel.

Observa cómo estaba con ellos la presencia del Señor en una nube; había una señal palpable de la presencia de Dios. Las palabras de Moisés les servían de confirmación de que el Señor estaba con ellos.

Sin embargo, no pasó mucho tiempo antes de que el pueblo buscara la forma de convertir esa bendición que representaba la presencia del Señor con ellos en una maldición, un castigo. Leamos Números 11:1-3:

11:1 Aconteció que el pueblo se quejó a oídos de Jehová; y lo oyó Jehová, y ardió su ira, y se encendió en ellos fuego de Jehová, y consumió uno de los extremos del campamento.
11:2 Entonces el pueblo clamó a Moisés, y Moisés oró a Jehová, y el fuego se extinguió.
11:3 Y llamó a aquel lugar Tabera, porque el fuego de Jehová se encendió en ellos.

El pueblo se empezó a quejar de su situación. Tenían problemas, y no les gustaba. ¿Qué pasó? La presencia de Dios se convirtió en un fuego, y consumió las afueras del campo.

Aquí hay una lección muy importante. Si Dios está con nosotros, tenemos que vivir en santidad. Uno de los nombres de nuestro Señor Jesús es Emanuel, Dios con nosotros. El vivió físicamente en la tierra como Dios en la carne, y ahora está presente en Espíritu con nosotros. El hecho de que Dios está con su pueblo por medio de su Espíritu Santo significa que El espera más de nosotros. Si no valoramos su presencia y nos ponemos a quejar, nos irá mal.

El pueblo de Israel no aprendió su lección. Sigamos leyendo los versos 4-6:

11:4 Y la gente extranjera que se mezcló con ellos tuvo un vivo deseo, y los hijos de Israel también volvieron a llorar y dijeron: ¡Quién nos diera a comer carne!
11:5 Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos;
11:6 y ahora nuestra alma se seca; pues nada sino este maná ven nuestros ojos.

Dios les había provisto milagrosamente el maná, un alimento que ellos simplemente recogían del suelo sin esfuerzo. Pero ellos querían más. Recordaban la variedad de alimentos que habían tenido en Egipto, olvidándose convenientemente de su duro trabajo y su esclavitud en ese mismo lugar.

Como resultado, Moisés mismo se desanimó. La murmuración del pueblo llegó a sus oídos, y él le pidió al Señor que le quitara la vida en lugar de dejarlo como líder de un pueblo tan quejumbroso. Leamos los versos 31-34:

11:31 Y vino un viento de Jehová, y trajo codornices del mar, y las dejó sobre el campamento, un día de camino a un lado, y un día de camino al otro, alrededor del campamento, y casi dos codos sobre la faz de la tierra.
11:32 Entonces el pueblo estuvo levantado todo aquel día y toda la noche, y todo el día siguiente, y recogieron codornices; el que menos, recogió diez montones; y las tendieron para sí a lo largo alrededor del campamento.
11:33 Aún estaba la carne entre los dientes de ellos, antes que fuese masticada, cuando la ira de Jehová se encendió en el pueblo, e hirió Jehová al pueblo con una plaga muy grande.
11:34 Y llamó el nombre de aquel lugar Kibrot-hataava, por cuanto allí sepultaron al pueblo codicioso.

Dios decidió mandar una gran cantidad de codornices sobre el campamento. La gente comió hasta hastiarse. Sin embargo, con las codornices mandó también una plaga, y muchos murieron.

La primera forma de convertir la bendición en maldición es mediante el descontento que lleva a la murmuración. Vemos la vida de los que están en rebelión contra Dios, y preguntamos: ¿Por qué él tiene y yo no tengo? ¿Por qué ella puede y yo no puedo?

Recordamos nuestra vida antes de conocer a Cristo, y nos acordamos de lo bonito - pero olvidamos la esclavitud del pecado que nos controlaba. ¡Ten cuidado con el descontento! La solución es cultivar el agradecimiento por lo que Dios nos ha dado, en lugar de fijarnos en lo que no tenemos.

Leamos ahora Números 12:1-3 para encontrar la segunda forma de transformar la bendición en maldición:

12:1 María y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la mujer cusita que había tomado; porque él había tomado mujer cusita.
12:2 Y dijeron: ¿Solamente por Moisés ha hablado Jehová? ¿No ha hablado también por nosotros? Y lo oyó Jehová.
12:3 Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra.

Aarón y Miriam eran hermanos de Moisés. Miriam en particular empezó a tener celos de Moisés, por dos razones: no le pareció bien la esposa que él había escogido, y le ofendía el hecho de que Dios lo hubiera escogido como líder a él, y no a ella.

¿Cuál sería la reacción del Señor? El Señor los citó a su presencia. Leamos lo que les dijo en Números 12:6-12:

12:6 Y él les dijo: Oíd ahora mis palabras. Cuando haya entre vosotros profeta de Jehová, le apareceré en visión, en sueños hablaré con él.
12:7 No así a mi siervo Moisés, que es fiel en toda mi casa.
12:8 Cara a cara hablaré con él, y claramente, y no por figuras; y verá la apariencia de Jehová. ¿Por qué, pues, no tuvisteis temor de hablar contra mi siervo Moisés?
12:9 Entonces la ira de Jehová se encendió contra ellos; y se fue.
12:10 Y la nube se apartó del tabernáculo, y he aquí que María estaba leprosa como la nieve; y miró Aarón a María, y he aquí que estaba leprosa.
12:11 Y dijo Aarón a Moisés: ¡Ah! señor mío, no pongas ahora sobre nosotros este pecado; porque locamente hemos actuado, y hemos pecado.
12:12 No quede ella ahora como el que nace muerto, que al salir del vientre de su madre, tiene ya medio consumida su carne.

A Dios no le pareció bien que Miriam y Aarón atacaran al líder que El había puesto sobre ellos. Miriam, como la principal, sufrió el peor castigo. Fue sólo después de la intercesión de Moisés que ella fue sanada, pero Dios la dejó siete días con su lepra como castigo.

Miriam y Aarón no fueron los últimos. Varias personas más se levantaron contra Moisés en los meses siguientes, y a cada uno le fue mal. Para ellos, la rebelión contra el liderazgo convirtió la bendición de la presencia de Dios en maldición.

Hoy en día, enfrentamos una crisis de liderazgo. A cada rato se escuchan noticias de más escándalos. En algunas comunidades religiosas se ha vuelto notorio el abuso de niños. En otros casos, oímos de líderes que han defalcado con los fondos de sus iglesias, que han traicionado la confianza de sus seguidores y se han aprovechado de ellos.

Sería muy fácil dejar de confiar en el liderazgo y decir: No necesito a nadie para acercarme a Dios. Seré mi propio líder. Sin embargo, como creyentes, no podemos darnos ese lujo. Este principio de respeto al liderazgo no es sólo algo del Antiguo Testamento; se repite en Hebreos 13:17, entre otros lugares. Leamos ese versículo: "Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso."

Si tienes pruebas de que tu líder está cometiendo actos ilegales o inmorales, debes denunciarlo. El respeto al liderazgo no se extiende a solapar sus crímenes. Eso debe quedar muy claro. Pero al enemigo le encanta usar las fallas de algunos para crear un ambiente de desconfianza en todos.

Sobre todo, le encanta usar la murmuración y el chisme sin fundamento para estorbar el progreso de la iglesia. ¿Cuál será la reacción de Dios ante esto? El no lo toma a la ligera. Si te dejas llevar por chismes, por murmuraciones y habladurías, puedes detener la obra de Dios. Simplemente con escucharlos te conviertes en cómplice. Es necesario frenar y detener la murmuración de raíz.

Yo sé que Dios tiene muchas más bendiciones para nuestra iglesia. Sin embargo, si empezamos a escuchar los chismes y las murmuraciones, si dejamos de respetar a nuestros líderes y le prestamos el oído al enemigo, fácilmente podemos perder todas esas bendiciones. No dejemos que esto suceda.

Ahora llegamos a la tercera forma de convertir la bendición en maldición. El pueblo de Israel llegó a la frontera de la tierra prometida, y Dios le dijo a Moisés que mandara 12 espías para reconocer la tierra y traer un reporte. Al final de 40 días, los hombres regresaron con su reporte.

Ellos habían encontrado dos cosas enormes en la tierra. La primera cosa se la habían traído: un enorme racimo de uvas, tan grande que se lo tuvieron que cargar entre dos hombres. ¡La tierra prometida era una tierra fértil! La segunda cosa enorme que vieron en la tierra fueron hombres. Algunos de los habitantes eran de estatura extraordinaria. Leamos lo que dijeron diez de los espías - Números 13:31-32:

13:31 Mas los varones que subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros.
13:32 Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura.

Sólo dos de los espías - Josué y Caleb - dieron un buen reporte. Leamos sus palabras en Números 14:6-9:

14:6 Y Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone, que eran de los que habían reconocido la tierra, rompieron sus vestidos,
14:7 y hablaron a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra en gran manera buena.
14:8 Si Jehová se agradare de nosotros, él nos llevará a esta tierra, y nos la entregará; tierra que fluye leche y miel.
14:9 Por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová, ni temáis al pueblo de esta tierra; porque nosotros los comeremos como pan; su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está Jehová; no los temáis.

Estos dos hombres no negaron lo que habían dicho los otros diez. Los habitantes eran grandes, pero ellos sabían que su Dios es mucho más grande. Sin embargo, el pueblo se dejó llevar por el reporte de los diez. De hecho, estaban a punto de apedrear a Josué y Caleb, y Dios en su turno estuvo a punto de destruir al pueblo. Moisés intercedió por ellos, y no fueron destruidos.

Sin embargo, por su desobediencia, Dios declaró que la gente que había dudado de su poder no entraría a la tierra prometida. Durante cuarenta años, vagarían en el desierto, dando vueltas en la arena. Sus hijos entrarían a la tierra prometida, pero ellos no. Fueron víctimas de la tercera forma de convertir la bendición en maldición: la desconfianza en el Señor.

Puede ser que tú estés mirando las circunstancias de tu vida sin encontrar salida. Sabes que Jesucristo te ha llamado a servirle, pero no sabes cómo lo vas a hacer. ¡No caigas en esta trampa! ¡No olvides quién está contigo! Si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?

A ti y a mí nos toca decidir cuál reporte creeremos. ¿Les prestaremos atención a los que dicen: Es que no se puede, hay que ser realistas, Dios ya no hace milagros, aquí nunca va a pasar nada? ¿O escucharemos más bien el reporte del Señor? No caigamos en la desconfianza. Acordémonos de las grandes hazañas del Señor. El sigue siendo el mismo Dios.

Con frecuencia, cantamos un himno que dice: Dios está aquí. Es verdad - Dios está aquí. Su presencia puede ser una gran bendición para nosotros, pero también se puede convertir en un problema si nuestras actitudes no reflejan la realidad de su presencia. Quizás hoy tengas que arrepentirte de caer en el descontento, la desobediencia o la desconfianza. Ante el Señor, te invito a hacerlo para que podamos disfrutar plenamente de todo lo que Dios tiene preparado para nosotros. No cambiemos la medalla de oro por una de bronce. Más bien, sigamos hacia la meta, sabiendo quién va con nosotros.


Visita la página web del Pastor Tony Hancock: www.pastortony.net.

Puedes enviar al Pastor tus preguntas acerca de la Biblia, la Iglesia, la vida cristiana o cualquier otro tema, por email a pastortony@iglesiatriunfante.com, o por medio de la sección Preguntas al Pastor en pastortony.net. Envía tus preguntas incluyendo tus iniciales y tu país de residencia, y serán respondidas en dicha página.

Ver todos los mensajes publicados


¡Suscríbete a la lista Sermones y recibe todos los Domingos estos sermones en tu casilla de correo! Clickea AQUI para llenar el formulario de suscripción.


El Sermón Dominical

Foros Ekklesia Viva - www.foroekklesia.com
Portal Iglesia Triunfante - www.iglesiatriunfante.com
¡Ayúdanos a dar a conocer esta web! | Declaración de Fe