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Domingo 20 de Diciembre del 2009

No temas - Dios ofrece su perdón
Pastor Tony Hancock

Introducción

¿Alguna vez te has encontrado realmente en la oscuridad? Es una experiencia inolvidable. Los que visitan las cuevas a veces se encuentran en esta situación, si el guía apaga las luces por un momento o si les fallan las linternas.

Recuerdo en mi niñez que los apagones eran un evento frecuente en nuestra ciudad. De día, era una inconveniencia; no se podían usar el radio, el televisor, los ventiladores y otros artefactos electrónicos. De noche, en cambio, podía ser aterrador. Dentro de la casa, había que recordar dónde estaban las velas y buscarlas a tientas en la oscuridad.

Afuera, se oían ruidos extraños y, en la ausencia de las luces de seguridad, era posible imaginar que había grandes multitudes de rateros y criminales acechando la casa. Aunque era imaginación, había cierta razón; el crimen generalmente se incrementa durante los apagones.

Es atemorizante estar perdido en la oscuridad. Y es precisamente con esta condición que la Biblia compara el estado de la humanidad. A causa del pecado, estamos perdidos en la oscuridad. No vemos la realidad de nuestra situación precaria. ¿Habrá esperanza? ¡Sí la hay! La Navidad es la temporada de luz, precisamente porque es cuando se celebra la llegada de la Luz a este mundo.

Para conocer más de este tema, vamos a empezar con las palabras de un padre a su hijo recién nacido. El padre es Zacarías, y el hijo es Juan, luego conocido como Juan el Bautista. Zacarías se quedó mudo durante varios meses por no creer al ángel que le anunció que su esposa anciana y estéril daría a luz.

Después del nacimiento de Juan, Zacarías recobró el habla y alabó al Señor. Vamos a leer parte de su canto de alabanza.

Lectura: Lucas 1:76-79

1:76 Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado;  Porque irás delante de la presencia del Señor, para preparar sus caminos;
1:77 Para dar conocimiento de salvación a su pueblo, Para perdón de sus pecados,
1:78 Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,  Con que nos visitó desde lo alto la aurora,
1:79 Para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte;  Para encaminar nuestros pies por camino de paz.

Como cristianos, creemos que Dios nos ha hablado por medio de este libro que llamamos la Biblia. Si es así - si lo que tenemos aquí es la Palabra misma de Dios - tenemos que prestar atención y entender cuidadosamente lo que dice. Prestemos atención, entonces, a este pasaje para ver qué nos dice acerca de Jesús.

Primero, nos dice que Jesús es el Señor que todos esperaban. Hablando a su hijo Juan el Bautista, Zacarías dice: "Tú irás delante del Señor para prepararle el camino" (v. 76). ¿Cómo le prepararía el camino? Lo haría dando a conocer la salvación. ¿En qué consiste la salvación? Consiste en el perdón de los pecados. En otras palabras, la salvación que a todos nos hace falta es tener la seguridad de que no tendremos que responder por nuestros pecados, sino que han sido limpiados.

¿Cómo es posible que esto suceda? Es gracias a la entrañable misericordia de nuestro Dios. La salvación sería imposible si Dios fuera cruel o egocéntrico. Pero la Biblia nos muestra un Dios amoroso, un Dios misericordioso, que buscó la forma de conseguir el perdón para los culpables.

Ahora llegamos a la parte central. Gracias a la misericordia del Señor, saldría el sol naciente para dar luz a los que viven en tinieblas y densa oscuridad. Cuando habla del sol naciente, se refiere al Mesías, el Salvador esperado. Esta palabra se usa en la versión griega del Antiguo Testamento para referirse al Mesías. Podemos entender, entonces, que aquí se nos habla del ministerio de Jesús. Cristo vino a traer la luz de salvación a nuestra oscuridad

Nosotros vivimos una larga noche de pecado, pero ahora ha salido el sol para alumbrarnos. Pasamos mucho tiempo sumidos en la oscuridad, ignorando a Dios, escondiéndonos de El, olvidando lo que El quiere que hagamos - pero Jesús llegó para brillar su luz en nuestra vida y nuestro corazón.

¿Cuántos de ustedes han experimentado esa luz? ¿Cuántos de ustedes han sido iluminados por el Sol salvador? Hay tantas historias de hombres y mujeres que han sido totalmente transformados por el poder de Cristo - vidas liberadas del vicio, familias restauradas, salud restaurada.

A mí en lo personal me gusta contar cómo Cristo me libró de la oscuridad de las drogas, de las borracheras, de crimen - y es verdad. Yo nunca me metí en esas cosas, porque tuve la bendición de crecer en un hogar cristiano. La luz de Cristo me iluminó a una edad muy temprana, y El me rescató de la oscuridad que había en mi corazón.

Quizás te encuentras aquí en esta mañana y te estás dando cuenta de que estás viviendo en oscuridad. Yo no te lo digo. Sólo Dios sabe lo que está en tu corazón. Pero si El te está demostrando que estás viviendo todavía en la oscuridad del pecado, hoy puedes entrar a la luz de Cristo. El vino a este mundo precisamente para traer luz.

En su muerte podemos encontrar el perdón y ser restaurados a una relación abierta con Dios. En el perdón que El nos ofrece, podemos salir de las sombras y caminar en la plena luz del sol. Si tú deseas esto, lo puedes recibir hoy. Al final del culto habrá una oportunidad para que tomes esta decisión.

Si tú ya estás viviendo en la luz de Cristo, no ignores la realidad de que hay muchos que todavía andan en oscuridad. Se calcula que existen 11.626 etnias distintas en el mundo - grupos que se distinguen por idioma o por cultura. De estas etnias, más de la mitad - 6.510 etnias - se catalogan como "no alcanzadas". Esto significa que menos del 2% de su población es evangélica.

En otras palabras, el miembro promedio de estas etnias no tiene la oportunidad de escuchar el evangelio de una forma que puede entender, porque no hay suficientes creyentes a su alrededor para presentárselo. Muchos ni siquiera conocen el nombre de Jesucristo. Otros han oído de El, pero lo que han aprendido no es la verdad bíblica acerca de El, sino una distorsión.

El sol ya salió. La luz ya vino al mundo, pero muchos siguen caminando en oscuridad porque no han oído de la luz. ¿Por qué no? Simplemente porque no les hemos llevado el mensaje de salvación. Cristo vino a traer luz a nuestra oscuridad; El ahora nos envía a llevar su luz a los que todavía andan en oscuridad. Sigamos leyendo la historia de su venida.

Lectura: Lucas 2:1-20

2:1 Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado.
2:2 Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria.
2:3 E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad.
2:4 Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David;
2:5 para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta.
2:6 Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento.
2:7 Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.
2:8 Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño.
2:9 Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor.
2:10 Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo:
2:11 que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.
2:12 Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.
2:13 Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían:
2:14 ¡Gloria a Dios en las alturas,  Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!
2:15 Sucedió que cuando los ángeles su fueron de ellos al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha manifestado.
2:16 Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre.
2:17 Y al verlo, dieron a conocer lo que se les había dicho acerca del niño.
2:18 Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían.
2:19 Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.
2:20 Y volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que habían oído y visto, como se les había dicho. 

Consideremos, por un momento, la experiencia de los pastores. Estando en la oscuridad, de repente los rodeó una gran luz. Los ángeles les anunciaron lo que había sucedido en Belén, y luego cantaron: "Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los que gozan de su buena voluntad" (v. 14).

En esta estrofa vemos dos cosas: una que sucede arriba, y otra abajo. Arriba, se da gloria a Dios; El es exaltado por sobre todas las cosas, y se merece toda la gloria. Con la venida de Jesús al mundo, Dios es aun más glorificado.

La segunda cosa sucede abajo, en la tierra. En la tierra hay paz, por la buena voluntad - el favor - de Dios. Paz en el corazón, bienestar espiritual y salvación eterna - todas estas cosas se comprenden en el mensaje de los ángeles. Pero ¿quiénes serán los que gozan del favor de Dios? ¿Cómo podemos ser parte de ese grupo?

La Biblia nos enseña que el favor de Dios es para los que confían en El. Cada persona que confía de forma personal y sincera en Jesucristo disfruta del favor de Dios. Segunda de Corintios 6:2 nos dice que éste es el momento del favor de Dios: "Porque dice:  En tiempo aceptable te he oído,  Y en día de salvación te he socorrido.  He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación." Dios se está mostrando propicio, gracias a lo que Cristo hizo en la cruz por nosotros.

Hace algunos meses el gobierno estadounidense implementó un programa de indulgencia para los que debían impuestos atrasados. Si declaraban sus impuestos, podían llegar a un arreglo y librarse de algunas de las multas relacionadas con su delito. Sin embargo, este programa sólo duró cierto tiempo; llegó a su final, y ya no se aplica más.

Actualmente, Dios también tiene un programa de indulgencia. Sólo que es un programa mucho mejor que el del gobierno. Para toda persona que humildemente viene a El para reconocer su pecado y arrepentirse, confiando en Jesucristo, Dios no sólo reduce la condena; ¡El mismo la paga! De verdad que hay paz para los que disfrutan, por fe, de la buena voluntad de Dios.

Lo triste es que hay muchas personas que no se han enterado de la oferta que Dios les hace. Triste es cuando una persona rechaza esta oferta, pero mucho más triste es cuando ni siquiera sabe que existe. ¿Qué estamos haciendo nosotros para que más personas puedan saber que Jesús murió por sus pecados y les ofrece su perdón? ¿Estamos orando? ¿Estamos dando? ¿Vamos al campo?

Conclusión

Martín Lutero comentó en cierta ocasión que el cristianismo consiste en pronombres posesivos. Me explico: una cosa es decir que Cristo es el Salvador. Satanás mismo puede decir esto. Otra cosa es reconocerlo como mi Salvador. Quizás tú sabes que Jesucristo es el Salvador, pero nunca le has invitado a ser tu Salvador. Hoy puedes hacerlo. El murió por ti en la cruz. Invítale hoy a tomar el control de tu vida.


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