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Domingo 6 de Diciembre del 2009

No temas - Dios te llama a adorar
Pastor Tony Hancock

Introducción

En la adolescencia, casi todos llegamos a un momento en el que nada es interesante; todo es aburrido. Al menos, así tenemos que presentarnos al mundo - con aparente sofisticación. Muchos padres han llevado a sus hijos adolescentes de vacaciones a algún lugar bello e interesante, sólo para descubrir que sus hijos parecen estar más interesados en cualquier otra cosa más que el lugar donde están.

El problema está en que muchas personas hoy en día están viviendo todavía en la adolescencia. No hay nada interesante en sus vidas, nada que valga la pena realmente sacrificarse por experimentar o conocer, simplemente un sinfín de aburrimientos y sinsabores.

El problema, en realidad, es que se nos ha olvidado cómo adorar. ¿Qué es la adoración? La adoración es simplemente reconocer y maravillarnos frente a la grandeza de Dios. Es dejarnos transportar por lo increíble que es El, abandonar nuestra fascinación con nosotros mismos y darle el valor que El se merece. La adoración puede transformar tu vida.

Hoy vamos a conocer a un grupo de adoradores para aprender de ellos cómo adorar. Dicho sea de paso que estos adoradores eran algo inusuales; no son las personas que hubiéramos esperado encontrar adorando - pero su ejemplo nos hace ver que cualquiera de nosotros se puede convertir en adorador también.

Lectura: Mateo 2:1-12

2:1 Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos,
2:2 diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.
2:3 Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él.
2:4 Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo.
2:5 Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta:
2:6 Y tú, Belén, de la tierra de Judá, No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; Porque de ti saldrá un guiador, Que apacentará a mi pueblo Israel.
2:7 Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella;
2:8 y enviándolos a Belén, dijo: Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore.
2:9 Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño.
2:10 Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo.
2:11 Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.
2:12 Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.

En esta serie de mensajes, tenemos como tema las palabras de los ángeles a varios personajes de la historia navideña. En varias ocasiones, dijeron: "No temas". En lugar de dejarnos llevar por el temor, Dios quiere llenar nuestros corazones de otros sentimientos durante esta temporada navideña. El quiere que dejes el temor y aprendas a adorar.

Esto es lo que hicieron los sabios, o magos. Tradicionalmente los hemos llamado los tres reyes magos, pero no sabemos cuántos eran, ni nos dice el texto que eran reyes. Se ha pensado que eran tres porque le ofrecieron a Jesús tres regalos, pero en realidad, no sabemos cuántos eran.

Tampoco se nos dice que eran reyes, pero sí eran magos. ¿Alguna vez te has preguntado qué hacían unos magos adorando a Jesús? Ellos se dedicaban a buscar conocimiento en diferentes lugares, incluyendo en la astrología - y sabemos que la astrología es algo que a Dios no le agrada.

Sin embargo, Dios los alcanzó. Sólo podemos especular acerca de cómo lo hizo. Ellos no eran judíos, pero probablemente habían llegado a sus manos copias del Antiguo Testamento entre los muchos libros que recopilaban.

En el Antiguo Testamento hay una profecía acerca de una estrella que saldría de la descendencia de Israel, un rey que nacería para gobernar; quizás por medio de esta profecía habían llegado a entender que un rey nacería, y Dios les envió una estrella milagrosa para guiarles al lugar donde estaba. Es increíble hasta dónde llegó Dios en su esfuerzo para que ellos lo conocieran.

Pero El los alcanzó; y ellos, con la poca luz que tenían, decidieron venir a adorar a este rey recién nacido. Se dirigen, lógicamente, a la capital de la tierra de los judíos, la ciudad de Jerusalén; al llegar allí, empiezan a buscar al rey para adorarlo. De aquí podemos aprender una lección:

I. La adoración cuesta

Los magos querían adorar a este rey único y especial; para hacerlo, tuvieron que hacer un largo viaje, dedicar mucho tiempo y esfuerzo al proyecto e invertir buenas sumas de dinero. Les costó mucho llegar a ese momento en el que pudieron arrodillarse frente al niño Jesús y adorarle.

Quizás tenían familias que tuvieron que dejar atrás. Seguramente tenían proyectos que se quedaron parados durante su ausencia. De seguro tuvieron que contratar ayudantes para hacer el viaje tan largo, para su protección. Al menos se ahorraron los gastos de combustible, pues viajaron en camello; pero los camellos también cuestan.

¿Valdría la pena? ¿Sólo para ver a un niño? ¿Será que en su país no había niños para mirar? Claro que valió la pena, porque éste no era cualquier niño; era el Hijo de Dios, el Rey nacido para dar su vida a fin de comprar a un pueblo especial para su propia pertenencia. Ellos quizás no entendían todo eso; pero habían llegado a entender algo, y no les dolió hacer el sacrificio.

Es que así es la adoración. La adoración cuesta. Cuando tú llegas a comprender lo que Jesús vale, cuando tú llegas a comprender quién es El, estás dispuesto a pagar el precio para poderle adorar. Jesús mismo contó la historia de un hombre que encontró un tesoro escondido en un campo. Regresó corriendo a casa para vender todo lo que tenía a fin de comprar el campo y quedarse con el tesoro.

Jesús es ese tesoro escondido que tú puedes encontrar, pero quizás te cueste todo lo que tienes. Si entiendes lo que El vale, te parecerá poco. Y te pregunto: ¿estás dispuesto a pagar el precio para adorar a Jesús de verdad en esta Navidad? ¿Qué tendrás que sacrificar para poder enfocarte en El?

Asegúrate de separar tiempo para meditar en Jesús, para estudiar más acerca de su venida a este mundo y adorarle. No dejes que las fiestas y los regalos y la comida y la familia y Santa Claus y los duendes y todo lo demás te roben el supremo gozo de adorar a Jesús. La adoración cuesta, pero vale la pena.

Volvamos ahora a considerar a los magos. Habían venido de lejos y no conocían la tierra de Judea, pero en otro sentido, ellos eran los más ubicados de todos. Fíjense: el rey Herodes no tenía la menor idea de lo que estaba sucediendo. Cuando él oyó que había nacido un rey, su único pensamiento fue deshacerse de un posible rival.

Los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley supieron decir, en base a su conocimiento de la profecía, dónde nacería el Rey Mesías; pero ellos también estaban perdidos, porque no se les ocurrió visitar Belén para ver si era cierto que había nacido. ¡Qué ironía! Los extranjeros perdidos resultan ser los únicos de la historia que realmente están ubicados. Pero la realidad es que

II. La adoración concentra

Así como los magos fueron los únicos de la historia que realmente sabían lo que estaba sucediendo, nosotros también nos encontraremos ubicados y centrados cuando aprendamos a adorar. Sucede que este mundo nos distrae con un montón de tonterías: quién se acaba de hacer novia de quién, quién le dijo qué a la otra persona, qué está o no está pasando con la economía - es un ruido interminable que nos distrae de lo más importante.

Pero cuando adoramos - allí es que llegamos a ubicarnos, a ver lo que realmente importa, a poder ver la vida como es de verdad, en lugar de desubicarnos en la neblina que este mundo produce. La adoración es como un limpiaparabrisas que quita de nuestra vista toda la mugre para poder ver con claridad.

Te invito en esta Navidad a enfocarte en Jesús y adorarle, tu Salvador, el que te amó y vino desde el cielo para que pudieras conocer a su Papá. Ven a ver a ese bebé que nació en un lugar sucio y humilde para que tú pudieras tener una mansión celestial. Ven a adorar a ese bebé que, como hombre, tomó tu lugar y el mío sobre una cruz para que pudiéramos escapar la condenación. Te aseguro que no verás la vida igual después de hacerlo.

Estos magos, extranjeros y desubicados, no solamente resultan ser los únicos ubicados en la historia; también disfrutan de una protección única. Herodes era un rey anciano, y se había vuelto neurótico en su vejez; hasta mató a unos de sus parientes porque pensaba que estaban tramando su muerte. Era lógico, entonces, que hiciera lo necesario para deshacerse de un rival.

El planeó usar a los magos para encontrarlo, y de seguro no les iría bien después de ser usados para encontrar el niño. Sin embargo, sucede algo insólito después de que ellos llegan a adorar al niño. Dios les advierte mediante sueños que no regresen a Herodes, y se van seguros a casa por otro rumbo. Es que

III. La adoración cubre

No me pidas que te lo explique, porque no lo puedo hacer; sólo te puedo decir que, cuando adoramos en verdad, somos protegidos por Dios. Dios protege a sus adoradores. Por eso, no tienes que temer que la adoración de Jesús te va a dejar desprotegido, que no tienes tiempo para adorar porque tienes que cuidarte tú mismo.

La adoración cubre. Ven a adorar; no importa lo que estés viviendo, no importa lo que te esté pasando, no importa lo que enfrentes - ven a adorar, y verás que Dios te protege de formas inesperadas.

Conclusión

Tú fuiste creado para tener comunión con Dios, así como lo tuvieron Adán y Eva en el jardín del Edén. Jesús vino a este mundo precisamente para restaurar lo que habíamos perdido a causa del pecado. Ahora, la invitación está abierta: ven a adorarle. Ven a adorar a Jesús, el Rey que vino para salvarte. Si no lo conoces, invítale hoy a entrar en tu corazón y ser tu Señor y Salvador. En esta Navidad, no te pierdas la oportunidad de adorar.


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