Firmes y Adelante

Enlaces El Sermón Dominical

Esta semana

Todos los Sermones

Contactar al autor

¡Suscríbete!

Domingo 9 de Agosto del 2009

El propósito de las promesas
Pastor Tony Hancock

Introducción

Un maestro le preguntó a uno de sus alumnos: ¿No me prometiste que te ibas a portar bien? Sí, maestro, respondió el alumno. ¿Y no te prometí que te iba a castigar si no te portabas bien? Sí, maestro, respondió el alumno, pero yo no guardé mi promesa. No me porté bien. Así que, creo que usted tampoco se encuentra bajo la obligación de guardar su promesa - y castigarme.

Eso es tomar las promesas a nuestra propia conveniencia, ¿verdad? A veces nosotros hacemos promesas que no podemos guardar. Sin embargo, queremos que los demás guarden las promesas que nos hacen. Pero hay uno que nunca quebranta sus promesas. El siempre es fiel.

Me refiero, por supuesto, a Dios. Dice el Salmo 145:13b (NVI): "Fiel es el Señor a su palabra y bondadoso en todas sus obras". El siempre guarda sus promesas. De hecho, en su Palabra, Dios nos ha dado muchas promesas. Me pregunto: ¿cuál es el propósito de las promesas de Dios? ¿Por qué nos habla El con promesas en su Palabra?

Encontramos la respuesta en 2 Pedro 1:4, donde leemos lo siguiente: "Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia."

Dios nos da sus promesas para que, al creerlas, nuestras vidas sean transformadas. ¿Escucharon lo que dice el pasaje? Es por medio de las promesas de Dios que nosotros podemos llegar a ser, en cierta medida, como El; viviendo con esperanza y propósito, en lugar de dejarnos llevar por las tentaciones y el pecado del mundo.

Cuando nosotros oímos las promesas de Dios y respondemos a ellas con fe, hay un cambio en nuestra vida. No seguimos iguales. Por esto, en esta mañana vamos a considerar tres promesas que Dios hace a los que confiamos en El con fe. De nosotros depende si creeremos las promesas y viviremos por ellas. ¿Están listos para conocer más de sus promesas?

Empezamos en 1 Juan 1:9: "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad." Aquí encontramos una gran promesa de Dios: si confiesas tu pecado, reconociéndolo por lo que es con tristeza y arrepentimiento,

I. Dios te promete perdón

Todos nosotros tenemos un problema. Es un problema fatal, pues nos costará la vida si no lo resolvemos. Es un problema que se remonta a los orígenes de nuestra raza, a nuestros primeros padres, Adán y Eva. Es el problema del pecado.

¿Qué hacemos con nuestra culpa? ¿Qué hacemos con la voz en nuestro corazón que nos dice que hemos pecado? Algunos tratan de silenciarlo con alcohol o drogas. Otros lo ignoran, cometiendo un pecado tras otro para tratar de olvidarse. Otros buscan razones filosóficas para tratar de convencerse de que el pecado realmente no existe.

Sin embargo, esa sensación sigue allí, la seguridad de que hemos fallado y que necesitamos perdón. Una conocida escritora atea comentó, poco antes de morir, lo siguiente: Lo que les envidio a los cristianos es el perdón. Al dejar de creer en Dios, ella se había quedado sin nadie que la perdonara.

¡Esa es la gloriosa noticia del evangelio! El Dios que nos creó es un Dios perdonador, un Dios que está dispuesto a olvidarse de nuestros pecados y borrar el registro de ellos. El está dispuesto a darnos libertad de nuestro pasado de pecado para que podamos caminar con El hacia un futuro diferente.

Un hombre creyente no podía escaparse de la culpa de su pasado. Una de las hermanas de su iglesia había recibido varias visiones en las que hablaba con Jesucristo, y por fin el hombre decidió pedirle que le preguntara a Jesús acerca de su pecado. Habló con ella, y le dijo: La próxima vez que usted habla con Jesucristo, pregúntele acerca del gran pecado que cometí en tal año.

La mujer dijo que lo haría, y después de varios días se acercó al hombre y le dijo que había hablado con Jesucristo acerca de su pecado. ¿Qué respondió? - interrogó el hombre. La señora le dijo: Yo le pregunté acerca del pecado que usted había cometido en tal año, pero El me dijo que no se acordaba.

¿Creen ustedes que el Dios del universo sea capaz de olvidar algo? Y sin embargo, su Palabra nos dice: "Perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado" (Jeremías 31:34). Cuando Dios perdona el pecado, nunca lo vuelve a recordar. Cuando nos arrepentimos de corazón y confesamos nuestro pecado, Dios lo perdona y lo esconde en el mar del olvido.

¿Has recibido el perdón de Dios? El te lo promete - si vienes a El arrepentido y con fe. El te ofrece su perdón porque su Hijo Jesús murió en la cruz para pagar por tus pecados. Cuando tú confías en Jesús, recibes la bendición del perdón. No te pierdas esa promesa.

Vamos ahora al Salmo 29:11 para ver la segunda promesa del Señor: "Jehová dará poder a su pueblo; Jehová bendecirá a su pueblo con paz." La Biblia nos dice que

II. Dios te promete paz

Dios hace algunas promesas incondicionales. Por ejemplo, El le prometió a Noé que nunca volvería a destruir la tierra con agua. Esa promesa es para todos - punto. Sin embargo, muchas de las promesas de Dios vienen con condiciones. Por ejemplo, la promesa de perdón que vimos depende de que confesemos nuestro pecado, arrepintiéndonos y confiando en Jesucristo.

Esta promesa también tiene una condición: la condición es que pertenezcamos al pueblo de Dios. Es a su pueblo que Dios le promete paz. ¿Cómo formamos parte del pueblo de Dios? La respuesta se encuentra en la vida de un hombre llamado Abraham. Dios a este hombre le hizo una promesa: le prometió que llegaría a ser el padre de una gran nación, y que por medio de esa nación todas las naciones del mundo serían bendecidas.

¿Cuál fue la reacción de Abraham? Dice Génesis 15:6: "Abram creyó al Señor, y el Señor lo reconoció a él como justo". Al creer Abraham lo que Dios le decía, Dios lo trató como si fuera justo, aunque no lo era. Su fe le trajo como un abrigo la justicia de Dios.

También dice la Palabra: "Abraham es padre de todos los que creen" (Romanos 4:11). Si nosotros compartimos la fe de Abraham en lo que Dios ha prometido, llegamos a ser parte del pueblo de Dios del cual él es padre. Dios nos trata como justos, así como él fue tratado como justo. Todo esto viene por la fe.

Siendo parte del pueblo de Dios por fe, nosotros recibimos su paz. A quienes le seguían, Jesús dijo: "La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden." (Juan 14:27) Cristo nos ofrece una paz diferente a la paz que el mundo ofrece - una paz que no depende de las circunstancias, de lo que esté pasando en nuestra vida.

¿Cuál es la condición? La fe - la misma fe que nos da entrada al pueblo de Dios. Por lo general, la paz se va cuando la fe se va. Disfrutamos de la paz de Dios en la medida en que le damos a El nuestra ansiedad, nuestra preocupación, nuestro temor, y confiamos en El.

¿Disfrutas de la paz de Dios? El quiere que tú la conozcas - te la promete, si eres parte de su pueblo y confías en El. Ahora vamos a Hebreos 13:5 para ver la tercera promesa: " Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré". Aquí vemos que

III. Dios te promete su presencia

Un niño tenía que entrar a su cuarto, pero sentía temor porque estaba oscuro. Ve y prende la luz, le dijo su mamá. Mejor ven tú conmigo, le respondió el niño. ¿Alguna vez te has sentido como ese niño? Sientes duda y preocupación frente a las cosas que enfrentas en la vida, y quisieras que alguien te acompañara.

A los suyos, Dios promete su presencia. A sus discípulos, Jesús dijo antes de ascender al cielo: "Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo." (Mateo 28:20) Pase lo que pase - guerras, terremotos, calentamiento global - Cristo estará con nosotros hasta que este mundo se acabe.

Si tú eres uno de sus seguidores, Cristo te acompaña siempre - en cualquier situación, en cualquier momento, El está contigo. ¿Conoces su presencia? ¿Has aprendido a escuchar su voz? No ignores su promesa - yo estaré contigo siempre. En esa situación que tú enfrentas, El está contigo.

Conclusión

Tres gloriosas promesas de Dios: la promesa del perdón, la promesa de la paz y la promesa de su presencia. Dios te da sus promesas para transformarte, para que puedas basar tu vida en ellas y estar seguro en cualquier situación. El te invita a edificar tu seguridad sobre esa base sólida.

Si no conoces a Cristo, si nunca le has dado el control de tu vida para recibir su perdón, ¿por qué no vienes hoy a aceptarlo? El te ofrece todas estas cosas si tú vienes a El con fe. No esperes más. Empieza hoy a vivir en las promesas de Dios. Tu vida nunca será igual.


Visita la página web del Pastor Tony Hancock: www.pastortony.net.

Puedes enviar al Pastor tus preguntas acerca de la Biblia, la Iglesia, la vida cristiana o cualquier otro tema, por email a pastortony@iglesiatriunfante.com, o por medio de la sección Preguntas al Pastor en pastortony.net. Envía tus preguntas incluyendo tus iniciales y tu país de residencia, y serán respondidas en dicha página.

Ver todos los mensajes publicados


¡Suscríbete a la lista Sermones y recibe todos los Domingos estos sermones en tu casilla de correo! Clickea AQUI para llenar el formulario de suscripción.


El Sermón Dominical

Foros Ekklesia Viva - www.foroekklesia.com
Portal Iglesia Triunfante - www.iglesiatriunfante.com
¡Ayúdanos a dar a conocer esta web! | Declaración de Fe