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Domingo 2 de Agosto del 2009

La malicia perfeccionada
Pastor Tony Hancock

Introducción

Esta mujer lo tenía todo. Lo que no tenía, lo conseguía con trampas y sutileza. Su esposo, el rey, estaba bajo su control. Siempre seguía sus propios instintos y pensamientos, sin importar lo que pensaran los demás. Fue una mujer fuerte, determinante, poderosa y exitosa. Terminó aventada a su muerte por uno de sus propios sirvientes, y su cadáver fue devorado por los perros.

Si parece una historia de telenovela, no lo es. Es la historia verdadera de una de las reinas más influyentes y más malvadas de Israel. Ella se llamaba Jezabel. En su vida encontramos un ejemplo perfecto del pecado que hoy consideraremos, el pecado de la malicia.

Antes de hablar más acerca de la vida de esta mujer, volvamos al pasaje que es nuestra base durante estas semanas, Colosenses 3:6-10:

Colosenses 3:6-10
3:6 cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia,
3:7 en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas.
3:8 Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca.
3:9 No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos,
3:10 y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno,

Pablo nos habla de las cosas que antes caracterizaban nuestras vidas - el coraje y el enojo, como vimos la semana pasada, y ahora la malicia. Estas cosas traen la ira de Dios sobre la humanidad.

Sin embargo, nosotros hemos sido llamados a una vida diferente. Si tú conoces a Cristo, si le has dejado entrar en tu corazón, El te ha regalado una vida nueva. Te la regala, pero a El le costó mucho comprártela. Con tan precioso regalo, hay que vivirlo.

De otro modo, seremos como la mujer que recibe de su esposo un vestido muy costoso - y nunca se lo pone. Su esposo pensará que no le ha gustado el regalo. Si Cristo nos ha regalado una vida nueva y diferente, nos toca vivirla. Nos toca ponerla en práctica. Eso incluye, como veremos hoy, abandonar la malicia.

Voy a ser muy honesto con ustedes. No fue fácil preparar este sermón. Para empezar, me gusta ser positivo, y parecía tan negativo enfocarme en algo tan feo como lo es la malicia. Por otra parte, no hallaba la forma de contar anécdotas humorosas acerca de la malicia para amenizar el mensaje.

Sin embargo, estoy convencido de que es un mensaje importante para todos nosotros. Cada uno de nosotros, por más dulce que sea nuestra forma de ser, podemos caer en la trampa de la malicia. Aprendamos hoy cómo evitarla, y más bien vivir en la sinceridad y el amor.

Hablemos ahora de la vida de la mujer Jezabel, este personaje que tan perfectamente ilustra la malicia. Ella fue una mujer cananea, de la ciudad de Sidón. No fue israelita, ni le interesaba conocer al Señor Dios de Israel, sino que adoraba a dioses paganos. Sin embargo, se casó con Acab, rey de Israel, y se fue a vivir en Samaria.

Estando allí, ella trabajó con todas sus fuerzas para librar al país de lo que ella veía como la religión retrógrada de adoración a Jehová, e imponer su idolatría "progresiva". Vayamos a 1 Reyes 18 para aprender algo acerca de la fe de esta mujer.

1 Reyes 18:1-19
18:1 Pasados muchos días, vino palabra de Jehová a Elías en el tercer año, diciendo: Ve, muéstrate a Acab, y yo haré llover sobre la faz de la tierra.
18:2 Fue, pues, Elías a mostrarse a Acab. Y el hambre era grave en Samaria.
18:3 Y Acab llamó a Abdías su mayordomo. Abdías era en gran manera temeroso de Jehová.
18:4 Porque cuando Jezabel destruía a los profetas de Jehová, Abdías tomó a cien profetas y los escondió de cincuenta en cincuenta en cuevas, y los sustentó con pan y agua.
18:5 Dijo, pues, Acab a Abdías: Ve por el país a todas las fuentes de aguas, y a todos los arroyos, a ver si acaso hallaremos hierba con que conservemos la vida a los caballos y a las mulas, para que no nos quedemos sin bestias.
18:6 Y dividieron entre sí el país para recorrerlo; Acab fue por un camino, y Abdías fue separadamente por otro.
18:7 Y yendo Abdías por el camino, se encontró con Elías; y cuando lo reconoció, se postró sobre su rostro y dijo: ¿No eres tú mi señor Elías?
18:8 Y él respondió: Yo soy; ve, di a tu amo: Aquí está Elías.
18:9 Pero él dijo: ¿En qué he pecado, para que entregues a tu siervo en mano de Acab para que me mate?
18:10 Vive Jehová tu Dios, que no ha habido nación ni reino adonde mi señor no haya enviado a buscarte, y todos han respondido: No está aquí; y a reinos y a naciones él ha hecho jurar que no te han hallado.
18:11 ¿Y ahora tú dices: Ve, di a tu amo: Aquí está Elías?
18:12 Acontecerá que luego que yo me haya ido, el Espíritu de Jehová te llevará adonde yo no sepa, y al venir yo y dar las nuevas a Acab, al no hallarte él, me matará; y tu siervo teme a Jehová desde su juventud.
18:13 ¿No ha sido dicho a mi señor lo que hice, cuando Jezabel mataba a los profetas de Jehová; que escondí a cien varones de los profetas de Jehová de cincuenta en cincuenta en cuevas, y los mantuve con pan y agua?
18:14 ¿Y ahora dices tú: Ve, di a tu amo: Aquí está Elías; para que él me mate?
18:15 Y le dijo Elías: Vive Jehová de los ejércitos, en cuya presencia estoy, que hoy me mostraré a él.
18:16 Entonces Abdías fue a encontrarse con Acab, y le dio el aviso; y Acab vino a encontrarse con Elías.
18:17 Cuando Acab vio a Elías, le dijo: ¿Eres tú el que turbas a Israel?
18:18 Y él respondió: Yo no he turbado a Israel, sino tú y la casa de tu padre, dejando los mandamientos de Jehová, y siguiendo a los baales.
18:19 Envía, pues, ahora y congrégame a todo Israel en el monte Carmelo, y los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal, y los cuatrocientos profetas de Asera, que comen de la mesa de Jezabel.

Para empezar, leemos en el versículo 4 que ella mató a los profetas del Señor. Ella usó su autoridad real para tratar de extirpar a los que predicaban la Palabra de Dios, aunque no lo logró; Dios protegió a los suyos. Déjame decirte que el Señor sabe cómo hacerlo. Aun cuando el gobierno y la sociedad parezcan estar en contra de la fe, Dios tiene sus formas de proteger a sus siervos.

En el verso 19, leemos que ella sostenía a los profetas falsos. Había 450 profetas de Baal y 400 de Aserá que se sentaban a la mesa de Jezabel. Imagínense - ¡850 personas sentadas en su mesa! ¡Tuvo que haber sido una mesa enorme! En realidad, lo que significa esta expresión es que ella los sostenía. Les daba de comer - como dicen en Centroamérica, les daba el gallo pinto.

Aquí vemos algo muy importante: la malicia de Jezabel tuvo una raíz espiritual.

I. La malicia florece donde no hay amor al Señor

Jezabel fue una mujer muy maliciosa, y dentro de unos momentos veremos el florecer de su malicia. Pero ya estamos viendo la raíz. Ella no conocía al Dios verdadero, y los ídolos que ella adoraba no le enseñaron nada acerca de la sinceridad y el amor. Más bien, ellos eran tan interesados como cualquier ser humano.

El apóstol Juan expresa este principio en 1 Juan 4:8: "El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor". Es cuando llegamos a conocer al Dios que es amor, que ama aun a los que lo rechazan y que dio a su Hijo por amor, es así que aprendemos a amar nosotros. El amor verdadero y sacrificial - no el amor sentimental o cursi, sino el amor fuerte y dadivoso - ese amor sólo se aprende de Dios.

Jezabel no conocía a Dios, y por esto era una mujer maliciosa. Ahora bien, quizás tú estés pensando: Yo he conocido a muchas personas religiosas que han sido muy maliciosas. Desgraciadamente, yo he conocido personas así también; quizás en algún momento he sido una de esas personas.

Pero no estoy hablando de la religiosidad; simplemente porque alguien participe en la Iglesia, esto no significa que conozca a Dios, o que el amor de Dios se haya perfeccionado en su vida. No dejes que las fallas demasiado obvias de sus seguidores te cieguen a lo que Cristo puede hacer en tu vida. Es sólo al conocer a Cristo que podemos abandonar la malicia y aprender a amar.

Jezabel no conoció al Señor, Dios de Israel, y fue maliciosa. Veamos cómo se expresó esta cualidad en 1 Reyes 21:1-16:

1 Reyes 21:1-16
21:1 Pasadas estas cosas, aconteció que Nabot de Jezreel tenía allí una viña junto al palacio de Acab rey de Samaria.
21:2 Y Acab habló a Nabot, diciendo: Dame tu viña para un huerto de legumbres, porque está cercana a mi casa, y yo te daré por ella otra viña mejor que esta; o si mejor te pareciere, te pagaré su valor en dinero.
21:3 Y Nabot respondió a Acab: Guárdeme Jehová de que yo te dé a ti la heredad de mis padres.
21:4 Y vino Acab a su casa triste y enojado, por la palabra que Nabot de Jezreel le había respondido, diciendo: No te daré la heredad de mis padres. Y se acostó en su cama, y volvió su rostro, y no comió.
21:5 Vino a él su mujer Jezabel, y le dijo: ¿Por qué está tan decaído tu espíritu, y no comes?
21:6 El respondió: Porque hablé con Nabot de Jezreel, y le dije que me diera su viña por dinero, o que si más quería, le daría otra viña por ella; y él respondió: Yo no te daré mi viña.
21:7 Y su mujer Jezabel le dijo: ¿Eres tú ahora rey sobre Israel? Levántate, y come y alégrate; yo te daré la viña de Nabot de Jezreel.
21:8 Entonces ella escribió cartas en nombre de Acab, y las selló con su anillo, y las envió a los ancianos y a los principales que moraban en la ciudad con Nabot.
21:9 Y las cartas que escribió decían así: Proclamad ayuno, y poned a Nabot delante del pueblo;
21:10 y poned a dos hombres perversos delante de él, que atestigüen contra él y digan: Tú has blasfemado a Dios y al rey. Y entonces sacadlo, y apedreadlo para que muera.
21:11 Y los de su ciudad, los ancianos y los principales que moraban en su ciudad, hicieron como Jezabel les mandó, conforme a lo escrito en las cartas que ella les había enviado.
21:12 Y promulgaron ayuno, y pusieron a Nabot delante del pueblo.
21:13 Vinieron entonces dos hombres perversos, y se sentaron delante de él; y aquellos hombres perversos atestiguaron contra Nabot delante del pueblo, diciendo: Nabot ha blasfemado a Dios y al rey. Y lo llevaron fuera de la ciudad y lo apedrearon, y murió.
21:14 Después enviaron a decir a Jezabel: Nabot ha sido apedreado y ha muerto.
21:15 Cuando Jezabel oyó que Nabot había sido apedreado y muerto, dijo a Acab: Levántate y toma la viña de Nabot de Jezreel, que no te la quiso dar por dinero; porque Nabot no vive, sino que ha muerto.
21:16 Y oyendo Acab que Nabot era muerto, se levantó para descender a la viña de Nabot de Jezreel, para tomar posesión de ella.

Jezabel venía de una cultura donde el rey conseguía lo que él quería. Su autoridad le permitía aprovecharse de los demás. Quizás no era tan distinto al sistema que rige en muchos países latinos, donde los que tienen autoridad la mal usan para su propio beneficio.

Jezabel trajo esas actitudes consigo a Israel, donde el sistema - bajo la dirección de Dios - debía de ser diferente. Sin embargo, su esposo no le puso un hasta aquí; permitió que ella realizara su vil plan de acusar falsamente a Nabot para quitarlo del camino y conseguir la propiedad que su esposo deseaba. Dicho sea de paso que esto se ve una y otra vez en la Escritura, empezando con Adán y Eva: el esposo que abandona su posición de liderazgo y se porta como un niño.

Hombres, Dios les ha llamado a ser líderes de su hogar - no tiranos ni déspotas, sino cabezas del hogar que dicen: aquí se teme al Señor, aquí se ora, aquí se lee la Palabra del Señor. Sin dejar de respetar la independencia y las opiniones de los demás, sean los líderes que Dios quiere que sean.

Volviendo a la acción traicionera de Jezabel, vemos que

II. La malicia busca lo suyo, sin importar a quién lastima

El pensamiento de la persona maliciosa es ésta: tengo que conseguir lo que yo quiero, y no me importa el daño que les hago a los demás; ellos que se defiendan solos, si pueden. Compara eso con lo que dice 1 Corintios 13:5 acerca del amor: "no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor". ¡No busca lo suyo!

El amor es lo opuesto a la malicia. El amor es lo que Dios quiere que mostremos a los demás, en todo momento; no buscando conseguir lo que queremos a toda costa, sino ayudando a los demás en sus necesidades y aflicciones.

Entre el amor y la malicia hay un término medio que es, en realidad, donde la mayoría de nosotros vive. Es la actitud que no busca el mal de nadie, pero tampoco busca su bien; simplemente nos ocupamos de nuestros propios intereses, tratando de no dañar a nadie - mucho.

Esto no es a lo que Dios nos llama. El nos llama a ir más allá de lo neutro y hacer el bien a los demás. Jesús, en la regla dorada, no dijo: "No hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti." Otros ya habían dicho eso. Jesús dijo: "Haz a otros lo que quieres que te hagan a ti". Es un mandamiento positivo, que nos llama a ser activos en hacer el bien a los demás. Este amor es la mejor protección contra la malicia. Y la verdad es que

III. La malicia lleva a un mal fin

Pasaron los años, murió el esposo de Jezabel y empezó a reinar su hijo. El copió la maldad de su madre, hasta que Dios levantó a un hombre llamado Jehú para destruirlo. Jehú asesinó al hijo de Jezabel y - observa la ironía - tiró su cadáver al campo de Nabot.

Luego, llegó al palacio donde estaba Jezabel. Leamos en 2 Reyes 9:30-37 lo que pasó entonces.

2 Reyes 9:30-37
9:30 Vino después Jehú a Jezreel; y cuando Jezabel lo oyó, se pintó los ojos con antimonio, y atavió su cabeza, y se asomó a una ventana.
9:31 Y cuando entraba Jehú por la puerta, ella dijo: ¿Sucedió bien a Zimri, que mató a su señor?
9:32 Alzando él entonces su rostro hacia la ventana, dijo: ¿Quién está conmigo? ¿quién? Y se inclinaron hacia él dos o tres eunucos.
9:33 Y él les dijo: Echadla abajo. Y ellos la echaron; y parte de su sangre salpicó en la pared, y en los caballos; y él la atropelló.
9:34 Entró luego, y después que comió y bebió, dijo: Id ahora a ver a aquella maldita, y sepultadla, pues es hija de rey.
9:35 Pero cuando fueron para sepultarla, no hallaron de ella más que la calavera, y los pies, y las palmas de las manos.
9:36 Y volvieron, y se lo dijeron. Y él dijo: Esta es la palabra de Dios, la cual él habló por medio de su siervo Elías tisbita, diciendo: En la heredad de Jezreel comerán los perros las carnes de Jezabel,
9:37 y el cuerpo de Jezabel será como estiércol sobre la faz de la tierra en la heredad de Jezreel, de manera que nadie pueda decir: Esta es Jezabel.

¿Se dan cuenta? Los oficiales mismos de Jezabel fueron quienes la arrojaron a su muerte. Esta mujer maliciosa descubrió que no había inspirado ninguna lealtad en el corazón de sus siervos. Murió horriblemente. Pagó el precio por su malicia.

Conclusión

Escuchen las palabras de Tito 3:3-5a: "En otro tiempo también nosotros éramos necios y desobedientes. Estábamos descarriados y éramos esclavos de todo género de pasiones y placeres. Vivíamos en la malicia y en la envidia. Éramos detestables y nos odiábamos unos a otros. Pero cuando se manifestaron la bondad y el amor de Dios nuestro Salvador, él nos salvó, no por nuestras propias obras de justicia sino por su misericordia."

Antes de conocer a Cristo, la malicia era natural para nosotros. Quizás no llegamos al extremo de Jezabel, pero nuestro carácter no era amoroso. Pero ¡ya no tenemos por qué vivir así! Dios nos ha salvado en su bondad y amor, por su misericordia. Ahora El nos llama a vivir en ese amor.

Dime: ¿Conoces en tu corazón el amor de Dios? ¿Lo has recibido? Si no lo conoces, puedes recibirlo hoy. No esperes más para conocer a Jesús. Si ya has recibido la salvación, te invito hoy a dejar que el Espíritu Santo te guíe para expresar más plenamente el amor de Dios, que destruye toda malicia.


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