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Domingo 28 de Junio del 2009

Las bases del bautismo
Pastor Tony Hancock

Introducción

En un campamento, una señora pasó al frente al final del culto. Uno de los pastores le entregó una tarjeta preparada por los dirigentes del campamento para que apuntara la decisión que había tomado en esa mañana. Después de algunos minutos, el pastor se dio cuenta de que la mujer estaba mirando la tarjeta con una expresión de confusión.

¿Cuál es la decisión que desea tomar hoy? - le preguntó. La mujer replicó: Quisiera bautizarme. Muy bien - le dijo el pastor, - apunte su decisión sobre la tarjeta. La mujer le dijo: Ya lo hice, pero no comprendo la pregunta siguiente. Después de indicar la decisión acerca del bautismo, dice: ¿Sabe usted nadar?

No sé dónde se habrán realizado los bautismos en aquel campamento, pero al menos sabemos que realizaban el bautismo por inmersión. Para algunas personas, aun eso es controversial. Existen muchas dudas acerca del bautismo. ¿Qué significa? ¿Qué realiza? ¿Debo yo de bautizarme?

En esta mañana que nos preparamos para celebrar el bautismo, me gustaría regresar a las bases del bautismo. Quizás tú ya te has bautizado. Es bueno que recuerdes lo que significa tu bautismo. Quizás todavía no has tomado esta decisión tan importante. Te animo a meditar en lo que Dios desea para tu propia vida.

En primer lugar, hablemos de:

I. La importancia del bautismo

El bautismo, dentro del registro bíblico, tuvo sus orígenes con Juan el Bautista. Los judíos practicaban ciertos ritos de purificación con agua, y a los que se convertían al judaísmo los bautizaban como señal de su purificación. Juan el Bautista tomó esta costumbre y la aplicó a todos.

Con esto, él señalaba que todos están en necesidad de purificación y arrepentimiento. El bautismo de Juan el Bautista fue un bautismo de arrepentimiento, una preparación para el ministerio de Jesús. Cuando Jesús empezó su ministerio, la primera cosa que hizo fue bautizarse. El no necesitaba arrepentirse, pero con esto El nos muestra, entre otras cosas, el valor y la importancia del bautismo. No podemos negar que es algo importante, porque nuestro Señor lo hizo.

Luego, en el día de Pentecostés, el día de la fundación de la iglesia, el apóstol Pedro hizo un llamado a toda la gente que lo escuchaba. ¿Cuál fue ese llamado? Leámoslo en Hechos 2:38: "Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.". El llamó a sus oyentes a arrepentirse y ser bautizados. Tan importante es el bautismo que Pedro lo incluye como parte crucial de su llamado.

La Palabra nos dice que varios miles respondieron a ese llamado, y se integraron a la Iglesia. El bautismo es, entre otras cosas, el momento de nuestra entrada oficial a la Iglesia. Cuando Pablo escribe a las iglesias, él puede suponer que todos los lectores de sus cartas están bautizados, porque ser parte de la Iglesia es haberse bautizado.

Por ejemplo, leamos Romanos 6: 3-7:

6:3 ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?
6:4 Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.
6:5 Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección;
6:6 sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.
6:7 Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado.

Para el apóstol, no existe una categoría de creyentes no-bautizados. Todos los que conforman la iglesia de Cristo han sido bautizados. Esta es la marca de su identificación por fe con Cristo. Hoy en día, hay personas que asisten a la iglesia durante años y se consideran seguidores de Jesucristo, pero nunca se han bautizado.

Esto habría sido incomprensible para el apóstol Pablo. La primera cosa que debe de hacer un nuevo creyente, en obediencia al mandato del Señor, es bautizarse. Ahora bien, nos preguntamos: ¿significa esto que el bautismo salva? Veamos lo que dice 1 Pedro 3:21: "El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo".

A primera lectura, este versículo parece decir que el bautismo salva. Sin embargo, el apóstol Pedro toma mucho cuidado para indicar qué es lo que salva en relación con el bautismo. No es el acto físico de lavar el cuerpo, sino el compromiso que hace la persona de corazón con Dios. No es la purificación física, sino la purificación del corazón que viene por fe en Cristo.

Sin esto, el bautismo se convierte simplemente en un rito sin significado. Se cuenta la historia de un hombre muy pecador, que de repente se arrepentía cada vez que había una campaña evangelística en su pueblo. Cada vez, él pasaba al frente, y cada vez, lo bautizaban en el río.

Sin embargo, no pasaba mucho tiempo antes de que volviera a su vieja forma de vivir. Pero al rato llegaba otra campaña, y otra vez se bautizaba. Por fin, después de varias veces de lo mismo, su pastor le comentó: "Tantas veces te has bautizado que los peces ya te conocen por nombre".

Se bautizó y se bautizó, pero nada sucedió en su corazón. El agua no es mágica; el bautismo sin compromiso es sólo un chapuzón. Por otra parte, es posible ser salvo sin ser bautizado; un ejemplo es el ladrón crucificado al lado de Jesús. El no pudo bautizarse, pero tuvo la promesa de estar con Jesús en el paraíso - en base a su confesión de fe.

Todo esto nos lleva a entender que el bautismo es muy importante, aunque no nos salva. No debemos de depender del bautismo para salvarnos; no debemos de pensar "Ya me bauticé, así que soy salvo". Más bien, debemos depender de Jesús, pues es El quien nos puede salvar. Dicho esto, es importante que cada persona que haya tomado la decisión de confiar en Jesús se bautice lo más pronto posible, en obediencia a su mandamiento.

Esto nos lleva a considerar

II. El significado del bautismo

Para esto, quiero que leamos Colosenses 2:12: "sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos". Este versículo nos dice que el bautismo es un cuadro de nuestra identificación con Cristo. El agua podría representar muchas cosas, y las personas me han expresado varias opiniones acerca de lo que simboliza. Algunos, por ejemplo, creen que representa la purificación. Piensan que el agua los lava de sus pecados.

Es una idea bonita, pero éste no es el sentido principal del bautismo. El bautismo es, en su representación primordial, un cuadro de nuestra identificación con Jesús en su muerte y resurrección. En otras palabras, por fe nos hemos unido a Jesús, muriendo con El en la cruz a la pena y el poder de nuestro pecado, y resucitando con El a una vida nueva.

Se parece un poco al fanático de algún equipo deportivo que se pone la camiseta de su jugador favorito. Mediante esa acción, indica que se identifica con ese jugador. Cuando su jugador mete un gol o hace una buena jugada, el fanático siente que él ha triunfado también. Cuando el jugador pasa por una mala racha, el fanático se entristece con él. Se identifica con el jugador.

De la misma forma, pero en un sentido mucho más profundo, nosotros nos identificamos con Cristo mediante el bautismo. Nos unimos a El en su muerte y en su resurrección. La victoria que El ganó sobre la muerte llega a ser nuestra victoria. El sacrificio que El hizo por el pecado llega a ser nuestro sacrificio.

Es imposible, entonces, seguir viviendo la misma vida después de habernos bautizado - si de veras lo hemos hecho de corazón. Mediante el bautismo, resucitamos a una vida nueva. La vida de Cristo ahora está en nosotros, y no podemos seguir por el mismo camino. Hemos muerto a la vida vieja, y hemos entrado en una vida nueva. Todas las cosas son hechas nuevas.

Veamos ahora, en Hechos 16:25-34:

16:25 Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían.
16:26 Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron.
16:27 Despertando el carcelero, y viendo abiertas las puertas de la cárcel, sacó la espada y se iba a matar, pensando que los presos habían huido.
16:28 Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí.
16:29 El entonces, pidiendo luz, se precipitó adentro, y temblando, se postró a los pies de Pablo y de Silas;
16:30 y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?
16:31 Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.
16:32 Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa.
16:33 Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos.
16:34 Y llevándolos a su casa, les puso la mesa; y se regocijó con toda su casa de haber creído a Dios.

III. Un ejemplo del bautismo

Pablo y Silas, debido a su predicación audaz del evangelio y por traer liberación espiritual a una mujer poseída por un demonio, habían sido azotados y metidos a la cárcel. ¿Cómo reaccionaríamos tú y yo estando en su situación? ¿Le preguntaríamos a Dios por qué había permitido que sufriéramos tal desgracia? ¿Maltrataríamos al carcelero, demandando nuestros derechos?

Pablo y Silas se pusieron a cantar alabanzas y a orar. Estando debilitados por los latigazos, con sus pies adoloridos por los grilletes que los sujetaban, empezaron a orar y alabar a Dios. Como resultado, tuvieron el tremendo gozo de ver la conversión del carcelero y de su familia.

Cuando tú y yo enfrentamos situaciones injustas y difíciles, podemos escoger cómo vamos a responder. Podemos responder con amargura, enojo y reproches, o podemos abrirle una ventana al Señor, invitándole a El a obrar en medio de nuestra situación mediante la oración y la alabanza.

Pablo y Silas escogieron la segunda opción. Como resultado, llegado el terremoto, tuvieron la oportunidad de testificarle al carcelero y su familia. Observen el orden en esta historia. El carcelero oye de labios de Pablo y Silas las buenas nuevas de salvación. Luego, él decide que quiere aceptar como verdad lo que acaba de oír. ¿Cuáles son las condiciones que le pone Pablo para ser salvo?

La única condición es la fe. Luego, el mismo mensaje es predicado a toda la casa del carcelero. Algunas personas han tratado de convertir este pasaje en un ejemplo del bautismo de niños. Ellos alegan: Seguramente el carcelero tenía niños, y la Biblia nos dice que todos fueron bautizados.

Sin embargo, observemos cuidadosamente el pasaje. El versículo 32 deja muy claro que Pablo y Silas les hablaron la Palabra de Dios al carcelero "y a todos los de su casa". Esto indica que todos oyeron el mensaje, todos creyeron, y como resultado, todos fueron bautizados. No fue por la fe del carcelero que todos fueron bautizados; fue por su fe que la salvación llegó a su casa, pero cada miembro de su hogar fue bautizado por su propia fe.

El modelo para hoy es el mismo. Tú que eres padre de familia, no dudes que tu fe resultará en bendición para todos los miembros de tu familia. Sin embargo, cada uno tiene que tomar la decisión individual de bautizarse. Cada persona tiene que aceptar a Cristo por cuenta propia, y bautizarse por esa decisión.

Conclusión

A un niño le pidieron en la escuela dominical que describiera el bautismo. El dijo: "Es cuando el pastor te mete al agua, y piensas en Jesús". Podríamos agregar varios detalles, pero es un buen comienzo. Jesús fue bautizado como ejemplo. Al bautizarnos, nos unimos a El en su muerte y resurrección.

Si necesitas bautizarte, no esperes más. Decídete hoy a tomar ese paso tan importante.


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