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Domingo 26 de Abril del 2009

El fundamento firme para la fe
Pastor Tony Hancock

Introducción

Un pastor quería saber lo que estaban aprendiendo los niños en sus clases bíblicas. Visitó una de las clases para hacerles a los niños algunas preguntas bíblicas. "Memito, dime: ¿quién tumbó los muros de Jericó?" - le preguntó el pastor a uno de los niños. Memito respondió, con mucha seriedad: "Pastor, no sé quién lo hizo, pero le aseguró que no fui yo".

El pastor salió pasmado del cuarto. Le preocupó tanto la situación de los niños que decidió hablar del asunto con uno de los ancianos. Después de relatarle el asunto, el pastor esperó la reacción del anciano. Este pensó un momento, y luego dijo: "Mire, pastor. Yo conozco bien al muchacho y a su familia. Si él le dijo que no los tumbó, puede estar seguro de que no lo hizo. Yo pienso que debemos de olvidarnos del asunto y usar dinero del fondo general de la iglesia para hacer la reparación."

¡Qué ignorancia de la Biblia! ¿verdad? Estoy seguro de que todos nosotros sabemos quién fue usado por Dios para tumbar los muros de Jericó - fue Josué, por supuesto. Sin embargo, me pregunto: ¿por qué es importante conocer la Biblia? Hace poco que se veían letreros por las carreteras que decían: "Una persona educada conoce la Biblia".

¿Es ésa la única razón por la que debemos de conocer la Biblia? En realidad, hay muchísimas más. Vamos a ver lo que la Biblia dice acerca de sí misma.

Lectura: Salmo 119:89-96

119:89 Para siempre, oh Jehová, permanece tu palabra en los cielos.
119:90 De generación en generación es tu fidelidad; tú afirmaste la tierra, y subsiste.
119:91 Por tu ordenación subsisten todas las cosas hasta hoy, pues todas ellas te sirven.
119:92 Si tu ley no hubiese sido mi delicia, ya en mi aflicción hubiera perecido.
119:93 Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos, porque con ellos me has vivificado.
119:94 Tuyo soy yo, sálvame, porque he buscado tus mandamientos.
119:95 Los impíos me han aguardado para destruirme; mas yo consideraré tus testimonios.
119:96 A toda perfección he visto fin; amplio sobremanera es tu mandamiento.

Este salmo es el capítulo más largo de la Biblia. Se divide en 22 secciones, que corresponden a las 22 letras del alfabeto hebreo. Es, en otras palabras, un salmo acróstico. El acróstico es uno de los poemas más sencillos, aunque no necesariamente es fácil de escribir.

No es coincidencia que este salmo acerca de la Palabra de Dios se haya escrito de esta forma. Al usar las letras del alfabeto para organizar las secciones, el autor nos dice algo muy importante acerca de la forma en la que Dios nos ha hablado. Dios nos ha hablado usando palabras. Las letras del alfabeto que dan inicio a las secciones de este salmo son también la materia prima que Dios ha usado para comunicarse con nosotros.

Esto es muy importante, pues nos dice qué debemos de hacer si queremos escuchar la voz de Dios. Debemos de pasar tiempo en la Biblia, su Palabra hablada a nosotros. Veamos ahora más a fondo lo que nos dice este pasaje acerca de esa Palabra. En primer lugar, vemos que

I. La Palabra de Dios es fiel

En los versos 89-91, vemos la conexión entre la regularidad de la creación y la fidelidad de la Palabra de Dios. Cuando Dios creó el mundo, El habló - y todo fue hecho. Las cosas ahora subsisten gracias a la poderosa Palabra de Dios. Como dice: "Todo subsiste hoy, conforme a tus decretos" (v. 91, NVI).

Cuando observamos el mundo que nos rodea, vemos un mundo que es gobernado por ciertas leyes regulares. Por ejemplo, hay regularidad en la salida del sol. Si tenemos la información correcta, podemos saber exactamente a qué hora saldrá el sol mañana. No tenemos que preguntarnos cuándo será; no tenemos que preguntarnos si habrá luz cuando nos despertemos mañana o no.

Las cosas suceden en este mundo de forma regular. ¿Por qué? Porque la Palabra de Dios, que creó el mundo, es una Palabra confiable y fiel. De hecho, ésta es la razón por la que podemos investigar el mundo y creer que tendrá sentido. Muchos de los hombres que impulsaron el desarrollo de la ciencia moderna creyeron en un Dios Creador, que había creado un mundo lógico y no caprichoso.

Al ver la clase de mundo que Dios ha creado por su Palabra, podemos comprender qué clase de Palabra nos ha dejado en la Biblia. Así como podemos confiar en la salida del sol, en la función de la gravedad y en muchas otras leyes naturales, podemos confiar en la Palabra de Dios también.

Es por este motivo que podemos decir que

II. La Palabra de Dios es seguridad

Observen lo que dice el verbo 92, el centro de esta sección: "Si tu ley no fuera mi regocijo, la aflicción habría acabado conmigo". Dice el autor: No podría haber sobrevivido si no me deleitara en la ley de Dios. La vida me destruiría si no fuera por la Palabra que me sostiene.

Quiero preguntarte en este momento: ¿es así de importante la Palabra de Dios para ti? ¿Estarías frito si no pudieras gozarte con la Biblia? ¿Estarías realmente perdido si no tuvieras este libro? La realidad es que cualquier otra seguridad que nosotros podamos encontrar es una seguridad falsa.

Puede ser que te sientas seguro porque tienes algunas velas prendidas en tu casa, y pienses que te van a proteger. Quizás te dé seguridad algún cuadro o representación en la pared. Quizás simplemente crees que tú mismo eres capaz de enfrentar cualquier cosa que se presente.

Nada te puede dar seguridad además de la Palabra de Dios. No hay ninguna otra cosa segura en este mundo. Cualquier otra seguridad que puedas encontrar es falsa. Uno de los mejores reyes del Antiguo Testamento cometió este error. El se llamaba Ezequías, y fue un rey justo y bueno.

Sin embargo, cuando enfrentó la inseguridad de las defensas de la ciudad capital, la ciudad de Jerusalén, su primera reacción fue trabajar en los muros. Isaías dijo esto: "Vieron que en la ciudad de David había muchas brechas, en el estanque inferior guardaron agua, contaron las casas de Jerusalén y derribaron algunas para reforzar el muro, entre los dos muros construyeron un depósito para las aguas del estanque antiguo, pero no se fijaron en quien lo hizo, ni consideraron al que hace tiempo lo planeó." (Isaías 22:9-11)

Dios los había llamado mediante el profeta a humillarse ante El, a arreglar sus defensas espirituales antes de las defensas físicas. Sin embargo, habían confiado más en lo que sus manos podían hacer que en la Palabra dada por el Señor. Como resultado, esos mismos muros que ellos con tanto esfuerzo habían fortalecido dentro de pocos años serían derribados por un enemigo invasor.

Tú puedes trabajar a más no poder para edificar tu vida, pero si no está fundada sobre la Palabra de Dios no va a aguantar la prueba. La Palabra de Dios es la única seguridad en este mundo. Frente a la aflicción, nos da sentido. Encontramos razón para vivir al alinear nuestra voluntad con la de Dios.

Es por esto que podemos decir que

III. La Palabra de Dios es salvación

Los cuatro versos finales de nuestro pasaje nos muestran esto. La obediencia a la voz de Dios que oímos en las Escrituras nos trae vida. Cuando vivimos en un compromiso con El según su Palabra, podemos repetir el verso 94: "¡Sálvame, pues te pertenezco!" Podemos saber que Dios responderá.

Todo lo demás que existe en este mundo tiene límite. Los escritos más sabios, la música más linda y los consejeros más experimentados tienen sus límites. Llega un punto donde ya no pueden dar más. Es sólo en la Palabra de Dios que encontramos la perfección ilimitada. Sólo aquí encontramos instrucción, inspiración e iluminación que nunca se acaban.

Nuestra vida peligra a causa de la imperfección de este mundo y de nuestros corazones. La Palabra de Dios en su perfección es la única salvación que podemos hallar.

Recordemos ahora lo que la Biblia misma nos dice acerca de Jesús. Juan 1:1 - "Antes de que todo comenzara ya existía aquel que es la Palabra. La Palabra estaba con Dios, y era Dios." (BLS) Esa Palabra, por supuesto, es Jesucristo. La Palabra escrita, la Biblia, señala hacia El. El la cumple; El la interpreta perfectamente.

Por esto, no podemos separar la Biblia de Jesucristo. Así como la Palabra es fiel, Jesús es fiel. Así como la Palabra es seguridad, El es nuestra seguridad. Así como la Palabra es salvación, El es nuestra salvación. Es a través de la Palabra que nosotros conocemos a Jesucristo. Es por fe en El que encontramos todo lo que la Palabra nos ofrece.

Conclusión

Esta es la razón por la que le prestamos tanta atención a la Biblia aquí. No es por tradición, o porque simplemente nos guste. La Biblia es la Palabra de Dios, y es la base de nuestra fe. Cada palabra fue inspirada por Dios para nuestra instrucción, y jamás pasará de moda.

Jesús dijo: "El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras jamás pasarán." (Mateo 24:35) Este libro nunca se vuelve innecesario o inaplicable. Déjame preguntarte: ¿cómo lo tratas? No me refiero a pulir la tapa o despolvorearlo de vez en cuando. Me refiero a su contenido.

¿Qué atención le prestas a este libro? ¿Separas tiempo para estudiarlo y conocerlo mejor? ¿Le das la importancia y el honor que se merece en la vida de tu familia? Dios no nos ha hablado por medio de un dibujo o por señales. Nos ha hablado en las palabras de un libro, en el cual conocemos a su Hijo.

Te invito hoy a comprometerte ante el Señor a darle a su Palabra el lugar de honor que se merece en tu vida. Enséñales a tus hijos que la Biblia es verdad. Toma tiempo en tu familia para leerla. Estúdiala por tu propia cuenta, y aprovecha las oportunidades que tienes en la iglesia. Este libro es el fundamento para la fe. Asegúrate de poner un buen fundamento.


Visita la página web del Pastor Tony Hancock: www.pastortony.net.

Puedes enviar al Pastor tus preguntas acerca de la Biblia, la Iglesia, la vida cristiana o cualquier otro tema, por email a pastortony@iglesiatriunfante.com, o por medio de la sección Preguntas al Pastor en pastortony.net. Envía tus preguntas incluyendo tus iniciales y tu país de residencia, y serán respondidas en dicha página.

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