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Domingo 5 de Abril del 2009

¿Por qué nos creó Dios?
Pastor Tony Hancock

Introducción

¿Por qué creó Dios al hombre? ¿Por qué existimos tú y yo? ¿Alguna vez te has hecho esta pregunta? Los pueblos que rodeaban al pueblo de Dios durante sus orígenes tenían sus respuestas. Según una de sus leyendas, los dioses habían repartido entre sí los cielos, la tierra y las aguas. El dios encargado de la tierra tenía bajo su mando otros dioses, encargados de escarbar las cuencas de un par de ríos.

Sin embargo, a estos dioses inferiores no les gustaba trabajar. Al contrario, se pusieron en huelga y empezaron a rebelarse contra el dios encargado de la tierra. Al ver su intransigencia, el dios encargado de la tierra decidió renunciar su puesto. Otro de los dioses hizo una sugerencia: crear a los hombres para tomar el lugar de estos dioses cansados.

¡Aquí estaba la solución! Los demás dioses mataron a uno de los suyos y, con el cadáver mezclado con lodo, crearon a la humanidad. Los hombres y las mujeres, según esta historia (la epopeya de Atrahasis), sólo existen para hacer el trabajo que los dioses no habían querido hacer. Según esta idea, el hombre llega a ser una especie de bestia de carga para los dioses.

Va sin decir que el concepto bíblico es muy distinto. Estas leyendas demuestran las ideas que inventa el hombre cuando se aleja de la verdad de Dios. Sin embargo, queda la pregunta: ¿por qué nos creó Dios? ¿Nos creó porque nos necesitaba? ¿Nos creó porque le hacíamos falta? Veamos lo que la Biblia nos dice acerca de este tema.

Empecemos en Hechos 17:24-25: "El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas,  ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas." El apóstol Pablo, en su predicación a los filósofos de Atenas, pronuncia estas palabras. Declara que Dios nos creó, pero también demuestra que

I. Dios no nos creó porque nos necesitara

Dios no nos creó porque necesitaba que le construyéramos una casa donde vivir, ni porque quería que le diéramos de comer o para servir alguna de sus necesidades. Al contrario; Dios es quien nos da todo lo que tenemos, quien suple las necesidades de todo ser viviente.

Observen lo que Dios le dice a su pueblo en el Salmo 50:7-14:

50:7 Oye, pueblo mío, y hablaré; Escucha, Israel, y testificaré contra ti: Yo soy Dios, el Dios tuyo.
50:8 No te reprenderé por tus sacrificios, Ni por tus holocaustos, que están continuamente delante de mí.
50:9 No tomaré de tu casa becerros, Ni machos cabríos de tus apriscos.
50:10 Porque mía es toda bestia del bosque, Y los millares de animales en los collados.
50:11 Conozco a todas las aves de los montes, Y todo lo que se mueve en los campos me pertenece.
50:12 Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti; Porque mío es el mundo y su plenitud.
50:13 ¿He de comer yo carne de toros, O de beber sangre de machos cabríos?
50:14 Sacrifica a Dios alabanza, Y paga tus votos al Altísimo

Algunos de ellos quizás habían llegado a pensar que los sacrificios que le ofrecían a Dios, los animales quemados sobre su altar, le servían de comida - como algo que El necesitaba. Dios nos aclara que El no necesita nada de nosotros, que a El no le hacemos falta.

Pero quizás pensarás: es verdad que Dios no nos necesita para suplir sus necesidades físicas, pues El es espíritu. Quizás, sin embargo, Dios nos creó porque quería compañía. Posiblemente Dios se sentía solo, y por eso decidió crear a la humanidad, para hacerle compañía. Quizás se sentía como un niño solitario en una tarde lluviosa, mirando por la ventana y deseando tener con quien jugar.

¿Será por esto que Dios nos creó? Encontramos algo iluminador en una de las oraciones de Jesús antes de su muerte, donde El nos revela algo muy importante acerca de Dios. Leamos Juan 17:5: "Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese." Aquí Jesús expresa una verdad que Juan ya nos ha dicho, pues al comienzo de su evangelio, El dice: "En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios" (Juan 1:1).

En otras palabras, antes de que Dios empezara a crear, desde siempre y para siempre, el Padre y el Hijo han existido en una perfecta relación de amor y comunión. Esta idea se repite en el verso 24, donde nos habla del amor que el Padre y el Hijo han compartido desde antes de la creación: "Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo." (Juan 17:24).

Dios no nos creó porque se sentía solo y deseaba compañía; en Dios mismo existe ya una relación perfecta de amor y comunión entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. ¿Alguna vez has pensado que Dios te necesita? ¿Alguna vez has pensado que le haces un favor al alabarle, al prestarle atención, al obedecerle? Si lo has pensado, estás profundamente equivocado.

Dios no necesita nada de nosotros; más bien, nosotros necesitamos de El. Ahora bien, si es así, ¿por qué nos creó Dios? Leamos lo que nos dice Isaías 43:7: "todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice." Aquí vemos que

II. Dios nos creó para su gloria

Hablando de su pueblo, Dios aclara la razón de su creación: El nos creó para su gloria. Podemos decir que la gloria de Dios es la manifestación de su grandeza. Pensemos, por ejemplo, en el templo que construyó Salomón en Jerusalén. La Biblia nos dice que, en la dedicación del templo, la gloria de Dios llenó el templo como una nube - tan densa que los sacerdotes tuvieron que detener su labor.

Esa nube fue la gloria de Dios - la manifestación de su grandeza. La nube no fue Dios mismo, porque Dios es espíritu, y como tal, no se puede ver. Sin embargo, fue a través de la nube que la gente se dio cuenta de que Dios estaba presente y vio algo de su misteriosa santidad y grandeza.

Al decir que Dios nos ha creado para su gloria, entonces, estamos diciendo que la grandeza de Dios se manifiesta a través de nosotros como seres humanos. En cierto sentido, es como cuando se proyecta una imagen sobre una pantalla. La pantalla no tiene nada que ver con el origen de la imagen; la imagen origina en el proyector. La pantalla, sin embargo, permite que se vea la imagen.

Esto significa algo muy importante. Significa que tú y yo cumplimos la función para la cual fuimos creados cuando glorificamos a Dios. Fuimos creados para su gloria. Es nuestro propósito. Cuando nosotros, por medio de nuestras vidas, reflejamos a Dios - cuando permitimos que se vea en nosotros su presencia - estamos cumpliendo nuestro mayor propósito.

El mundo define nuestro significado en base a nuestra apariencia, nuestra influencia o nuestra riqueza. Si no tenemos estas cosas, no valemos nada ante los ojos del mundo. La escala de valores de Dios es muy diferente. El está buscando personas que reflejen su gloria. Es más, aunque parezca increíble,

III. Dios nos creó para su deleite

Leamos Isaías 62:3-5:

62:3 Y serás corona de gloria en la mano de Jehová, y diadema de reino en la mano del Dios tuyo.
62:4 Nunca más te llamarán Desamparada, ni tu tierra se dirá más Desolada; sino que serás llamada Hefzi-bá, y tu tierra, Beula; porque el amor de Jehová estará en ti, y tu tierra será desposada.
62:5 Pues como el joven se desposa con la virgen, se desposarán contigo tus hijos; y como el gozo del esposo con la esposa, así se gozará contigo el Dios tuyo.

Dios habla a su pueblo acerca del proceso de su restauración y dice: "el Señor se deleitará en ti". Dice: "tu Dios se regocijará en ti". El ejemplo que usamos antes - de una pantalla sobre la cual se proyecta la gloria de Dios - podría parecer frío y clínico, como si Dios simplemente nos usara para sus propios fines. Claro que estaría en su derecho al hacerlo, pues El nos hizo.

Sin embargo, Dios se regocija, se deleita sobre su pueblo. De algún modo, nosotros - que somos tan débiles, tan insignificantes, tan volubles - le damos gusto a Dios. El se goza con su pueblo. A veces me imagino que Dios se goza con nosotros de la misma forma en que nosotros a veces nos gozamos con una mascota algo torpe - nos reímos de sus ocurrencias y tonterías. Quizás Dios nos ve y también se ríe de nuestras ocurrencias. De todos modos, Dios se gozo con nosotros.

Sofonías 3:17-18 nos dice más acerca de esto: "Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos.  Reuniré a los fastidiados por causa del largo tiempo; tuyos fueron, para quienes el oprobio de ella era una carga.". Hablando de su pueblo redimido, Dios declara que El se deleita sobre nosotros, que se alegra sobre nosotros con cantos como en día de fiesta. No sé cómo expresar lo increíble que es esto. Que Dios, sin necesitarnos, sin que le hiciéramos falta, libremente escogiera crearnos y se deleitara en nosotros - es imposible de comprender, humanamente hablando.

El es Dios, y no podemos comprender sus caminos - pero sí podemos conocer su verdad y vivir por ella. Esta es la base de nuestro significado como personas. No hay significado mayor que significarle algo a Dios. Que Dios nos haya creado, nos haya llamado y se goce sobre nosotros - esto significa más que cualquier otra cosa.

Conclusión

¿Conoces tú a este Dios? ¿Has comprendido que, sin que El te necesite, ha decidido amarte y llamarte para ser su hijo? Dios te está llamando hoy a conocer quién es, a aceptar la verdad de su gran amor por ti. Te está llamando a humillarte ante El y aceptar que tú lo necesitas a El, y no al revés. Te está llamando a permitir que su gloria se vea en tu vida, y sentir su gozo sobre ti.

No te quedes lejos de la presencia de este Dios. No te excluyas de su propósito para tu vida. El no te obligará - pero sufrirás las consecuencias de tu decisión. Sin Dios no hay esperanza, no hay futuro, no hay propósito. Fuimos creados por El y para El.

¿Reconocerás hoy a este Dios, al Dios de la realidad, y no de los inventos humanos?


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