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Domingo 1 de Febrero del 2009

Cuidaré de ti
Pastor Tony Hancock

Introducción

Mi ciudad natal es una de sólo dos ciudades capitales en el mundo que se encuentran en un desierto. Además de Lima, sólo el Cairo, Egipto está ubicado en un lugar con tan poca lluvia. Esto me da una apreciación especial por la situación que enfrentó el pueblo de Israel en su jornada por el desierto.

Cuando uno sale de Lima por la carretera, pasa por lugares donde sólo se ven piedras, arena y cielo. No hay nada verde ni comestible. El único verdor está en los lugares irrigados. Las fotografías que he visto del Sinaí, donde anduvieron los israelitas, me recuerdan el panorama que rodea Lima.

Era lógico, entonces, que los israelitas enfrentaran un problema durante el viaje: ¿Qué comer? La comida que se habían traído de Egipto pronto se acabaría, y si mataban a sus animales, pronto se acabarían también. Dios no abandonó a su pueblo en el desierto. Más bien, El proveyó para sus necesidades diarias mediante un alimento llamado maná.

La palabra maná significa "¿qué es?" en hebreo. Cuando los israelitas salieron de sus carpas el primer día que cayó el maná, dijeron "¿qué es?" El nombre se le quedó. Cada mañana, menos el sábado, durante los cuarenta años que los israelitas vagaron por el desierto antes de entrar a la tierra prometida, Dios suplió el maná.

¿Será que Dios aún suple las necesidades de su pueblo? ¿Podemos tú y yo confiar en la provisión de Dios? Estoy convencido de que sí. Eso no significa que debes de salir afuera el día de mañana y buscar pan en el suelo, como los israelitas. Sin embargo, sé que la provisión diaria de Dios es tan real hoy como lo fue hace 3.500 años.

Para empezar, la Biblia nos enseña que

I. Nuestro Dios es un Dios generoso

Observa lo que Jesús dice acerca de la generosidad de Dios en Mateo 5:45: "para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos." Hay muchas personas en este mundo que viven en rebelión contra las leyes de Dios. Si El quisiera, podría quitarles la luz del sol. Si El quisiera, podría hacer que lloviera sólo sobre las parcelas de los justos.

Sin embargo, Dios no hace esto. De hecho, si este mundo reflejara en la naturaleza la profundidad del pecado humano, todo sería un desierto. Pero Dios no lo ha convertido en un desierto; más bien, el mundo refleja la generosidad y la abundancia que viene de la mano de Dios.

Si hay hambre en este mundo, si hay necesidad y escasez, no es porque Dios no haya creado suficiente tierra o agua. Hay comida en este mundo para alimentar a todos, y de sobra. La humanidad es la que, por su pecado, muchas veces administra mal los recursos naturales que Dios ha dejado. La provisión de Dios, sin embargo, es abundante y generosa.

Si tú eres creyente, entonces, tienes un Padre celestial bondadoso y generoso. Así es El. No es un avaro que te quiere negar lo que necesitas. Es notorio el ejemplo de la multimillonaria Hetty Green, cuyo hijo Ned se quebró la pierna en su niñez. Teniendo dinero de sobra para pagar su tratamiento, su madre lo llevó a un hospital de beneficencia. Allí los reconocieron y le negaron el tratamiento, sabiendo que su madre lo podía llevar a un hospital de paga.

Ella se rehusó a pagar por su tratamiento, y con el tiempo el niño contrajo la gangrena. Su pierna finalmente tuvo que ser amputada gracias a la tacañería de su madre. Desgraciadamente, existen tales personas en este mundo; pero tu Padre celestial no es así. El es generoso, aun con los que se rebelan contra El. Un día tendrán que pagar por sus errores, pero El les muestra su generosidad una y otra vez, buscando que se arrepientan.

Sin embargo, Dios se interesa de forma particular por la vida de los suyos.

II. Nuestro Dios es un Dios fiel

Leamos el Salmo 37:23-28:

37:23 Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, Y él aprueba su camino.
37:24 Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, Porque Jehová sostiene su mano.
37:25 Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue pan.
37:26 En todo tiempo tiene misericordia, y presta; Y su descendencia es para bendición.
37:27 Apártate del mal, y haz el bien, Y vivirás para siempre.
37:28 Porque Jehová ama la rectitud, Y no desampara a sus santos. Para siempre serán guardados; Mas la descendencia de los impíos será destruida.

Observa conmigo lo que dice este pasaje acerca del cuidado de Dios. En primer lugar, te dice que El observa nuestro caminar. Cuando nuestra vida refleja que nuestro corazón está inclinado hacia Dios, El se deleita en nosotros. Aunque tropecemos, Dios no nos dejará caer.

Este verso nos enseña una linda realidad acerca de la forma en que Dios reacciona cuando fallamos. El ve la dirección de nuestra vida. Si nosotros seguimos a Cristo, pero en algún momento nos desviamos, Dios no dejará que nos quedemos lejos de El. Más bien, nos restaurará en su amor.

El no está buscando la oportunidad para destruirnos. Más bien, El busca a quien lo ama y confía en El para ayudarle a seguir en sus caminos. La segunda cosa que vemos es que Dios provee para los suyos, y para sus hijos. El rey David comenta, en base a su vida y su experiencia, que nunca le ha tocado ver a un justo viviendo en la miseria, o a sus hijos mendigando pan.

David había tenido muchas experiencias en su vida, y había vivido en muchos lugares y muchos pueblos; pero podía decir que nunca había visto a una persona que vivía para Dios en una situación de miseria y abandono total. Tal es la bendición del justo, dice David, que en los tiempos difíciles, otros lo buscan para encontrar ayuda. Tiene hasta para prestar.

Es muy importante no malentender este pasaje. No significa, por ejemplo, que la persona rica siempre está más cerca de Dios que la persona pobre. Sólo tenemos que leer el Salmo 73 para ver que esto no es cierto. Tampoco significa que, si vivimos una vida justa y seguimos a Cristo, seremos ricos. Jesús mismo desmintió esta idea.

Lo que sí significa es que Dios no nos va a abandonar. El tiene un cuidado especial de los suyos. Quizás estés pasando por un momento económicamente difícil. Dios no se ha olvidado de ti. De una forma o de otra, El te sacará adelante.

He visto esta realidad en muchas vidas. Varias de las familias cristianas que conocí en mi niñez pasaron por momentos de crisis, pero Dios nunca los abandonó. Después de la prueba, mejoraron en su situación económica. Una familia en particular llegó al punto de tener que vivir en la azotea de su casa para poder alquilar la casa misma, y así sobrevivir. Sin embargo, con el tiempo Dios proveyó, y pudieron volver a ocupar su casa como antes.

Si tú estás caminando con Cristo, si tú le has entregado el control de tu vida y estás siguiendo sus pasos, puedes saber que Dios no ignora tu situación. El cuidará de ti. Hay algo más:

III. Nuestro Dios es un Dios proveedor

En el Antiguo Testamento, uno de sus nombres es Jehová Yiré - el Señor, mi proveedor. Jesús nos explica cómo funciona esto en Mateo 6:33: "Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas." Cuando nosotros buscamos el reino de Dios - es decir, cuando nos ocupamos en vivir como Dios quiere, compartiendo su mensaje de salvación y expresando su amor a otros - El se encarga de añadir lo que necesitamos para vivir.

El usa varias maneras para hacerlo, y una de ellas es el trabajo. No debemos de esperar monedas del cielo cuando seguimos a Cristo. Pero creo que la mayoría de ustedes, por lo que he visto, no tienen ese problema. Son muy trabajadores, y su fe no es un pretexto para la flojera.

Donde fácilmente podemos caer es en desconfiar de que Dios proveerá. Quizás tú has estado buscando trabajo desde hace algún tiempo, y aunque le sirves a Dios en la iglesia y tratas de compartir su Palabra con otros, te estás preocupando porque no ves su provisión todavía. ¿Será que El provee?

Jesús te lo asegura. El mismo dice: si tú buscas primero el Reino, lo demás vendrá por añadidura. El instituto bíblico del que me gradué demuestra este principio en su función cotidiana. Una parte del salario de los profesores depende de las ofrendas recibidas cada mes. Si el instituto no recibe ofrendas suficientes, se recortan los salarios de los profesores.

Recuerdo en varias ocasiones durante mis años de estudio que se nos pedía orar de manera especial para que llegaran las ofrendas. A veces se tuvieron que recortar los salarios, pero luego llegaba un donativo suficientemente grande como para restaurar lo recortado, y poner al día los pagos. Podíamos ver cómo Dios proveía para las necesidades de sus siervos.

Quizás tú no enseñas en un instituto ni sirves a Dios a tiempo completo, pero si tú sigues a Cristo, también eres siervo de Dios. Tú puedes estar seguro de que, si tú buscas primeramente su reino, El proveerá también. El se mostrará Jehová Yiré - el Señor, tu proveedor.

Conclusión

Quizás tú, como los israelitas, sientes como si estuvieras en el desierto. Así como Dios lo hizo con ellos, El cuidará de ti también. Te pregunto: ¿estás comprometido con El? ¿Estás buscando su Reino? ¿Estás confiando en Cristo para tu vida y tu salvación?

Si no lo estás haciendo, te invito esta mañana a venir y a invitar a Cristo a ser tu Señor y tu Salvador. El te está esperando con los brazos abiertos - pero tienes que venir a El. No esperes más.


Visita la página web del Pastor Tony Hancock: www.pastortony.net.

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También está disponible la página de Lecturas Bíblicas diarias del Pastor Tony. En dicha página encontrarás una lectura bíblica para cada dia de la semana relacionada con el Sermón Dominical, junto con preguntas para meditación y aplicación.

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