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Domingo 2 de Noviembre del 2008

Dios - a tu favor
Pastor Tony Hancock

Introducción

La pobre señora se encontraba desesperada frente a la evidente presencia de un ladrón en la casa. Su esposo estaba enfermo, y no la podía defender; con cada momento que pasaba eran más las señales de que alguien se había metido robar. Salió temerosa de su cuarto para ver cómo se defendía, pero no tenía armas ni sabía karate.

Por fin, pronunció esas mágicas palabras: ¡Oh! Y ahora, ¿quién podrá defenderme? Todos conocemos la respuesta: ¡el Chapulín Colorado! Si tú, como yo, te criaste con ese programa, te habrás dado cuenta de algo insólito: aunque el protagonista siempre creaba más problemas de los que resolvía, ¡a todo el mundo le daba gusto verlo! Cuando él llegaba, todos pronunciaban alegremente su nombre.

¿Por qué será esto? ¿No se habrán dado cuenta de que era un poco torpe? Me imagino que sí. Sin embargo, a todos nos hace falta, cuando estamos en apuros, tener a alguien a nuestro favor - aunque ese alguien sea el Chapulín Colorado.

Ahora bien: ¿qué dirías si yo te asegurara que tú puedes tener, no al Chapulín Colorado, sino al Dios del universo a tu favor? ¿Cómo te sentirías al saber que Dios está de tu parte? Vamos a ver si esto si quiera es posible.

Lectura: Romanos 8:31-39

8:31 ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?
8:32 El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?
8:33 ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.
8:34 ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
8:35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?
8:36 Como está escrito:  Por causa de ti somos muertos todo el tiempo;  Somos contados como ovejas de matadero.
8:37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
8:38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
8:39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

¡Qué noticia más increíble! No estamos solos. Si estamos en Cristo, tenemos a alguien de nuestra parte - el más poderoso de todos, el Creador del universo. Tú puedes saber que Dios está a tu favor, si Cristo es el Señor de tu vida. Mira:

I. Dios está a tu favor, pues El dio a su Hijo por ti

Hace algunos años, un predicador conocido en este estado perdió a su hijo de veinte años en un accidente automovilístico. Desde luego, fue una experiencia muy difícil y traumática para él y para su esposa. Sin embargo, ellos se dieron cuenta de que, como resultado de la muerte de su hijo, alrededor de noventa personas habían llegado a conocer a Cristo.

Sea en el funeral o de otra forma, al ver el testimonio de este muchacho y de su familia, casi cien personas habían llegado a la fe. Pero este hombre dice: Si tú me hubieras preguntado antes de que él muriera si yo cambiaría la vida de mi hijo por la salvación de noventa personas, yo te habría dicho que no. ¡No lo haría! ¿Por qué no? Porque no soy Dios.

Pero felizmente, Dios sí estuvo dispuesto a dar la vida de su Hijo para que nosotros fuéramos salvos. La prueba final del amor de Dios no está en la salud que tienes (o no tienes), en el dinero que traes (o no traes), en la felicidad que sientes en este momento (o que no sientes). La prueba final del amor de Dios está en la cruz, donde Cristo murió por ti y por mí.

Nunca quites tus ojos de la cruz. Ésa es tu seguridad. Allí ves el amor que Dios te tiene. Es más, Cristo no fue a la cruz como víctima mal dispuesta. Aquí nos dice que Dios entregó a su hijo por nosotros; Gálatas 2:20 ("Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí") usa la misma palabra griega para decir que Cristo entregó su vida por ti y por mí. El Padre y el Hijo se unen en amarnos, y se unieron en sacrificio a nuestro favor.

¿Quién, entonces, nos puede acusar? El diablo trata de hacerlo - su nombre significa "acusador". Quizás has oído su voz diciéndote: Dios no puede aceptarte. ¡Ahora sí que la regaste! ¿Cómo puedes pensar que Dios podría aceptar a alguien como tú?

Sí tú estás en Cristo, Dios mismo te ha justificado. Dios es el único que tiene derecho a acusarnos, porque nuestro pecado es contra El; pero El mismo decidió justificarnos mediante el sacrificio de Cristo en la cruz. ¿Quién, entonces, nos puede condenar? Jesucristo es nuestro Juez; es ante El que tendremos que comparecer en el día del juicio final.

Pero nuestro Juez un día se quitó la toga y vino a este mundo para pagar nuestro castigo, muriendo en una cruz. Luego resucitó, y por ende, puede darnos vida. Fue exaltado y recibió poder y autoridad, así que nadie puede derrotarnos. Ahora mismo intercede por nosotros, cualquiera que sea nuestra necesidad.

En ese momento en que llega la voz de acusación frente al Padre acusándonos de pecado y desobediencia, Jesús se levanta y dice: Todo eso es verdad, pero yo ya pagué por ese delito. Ya no hay condenación para esa persona. Ya todo está pagado.

¿Qué significa todo esto? ¡Significa que, si tú estás en Cristo, Dios está a tu favor! Nunca dudes del amor que Dios te tiene. La garantía está en la misma cruz hacia la que tú miraste cuando aceptaste a Cristo por primera vez. Lo que Cristo hizo en la cruz es la garantía de que Dios te ama, y es por la cruz que El está a tu favor. Nunca lo olvides. Aun en los momentos más difíciles,

II. Dios está a tu favor cuando pasas por pruebas

Nosotros solemos basar nuestra percepción del amor de Dios en las circunstancias que estamos viviendo. Si todo nos va bien, decimos: ¡Dios me ama! Si las cosas nos van mal, decimos: ¡Dios no me quiere! Recuerda eso, y lee otra vez conmigo los versos 35 al 37.

Cuando pasamos por tribulación, por angustia o por cualquiera de estas cosas, ¿será que el amor de Cristo se ha enfriado? ¡Claro que no! Más bien, es por su amor que podemos triunfar en medio de todas esas circunstancias. Tu circunstancias - por más malas que sean - no pueden cambiar la realidad del amor de Dios para ti. Más bien, el amor de Dios te convierte en más que vencedor, cualesquiera que sean tus circunstancias.

Ahora bien, quizás tú no quieres esa clase de Dios. Tú quieres tener un dios que va a arreglar las circunstancias de tu vida a tu antojo. Lo siento, pero ese dios no existe. Tendrás que inventarte un ídolo, si quieres imaginarte esa clase de dios. El Dios que existe en la realidad permite que sus hijos pasen pruebas, pero los ama en medio de ellas.

La muestra principal de esto está en la vida de Jesucristo mismo. Cristo sufrió muchas pruebas cuando anduvo en la tierra. Sufrió hambre, sed, estuvo desamparado, fue traicionado y abandonado por los suyos, y al fin murió en la cruz. Ahora piénsalo: cuando Cristo sufrió en la cruz, ¿será que su Padre lo había dejado de amar?

Sabemos que el Padre tuvo que darle la espalda a su Hijo cuando colgó en la cruz cargado con nuestros pecados, pero no lo dejó de amar. Esa separación fue necesaria para nuestra salvación, pero no fue la separación del rechazo. El hecho de que Dios siguió amando a su Hijo está en el hecho de que lo resucitó. Cuando terminó la prueba y el sacrificio que era necesario para nuestra salvación, Dios levantó a Jesús de los muertos.

La realidad de la vida del creyente siempre ha sido la de tener luchas y pruebas. Es con este sentido que Pablo cita el Salmo 44:22 en el verso 36: "Pero por causa de ti nos matan cada día; Somos contados como ovejas para el matadero". Sin embargo, sabemos que, en Cristo, tenemos la victoria. Nos lo dice el texto: "en todo esto somos más que vencedores". Aun en medio de las pruebas, somos vencedores.

Quizás tú estés pasando en este momento por una prueba en tu vida. Quizás has llegado a dudar del amor que Dios tiene por ti, y has llegado a pensar que El ya no te ama, porque si te amara, El no permitiría que tú sufrieras así. Hermano, mira a Cristo. El es la prueba de que Dios está a tu favor y te ama, y El es la muestra de lo que le sucede al justo que sufre. Aunque pase por pruebas, Dios lo levanta.

Y no sólo esto:

III. Dios está a tu favor cuando enfrentas oposición

Observa lo que dicen los versos 38 y 39. No hay absolutamente nada que te pueda separar del amor de Dios - nada. La muerte misma no lo puede hacer, porque Cristo ya la conquistó. Ninguna cosa que enfrentes en la vida lo puede hacer tampoco, porque Cristo te da su propia vida, una vida de victoria.

Los ángeles no lo pueden hacer, ni siquiera los demonios; Cristo mostró su autoridad sobre ellos, y El está en ti, si tú le conoces. Ni lo que estás viviendo ahora, ni lo que podrá venir en el futuro lo podrá hacer, porque Dios ya está en el futuro, y te tiene en sus manos.

Los poderes que dominan los asuntos de este mundo, aunque parezcan estar totalmente en contra del creyente, no son capaces de separarnos del amor de Dios. Tampoco lo alto o lo profundo, términos que se referían a ideas dentro de la astrología; no tienes que temerle al destino, porque no es nada frente al amor de Dios.

En resumen, no hay nada que te puede separar del amor de Dios que nosotros llegamos a conocer por medio de Cristo Jesús. Toda esta promesa - toda esta seguridad - toda esta esperanza viene a ser nuestra cuando nosotros nos entregamos al Cristo que se entregó por nosotros, cuando llegamos a confiar en su muerte en la cruz por nosotros y recibimos su vida por medio del Espíritu Santo.

Esto significa que no hay nada que temer. No tienes que temer la muerte. No tienes que temer el futuro. No tienes que temer las fuerzas políticas o económicas. No tienes que temer al enemigo. Dios es mucho más poderoso que cualquier de estas cosas, y si tú estás en Cristo, Dios está a tu favor.

Conclusión

Según cuenta la historia, en cierta ocasión le preguntaron al famoso teólogo Karl Barth cuál era la cosa más importante que había aprendido en el transcurso de sus muchos años de estudio teológico. Su respuesta fue citar una canción infantil: "Cristo me ama, bien lo sé".

Conforme más avanza el tiempo, más sabiduría veo en su sencilla respuesta. En realidad, hay muchas cosas importantes que podemos saber, pero la cosa más importante es ésta: que Cristo me ama, y que en El estoy seguro.

¿Tienes tú esa seguridad? Si no la tienes, yo quiero invitarte a tenerla en este día. Dentro de unos momentos vamos a cantar, y te invito a pasar adelante para que oremos contigo y aceptes a Cristo como tu Señor y Salvador. El quiere que tú estés seguro de su amor.

Quizás tú eres creyente, pero en la trayectoria de tu vida, has llegado a dudar del amor de Dios. No sigas viviendo con esa duda. Mira a Cristo en la cruz, y ten la seguridad de que Dios está a tu favor. Nada más importa.


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