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Domingo 1 de Junio del 2008

Jesús y el sábado
Pastor Tony Hancock

Introducción

Un hombre se encontraba de paso en un pueblo pequeño, y le urgía llevar algo de ropa a la tintorería. Cuando llegó a este lugar, vio un anuncio en la ventana que decía: "Lavado en seco, en 24 horas". Al hombre le pareció bien este servicio rápido, así que entró al lugar.

Después de entregarle su traje al propietario, le dijo: "Volveré para recoger mi ropa mañana". El dueño le dijo: "No estará listo hasta el sábado". - "Pero yo creía que usted ofrecía servicio en 24 horas", protestó el cliente. "Sí", le dijo el dueño, "pero sólo trabajamos ocho horas al día. Hoy es jueves, así que serían ocho horas hoy, ocho horas mañana, y ocho horas el sábado. Así es nuestro servicio de 24 horas. "

Había un período especial de 24 horas bajo el sistema del Antiguo Testamento, aunque - desde luego - no funcionaba precisamente de la forma en que se calculaba el servicio de 24 horas en la tintorería. Me refiero, por supuesto, al día sábado, el día de reposo.

Bajo la ley del Antiguo Testamento era obligatorio guardar el sábado. De hecho, la celebración del día sábado era quizás la marca más visible que distinguía a los israelitas de sus vecinos paganos. Al descansar el día séptimo, los israelitas declaraban que pertenecían al Dios que había descansado después de seis días de creación.

Esto lo aclaran varios pasajes, como por ejemplo, Exodo 31:16-17. Allí leemos: "Los israelitas deberán observar el sábado. En todas las generaciones futuras será para ellos un pacto perpetuo, una señal eterna entre ellos y yo. " El sábado marcaba al pueblo de Israel como el pueblo del Señor.

Recordemos lo que dijo Jesucristo en Juan 5:39 acerca de las Escrituras del Antiguo Testamento: "ellas son las que dan testimonio de mí". Podemos concluir, entonces, que la celebración del sábado también señala hacia Jesucristo. Esto lo confirma el apóstol Pablo en un pasaje muy importante. Leamos Colosenses 2:16-17:

2:16 Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo,
2:17 todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo.

Observa lo que nos dice aquí el apóstol, bajo inspiración del Espíritu Santo. Nos dice que las leyes de alimentación, las fiestas religiosas y los sábados - es decir, los días de reposo - eran sombras de lo que estaba por venir. Esto significa que - habiendo llegado la realidad - la sombra ya no cae sobre nosotros. Ya no estamos bajo obligación de guardar el sábado.

Existe hoy en día mucha confusión acerca de este tema. Hay personas que te dirán que todavía tienes que celebrar el día sábado. A un pastor se le acercó una de estas personas y le dijo: "Le daré cien dólares si me puede mostrar dónde dice la Biblia que el día sábado ha sido cambiado." El predicador respondió: "No creo que haya sido cambiado. El sábado sigue siendo sábado, el séptimo día de la semana."

El que le había hecho la pregunta le dijo: "¿Por qué, entonces, no guarda usted el día sábado, si no ha cambiado?" El pastor le respondió: "El día no ha cambiado, pero yo he cambiado. He recibido una nueva naturaleza; he sido unido a Cristo. Soy parte de su nueva creación. Celebro el primer día de la semana porque es el día que El resucitó de la tumba."

La celebración del día sábado era una señal del antiguo pacto entre Dios e Israel. Nosotros vivimos ya bajo el nuevo pacto, y por ende, no tenemos la obligación de guardar el sábado como día de descanso. Hoy tenemos como día especial el domingo, pero no precisamente de la misma forma en que los judíos observaban el sábado.

La Iglesia celebra el día domingo como su día de reunión para conmemorar la resurrección de Jesús. Hebreos 10:25 nos dice que "no dejemos de congregarnos". Como creyentes, debemos de tener la costumbre de reunirnos para adorar a Dios los domingos, pero no como reglamento de la ley.

¿Qué significado tiene para nosotros, entonces, la ley del sábado? Hemos dicho que el sábado forma parte de la sombra que anunciaba la venida de Cristo. Si esto es así, ¿qué nos enseña el sábado acerca de nuestro Señor? ¿Qué podemos aprender del sábado que nos ayude a apreciar más a nuestro Salvador? Consideremos tres puntos acerca del sábado.

I. El sábado: un día de reposo

En Génesis 2:2, leemos que "al llegar el séptimo día, Dios descansó porque había terminado la obra que había emprendido". Refiriéndose a esto, Moisés instruyó a los israelitas, según Exodo 20:11: "Acuérdate de que en seis días hizo el Señor los cielos y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, y que descansó el séptimo día. Por eso el Señor bendijo y consagró el día de reposo."

Los israelitas debían trabajar seis días, pero el séptimo no se podía trabajar. ¿Alguna vez te ha tocado trabajar duro por muchos días seguidos, a tal grado que lo único que te sostiene es saber que pronto tendrás un día libre? ¡Es tan delicioso despertar ese día y saber que no hay que trabajar!

Así era el sábado - un día delicioso de reposo, de descanso, de recuperación. Es algo que no hemos dejado de necesitar, a pesar de todos los aparatos que tenemos para hacernos la vida más fácil. Me trae a la memoria la historia de los niños que le compraron a su mamá una linda tarjeta para el día de las madres que decía: "En paz descanse".

A la madre le sorprendió un poco que sus pequeños angelitos le regalaran una tarjeta de pésame por su día, pero les dio las gracias de todas formas. Uno de ellos le dijo: "Estábamos seguros que te iba a gustar, porque siempre nos estás pidiendo que estemos en paz para que puedas descansar."

Como esa madre, muchos de nosotros quisiéramos tener un poco más de paz en nuestras vidas para poder descansar. He llegado a la conclusión, sin embargo, de que lo que más necesitamos es descanso para nuestra alma. El tiempo libre se puede volver pesado si nuestros corazones no están tranquilos.

Leamos las palabras de Jesús en Mateo 11:28. "Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y les daré" - ¿qué? - "descanso". El sábado era un día de descanso, pero Cristo nos ofrece descanso - para nuestra alma y corazón - todos los días. Lo que el sábado reflejaba sólo parcialmente, Cristo cumple plenamente.

¿Has aprendido a vivir en el descanso que Cristo te quiere dar? No me refiero sólo a tener más tiempo libre, aunque ésa no es una mala idea. Me refiero a vivir todos los días consciente de la presencia de Cristo contigo, de su cuidado y su amor, de su perdón. Puedes descansar en Cristo.

Una de las razones que puedes descansar la encontramos en el siguiente punto:

II. El sábado: un día de redención

Esta conexión la vemos en Deuteronomio 5:12-15. Leamos estos versículos:

5:12 Guardarás el día de reposo para santificarlo, como Jehová tu Dios te ha mandado.
5:13 Seis días trabajarás, y harás toda tu obra;
5:14 mas el séptimo día es reposo a Jehová tu Dios; ninguna obra harás tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ningún animal tuyo, ni el extranjero que está dentro de tus puertas, para que descanse tu siervo y tu sierva como tú.
5:15 Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que Jehová tu Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido; por lo cual Jehová tu Dios te ha mandado que guardes el día de reposo.

El verso 15 conecta la liberación de Israel de su esclavitud en Egipto con la celebración del sábado. Los israelitas debían de descansar cada séptimo día para recordar que Dios había hecho el trabajo de liberarlos de su esclavitud sin que ellos hicieran nada.

El día sábado, entonces, era una oportunidad para que el israelita recordara que había sido redimido por Dios de su esclavitud. Ese descanso le hacía recordar lo que Dios había hecho por él. El sábado mismo señalaba hacia la redención, como los destellos de agua en un lago señalan hacia el sol.

Dios nos ha preparado aquí un cuadro tan vivo de lo que Cristo vino a hacer. La razón precisa por la que podemos descansar en El es que El nos ha redimido de nuestra esclavitud - la esclavitud al pecado y al maligno. El sábado era un memorial de la redención; Cristo es el maestro de la redención.

Un día, un pastor encontró a un niño que caminaba por la calle con una vieja jaula llena de aves. El pastor le preguntó: "¿Adónde vas con esas aves?" El niño le respondió: "Sólo son unos pájaros corrientes que atrapé en un campo baldío. Supongo que voy a jugar con ellos un rato, y luego dárselos a comer a un gato viejo que tenemos en la casa."

El pastor le dijo: "Te los compro en dos dólares". El niño - no muy buen vendedor - le respondió: "Usted no quiere comprarme estos pájaros. ¡Ni siquiera saben cantar! Son muy corrientes - no valen nada". El pastor le insistió, hasta que por fin el niño le entregó las aves, y se fue contento con sus dos dólares.

El pastor llevó la jaula a un lugar abierto y, desatando la puerta de la jaula, soltó las aves. El domingo siguiente, al contar la historia, comentó: "El niño me dijo que las aves no sabían cantar, pero me pareció oír que, al volar hacia el cielo, cantaban: ¡Redimido! ¡Redimido!"

Cristo dio su vida en la cruz para abrir la puerta de la jaula de pecado que te tiene prisionero. El vino para liberarte y darte una vida nueva. En El hay redención. No te quedes en la jaula - vive la libertad que Cristo te vino a traer. No sigas viviendo como prisionero del pecado.

III. El sábado: un día de refrigerio

El sábado, dentro de la fe de Israel, debía de ser un deleite, un gozo. Esto lo descubrimos en Isaías 58:13-14; leámoslo:

58:13 Si retrajeres del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras,
58:14 entonces te deleitarás en Jehová; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de Jehová lo ha hablado.

El sábado no era sólo un día para descansar y recuperarse; era un día para celebrar y regocijarse.

La Biblia nos dice que, en Cristo, nos espera un refrigerio especial. Esto lo descubrimos en Hebreos 4:9-11:

4:9 Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios.
4:10 Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas.
4:11 Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia.

Aquí nos habla de un reposo especial, un sabático, que aún espera al pueblo de Dios. No nos confundamos; no nos está hablando del descanso espiritual que experimentamos ahora, y que mencionamos algunos minutos atrás.

Este es un tiempo especial de refrigerio que nos espera, si estamos en Cristo. Es el deleite que será el cielo, nuestra morada eterna con Cristo. El mismo dijo que iba a prepararnos una morada, y que nos llevaría a estar con El. Si estamos en Cristo, nos espera un sábado especial cuando El regrese, un sábado que nunca se acabará.

Una de las mentiras que Satanás quiere que creas es que el cielo va a ser un lugar aburrido, mientras que el infierno va a ser una fiesta constante. ¡No lo creas! El cielo será un lugar de deleite, de refrigerio, de gozo constante y de alegría. El infierno - bueno, el infierno será un lugar aburrido de sufrimiento interminable. Imagina el momento más pesado que has vivido - quizás fue en alguna oficina de gobierno, tratando de conseguir algún documento de manos de un oficial sádico. El infierno será mil veces peor.

Todo lo bueno que representaba el sábado dentro del Antiguo Testamento ahora se ha cumplido en Jesucristo. ¿Estás viviendo en el reposo que El te ofrece? ¿Conoces su redención? ¿Esperas ese tiempo de refrigerio que El te ofrece? Mucho mejor que un día de reposo es el reposo que encontrará en El tu corazón.


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