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Domingo 20 de Abril del 2008

Encuentros con Jesús (I)
Pastor Tony Hancock

Introducción

¿Qué harías si te encontraras cara a cara con Jesús? He oído varias respuestas a esta pregunta. Un amigo de la escuela superior me dijo: Le daría un abrazo muy fuerte. Otros quizás caerían rendidos a sus pies. Un ateo dijo: Le preguntaría por qué no me dio más pruebas de su existencia. A este ateo le respondo: Hay pruebas suficientes para el que quiere creer, e insuficientes para el que se rehúsa a hacerlo.

La Biblia dice que Jesús es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Sin embargo, cuando Jesús se encuentra con una persona, las cosas siempre cambian. En las próximas semanas veremos algunos de los encuentros que Jesús tuvo con las personas, recordando que El desea que tú te encuentres con El también.

Hoy nos encontramos con Jesús en la sinagoga. Jesús tuvo la costumbre de asistir a la sinagoga todos los sábados, pues El vivió bajo el pacto con Israel, cuando el sábado era el día de reposo. La sinagoga era el lugar de reunión en cada pueblo o ciudad donde los judíos oraban a Dios, mientras que los festivales especiales se realizaban en el gran templo de Jerusalén. Veamos lo que sucedió.

Lectura: Lucas 4:31-37

4:31 Descendió Jesús a Capernaum, ciudad de Galilea; y les enseñaba en los días de reposo.
4:32 Y se admiraban de su doctrina, porque su palabra era con autoridad.
4:33 Estaba en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu de demonio inmundo, el cual exclamó a gran voz,
4:34 diciendo: Déjanos; ¿qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Yo te conozco quién eres, el Santo de Dios.
4:35 Y Jesús le reprendió, diciendo: Cállate, y sal de él. Entonces el demonio, derribándole en medio de ellos, salió de él, y no le hizo daño alguno.
4:36 Y estaban todos maravillados, y hablaban unos a otros, diciendo: ¿Qué palabra es esta, que con autoridad y poder manda a los espíritus inmundos, y salen?
4:37 Y su fama se difundía por todos los lugares de los contornos.

Jesús acababa de ser expulsado del pueblo donde se había criado, Nazaret. La gente de ese pueblo fue incapaz de reconocer en aquel joven que se había criado entre ellos al Salvador y Mesías. Llegaron al punto de quererlo matar, pero Jesús se retiró ileso. No había llegado aún la hora de su muerte.

Se mudó entonces a Capernaúm, que llegó a ser su base de operaciones durante cierto tiempo de su ministerio público. Este pueblo estaba localizado a la orilla del Mar de Galilea. Sus calles empedradas olían a pescado, porque era un puerto pesquero. Al caminar por el mercado se oían varios idiomas, pues era un centro de comercio.

Aquí se estableció Jesús, y allí entró a la sinagoga un día sábado para enseñar. Ahora bien, me imagino que te ha tocado estar en cultos donde el predicador hablaba monótonamente, los ojos se te empezaban a cerrar y con dificultad te mantenías despierto.

Me trae a la memoria la historia de los padres que lo intentaron todo con tal de dormir a su bebé, pero nada funcionaba. Lo mecían, lo arrullaban, pero nada les servía. Por fin, el papá dijo: ¡Ya sé! ¡Vamos a llevarlo al pastor para que le predique! ¡Con eso se duerme cualquiera!

Desgraciadamente existen cultos así, pero aquel sábado en Capernaúm no fue uno de ellos. Al contrario; leemos que la gente se asombraba de la enseñanza de Jesús. Estaban al borde del asiento, escuchando esas palabras que eran tan diferentes de las que acostumbraban escuchar en sus reuniones semanales.

De repente, una voz fuerte interrumpió la concentración de la congregación. Un hombre había gritado. Sin embargo, se notaba que no estaba en sus cinco sentidos. Al contrario; estaba bajo el control de un espíritu maligno, un demonio.

¿Qué son los demonios? Son espíritus rebeldes, ángeles que siguieron a Satanás en su insurrección contra Dios y que ahora se oponen a la voluntad del Señor. Durante el ministerio de Jesús la actividad de los demonios se intensificó. Cuando leemos los evangelios nos puede sorprender el número de personas endemoniadas que aparecen. Podríamos pensar: ¿será que a mí me rodea tanta gente endemoniada?

Hoy en día los demonios siguen afectando a las personas, y se ven casos de posesión iguales a éste. Sin embargo, en los días de Jesús, los demonios estaban mucho más activos, porque se habían levantado para resistir al que vino a invadir su territorio y rescatar a los que ellos tenían cautivos. Hoy su actividad muchas veces está oculta.

Considera conmigo por un momento lo que sucedió con este hombre poseído por un demonio. Notamos que el demonio lo obligó a interrumpir la reunión con un grito fuerte. El demonio ya no soportaba que las personas presentes oyeran la verdad que les enseñaba Jesús. Trató de alguna manera de causar una distracción.

El mal siempre trata de hacer esto. No me malentiendan, por favor. No quiero decir que cada bebé que llora durante un culto está bajo el control de un demonio. ¡Lejos de eso! Lo que vemos aquí es que el enemigo de nuestras almas y sus secuaces siempre intentan distraernos y quitar nuestra atención de las cosas de Dios.

Es por eso que en el momento que por fin abres tu Biblia para leerla, recordarás que hay un programa de televisión que quieres ver, y que sale precisamente a esa hora. Es por eso que te saldrán problemas precisamente cuando has decidido que quieres buscar las cosas de Dios. Es por eso que te levantas sin problemas a las cinco de la mañana para ir al trabajo, pero te cuesta levantarte a las ocho para ir a la iglesia.

Quiero que veas a qué te está tratando de llevar esa voz. El pasaje lo indica de forma indirecta, porque dice la Biblia que el demonio salió del hombre tras el mandato de Jesús "sin hacerle ningún daño". Allí se delata el deseo verdadero del demonio: hacerle daño al hombre. De hecho, cuando consideramos otros casos de posesión en los evangelios, lo vemos con aun más claridad.

¿Qué le pasó al endemoniado gadareno, que vivía entre las tumbas? Se quedó totalmente aislado del contacto humano, completamente solo. ¿Qué le sucedió al joven que fue traído a Jesús? El demonio lo echaba al fuego. Los demonios, como su líder Satanás, tratan de hacerle daño al ser humano.

Estos espíritus malos e impuros siempre causan impurezas morales y a veces físicas en sus víctimas. No sé cómo abrió este hombre su vida a la influencia de este demonio. No sé si fue por mezclarse en la astrología, la brujería, la magia o alguna otra cosa. Lo que sí te digo es que no te dejes engañar. Si le abres tu vida al ocultismo, es posible que recibas lo que buscas; pero te costará demasiado.

Ahora fíjate conmigo dónde estaba este hombre. ¡Estaba en la sinagoga! Quizás había venido precisamente para causar problemas. ¿Será que estaba buscando liberación? ¿Quién sabe cuántas veces habrá acudido antes a esta misma sinagoga sin encontrar libertad?

Observa las caras de las personas que estaban reunidas. ¡Se quedaron asombrados cuando Jesús liberó al endemoniado! Estaban acostumbrados a una religión sin poder. No era cosa común en sus círculos que una persona que estaba bajo la opresión de un demonio fuera liberado.

¡Qué triste comentario sobre su religión! Era una costumbre sin poder. ¿Cuántas iglesias habrá hoy en día que han caído en la misma trampa? Había dos corrientes de pensamiento que dominaban el judaísmo de Jesús. Una era la corriente de los fariseos, que era legalista.

El legalismo reduce la fe a una lista de reglas, y te quita los ojos de Dios para enfocarlos en tus propios esfuerzos. El legalismo no tenía poder para liberar a ese hombre. El legalismo sólo te puede decir que estás mal, muy mal, pero no te puede sacar del hoyo en el que estás.

La otra corriente que dominaba el judaísmo era la de los saduceos, que era una especie de liberalismo. Los saduceos solían ser ricos y poderosos, como muchos de los liberales de hoy. No creían en lo sobrenatural; no creían en los demonios, ni en la resurrección de los muertos; seguramente habrían inventado alguna explicación perfectamente natural para la condición de este hombre.

Pero ¡ellos no pudieron rescatarlo tampoco! El liberalismo que rechaza lo sobrenatural, que no cree en el mundo espiritual y busca explicaciones puramente naturales falla porque cierra los ojos a la mayor parte de la realidad, la realidad invisible y espiritual.

El liberalismo de los saduceos sigue seduciendo a las personas hoy en día. Hay quienes te explicarán que Jesús realmente no hizo milagros. Te dirán que, cuando El multiplicó los panes y los pescados, lo que realmente sucedió fue que todos se pusieron a compartir su comida, y así hubo suficiente para todos. Te dirán que, cuando Jesús caminó sobre el agua, lo que realmente pasó es que El sabía dónde había un banco de arena, y camino sobre la arena - dando sólo la apariencia de caminar sobre el agua.

Pero nota esto. Ninguna de estas cosas - ni el legalismo ni el liberalismo - pudo liberar a este hombre. Sólo uno lo pudo hacer - Jesús mismo. De hecho, hacía poco que El había leído, en otra sinagoga, estas palabras de profecía: "El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos y dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos, a pregonar el año del favor del Señor." (Lucas 4:18-19)

Jesús no sólo enseñó con autoridad, sino que mostró la autoridad que El tenía al traer liberación. Hay muchos que hablan con gran carisma, que pueden convencerte de que el negro es blanco y el blanco es negro. Jesús no fue uno de esos charlatanes. El demostró que su poder es real, su liberación es verdadera y su autoridad es suprema.

El quiere que tú conozcas su liberación también. Tú dirás: Yo no estoy bajo el control de ningún demonio. Puede ser; aunque aún hay personas que lo están, y el poder de Jesucristo los puede liberar. Pero lo que sucede aquí es mucho más grande que la expulsión de un demonio.

Aquí Jesús da comienzo a una batalla espiritual que nosotros continuamos, con el poder del mismo Espíritu que estuvo sobre Jesús y con la autoridad misma de Jesucristo. Leemos en Lucas 9:1-2 que Jesús envió a sus discípulos dándoles autoridad, y enviándolos a predicar: "Habiendo reunido a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades. Y los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos".

Ahora sus tropas llevarían la batalla al campo del enemigo. De la misma manera, El nos ha enviado a nosotros a predicar esa liberación que viene de El. Cristo quiere que tú seas libre del poder de Satanás, y que vivas en el reino de la luz y la verdad.

Conclusión

Alguien ha dicho que el materialista es quien no cree en el poder del enemigo, porque no cree que existe. El mago es quien cree demasiado en su poder, pues pretende usarlo para sus propios fines. Al enemigo no le importa cuál de ellos escoge una persona, porque de cualquiera de las dos formas, está bajo su poder.

Cristo te invita a la verdadera libertad - la libertad que no ignora el peligro, sino que triunfa sobe el poder del maligno en la autoridad suprema de Jesús. Jesucristo mismo está aquí, y El quiere encontrarse contigo. ¿Cómo responderás a El?


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