Firmes y Adelante

Enlaces El Sermón Dominical

Esta semana

Todos los Sermones

Contactar al autor

¡Suscríbete!

Domingo 16 de Marzo del 2008

Ciudadanos del cielo
Pastor Tony Hancock

Introducción

Un hombre estadounidense se casó con una mujer inglesa, y decidieron ir de luna de miel a Gran Bretaña. Al llegar a Londres, se encontraron en el departamento de migraciones en el aeropuerto. El hombre se formó en la fila para extranjeros, mientras que su esposa se fue a la fila para nativos del lugar.

Cuando el hombre llegó al frente de la fila, le presentó el pasaporte al oficial de migraciones. Este le preguntó: "¿Cuál es el propósito de su viaje?" El viajero le respondió: "Es un viaje de placer. Estoy de luna de miel". Al oír esto, el oficial miró a un lado del hombre, y luego al otro, para después decirle: "Eso es muy extraño. La mayoría de los hombres que van de luna de miel se traen consigo a sus esposas".

Si les ha tocado alguna vez pasar por migraciones, saben que los oficiales son capaces de hacer cualquier cantidad de preguntas en la realización de su labor. Lo más esencial, sin embargo, es tener un pasaporte vigente, con todos los papeles asociados en orden.

Lo cual me lleva a la pregunta: ¿cuál será el pasaporte para entrar al reino de Dios? ¿Cómo podemos recibir permiso para ser ciudadanos del cielo? Algunos opinarán que no se necesita ningún pasaporte, que Dios dejará entrar a cualquiera que lo desee. Les aseguro que esto no es cierto.

Otros creen que, por haber sido bautizados en su infancia, tienen un pasaporte al cielo. Pero la entrada al cielo no es por medio del bautismo. También hay quienes creen que el precio de un pasaporte al reino de Dios es hacer muchas cosas buenas. Se esfuerzan, en mayor o menor grado, por ser personas buenas, pensando que quizás así Dios les dará entrada a su reino.

Si tú piensas de esa manera, déjame decirte que estás equivocado. No hay suficientes buenas obras para poder llegar a la presencia de Dios. La Biblia dice que todas nuestras buenas obras son como trapos inmundos para Dios. ¿Has ido a la iglesia cada domingo durante toda tu vida? No es suficiente. ¿Has dado una fortuna a los pobres? No basta.

Sólo hay un pasaporte para el cielo. Veamos cuál es.

Lectura: Hebreos 11:11-19

11:11 Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido.
11:12 Por lo cual también, de uno, y ése ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está a la orilla del mar.
11:13 Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra.
11:14 Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria;
11:15 pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver.
11:16 Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad.
11:17 Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito,
11:18 habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada descendencia;
11:19 pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde, en sentido figurado, también le volvió a recibir.

¿Cómo podemos ser ciudadanos del cielo? Aquí está la respuesta: sólo por fe. La fe es la clave. La semana pasada vimos una definición de la fe; esta semana vamos a considerar algunos puntos más acerca de la fe y su papel en nuestras vidas. En primer lugar,

I. La fe es la clave para participar en los propósitos de Dios

Fue por la fe que Abraham llegó a ser partícipe de las promesas de Dios. Dios llegó a Abraham y le dijo: Voy a hacerte el padre de una gran nación. De hecho, por medio de ti, todas las naciones van a ser bendecidas. ¿Qué hizo Abraham? ¿Puso peros? ¿Alegó que ya no podría tener hijos? ¿Le pidió a Dios una señal?

No. La Biblia dice que Abraham le creyó a Dios, y le fue contado por justicia. Este es un punto sumamente importante. Si olvidas todo lo demás de lo que digo en esta mañana, recuerda esto: sólo puedes ser aceptado por Dios si llegas a confiar en Jesucristo.

Esta fue la forma en que Abraham fue aceptado. Así recibió Abraham su pasaporte para el reino de Dios, y así llegó a participar en los propósitos de Dios. Por haber creído, él y Sara llegaron a tener un hijo - el hijo de la promesa.

Abraham y Sara eran ancianos - ya estaban demasiado viejos para tener un hijo. En cuanto a tener hijos, ellos eran como muertos. Sin embargo, nuestro Dios es un Dios que da vida a los muertos - y El sacó una nueva vida del vientre de Sara.

Ella no creyó el mensaje, al principio. Esto lo verán cuando hagan la lectura bíblica semanal. Ella incluso se rió cuando Dios le dijo a su esposo que iba a tener un hijo. Luego le dio pena, e insistió que no se había reído. Sin embargo, queda claro que ella llegó a creer la promesa, porque obviamente se necesitaba de su participación para que el niño naciera.

Dios tiene propósitos para la humanidad. El está preparando a un pueblo para vivir con El para siempre. Tú puedes ser parte de ese pueblo. Dios promete que todo el que crea en Jesús tendrá vida eterna. La pregunta es ésta: ¿creerás esa promesa? ¿Confiarás de todo corazón en el Dios que te lo promete? ¿Estarás dispuesto a dejar el mundo atrás por El?

Es lo que hizo Abraham. Su fe se mostró en el hecho de dejar atrás su hogar, su familia y su cultura para ir a la tierra que Dios le había prometido. Fue así que él llegó a participar en los propósitos de Dios - y es así que tú también lo puedes hacer.

Este mundo se está acabando. La Biblia dice que el mundo perece, y sus deseos. Todo lo que parece tan sólido y tan importante ahora dejará de existir. ¿Qué tendrás entonces?

II. La fe sabe que lo mejor está por venir

Observen lo que dice la Palabra en los versos 13-16. Todos ellos son los grandes de la fe que se han mencionado en el pasaje - Abel, Enoc, Noé y Abraham. Fueron grandes ejemplos de la fe, y sin embargo, murieron sin recibir lo que esperaban. ¿Significa esto que su fe fue vana? Claro que no; significa que la realización de su esperanza queda aún en el futuro.

Cuando murió Sara, Abraham vivía ya en la tierra prometida. Sin embargo, había mucha otra gente allí también; de ellos él tuvo que comprar un lugar para enterrarla. Abraham les dijo: "Entre ustedes yo soy un extranjero" (Génesis 23:4). Aunque estaba en la tierra que Dios le había prometido, él esperaba algo más.

Sus palabras indican que él reconocía que esa tierra prometida representaba algo más allá de lo terrenal - una patria celestial. Dios ha preparado para todo el que crea en El una ciudad, una residencia permanente donde gobierna la justicia.

Es más, de estos hombres de fe Dios no se avergüenza. ¿Se avergonzará Dios de ti y de mí? Él no se avergonzó de ellos; de hecho, El se identificó a Moisés diciendo: "Yo soy el Dios de Abraham, Isaac y Jacob" (Exodo 3:6). Así de importante es la fe. Fue gracias a su fe que Dios se identificó como el Dios de ellos.

Se dice que una de las diferencias entre los hombres y las mujeres es que la mujer se preocupa de su futuro hasta que encuentra un esposo, mientras que el hombre nunca se preocupa del futuro hasta que llega a tener familia.

No sé si sea cierto o no, pero sí estoy seguro que la fe siempre mira hacia el futuro. Por fe, sabemos que lo mejor está aún por venir. ¿Significa que nuestra fe no nos sirve de nada ahora? Claro que no. Dios nos bendice de muchas maneras. Sin embargo, las bendiciones que recibimos por fe son solamente un pequeño anticipo de lo que nos espera.

Muchas veces cometemos el error de querer vivir en el cielo ahora. Queremos tener todas las bendiciones de nuestra redención en este mismo momento. Quisiéramos ser siempre libres de enfermedad, de necesidad, de tristeza. Dios nos regala muchas de estas cosas; El sana, El provee, El consuela.

Sin embargo, lo mejor está aún por venir. Esta vida es una preparación para lo que viene en camino. Aunque nos gozamos con las bendiciones de esta vida, disfrutamos de la comunión del Espíritu y el compañerismo con nuestros hermanos, admiramos la belleza de la creación y nos divertimos, lo mejor está por venir para la persona que está en Cristo.

Así como los grandes hombres de fe murieron mirando hacia delante, nosotros también vivimos esperando lo que Dios hará por nosotros un día. Mientras esperamos, mostramos nuestra fe. Y:

III. La fe se prueba en acción

Un día, Dios le dijo a Abraham que llevara a su hijo a un monte y que lo sacrificara. ¿Será que Dios aprueba el sacrificio infantil? De ninguna manera. Estaba poniendo a prueba la fe de Abraham. Estaba viendo si realmente confiaba en El o no.

Cuando leemos la historia de Abraham e Isaac, solemos concentrarnos en lo que Abraham habrá sentido como padre. Después de tantos años de esperar a un hijo, por fin tuvo un hijo con su esposa Sara - el único fruto de esa relación. Sería difícil para cualquier padre pensar en sacrificar la vida de su hijo, pero cuanto más difícil para Abraham, que ya no podía tener más hijos.

Sin embargo, el peor problema era éste: si moría Isaac, ¿cómo se podría cumplir la promesa? Si Dios le había prometido a Abraham que él sería el padre de una gran nación, ¿cómo se podría cumplir esto, si Isaac moría? Abraham tuvo fe en Dios; consideró que Dios era capaz hasta de levantar a los muertos. Su fe fue puesta a prueba, y pasó la prueba.

Nuestra fe también se prueba en acción. No les quiero decir que nos ganamos la aprobación de Dios con nuestras acciones, porque eso es imposible. Sin embargo, cuando confiamos en Dios, hay una diferencia en nuestras vidas. Se demuestra la fe en las decisiones que tomamos.

¿De qué formas prueba Dios tu fe? Quizás la prueba por medio de tus compañeros de trabajo. Cuando ellos se burlan de ti por la fe que profesas, ¿te sientes tentado a negar tu fe? Esa es una prueba. También se prueba la fe por medio de las decisiones que tomamos en cuanto a nuestro tiempo.

¿Cómo está probando Dios tu fe? Si tu fe es verdadera, será probada - y se mostrará en acción.

Conclusión

Ahora te pregunto: ¿estás viviendo por fe? La fe nunca la podemos dejar atrás. De hecho, Pablo dice: "de la manera que recibieron a Cristo Jesús como Señor, vivan ahora en él" (Colosenses 2:6). La vida cristiana no se empieza por fe, para luego seguir de otra manera.

La única forma de caminar en la vida cristiana es por fe. Pero quizás tú no has empezado la vida cristiana. No estás viviendo por fe. Quiero invitarte en este día a empezar este viaje con Dios. Acércate a El por fe. Ven a Cristo hoy, y recibe tu pasaporte para el reino de Dios.


Visita la página web del Pastor Tony Hancock: www.pastortony.net.

Puedes enviar al Pastor tus preguntas acerca de la Biblia, la Iglesia, la vida cristiana o cualquier otro tema, por email a pastortony@iglesiatriunfante.com, o por medio de la sección Preguntas al Pastor en pastortony.net. Envía tus preguntas incluyendo tus iniciales y tu país de residencia, y serán respondidas en dicha página.

También está disponible la página de Lecturas Bíblicas diarias del Pastor Tony. En dicha página encontrarás una lectura bíblica para cada dia de la semana relacionada con el Sermón Dominical, junto con preguntas para meditación y aplicación.

Ver todos los mensajes publicados


¡Suscríbete a la lista Sermones y recibe todos los Domingos estos sermones en tu casilla de correo! Clickea AQUI para llenar el formulario de suscripción.


El Sermón Dominical

Foros Ekklesia Viva - www.foroekklesia.com
Portal Iglesia Triunfante - www.iglesiatriunfante.com
¡Ayúdanos a dar a conocer esta web! | Declaración de Fe