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Domingo 24 de Febrero del 2008

¿Estás dispuesto a amar?
Pastor Tony Hancock

Introducción

Algún tiempo atrás, en una carrera de aventura en Australia, una participante se lastimó el tobillo. Sus doctores le dijeron que debía abandonar la carrera. En vez de dejarla, sus compañeros de equipo hicieron algo extraordinario. La llevaron cargada hasta llegar al final.

¡Qué muestra más gráfica del amor! Pero, ¿se deberá de ver esta clase de sacrificio y compasión sólo en el campo del deporte? ¡No! Más bien, es entre hermanos cristianos que se debe de ver el amor más genuino y sacrificial. Jesús mismo dijo: "De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros." (Juan 13:35)

¿Qué ve el mundo cuando nos mira? ¿Ve a un grupo de personas que se aman tan intensamente que la única explicación es sobrenatural? Veamos si podemos encontrar algunas razones para cambiar nuestro modo de pensar acerca del amor hacia otros creyentes.

Lectura: 1 Pedro 1:22-25

1:22 Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro;
1:23 siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.
1:24 Porque:  Toda carne es como hierba,  Y toda la gloria del hombre como flor de la hierba.  La hierba se seca, y la flor se cae;
1:25 Mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada.

Nuestra manera de pensar y ver las cosas afecta nuestras acciones. Veamos si hay buenas razones para amar. ¿Por qué debemos de esforzarnos por amar a nuestros hermanos, aunque envuelva un sacrificio?

I. Hemos entrado por el nuevo nacimiento en una nueva familia

Podríamos mencionar muchos ejemplos de dedicación a la familia terrenal. Muchos de ustedes hacen grandes sacrificios para enviar dinero a familiares. Otros han dado una parte de su cuerpo mediante la donación de órganos. Se cuenta la historia de un niño que donó sangre para su hermana. Cuando lo habían conectado a la tubería, dijo, ¿cuánto más hasta que me muero? Pensaba que su regalo le iba a costar la vida, pero estaba dispuesto a hacer ese sacrificio.

Tenemos razón para amar aun más a nuestros hermanos en Cristo. Uno de los resultados de entender y recibir el evangelio es un amor sincero hacia nuestros hermanos. Podemos ocultarlo o dejar que otras cosas lo ahoguen, pero no podemos decir que no los tenemos. Leamos Romanos 5:5: Dios ha derramado su amor en nuestro corazón por el Espíritu Santo que nos ha dado. Igualmente, 1 Juan 4:20-21 dice: "Si alguien afirma: Yo amo a Dios, pero odia a su hermano, es un mentiroso; pues el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios, a quien no ha visto. Y él nos ha dado este mandamiento: el que ama a Dios, ame también a su hermano."

De igual manera, Pedro nos llama "hermanos", y dice que hemos nacido de "simiente imperecedera". Estas palabras muestran la calidad de nuestra nueva familia. Cuando nacemos en el mundo, nacemos, para usar el lenguaje de Pedro, de simiente perecedera. En otras palabras, todos moriremos. Nuestros padres terrenales no nos pueden dar vida espiritual, sino sólo vida carnal. Cuando recibimos a Cristo, somos transformados por el Espíritu Santo, y Dios llega a ser nuestro Padre - dándonos vida eterna.

Así que, esta nueva familia es una familia que es para siempre. No es que debamos de rechazar a nuestra familia terrenal, sino que debemos de reconocer que nuestra identidad ahora es definida aun más por nuestra participación en la familia celestial.

Si no te llevas bien con tus hermanos carnales, es una pena - pero algún día morirás, y se terminará el pleito. Si no amas de todo corazón a tus hermanos en Cristo, ¡tienes un problema - llegarás al cielo, y allí estarán! Empieza desde ahora a mostrarles amor sincero, profundo, y verdadero, porque estás poniendo la fundación de una relación que seguirá por toda la eternidad.

Hay otra razón para amar sinceramente a nuestros hermanos:

II. Hemos llegado a nacer de nuevo mediante una Palabra de supremo valor (23b-25)

Un día, manejando por la carretera, vi un accidente que acababa de suceder. Había una camioneta volcada con un cuerpo o cadáver saliendo por la ventana. Al manejar, había estado pensando en cualquier cosa sin sentido; pero de repente la vida se volvió muy seria. Al llegar a mi destino, las conversaciones acerca del clima, el deporte y las diversiones me parecían muy frívolas.

De igual manera, cuando nos damos cuenta del valor de la Palabra del evangelio que hemos recibido y creído, y por el cual Dios nos ha dado nueva vida, las cosas que nos podrían quitar el amor pierden su importancia.

A veces dejamos de amar por alguna ofensa, real o imaginaria; no queremos ayudar por el costo en tiempo o en recursos; nos encerramos en el mundo de nuestra propia existencia y no queremos salir de ella para involucrarnos en la vida de los demás.

A comparación con la Palabra de Dios... esta palabra que El habló desde la eternidad pasada, la Palabra que nos llega en la predicación de Jesucristo, la Palabra en unión con la cual alcanzamos la salvación... a comparación con esta Palabra, estas otras consideraciones carecen de importancia.

Podríamos compararlo con un viejo roble en medio de un campo de pasto y flores silvestres. El roble perdura año tras año, mientras que el pasto y las flores se mueren. Así es la gloria humana - todo lo que nos llama la atención hoy, mañana habrá pasado de moda y se habrá olvidado.

Estas cosas mundanas que nos distraen de nuestra verdadera tarea, la de amar a Dios y a nuestros hermanos, son como flores - bonitas, pero pronto marchitas. La Palabra de Dios nunca pasará - y esta Palabra nos llama al amor.

Quisiera hacer algunas observaciones acerca de este amor. Son simplemente observaciones mías.

1. El amor empieza conmigo

Es muy fácil mirar a nuestro alrededor y decir, aquí no se siente el amor. Ojalá tuviéramos más amor los unos por los otros. ¡Así no logramos nada! A veces veo el pasto en mi jardín, y pienso: Ojalá que este jardín estuviera más corto y arreglado. ¿Se realizan mis sueños? ¿Cuándo?

El cambio sucederá cuando tú y yo vamos a hablar con esa persona con quien no nos llevamos bien, cuando dejamos que alguien se desahogue con nosotros, cuando invitamos a esa persona que no conocemos muy bien a la casa, cuando vamos a tocar a la puerta de nuestros hermanos para ver cómo podemos ser parte de sus vidas. El amor empieza conmigo.

2. El amor empieza en el hogar

Es una hipocresía presentar una cara de amor en la iglesia cuando no lo mostramos a nuestra pareja, nuestros hijos, nuestros familiares. Algunos usan tonos de voz con los hijos que son más apropiados para un perro que un niño. ¿Cuántas veces a la semana tomas a tus hijos o tu esposa en tus brazos y les dices, te amo? ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo por un familiar que no te pidieron, simplemente porque querías mostrarles tu amor? ¿Qué has hecho últimamente que ellos querían hacer, sacrificando tus propios deseos para complacer a tu familia?

El amor tiene que empezar en la casa, y esto significa considerar los sentimientos, los deseos, y las necesidades de los miembros de la familia antes que los nuestros. El amor empieza en el hogar.

3. El amor empieza con las buenas interpretaciones

Pensaban que iba a decir “intenciones”, ¿no? Vemos esta idea en 1 Corintios 13:4-7:

13:4 El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece;
13:5 no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;
13:6 no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.
13:7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

El amor no se irrita fácilmente. No toma ofensa. Es decir, pone la mejor interpretación posible sobre las acciones y las palabras de otros. En vez de tomar algo a pecho, considera que la otra persona pudo haber estado de mal humor o que quizás fue en broma, y no se ofende por lo que otros hacen.

Cuando nos ofendemos fácilmente, mostramos egoísmo. Nos consideramos los más importantes, y por esto tenemos que defender nuestro honor. ¡No es posible que a mí... A MÍ... me digan esas cosas! ¡Ya van a ver! Pero cuando nos quitamos del centro del universo, donde debe estar Dios y no nosotros, podemos tomar los insultos y desprecios, sean reales o imaginados, con más calma.

Sabemos que Dios nos ama, que tenemos mucho valor para El, y que al centro de nuestra existencia todo está bien. Esto nos libra para amar - nos libra del cautiverio del yo - nos libra de la necesidad de defendernos constantemente. El amor empieza con las buenas interpretaciones.

Conclusión

Y ahora, la decisión está en tus manos. ¿Vas a amar? ¿Vas a mostrar el amor que Dios ha puesto en tu corazón? ¿Vas a buscar maneras de servir a tus hermanos?

Si tú estás agradecido con Dios por la salvación que El te ha dado, El te pide que lo muestres amando a tus hermanos. No porque sean tan amables, tan fáciles de amar, tan buenos, sino porque Dios te lo pide. ¿Lo harás?


Visita la página web del Pastor Tony Hancock: www.pastortony.net.

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También está disponible la página de Lecturas Bíblicas diarias del Pastor Tony. En dicha página encontrarás una lectura bíblica para cada dia de la semana relacionada con el Sermón Dominical, junto con preguntas para meditación y aplicación.

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