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Domingo 10 de Febrero del 2008

¿Qué quieres?
Pastor Tony Hancock

Introducción

Se cuenta la historia del joven presumido que llegó al gran filósofo Sócrates, buscando sabiduría. Se acercó al musculoso filósofo y le dijo: "Oh gran Sócrates, vengo a usted buscando sabiduría".

Sócrates detectó de lejos la verdadera actitud de este muchacho. Lo llevó por las calles de la ciudad hasta llegar al mar y lo metió al agua hasta el pecho. Luego le preguntó: "¿Qué es lo que quieres?"

Con una sonrisa, el joven replicó: "Sabiduría, oh gran Sócrates". Sócrates colocó sus fuertes manos sobre los hombros del joven y lo metió bajo el agua. Después de treinta segundos, lo dejó salir. "¿Qué quieres?" -le volvió a preguntar.

"Sabiduría, oh gran Sócrates", dijo el joven, balbuceando. Sócrates lo volvió a meter al agua. Pasaron treinta segundos, treinta y cinco, cuarenta. Sócrates lo soltó, y el hombre salió del agua, resoplando. "¿Qué quieres, joven?" -volvió a preguntar Sócrates. Casi sollozando, el joven dijo: "Sabiduría, oh gran So ..."

Sócrates lo volvió a meter al agua. Pasaron cuarenta segundos, cincuenta. "¿Qué quieres?" Preguntó Sócrates. "¡Aire!" -gritó el joven. "¡Necesito aire!" Sócrates le dijo: "Cuando quieras la sabiduría como querías ahora el aire, entonces la tendrás".

Vino a este mundo un filósofo más sabio que Sócrates, pues El trajo la sabiduría divina. Sin embargo, la pregunta sigue siendo la misma. ¿Qué quieres? ¿De veras deseas la sabiduría lo suficiente como para hacer lo necesario para encontrarla? Aun más, ¿deseas la sabiduría lo suficiente como para vivirla?

¿Serás sabio, o serás insensato? Esta es la pregunta que Jesús te hace en esta mañana.

Lectura: Mateo 7:24-29

7:24 Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.
7:25 Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.
7:26 Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena;
7:27 y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.
7:28 Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina;
7:29 porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.

Jesús aquí te hace un llamado extraordinario. Piénsalo: ¿quién más se atrevería a decir que el bienestar total de tu vida depende de poner en práctica lo que El dice? Hay muchas otras personas que te darán consejos hoy en día, pero sólo hay una persona que puede exigirte lo que Jesús aquí te exige. Es que

I. Jesús te llama a construir tu vida sobre sus palabras

Todos conocemos la importancia de poner una buena fundación cuando se construye un edificio. Una casa puede ser muy bonita, puede estar en un lugar bello, puede tener una buena construcción, pero si no tiene buen fundamento, no durará mucho tiempo.

En la tierra de Jesús, había ríos que se secaban durante la temporada seca, y luego se llenaban muy repentinamente de agua cuando venían las tormentas. Una persona que no conocía el área podría pensar que el cauce del río sería un lugar perfecto para construir. Estaría protegido del calor por las barrancas, que darían sombra. Sería fácil conseguir arena para la construcción.

La persona que construye su casa sobre la arena podría tener un camino mucho más fácil al comienzo. La persona que decide construir su casa sobre la piedra, encima de la barranca, tendría que sacrificarse para subir los materiales hasta ese lugar. Tendría que trabajar arduamente para poder escarbar una fundación en la dura piedra. Sería un esfuerzo mucho más grande.

Sin embargo, la diferencia entre las dos construcciones se ve cuando llegan las tormentas. Entonces, cuando sopla el viento, cae la lluvia y suben las aguas, es que se ve la calidad verdadera de la construcción. El dueño de la casa construida sobre la arena lo pierde todo. Se queda totalmente desamparado. El dueño de la casa edificada sobre la piedra, en cambio, tiene un hogar que resiste la tormenta.

Así es con tu vida. Sabes, no importa el esplendor de la construcción de tu vida. No importa si la gente te admira por las cosas que has hecho. No importa el lugar donde estés construyendo tu vida. No importa el lujo en el que estés viviendo. Lo que importa es la fundación de tu vida.

Cuando llegan las tormentas, cuando vienen las dificultades, ¿qué descubres acerca de tu vida? Es en esos momentos que se revela la fundación verdadera. Cuando todo va bien, cuando el sol está brillando en un cielo azul y las aves cantan, no se nota si tu vida está bien cimentada o no. Es sólo cuando llegan a tu vida las dificultades que puedes ver la calidad de tu fundación.

Vendrá una tormenta final, una tormenta que arrasará con todas las edificaciones mal fundadas. Un día, Jesús volverá para juzgar a vivos y a muertos. En ese día, se verá la calidad de la construcción de todos. Ese día será un desastre para los que no están preparados.

Hay un detalle que es muy importante. Cuando Jesús habla de construir nuestra vida sobre sus palabras, no está hablando simplemente de escucharlas. El lo dice claramente: "Todo el que me oye estas palabras y las pone en práctica es como un hombre prudente". No es suficiente sólo oír; hay que poner en práctica la Palabra.

Fíjate que Jesús está hablándoles a personas que escuchan su Palabra. No habla con personas que no saben nada de El. Mas bien, nos dice a los que hemos oído su Palabra: "No seas como el necio, que no la pone en práctica. Más bien, escoge la sabiduría".

El insensato de la historia es el que finge tener fe, pero la falsedad de su fe se muestra en su falta de obras. Es la persona que disfruta en ratos de escuchar de Jesús, pero no quiere entregarle su vida entera.Esta es la persona que escucha, pero no pone en práctica la Palabra. ¿Cuál será su fin? Será la destrucción.

Sin ánimos de ofender a nadie, les digo que hay algunos de estos aquí en esta mañana. Tienen tiempo de asistir, de vez en cuando, a la Iglesia. Les gusta sentir, en ratos, que Dios está con ustedes. Sin embargo, no han tomado las decisiones firmes que tienen que tomar. Algunos no se han bautizado. Otros no han aceptado a Cristo como Señor y Salvador. Otros tienen que tomar alguna decisión seria.

¿Sobre qué estás construyendo tu vida? ¿Sobre qué te basas para tomar decisiones? ¿En quién dependes para vivir? Sólo hay uno que te puede sostener, en realidad. Sólo hay una base firme para la vida. ¿Te habrás preguntado por qué fue capaz Jesús de llamarte a fundar tu vida en sus palabras?

II. Jesús te llama en base a su autoridad personal

Observa la forma en que respondió la gente a Jesús. Se asombraron de su enseñanza - pero no solamente porque era diferente de lo que habían oído antes, o porque tenía una perspicacia extraordinaria. Ellos se asombraron de la enseñanza de Jesús porque venía con autoridad.

Ellos lo comparaban con los maestros religiosos de su día, y había una diferencia extraordinaria. Los maestros religiosos del día de Jesús solían citarse unos a otros, diciendo: "El rabino fulano de tal dice en tal lugar ... ". Ellos ni siquiera se atrevían a interpretar directamente la Palabra de Dios, citándola; ¡citaban las interpretaciones de otros acerca de las porciones bíblicas que interpretaban!

En Jesús, había algo muy diferente. El no citaba a nadie. Más allá de esto, sin embargo, El interpretaba las Escrituras como si tuviera un conocimiento personal de lo que el Autor había querido decir con ellas. En lugar de decir, "Fulano de tal dice ... " ¡El corregía las malas interpretaciones de los rabinos - y lo hacía por su propia cuenta!

Jesús hasta se distingue de los profetas del Antiguo Testamento. Los profetas eran hombres que habían recibido un mensaje directamente de Dios para dar al pueblo, pero ellos siempre declaraban que el mensaje que daban venía de parte de Dios. Declaraban, por ejemplo: "Así dice el Señor ... ". Llega a ser una frase casi trillada en los libros proféticos, porque indica la conciencia profética de que su mensaje no es propio, sino que viene de Dios.

¿Cómo se compara con esto la forma de expresarse que usa Jesús? Observen. Empecemos en el capitulo 5, verso 21: "Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás;  y cualquiera que matare será culpable de juicio". Jesús cita la Escritura, que había sido mal interpretada y mal aplicada, como si permitiera el odio. Luego dice el verso 22: "Pero yo les digo ...".

Vemos lo mismo en el 27 y el 28, el 31 y 32, el 33 y 34, y el patrón sigue. Jesús ni cita a otras autoridades, ni siquiera dice, "Pero Dios dice ... ". Mas bien, ¡El se atreve a declarar la Palabra de Dios por autoridad propia! ¡Con razón se maravilló la gente de su enseñanza! ¡Nunca habían oído a otra persona con esta clase de autoridad!

Hermanos y amigos, todo esto no es simplemente un ejercicio en la interpretación bíblica. Esto significa que tenemos que someternos completamente al señorío de Cristo, porque El tiene autoridad absoluta. Tienes dos opciones: puedes someterte a El, obedeciendo su Palabra y viviendo en justicia verdadera. Si lo haces, vivirás para siempre en su Reino. En cambio, si escoges la rebelión, si prefieres hacerlo a tu manera, si quieres vivir sólo para ti, estarás perdido.

Conclusión

Ahora te pregunto: ¿qué quieres? ¿Quieres vivir tu vida para ti mismo, haciendo lo que mejor te parece, tratando a los demás como instrumentos para conseguir tu propia felicidad, viendo a Jesús simplemente como alguien a quien recurres de vez en cuando?

Si así construyes tu vida, te puedo asegurar que no resistirá la tormenta. Es posible que ahora todo te vaya bien. Piensas que tu fundación está bien puesta. Cuando llegue la enfermedad, cuando enfrentes una crisis en tu familia, cuando pierdas el trabajo - entonces quizás veas en realidad sobre qué depende tu vida.

Al final, cuando Jesús regrese, se descubrirá por completo cómo está construida tu vida. En esa tormenta final todos tus pretextos, todas tus justificaciones, todas las cosas que has creído acerca de tu vida desaparecerán, y te quedarás sólo ante Dios. ¿Qué quedará? La decisión que tomas hoy acerca de Jesús lo decidirá.

El no sólo te llama a obedecer sus palabras. El te amó tanto que dio su vida por ti en la cruz, para que tú pudieras tener otra oportunidad. Es por esto que tú puedes hoy escoger a Cristo, si lo deseas. Puedes empezar a construir tu vida sobre una buena fundación.


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También está disponible la página de Lecturas Bíblicas diarias del Pastor Tony. En dicha página encontrarás una lectura bíblica para cada dia de la semana relacionada con el Sermón Dominical, junto con preguntas para meditación y aplicación.

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