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Domingo 20 de Enero del 2008

La verdad viene a solas
Pastor Tony Hancock

Introducción

En cierta ocasión, el famoso galán de cine Robert Redford pasaba por el vestíbulo de un hotel. Una de sus admiradoras pensó reconocerlo, así que se acercó para hablarle. "Disculpe", le dijo, "¿es usted el verdadero Robert Redford?"

El actor miró a la mujer, y le respondió: "Solamente cuando estoy a solas". ¡Solamente cuando estoy a solas! Qué respuesta más penetrante, ¿verdad? ¿Quién conoce el verdadero ser de cualquiera de nosotros? Sólo se presenta cuando estamos a solas.

Nuestro Señor Jesús conoce bien el corazón humano. El sabe cómo somos. El nos llama a una vida de verdad y una vida de justicia. Sólo podremos vivir en clara comunión con Dios cuando aprendamos a quitarnos las máscaras y vivir la verdad, aun cuando estemos a solas. Y es que Dios te llama a vivir en justicia sólo para El.

Abran sus Biblias conmigo en el capítulo 6 de Mateo, y leamos el primer versículo: "Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos". Aquí Jesús declara el principio que guía nuestra meditación. Si vivimos nuestra vida para guardar las apariencias, nos quedaremos sin recompensa ante Dios. Eso es tan importante que lo voy a repetir: si vives tu vida preocupándote solamente por lo que piensan los demás, te quedarás sin recompensa delante de Dios.

Para que lo comprendamos, nuestro Señor nos da tres ejemplos de la manera en que se aplica este principio en la vida diaria. Nos habla de tres cosas que cada creyente debe de hacer, y nos demuestra la forma en que nos pueden servir como termómetros de nuestra temperatura espiritual. Leamos los versos 2 al 4 para ver el primero.

Lectura: Mateo 6:2-4

6:2 Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.
6:3 Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha,
6:4 para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

En estos versículos, vemos que

I. Dios te llama a ser generoso para El

Fíjense que Jesús no nos dice: "Si das a los necesitados", sino que dice "cuando des a los necesitados". ¡La diferencia es muy grande! El dar para ayudar a otros, dentro y fuera de la iglesia, no es una opción para el creyente. Un predicador de antaño comentó en cierta ocasión: "Ofrenda al Señor conforme a tus ingresos, a menos que quieras que el Señor haga que tus ingresos se conformen a tus ofrendas".

Es posible que algunos de ustedes necesiten oír esta palabra de Jesús: "Cuando des", y no "si es que das". ¡Dios nos llama a dar! Si no le das a Dios por lo menos el 10% de lo que El te da por medio de tu trabajo, ¿realmente crees que El te ha dado todo lo que tienes? El dar no es una opción para el creyente, según lo que nos dice aquí Jesús. Pero cuando damos, podemos hacerlo para Dios, o podemos hacerlo para ser visto por los demás.

Jesús nos pinta un cuadro para mostrar el punto. En el templo del día de Jesús, había recipientes donde se depositaba la ofrenda. Jesús nos pinta el cuadro mental de una persona ¡tan ansiosa por ser vista por los demás que hace tocar trompetas antes de poner su ofrenda en el recipiente para que todos lo miren!

Nos reímos de tal persona, pero ¿cuántas veces no damos simplemente porque no queremos quedar mal con los demás? Pasa frente a nosotros el plato de la ofrenda, y ponemos aunque sea un dólar para que no nos piensen tacaños. Dios quiere que le des a El y sólo a El. Que tu ofrenda sea un agradecimiento a Dios, no una forma de recibir halagos de los demás. Sólo así recibirás una recompensa divina.

Se cuenta del gran predicador inglés Carlos Spurgeon que él y su esposa vendían, pero jamás regalaban, los huevos que ponían sus gallinas. Hasta a sus parientes cercanos les decían que con gusto les daban algunos huevos, con tal de que los pagaran. Como resultado, algunas personas tildaron a los Spurgeon de avaros.

Fue sólo después de la muerte de la señora Spurgeon que la verdad salió a la luz. Resulta que todas las ganancias de la venta de los huevos iban para el sostén de dos viudas ancianas. Por años Spurgeon y su esposa se habían quedado mudos ante las críticas, deseando que su mano izquierda no supiera lo que hacía la derecha.

Las personas no se enteraron de lo que hicieron los Spurgeon, pero Dios sí - y estoy seguro que su recompensa fue grande. A ti también te llama Dios a ser generoso para con El. Piensa ahora en lo que das al Señor. ¿De veras se lo das a El, de corazón? Si se lo das, sin buscar que nadie más se entere, puedes estar seguro de que no perderás tu recompensa.

Dios te llama a vivir en justicia sólo para El. La segunda manera en que te puedes tomar la temperatura espiritual la encontramos en los versos 5 y 6.

Lectura: Mateo 6:5-6

6:5 Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.
6:6 Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

II. Dios te llama a orarle a El

La oración es una parte íntegra de nuestra vida cristiana. La oración abre las ventanas del cielo, y desata el poder de Dios. Alguien comentó alguna vez que el ángel buscó a Pedro en la cárcel, pero la oración buscó al ángel. Les puedo asegurar que una vida sin oración es una vida sin poder.

Sin embargo, existe la gran tentación de hacer de nuestra oración una oportunidad más para ser vistos por los demás. ¿Se acuerdan de la historia que contó Jesús acerca del fariseo y el recaudador de impuestos? El fariseo se paró en el templo y dijo con voz fuerte: "Señor, te doy gracias que no soy como este recaudador de impuestos" (Lucas 18:11).

Hubo sólo un problema. El fariseo no le estaba hablando a Dios. El texto nos dice que él hablaba consigo mismo. Asimismo, si nosotros oramos para que los demás nos miren y se maravillen de nuestra espiritualidad, Dios no nos estará escuchando. No obtendremos respuesta positiva a tales oraciones.

Es por eso que Jesús nos llama a orar a solas. El no nos está diciendo que no debemos de orar en público. El mismo lo hizo en varias ocasiones. También lo hicieron los discípulos. Jesús no nos está diciendo que no debemos de orar en presencia de otras personas, o en conjunto con otras personas. Lo que nos está diciendo es que nuestras oraciones deben ser para Dios, no para los demás.

La mejor manera de asegurarnos de orar a Dios, no a otros, es que la mayor parte de nuestras oraciones las hagamos a solas. Por eso, si te das cuenta que sólo oras cuando alguien te está mirando, que la única vez que le hablas a Dios es cuando se te pide que ores en una reunión de célula o en un culto, algo está muy mal en tu relación con Dios.

¿Qué niño no le habla a su papá? ¿Qué hombre no le habla a su hermano? Si no se hablan dos personas, sabemos que algo está mal entre ellas. Si no le hablas a Dios más que cuando alguien te está mirando, dime: ¿qué clase de relación tienes con El?

La única forma en que podrás recibir respuestas a tus oraciones es si las haces para Dios. Dios te llama a orarle a El, no para ser visto por otras personas. Sólo así podrás tener la seguridad de que te estás relacionando con El. Hay gran bendición en separar tiempo para estar a solas con Dios. Si no lo haces, pruébalo.

Dios te llama a vivir en justicia sólo para El. La última forma en que puedes ver si lo estás haciendo se encuentra en los versos 16-18.

Lectura: Mateo 6:16-18

6:16 Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.
6:17 Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro,
6:18 para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

III. Dios te llama a ayunar para El

Nuevamente, descubrimos que el ayuno no es algo optativo o innecesario para el creyente. Jesús no dice "si ayunan", sino "cuando ayunen". El ayuno es parte íntegra de la vida cristiana. Es una parte, sin embargo, que muchos de nosotros ignoramos. Es necesario, por tanto, decir un poco acerca del ayuno.

Ayunar significa simplemente dejar de comer por un periodo de tiempo. Uno puede ayunar por una mañana, o por algunas horas, o por un día. Es permisible tomar agua cuando uno está ayunando. El propósito del ayuno es mortificar la carne para poder atender más directamente a la voluntad de Dios. Cuando ayunamos, declaramos que tenemos un pan más importante que el pan diario - porque no sólo de pan vivirá el hombre.

Aquí está la clave, según Jesús: cuando ayunamos, si lo hacemos para Dios, nadie más debe de saberlo. La tentación es de no afeitarnos, de dejarnos el cabello desarreglado y meternos un poco los cachetes para que todo el mundo se dé cuenta de que estamos ayunando.

Sin embargo, Jesús nos dice que, si ayunamos para que todo el mundo nos vea, ya hemos recibido nuestra recompensa. En otras palabras, la única recompensa que podemos esperar es el reconocimiento de la gente. ¿Quieres que te diga un secreto? ¡La mayor parte de la gente ni siquiera se va a dar cuenta!

Sin embargo, si lo hacemos para que nos vean, en lugar de hacerlo para que Dios nos vea, no tendremos ninguna recompensa por parte de nuestro Padre. En cambio, si ayunamos para Dios, El nos recompensará. Contestará nuestras oraciones, nos hará sentir su presencia, nos dará lo que más anhelamos - pero sólo si actuamos para El, no para ser vistos por los demás.

Conclusión

En cierta ocasión, un diácono algo presuntuoso hablaba frente a una clase de adolescentes acerca de la importancia de llevar una buena vida cristiana. Era obvio que él se consideraba un gran ejemplo de la vida cristiana, y quería que los jóvenes lo reconocieran y lo imitaran.

Como parte de su discurso, hizo la pregunta: ¿Por qué me llama a mí la gente cristiano? Hubo silencio por un momento en la clase, y luego uno de los jóvenes replicó: "Quizás es porque no lo conocen bien". ¡Ay! ¡La verdad duele! Pero, ¿cómo responderías tú a esa pregunta acerca de tu propia vida? ¿Cuál es la verdad acerca de ti cuando estás a solas?

¿Das tus ofrendas en secreto, para que tu Padre te recompense? ¿Oras a solas, para que Dios te vea y te responda? ¿Ayunas sin que nadie más lo sepa, porque quieres hacerlo para tu Padre celestial?

Hay algo que Jesús repite en cada uno de estos ejemplos. Lo leemos en el verso 4, el verso 6 y el verso 18. Es esta frase: "Tu Padre... te recompensará". Puedes tener la seguridad de que, si haces las cosas para el Señor, recibirás tu recompensa. El no te dejará sin recompensa; El te recompensará, conforme a tu intención.

¿Cuál es la verdad de tu vida a solas? Si quieres hacer un cambio hoy, te invito a decírselo al Señor en este momento y pedirle que te ayude a hacerlo.


Visita la página web del Pastor Tony Hancock: www.pastortony.net.

Puedes enviar al Pastor tus preguntas acerca de la Biblia, la Iglesia, la vida cristiana o cualquier otro tema, por email a pastortony@iglesiatriunfante.com, o por medio de la sección Preguntas al Pastor en pastortony.net. Envía tus preguntas incluyendo tus iniciales y tu país de residencia, y serán respondidas en dicha página.

También está disponible la página de Lecturas Bíblicas diarias del Pastor Tony. En dicha página encontrarás una lectura bíblica para cada dia de la semana relacionada con el Sermón Dominical, junto con preguntas para meditación y aplicación.

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