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Domingo 6 de Enero del 2008

Lo que Dios quiere para ti
Pastor Tony Hancock

Introducción

Hemos entrado en un año nuevo, y muchas personas se preguntan qué será de su futuro en este año 2008. Muchos intentan de diferentes formas determinar y afectar su futuro. Cada año, los estadounidenses gastan más de 100 millones de dólares solamente en la astrología, tratando de saber lo que habrá en su futuro.

También existen muchas supersticiones en torno al año nuevo. Por ejemplo, algunas personas creen que uno debe de pasear sus maletas alrededor de la cuadra el primer día del año, porque de esta manera podrá asegurarse de tomar un viaje durante el año. Otras personas tiran a la calle cualquier cantidad de cosas inservibles, buscando quitar de sus hogares todo lo viejo y desgastado para recibir lo nuevo.

Para el cristiano, sin embargo, la pregunta más importante es ésta: ¿cuál es la voluntad de Dios para mí este año? ¿Qué es lo que Dios quiere para ti? ¡No vas a encontrar la respuesta en las estrellas! ¡No vas a poderlo influenciar dando vuelta a la cuadra con tus maletas!

La única forma de saber lo que Dios quiere para ti es por medio de su Palabra. Hoy vamos a considerar esta pregunta: ¿Qué quiere Dios para mí este año? La próxima semana, Dios mediante, hablaremos de lo que Dios quiere para nuestra Iglesia este año.

¿Qué quiere Dios para ti? En primer lugar, veamos 2 Pedro 3:8-9 para hallar la respuesta:

3:8 Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.
3:9 El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

I. Dios quiere que seas salvo

Con todo el pecado que cunde en el mundo actual, ¿por qué no ha regresado Jesús aún para poner fin a tanta violencia y tanta maldad? Hay una razón: porque Dios no quiere que nadie se pierda. Si tú todavía no te has entregado a Jesucristo para recibir de El la salvación, Dios te está dando otra oportunidad para ser salvo.

La Biblia enseña claramente que habrá un lugar de castigo para quienes no se arrepienten. Este pasaje menciona esta realidad; dice que Dios no quiere que nadie perezca, sino que todos se arrepientan. Esto indica que, si uno no se arrepiente, la única otra opción es perecer.

En la marquesina de una iglesia se expresó de esta forma: "La vida contiene muchas opciones; la eternidad, sólo dos. ¿Cuál es tu elección?" Para tu destino eterno, tienes dos opciones: vivir para siempre con Dios, o estar separado de El por la eternidad en un lugar de castigo.

Hoy en día no está muy de moda hablar del infierno. De hecho, la gran mayoría de la gente cree en el cielo, pero sólo una minoría cree en el infierno. ¡Qué ironía! Jesús habló más del infierno que del cielo; por ejemplo, El mismo dijo: "No teman a los que matan el cuerpo pero no pueden matar el alma. Teman más bien al que puede destruir alma y cuerpo en el infierno." (Mateo 10:28)

Jesús habló del infierno porque El no quiere que vayas a parar allí. Al contrario: Dios quiere que seas salvo. Pero ¡Dios no puede salvarte en contra de tu voluntad! No habrá nadie en el cielo que no quiera estar allí. Dios quiere que seas salvo, pero El no te va a salvar si tú no te arrepientes de tu pecado y confías en Cristo.

Dios no te puede salvar si amas más a tu pecado que a Cristo. Dios no te puede salvar si prefieres tu propio camino al camino de la cruz. Dios no te puede salvar si confías más en tu propia sabiduría que en la sabiduría suya.

Dios ya ha hecho todo lo necesario para que tú seas salvo. Ya envió a Cristo para morir en la cruz y pagar la pena de tus pecados. Ya envió al Espíritu Santo para traerte la convicción de tus pecados. Ya has oído el mensaje de salvación. Dios quiere que seas salvo, pero ahora la decisión está en tus manos. ¿Qué decidirás? ¿Te entregarás a Cristo, o te quedarás afuera?

Cualquier otro propósito que podrías proponerte en este año carece de significado frente a esta decisión. Es la decisión más importante que puedes tomar en tu vida - la decisión de aceptar a Cristo. Si no lo has hecho aún, decídete hoy a aceptar a Cristo como tu Señor y Salvador. Dios quiere que seas salvo.

Ahora bien: si tú has recibido la salvación, allí no se acaba la voluntad de Dios para ti. Leamos 1 Tesalonicenses 4:3-8:

4:3 pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación;
4:4 que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor;
4:5 no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios;
4:6 que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado.
4:7 Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación.
4:8 Así que, el que desecha esto, no desecha a hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo.

II. Dios quiere que seas santificado

Lo dice muy claramente el verso 3: "La voluntad de Dios es que sean santificados". Pero, ¿qué significa la santificación? ¡No es una palabra que usemos todos los días! Cuando se nos pregunta cómo estamos, nadie responde: "Santificado, gracias".

Sin embargo, Dios quiere que seamos santificados. Esta es su voluntad para nosotros. Debemos de tratar de entender, entonces, lo que significa la santificación. En el Antiguo Testamento, había cosas dedicadas al uso exclusivo de Dios dentro del templo. Había utensilios, por ejemplo, que sólo se podían usar como parte del sistema de sacrificios.

Había también ropa especial para los sacerdotes. Estas cosas habían sido santificadas - es decir, estaban separadas para el uso exclusivo de Dios. No se podían usar para otros fines. Ningún sacerdote judío, después de servir en el templo con su ropa especial, se iría a trabajar en el jardín sin cambiarse primero. Tampoco se llevaría los utensilios del templo para usarlos en el mercado. ¡Sería inaudito!

Hoy en día, los utensilios santificados de Dios somos tú y yo. Así como esos utensilios del templo, si queremos serle útiles a Dios, tenemos que mantenernos limpios y puros. No podemos estar llenos de mugre y de lodo si queremos que Dios nos use. La santificación se expresa en una vida de separación.

Hubo una iglesia en tiempos del Nuevo Testamento que no comprendió este concepto. Es la iglesia de Laodicea. Puedes leer acerca de esta iglesia en Apocalipsis 3:14-21:

3:14 Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto:
3:15 Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente!
3:16 Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.
3:17 Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.
3:18 Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.
3:19 Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.
3:20 He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.
3:21 Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.

Cuando Jesús le habló a esta iglesia, la describió como una iglesia tibia - ni fría ni caliente. El agua fría sirve para refrescarse, mientras que el agua caliente puede servir para bañarse o para hacer té o café.

El agua tibia, en cambio, no sirve para nada; da asco. Por esto, Jesús también le dijo a esta iglesia que El estaba a punto de escupirla de su boca. Ahora, consideremos esto: ¿cómo se vuelve tibia el agua? Si dejamos una taza de café en la mesa, ¿cómo se pone tibia? ¿Saben cómo? Se pone tibia porque adopta la temperatura de su ambiente.

De igual forma, un vaso de agua fría, después de un tiempo, se entibia porque toma la temperatura del aire que lo rodea. Sólo se podría evitar este problema aislando la bebida - sea caliente o fría - de su ambiente. Esto es lo que hacemos cuando lo ponemos en un termo o en una hielera. Es necesario aislarlo de su ambiente para que mantenga la temperatura.

Si nosotros queremos mantener el calor de nuestra relación con Cristo, si queremos serle útiles y no entibiarnos, también tenemos que aprender a aislarnos de las cosas que nos entibian. Esto es lo que significa la santificación: la separación del pecado y de la mundanalidad.

¿Cómo podemos vivir santificados? Dios no nos está llamando a mudarnos a un monasterio. Pero sí nos está llamando a convertirnos en vigías de lo que entra a nuestro hogar, a nuestra familia, a nuestra mente. Quizás no nos esté llamando a deshacernos de nuestro televisor, pero sí nos está llamando a tener cuidado con lo que vemos en la televisión.

Quizás no nos esté llamando a quitarles los videojuegos a nuestros hijos, pero sí a estar al tanto de lo que están jugando. Si nos dejamos llevar por las influencias de nuestra cultura - con su violencia, sexualidad e irreverencia - nos volveremos tibios.

¡Esto no es lo que Dios quiere para nosotros! Dios quiere que seamos santos. ¿Qué acciones debes de tomar para vivir en la santidad que Dios desea para ti y para tu familia? ¿Qué debes de cambiar hoy para que puedas vivir en la santidad que Dios desea para ti? Sólo así podrás cumplir el tercer deseo de Dios para ti:

III. Dios quiere que te sientas seguro

Leamos Juan 6:38-40:

6:38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.
6:39 Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.
6:40 Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.

Si tú has recibido la salvación y, por ende, estás viviendo en santidad, Dios quiere que disfrutes de la seguridad. Dios quiere que tú estés seguro de tu salvación. Si tú le has confiado tu vida a Jesucristo, puedes tener la seguridad de que El no la perderá.

Dos hombres decidieron trepar una montaña muy alta en Europa. Acompañados por tres guías, se ataron los unos a los otros con cuerdas y empezaron a avanzar lentamente sobre el hielo que cubría la faz de la montaña. Su progreso era muy pausado, pues tenían que escarbar puntos de apoyo en el hielo para poder progresar.

Iban avanzando hacia su meta cuando, de repente, el último hombre en la fila de alpinistas se resbaló. Por algunos momentos, los demás lo sostuvieron. Inexorablemente, sin embargo, el peso hacía que uno y luego otro también perdiera el equilibrio y se resbalara. Después de algunos momentos, cuatro de los cinco hombres habían perdido todo agarre sobre el hielo.

El primer hombre en la fila, uno de los guías, sagazmente clavó su pico en el hielo. Los otros cuatro se quedaron colgando de él, pero no se cayeron - porque él estaba seguro. Así es cuando estamos conectados por fe con Cristo. Aunque nos resbalemos, no nos vamos a caer - porque en El está nuestra seguridad.

Dios quiere que te sientas seguro. El no quiere que vivas la vida preocupado por tu destino eterno. Más bien, El quiere que tengas la certeza de que estás bien con El, y que vivirás para siempre con El.

No tienes que caminar por esta vida atemorizado. Si tú estás con Cristo, recuerda que El no va a permitir que tú te pierdas. Confía en El; toma esa energía que podrías haber usado para preocuparte y dedícala a servir a Dios y vivir para El.

Conclusión

¿Qué quieres tú para este año? Ya sabes lo que Dios quiere para ti. El quiere que seas salvo, que seas santificado y que estés seguro en El. ¿Qué tiene que cambiar en tu vida para que puedas vivir de esta manera? ¿Qué debe de cambiar en ti?

Toma hoy la decisión que tengas que tomar para avanzar hacia la meta que Dios tiene para ti este año. Si hay algo que te está estorbando para seguir de lleno a Cristo, quítalo de tu camino y síguele a El. No dejes que la desidia te robe la oportunidad de ser salvo y tener la seguridad de la salvación. Dios tiene buenos propósitos para ti este año. No dejes que el diablo te los robe.


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