Firmes y Adelante

Enlaces El Sermón Dominical

Esta semana

Todos los Sermones

Contactar al autor

¡Suscríbete!

Domingo 25 de Noviembre del 2007

Gracias a Dios
Pastor Tony Hancock

Introducción

Un día, un granjero llegó a su casa para darle buenas noticias a su esposa. "La vaca acaba de dar a luz, y tuvo dos becerritos - uno blanco y uno rojizo", dijo el hombre. "¿Sabes qué? Vamos a tener que dedicarle uno de los becerros al Señor".

Su esposa le preguntó: "¿Cuál de los becerros le dedicaremos al Señor?" Su esposo respondió: "Eso lo decidiremos luego. No tenemos que preocuparnos por eso ahora." La mujer insistió un poco, pero el granjero fue firme; decidirían luego cuál de los becerros se daría al Señor.

Algunos días después, el granjero llegó a la casa con malas noticias. "Murió el becerro del Señor", le dijo a su esposa. "Pero, ¡yo pensaba que no habías decidido cuál de los becerros era del Señor!", exclamó ella. "Ya lo decidí", respondió él, "murió el becerro blanco, y el becerro blanco es del Señor".

Un poco convenenciera la actitud de este hombre, ¿no es cierto? Yo me pregunto qué sería de nosotros si Dios se portara con nosotros de esta manera. ¿Qué sería de nosotros si Dios sólo nos diera lo innecesario, lo superfluo, lo inservible? Estaríamos perdidos, en realidad.

Hoy quisiera considerar lo que Dios nos ha dado, y la forma en que debemos de responder a su regalo.

Abramos nuestras Biblias en 2 Corintios 9:15: "¡Gracias a Dios por su don inefable!"

Este versículo nos dice claramente que

I. Dios nos ha dado un regalo indescriptible

¿En qué consiste ese regalo? ¿Cuál es ese regalo que Dios nos ha dado, ese regalo tan grandioso que las palabras no sirven para captar su grandeza? Podría ser el regalo de la vida, y ése es un regalo muy grande que hemos recibido de Dios. Sin embargo, hay un regalo aun más grande que Dios nos ha dado.

Consideremos lo que nos dice Romanos 8:32: "El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas?" El regalo más grande que Dios nos ha dado a nosotros es el regalo de su Hijo.

Ahora bien, ¿por qué nos dice Pablo que este regalo es inefable, o indescriptible? ¡Seguramente podemos describir lo que Cristo sufrió en la cruz! Muchas personas han tratado de describir sus sufrimientos, pero hay muchas cosas que nosotros no logramos comprender acerca de ese regalo que Dios nos ha dado.

No podemos describir, por ejemplo, lo que significó para el Hijo unigénito de Dios dejar atrás su morada celestial y caminar en este mundo entre los seres que El había creado. No podemos describir el rechazo que El sintió al confrontar la traición de los que El había venido a salvar. No podemos describir, sobre todo, lo que sucedió en aquel momento en el que el Hijo llevó toda la culpa de nuestro pecado, y su Padre le dio la espalda.

Podemos tratar de imaginarlo, pero jamás podremos comprender - y mucho menos describir - lo que sucedió en esa cruz. Creemos que sucedió, confiamos en que nos salvó, pero no lo podemos explicar.

Sin embargo, sí podemos responder de una forma apropiada a este gran regalo que Dios nos ha dado. Como nos dice Pablo, "¡Gracias a Dios por su don inefable!". La mejor forma de responder a este gran regalo es con gratitud.

La gratitud es algo que tenemos que aprender. Tenemos que tomar la decisión de ser agradecidos. Se cuenta la historia de un hombre que se fue a quejar con su pastor porque vivía con los ocho miembros de su familia en un cuarto pequeño. El pastor le dijo: "Tienes un chivo, ¿verdad?" El hombre respondió que sí, tenía un chivo.

"Está bien", dijo el pastor, "quiero que metas al chivo al cuarto con ustedes nueve, y luego vuelvas a verme dentro de ocho días". Al hombre le pareció increíble este consejo, pero respetaba mucho a su pastor, así que hizo lo que se le había dicho.

Al cabo de los ocho días, regresó al pastor. Este le preguntó cómo estaba todo. El hombre respondió: "¡Es horrible! El chivo es tan sucio y cochino. ¡Ya no lo aguantamos!" El pastor le dijo: "Ahora quiero que vuelvas a tu casa, y pongas al chivo afuera de nuevo. Regresa dentro de ocho días."

Al final de los ocho días, regresó el hombre. Cuando el pastor le preguntó cómo seguía todo, el hombre replicó: "¡Es maravilloso! Ahora disfruto cada momento de la vida, pues no hay chivo - sólo nosotros nueve."

La verdad es que nuestra situación puede ser buena o mala, pero siempre podemos tomar la decisión de estar agradecidos. Sobre todo cuando pensamos en lo que Dios hizo por nosotros al enviar a su hijo Cristo a morir por nosotros, tenemos motivo para estar agradecidos en todo momento.

Esta semana hemos celebrado el día de acción de gracias, y le hemos dado gracias a Dios por todas las cosas que El nos ha dado. ¡No dejemos que la gratitud sea cuestión de sólo un día al año! Aprendamos, más bien, a darle gracias a Dios todo el tiempo, de todo corazón.

A la vez, nuestra gratitud nos impulsa a pensar en las personas que no han oído acerca del gran regalo que Dios nos ha dado.

II. Dios nos llama a compartir este regalo con otros

Si observamos el contexto del versículo que leímos hace algunos momentos, descubrimos que Pablo habla del gran regalo de Dios pensando en la forma en que nosotros también hemos sido llamados a dar.

Leamos 2 Corintios 9:12-14:

9:12 Porque la ministración de este servicio no solamente suple lo que a los santos falta, sino que también abunda en muchas acciones de gracias a Dios;
9:13 pues por la experiencia de esta ministración glorifican a Dios por la obediencia que profesáis al evangelio de Cristo, y por la liberalidad de vuestra contribución para ellos y para todos;
9:14 asimismo en la oración de ellos por vosotros, a quienes aman a causa de la superabundante gracia de Dios en vosotros.

No podemos hacer nada para pagarle a Dios el gran favor que El nos ha mostrado, pero sí podemos mostrarle nuestra gratitud ofrendando para que otros oigan el mensaje. Nosotros celebramos el don de Dios cuando damos a otros.

Este mes entrante recogeremos nuestra ofrenda anual para apoyar las misiones internacionales, y quiero animarte a hacerte la pregunta: ¿cuánto debo dar para mostrarle a Dios lo agradecido que estoy por lo que El me ha dado?

A veces solemos pensar: "Si sólo fuera rico, podría dar mucho a la obra del Señor." Alguien observó sagazmente en cierta ocasión que no importa lo que harías con los millones que te podrían tocar, sino lo que haces con el dólar y cambio que tienes ya. Cristo mismo nos enseñó que el que es fiel en lo poco será fiel también en lo mucho.

¿Cómo puedes mostrarle al Señor tu gratitud por el gran regalo que El te ha dado en Cristo? ¿Cuánto estás dispuesto a dar para que alguien en otra parte del mundo, alguien que quizás nunca ha oído el nombre de Jesús, tenga la oportunidad de escuchar el mensaje de salvación?

Alguien sacrificó para que tú lo pudieras oír. Alguien sacrificó para que la persona que te habló de Cristo pudiera hacerlo. Alguien sacrificó para que esta Iglesia pudiera existir. El sacrificio más grande lo hizo nuestro Dios, quien no escatimó a su propio Hijo, sino que lo ofreció por nosotros.

¿Cuánto sería suficiente para mostrarle la gratitud que le tienes al Señor? David dijo: "No le daré al Señor lo que no me cueste nada" (2 Samuel 24:24). Si nosotros estamos agradecidos con el Señor, démosle algo que realmente nos obligue a sacrificar algo. ¿Qué puedes sacrificar para que otra persona pueda oír el evangelio?

Una misionera contó la siguiente historia. A ella le encantaba leer. Tenía muchos libros. Algunos de ellos los prestaba a otras personas que los querían leer, pero sus libros favoritos ella los guardaba en un baúl debajo de la cama. No los quería perder.

Una noche, en el silencio, escuchó un ruido que parecía como un roer. Luego de buscar por todo el cuarto, se dio cuenta de que el sonido venía de su baúl. Al abrir la tapa, descubrió que ya no quedaba nada de sus preciosos libros. Todos los libros que había guardado con tanto cuidado se habían llenado de polilla, y ya no servían para nada.

¿Sabes? Lo que acaparamos para nosotros mismos, solemos perder. Lo que regalamos, recuperamos. Dios nos hizo el mejor regalo de todos. El recuperó ese regalo, pues Cristo resucitó, y está sentado a la diestra del Padre. El nos enseña que lo que le damos a El en esta vida no lo perdemos, sino que lo depositamos con El.

¿Qué darás para mostrarle tu gratitud al Señor?

Conclusión

Quiero invitarte ahora a considerar, ante el Señor, cómo le vas a mostrar tu gratitud en esta temporada navideña. El regalo más importante no es algo que se colocará debajo del árbol navideño. El mejor regalo lo dio Dios al enviar a Cristo.

¿Qué le darás tú, en muestra de tu gratitud? ¿Qué regalo le darás al Señor?


Visita la página web del Pastor Tony Hancock: www.pastortony.net.

Puedes enviar al Pastor tus preguntas acerca de la Biblia, la Iglesia, la vida cristiana o cualquier otro tema, por email a pastortony@iglesiatriunfante.com, o por medio de la sección Preguntas al Pastor en pastortony.net. Envía tus preguntas incluyendo tus iniciales y tu país de residencia, y serán respondidas en dicha página.

También está disponible la página de Lecturas Bíblicas diarias del Pastor Tony. En dicha página encontrarás una lectura bíblica para cada dia de la semana relacionada con el Sermón Dominical, junto con preguntas para meditación y aplicación.

Ver todos los mensajes publicados


¡Suscríbete a la lista Sermones y recibe todos los Domingos estos sermones en tu casilla de correo! Clickea AQUI para llenar el formulario de suscripción.


El Sermón Dominical

Foros Ekklesia Viva - www.foroekklesia.com
Portal Iglesia Triunfante - www.iglesiatriunfante.com
¡Ayúdanos a dar a conocer esta web! | Declaración de Fe