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Domingo 28 de Octubre del 2007

Ahora o después
Pastor Tony Hancock

Introducción

¿Qué significa ser cristiano? ¿Cómo podemos tener éxito en vivir la vida cristiana? - Hay varias respuestas a esta pregunta. Algunos dirían que la clave es haber sido bautizado en la iglesia - pero simplemente porque me baño en el garaje no me convierto en carro. Otros dirián que es nacer de padres cristianos - pero Dios no tiene nietos. El sólo tiene hijos. Otros piensan que con ir a la iglesia de vez en cuando, o aun regularmente, están bien - pero sentarme en la sala de esperas del hospital cuando estoy enfermo no sirve de nada; tengo que someterme al tratamiento que me recomiendan los doctores.

¿Qué, entonces, significa ser cristiano? Y, ¿cómo puedo tener éxito en vivir la vida cristiana? El pasaje de hoy responde a estas dos preguntas.

Lectura: 1 Pedro 4:12-19

4:12 Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese,
4:13 sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría.
4:14 Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado.
4:15 Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entremeterse en lo ajeno;
4:16 pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello.
4:17 Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?
4:18 Y: Si el justo con dificultad se salva, ¿En dónde aparecerá el impío y el pecador?
4:19 De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien.

Para entender lo que Dios nos quiere decir aquí, es importante recordar una cosa: estamos viviendo en la víspera del juicio final. Podría llegar en cualquier momento. El apóstol Juan vio este evento en visión, y lo describe así en Apocalipsis 20:11-15:

20:11 Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos.
20:12 Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.
20:13 Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.
20:14 Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda.
20:15 Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.

En este juicio, hay sólo dos grupos - los que tienen el nombre escrito en el libro de vida y los que no. Los que no tienen el nombre escrito serán juzgados por sus obras - y nadie ha hecho suficientes cosas buenas para escapar la condenación, según Apocalipsis 20:15.

Los únicos que serán justificados en aquel día son los que tienen el nombre escrito en el libro de la vida; por haber recibido la salvación en Cristo, sus pecados han sido borrados y tienen vida. Nosotros vivimos esperando que llegue aquel día.

En el pasaje de 1 Pedro que hemos leído, vemos la misma idea del fuego del juicio, el juicio que ya viene. Es tan seguro como que después del invierno viene la primavera.

Podemos resumirlo así: Dios llama a su pueblo a vivir ahora a la luz del después.

Dios tiene propósitos más allá de este momento - en este caso, el propósito de juzgar el mundo. La manera sabia de vivir ahora es recordar lo que viene después, y esto significa varias cosas para nuestra vida. Hay varias posibilidades que se nos abren cuando reconocemos esto.

I. Podemos conocer el fuego del juicio ahora o después

El juicio de Dios sobre el pecado se expresa de dos maneras muy distintas:

  1. El fuego purificador ahora

    Tenemos que recordar, en primer lugar, que toda persona que está en Cristo, ha sido librada del furor del castigo de Dios - 1 Tes. 1:9b-10: "y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera. ". Sobre Cristo, en la cruz, cayó la ira de Dios, para que todos los que estamos en El fuéramos librados. Son como los albergues contra las bombas durante guerra fría - si se desatara la guerra nuclear, las personas podrían huir a ese lugar para estar a salvo. En el día de la ira de Dios, sólo habrá un albergue - Cristo. Hay una diferencia: en aquel día, será preciso ya estar dentro. Nadie podrá decidirse en el momento.

    Entonces, los que estamos en Cristo, vivimos ahora en el fuego purificador de Dios. Leamos los versos 12-13, 17a. Si sufrimos, no es porque Dios está enojado con nosotros; es porque El ahora es nuestro Padre, y nos disciplina para que seamos hijos bien criados

    Dios tiene un buen propósito detrás de las dificultades, sean los problemas de la vida, o - lo que está en vista aquí - la persecución.

    Cuando soportamos que nos desprecien, cuando vivimos para Cristo a pesar de lo que dice la gente, cuando estamos dispuestos a pagar el precio de ser buenos, entonces Dios está desarrollando en nosotros la paciencia, la perseverancia, la humildad - cualidades que son de mucho más valor que el oro o la plata, pues las tendremos siempre.

    Es más, pagar el precio ahora es parte de lo que significa estar en Cristo y protegernos de la ira venidera. La unión con Cristo por fe no significa sólo tener buenos sentimientos hacia El, o saber acerca de su vida, o creer que existió; significa confiar en su muerte y resurrección como lo que nos salva, y unirnos a El en el patrón completo de su vida - y esto incluye sufrir por la justicia, como sufrió El.

    En otras palabras, si de veras creemos que Jesús es el Señor, que el murió y resucitó por nuestros pecados, estaremos viviendo también como El vivió, dispuestos a pagar el precio para vivir en justicia

    Tengo que preguntarte, hijo de Dios: ¿estás viviendo contento bajo la mano de disciplina de tu Padre celestial? ¿Estás viviendo en imitación de tu Señor, quien rindió sus propios deseos a la voluntad de su Padre? Cuando lo hacemos, mostramos que estamos preparados para el juicio final, porque estamos en Cristo.

    Pero hay otro lado:

  2. El fuego del castigo después

    Leamos los versos 17-18. Si los que hemos recibido el evangelio recibimos la salvación a gran costo - la muerte de Cristo - y la conocemos con sufrimiento en esta vida, ¿cuál será el fin de los que rechazan el evangelio? ¿Qué sucederá con los que no se arrepienten de sus pecados, aceptando el perdón en Cristo, y viviendo para El?

    Tenemos que concluir que será terrible - hablando de los que esperan aquel día sin estar listos para El, Dios dice lo siguiente por medio del profeta Amós, en Amós 5:18-20:

    5:18 ¡Ay de los que desean el día de Jehová! ¿Para qué queréis este día de Jehová? Será de tinieblas, y no de luz;
    5:19 como el que huye de delante del león, y se encuentra con el oso; o como si entrare en casa y apoyare su mano en la pared, y le muerde una culebra.
    5:20 ¿No será el día de Jehová tinieblas, y no luz; oscuridad, que no tiene resplandor?

    Si tú no estás listo en ese día - si no te has entregado de corazón a Cristo, si no confías en El, si no tienes una relación con El - puedes prepararte hoy. No dilates más; el fuego viene. Dios no hace excepción de personas, y si no estás en Cristo, no podrás ganarle con ningún argumento.

    Y la vida cristiana no es puro sufrimiento; hay mucho más.

II. Podemos experimentar la presencia del Espíritu de Dios ahora y después

El Espíritu Santo tiene mucho que ver con nuestra vida como creyentes, y mucho más cuando nos toca sufrir por nuestra fe. Tiene que ver con el ahora y el después:

  1. El Espíritu Santo nos da gozo y fuerza en la prueba ahora

    Es cuando soportamos la prueba para la gloria de Dios que podemos conocer la presencia del Espíritu de una manera especial.

    Cada creyente tiene este regalo tan especial que es la presencia de Dios mismo en su corazón, en la persona del Espíritu Santo. El nos consuela, nos dirige, y nos da paz y gozo.

    Pero es como la belleza de la luna - se ve mejor en la oscuridad. Cuando todo nos va bien, podemos olvidar que esta persona está en nosotros, pues no dependemos de El. Cuando estamos en una prueba, sea una dificultad de la vida, o el rechazo que sufrimos por ser creyentes, tenemos la oportunidad de conocer el consuelo del Espíritu Santo, si dependemos de El, confiamos en El, y rendimos nuestra voluntad a la de El.

    Por esto, dice Pedro: "Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado" (v. 14).

    Si eres creyente, tendrás estos momentos en tu vida. Momentos de sufrimiento, en que te toman el pelo, momentos de pena. Puedes verlos como algo horrible e insoportable, o puedes verlos como oportunidades para disfrutar del consuelo y la paz del Espíritu Santo. Y eso es algo que nadie te podrá quitar jamás.

    Pero hay otra realidad también:

  2. El Espíritu Santo señala hacia lo que seremos después

    Con esto vemos que la presencia del Espíritu de Dios nos señala como templo del Dios viviente. Por esto dice Pablo en 1 Corintios 3:16: "¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?". Es la presencia de Dios que hace de cualquier lugar un templo, y es la presencia del Espíritu Santo en nosotros que nos distingue como templo de Dios.

    Esto significa que cuando la gente se burla de nosotros por ser cristianos, cuando nos llaman débiles, santos, buenos, realmente están deshonrando al Dios de quien somos.

    Y nos espera un futuro aun más glorioso - en la nueva Jerusalén, cuando Dios morará entre nosotros de una manera aun más gloriosa. Por esto, los que nos insultan no se dan cuenta de lo que hacen. Es como si un grupo de jóvenes, de noche, decidiera pintar grafitos en algún edificio. Buscan el más conveniente, y de noche pintan muchas cosas en la pared. Al siguiente día, se dan cuenta de que es la iglesia.

    Así también, los que ahora nos insultan un día se darán cuenta de que es al templo del Dios viviente que han insultado. En aquel día, seremos vindicados - porque el Espíritu Santo mora en nosotros.

    Así que, "Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado" (v. 14).

    Pero hay una tercera realidad:

III. Podemos regocijarnos ahora en la promesa de Dios que se realizará después

Leamos la segunda parte del verso 13. Lo que esto significa es que el patrón de vida para nosotros es el mismo que vivió Cristo. El vivió primero el sufrimiento, y luego resucitó para regresar a la gloria. De igual manera, lo que nosotros sufrimos ahora para Cristo se volverá gozo cuando El regrese y entremos en la gloria con El.

Es en base a esta realidad que se resume todo con el verso 19. Como un niño que pide a su papá una bicicleta como regalo de Navidad. Su papá dice: "veremos". El niño sabe que eso significa que sí. El sabe que en el día de la Navidad va a bajar la escalera para ver allí una bicicleta. Todos los días antes del evento, está feliz - pero (todavía no tiene nada! Se goza con la anticipación.

Y así también, Dios nos ha hecho grandes promesas a nosotros que somos sus hijos y sus hijas. Nos promete que un día, iremos a vivir con El, ya no habrá mal, ya no habrá sufrimiento o despedidas, y nos promete que seremos vindicados por nuestra confianza en El.

Por eso, podemos gozarnos ahora en lo que vendrá después. El gozo de la vida cristiana, en parte, se basa en el hecho de que el futuro es brillante. ¿Tienes tú ese gozo y esa seguridad? Quizás no tienes ninguna esperanza más allá de hoy. Puedes tenerla en esta mañana. Y tú, cristiano, si has perdido ese gozo y esa expectación, ponte a meditar en las promesas de Dios.

Conclusión

¿Qué significa ser cristiano? En cierto sentido, significa estar preparado para el día del juicio. La preparación consiste en aceptar por fe la salvación que Cristo nos ofrece, haciéndole nuestro Señor y Salvador, y entregándole nuestra vida. Significa estar en Cristo - confiar en El, vivir para El, y tener una relación de sumisión con El.

¿Qué significa tener éxito en la vida cristiana? Significa soportar la disciplina de Dios, porque sabemos que El la usa para formarnos; buscar la presencia del Espíritu Santo en nuestras pruebas; y regocijarnos en las promesas de Dios.

¿Estás listo tú para ese día? Puedes prepararte HOY - dice Dios, hoy es el día de la salvación. Acepta hoy la oferta de salvación en Cristo Jesús. Háblale, arrepintiéndote de tus pecados, y acepta que El sea tu Señor y Salvador.


Visita la página web del Pastor Tony Hancock: www.pastortony.net.

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