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Domingo 21 de Octubre del 2007

La verdad acerca del sexo
Pastor Tony Hancock

Introducción

Un niño le preguntó a su madre cómo había llegado a ser parte de la familia. Su madre le contó una larga y complicada historia acerca de una bella ave de plumas blancas, que lo había traído una noche. Más tarde, el niño le hizo la misma pregunta a su abuelita, y recibió una respuesta parecida.

Hablando con uno de sus amiguitos, le dijo: ¿Sabes? ¡No ha habido un nacimiento natural en nuestra familia en tres generaciones!... Se nota que ese niño sabía más acerca del sexo de lo que suponían su madre y su abuela.

Sin duda, los niños de hoy crecen con más información acerca del sexo que las generaciones anteriores. Por todas partes se habla del sexo: en la televisión, en las películas, en la música popular. Una escuela en el estado de Maine hizo titulares esta semana al anunciar que empezará a proveer píldoras anticonceptivas en su clínica de salud - a niños de 11 y 12 años.

Sí, hay mucha información acerca del sexo, pero me pregunto: ¿será buena información? Con todo lo que sabemos acerca del aspecto físico, ¿hemos llegado en realidad a entender para qué sirve nuestra sexualidad? ¿Cuál será la verdad acerca del sexo?

Esta es la pregunta que trataremos de contestar hoy. Veremos tres realidades básicas acerca del sexo; por supuesto, no pretendo realizar una investigación exhaustiva, sino poner una base que nos permitirá considerar nuestra sexualidad desde una perspectiva bíblica, la perspectiva de nuestro Creador.

La primera cosa que vemos es ésta:

I. Dios creó el sexo, y lo hizo bueno

Para ver esto, leamos Génesis 1:27-28.

1:27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.
1:28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

Estas palabras describen la situación del hombre antes de su caída en pecado. Describen la intención original de Dios para el hombre, y esta intención claramente incluía la relación sexual entre hombre y mujer. Sólo así podrían llenar la tierra; sólo así podrían ser fructíferos y multiplicarse.

Hay una antigua tradición que asocia el pecado de Eva con la sexualidad. Como resultado, algunas personas sacan la conclusión de que el sexo es algo malo en sí. Lo ven como algo sucio, impuro, algo que la persona espiritual ignora o suprime.

Estas personas parecen ser más espirituales que Dios mismo, porque El hizo a Adán y Eva, y luego les dijo que se multiplicaran. En este mandato no hay nada de impureza. Según el diseño original de Dios, la sexualidad era algo bueno, algo positivo.

Se cuenta de la ocasión en que el presidente de la compañía Xerox - la marca de fotocopiadoras - daba una presentación a una audiencia en el extranjero. Llegó un momento en el que su intérprete dijo unas frases, y todos los oyentes se quedaron pasmados.

Al final de su presentación, el presidente le preguntó al intérprete qué había dicho para causar tal reacción. El intérprete respondió: Simplemente lo que dijo usted, que Xerox era una compañía que había inventado una nueva forma de reproducción.

Claramente hay una gran diferencia entre la reproducción de documentos, y la reproducción de seres humanos. Pero nadie ha inventado una nueva forma de reproducción; incluso los científicos simplemente toman la materia prima que Dios creó y lo recombinan artificialmente.

De igual manera, la reproducción - como Dios la creó - fue creada antes de la caída del hombre en el pecado. Dios hizo el sexo. Lo hizo con dos motivos: para que la raza humana creciera, y para unir al hombre y su mujer en lazos de amor. Esta unión serviría como reflejo, entre otras cosas, de la relación de Dios con su pueblo.

Es por esto que la sexualidad es algo tan especial. No es especial por ser especialmente malo; al contrario, es especial por ser especialmente bueno. Es sólo mediante la sexualidad que podemos participar en la creación de vida nueva. Esto no significa, por supuesto, que cada matrimonio debe de tener todos los bebés que pueda; puede haber buenas razones para usar métodos no abortivos para escoger cuándo y cuántos hijos tener.

Lo que sí significa es que la sexualidad es algo bueno, y es precisamente por este motivo que su abuso es tan horrible. Es sólo cuando se pervierte algo muy poderoso que hay gran peligro. Por ejemplo, el poder atómico es muy grande; es por este motivo que una bomba atómica es tan destructiva y tan temida. Vemos, entonces, que

II. El pecado pervierte el sexo para destruirnos

Veamos lo que nos dice Proverbios 7:6-27.

7:6 Porque mirando yo por la ventana de mi casa, Por mi celosía,
7:7 Vi entre los simples,  Consideré entre los jóvenes,  A un joven falto de entendimiento,
7:8 El cual pasaba por la calle, junto a la esquina,  E iba camino a la casa de ella,
7:9 A la tarde del día, cuando ya oscurecía, En la oscuridad y tinieblas de la noche.
7:10 Cuando he aquí, una mujer le sale al encuentro, Con atavío de ramera y astuta de corazón.
7:11 Alborotadora y rencillosa,  Sus pies no pueden estar en casa;
7:12 Unas veces está en la calle, otras veces en las plazas,  Acechando por todas las esquinas.
7:13 Se asió de él, y le besó. Con semblante descarado le dijo:
7:14 Sacrificios de paz había prometido, Hoy he pagado mis votos;
7:15 Por tanto, he salido a encontrarte, Buscando diligentemente tu rostro, y te he hallado.
7:16 He adornado mi cama con colchas Recamadas con cordoncillo de Egipto;
7:17 He perfumado mi cámara  Con mirra, áloes y canela.
7:18 Ven, embriaguémonos de amores hasta la mañana; Alegrémonos en amores.
7:19 Porque el marido no está en casa; Se ha ido a un largo viaje.
7:20 La bolsa de dinero llevó en su mano; El día señalado volverá a su casa.
7:21 Lo rindió con la suavidad de sus muchas palabras, Le obligó con la zalamería de sus labios.
7:22 Al punto se marchó tras ella, Como va el buey al degolladero, Y como el necio a las prisiones para ser castigado;
7:23 Como el ave que se apresura a la red, Y no sabe que es contra su vida, Hasta que la saeta traspasa su corazón.
7:24 Ahora pues, hijos, oídme, Y estad atentos a las razones de mi boca.
7:25 No se aparte tu corazón a sus caminos; No yerres en sus veredas.
7:26 Porque a muchos ha hecho caer heridos, Y aun los más fuertes han sido muertos por ella.
7:27 Camino al Seol es su casa, Que conduce a las cámaras de la muerte.

La lectura es un poco extendida, pero espero que no se hayan desconcentrado - porque el mensaje es sumamente importante. ¿Se dieron cuenta de los encantos de la seductora? Todo lo que ofrecía parecía muy atractivo - placer sin responsabilidades.

¡Esto es lo que el mundo está vendiendo hoy! Se habla del sexo recreativo, como si fuera un deporte o un pasatiempo. La mujer de la que escribió Salomón 3.000 años atrás se parece mucho a la cultura de hoy, ofreciéndonos placer sin consecuencias, diversión sin precio - o quizás sólo al precio de un condón.

Los artistas famosos hablan de sus conquistas. Los actores parecen cambiar de pareja como algunos cambian de ropa. Los periódicos sensacionalistas presentan cada aventura de las estrellas, y el público los lee y absorbe sus actitudes.

Sin embargo, ¿cuál es el resultado de todo esto? ¿A qué nos lleva una sexualidad desenfrenada? Nos lo dice el pasaje que hemos leído. El joven que persigue estas cosas va como buey al matadero, como venado atrapado. La casa del placer tiene como sótano el sepulcro.

¿Cuántos hogares han sido destruidos por la sexualidad desenfrenada? ¿Cuántas vidas se han perdido? ¿Cuántas personas le han dado la espalda a Dios y han tomado la carretera al infierno por conseguir un poco de placer? La sexualidad - cuando se expresa fuera del plan de Dios - lleva a la muerte.

El apóstol Pablo describe el proceso que ha llevado a la humanidad cuesta abajo en Romanos 1:24-27.

1:24 Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos,
1:25 ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. 
1:26 Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza,
1:27 y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío.

Cuando las personas dejan de buscar a Dios, tienen que poner otra cosa en su lugar. Estas pasiones se vuelven cada vez más perversas e impuras. Es resultado de cambiar la verdad de Dios por una mentira.

Cuando nos olvidamos de que a Dios le debemos la vida, cuando dejamos de adorarle a El con todo nuestro ser, buscamos algo diferente para llenar el vacío que queda en nuestro corazón. Esto nos lleva en un camino de desenfreno y destrucción.

¿Cuál fue el plan inicial de Dios para la humanidad? Fue que el hombre y la mujer se unieran, para toda la vida, y que toda su expresión sexual tuviera lugar dentro de esa relación matrimonial. Cualquier otro estilo de vida, entonces, va en contra del plan de Dios.

Solemos justificar algunas perversiones como peores que otras. Generalmente vemos como peores las perversiones que no nos atraen personalmente. ¿Con qué base lo hacemos? Ante Dios, la actividad homosexual o la bestialidad son perversiones, pero también lo son la fornicación y el adulterio. ¿Cómo podemos decir que uno es peor que otro? Todos son pecaminosos, y todos llevan hacia la muerte. Es más, una perversión generalmente lleva a otra. Es un camino cuesta abajo.

Es precisamente por ser tan fuerte que la sexualidad es tan peligrosa; es como el agua de un río poderoso. Detrás de una represa, esa agua produce luz eléctrica para muchas personas. Desbordándose del cauce del río, en cambio, destruye a todo lo que encuentra en su camino.

Por este motivo, el punto final es tan importante:

III. Dios puede restaurar nuestra sexualidad, por medio de Cristo

Para ver esto, leamos 1 Corintios 6:9-11.

6:9 ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,
6:10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.
6:11 Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.

Si no existiera el verso 11, podríamos pensar que sólo unas cuantas personas muy buenas podrán entrar al reino de Dios. Algunos de nosotros perderíamos la esperanza, y otros nos sentiríamos mejores que los demás.

Sin embargo, después de mencionar todos estos pecados tan graves, Pablo comenta: "Eso eran algunos de ustedes". En el tiempo del verbo hay una gran esperanza: "Eso eran algunos de ustedes". ¡Nuestro pasado no tiene que determinar nuestro futuro! Aunque hayamos sido alguna de esas cosas, podemos ser transformados.

Cuando llegamos a conocer a Cristo, suceden tres cosas que destaca este versículo. Primeramente, somos lavados. La persona que ha aceptado a Cristo como su Señor y Salvador ha sido lavada de su pecado por la sangre de Cristo. No importa lo que haya hecho en el pasado, ante Dios, está limpio y purificado.

En segundo lugar, somos santificados. Esto significa que somos transformados de personas corrientes, vulgares, impuras, contaminadas en personas santas, personas separadas para Dios. Recibimos una nueva identidad, la identidad de una persona escogida y consagrada a Dios.

En tercer lugar, somos justificados. Por decreto legal de Dios, somos declarados no culpables. Ya no hay acusación contra nosotros. Nuestro juez mismo pagó la pena de nuestra culpabilidad ante la ley, y se retira por completo la demanda legal en nuestra contra.

Todo esto es posible por la obra del Espíritu Santo, quien nos trae la convicción del pecado, nos lleva a la conversión y nos regenera. Nos da una nueva naturaleza, aceptable a Dios. La persona que está en Cristo es, como dijo Pablo, una nueva creación.

No importa en lo que hayamos caído, podemos ser liberados por medio de Cristo. El primer paso hacia la libertad es aceptar a Cristo como Señor y Salvador, si no lo hemos hecho ya. Luego, tenemos que empezar a crecer en todas las cosas que Dios provee: en la Palabra, en la oración, en el compañerismo con otros creyentes, en el servicio. Podemos ser libres y restaurados en Cristo.

Conclusión

El enemigo quiere cegarte la mente con sus mentiras acerca de la sexualidad. Quiere engañarte, para que te destruyas. No creas sus mentiras. No te dejes engañar. Más bien, acepta la verdad del Creador acerca de tu sexualidad. Sométele a El tus deseos y tus impulsos. Busca su voluntad para tu vida, y encontrarás la esperanza y la vida.


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