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Domingo 12 de Agosto del 2007

El hombre y su compañera
Pastor Tony Hancock

Introducción

La escena: una clase de escuela dominical. La maestra quiere enseñarle a la clase la diferencia entre el bien y el mal. Poniendo un ejemplo, les plantea esta situación. Digamos que meto la mano a la cartera de algún hombre y le quito todo el dinero. ¿Qué sería yo? Uno de los alumnos levanta la mano. ¿Sí, Jaimito? - dice la maestra. Jaimito responde: ¡Usted sería su esposa, maestra!

¿Será para esto que sirven las esposas - para quitarle a uno todo el dinero? ¡Seguramente muchos hombres dirían que sí! Podríamos mencionar muchas otras ideas acerca del matrimonio: que es una esclavitud, un cautiverio, un martirio. De hecho: mientras estudiaba para preparar este mensaje, encontré en una de las fuentes de información que usé que el tema que seguía al matrimonio era el martirio. ¿Sería por accidente?

En realidad, los comediantes han usado el matrimonio como tema de una infinidad de chistes. ¿Por qué será? Refleja el hecho de que el matrimonio es una de las realidades más básicas de la existencia humana. Aunque puede ser la causa de gran felicidad, también puede causar gran dolor en el corazón de las personas.

Hoy volvemos al principio para conocer el propósito original de Dios para el matrimonio. Tenemos que comprender el diseño original, pues sólo es al conocer ese diseño que podemos distinguir lo que debe ser el matrimonio de las múltiples formas en que se daña y se pervierte su propósito.

Lectura: Génesis 2:18-25

2:18 Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.
2:19 Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre.
2:20 Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él.
2:21 Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar.
2:22 Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre.
2:23 Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada.
2:24 Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.
2:25 Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban.

La primera cosa que notamos en este pasaje es

I. La necesidad de una compañera

Las primeras tres palabras que Dios pronuncia nos llaman mucho la atención. El dice: "No es bueno..." En el primer capítulo de Génesis, vemos repetida una y otra vez la frase: "Y Dios vio que era bueno". Ahora, sin embargo, se presenta algo que no es bueno. ¿Qué es ese algo? Es la soledad.

Antes de remediar la situación, Dios hace algo para preparar a Adán. Dios había dado al hombre el dominio sobre todos los animales. Para que el hombre ejerciera su dominio sobre todos los seres creados, Dios se los mostró para que les pusiera nombre. Sin embargo, Dios tenía otro propósito adicional en hacer que el hombre viera todos los animales.

Mientras pasaban los animales delante de él, Adán empezó a notar algo. Cada animal, cada ave, cada pez tenía su pareja. Adán vio el pato - que por cierto, es el único pájaro que no puede andar con dos patas - con su pareja. Vio al elefante con su pareja, agarrados de los troncos. Vio al oso con su osa.

De pronto, empezó a surgir en la mente de Adán una pregunta: Si todos estos animales tienen pareja, ¿por qué es que yo no tengo? Aunque Adán no tenía un gran conocimiento del mundo, empezó a darse cuenta de que a él le faltaba alguien. Dios le hizo ver su necesidad antes de proveer la solución.

Ahora bien, hay algo muy profundo aquí. Es la realidad de que Dios nos creó como seres sociales. No nos hizo para vivir aislados, solos, sin contacto con nadie más. Nos hizo para vivir en comunión con otras personas.

En esto se refleja la naturaleza de Dios, porque nuestro Dios es un Dios relacional. Desde la eternidad El existe como Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas que están en una relación de amor. Aunque Dios es uno, El no es solitario; El existe desde la eternidad en relación. A los seres - nosotros - que El creó a su imagen, también nos creó para vivir en relación.

La relación matrimonial es la relación principal y básica, aunque no es la única relación. De hecho, la Palabra también nos enseña que hay personas a quienes Dios llama a vivir célibes, sin casarse. Mateo 19:9-12 describe esta realidad:

19:9 Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.
19:10 Le dijeron sus discípulos: Si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse.
19:11 Entonces él les dijo: No todos son capaces de recibir esto, sino aquellos a quienes es dado.
19:12 Pues hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y hay eunucos que son hechos eunucos por los hombres, y hay eunucos que a sí mismos se hicieron eunucos por causa del reino de los cielos. El que sea capaz de recibir esto, que lo reciba.

Los discípulos le preguntan a Jesús cuáles son las condiciones permisibles para el divorcio, y Jesús les dice que sólo el adulterio hace permisible el divorcio. Los discípulos, quizás en broma, responden: ¡Entonces es mejor no casarse! Jesús no se deja atrapar. Les dice que sólo algunas personas han recibido el don de quedarse solteros y vivir contentos.

Aun para estas personas, sin embargo, existe la necesidad de la comunión y la compañía. Si Dios te ha llamado a ser soltero, aunque sea solamente por un tiempo, reconoce que necesitas la comunión con otras personas de ambos sexos. El matrimonio no es la única forma de encontrar esa comunión, aunque es la única situación en la que se puede expresar sexualmente.

Sea cual fuera nuestra situación, todos necesitamos del apoyo de otros seres humanos, porque no es bueno que estemos solos. Muchos de los problemas en los que nos metemos surgen cuando tratamos de llenar esa necesidad de formas incorrectas. En el principio, Dios nos creó para vivir en relación.

¿Qué clase de persona creó Dios para acompañar a Adán? Consideremos ahora

II. La naturaleza de la compañera

Esta historia nos enseña muchas cosas acerca de la naturaleza de la mujer, y corrige muchos de nuestros errores. La primera cosa que nos describe es su origen. Nos dice que la mujer fue creada de una costilla del hombre. Dios le abrió el costado, en otras palabras, y sacó la costilla con su carne para crear a la mujer.

Algunas mujeres han dicho que Dios tomó la oportunidad para perfeccionar su trabajo en el hombre cuando creó a la mujer. No creo que Dios sea capaz de crear algo imperfecto; más bien, vemos que los dos - hombre y mujer - fueron creados perfectamente bien para sus propósitos.

Lo que vemos con claridad es que el hombre y la mujer comparten la misma carne y el mismo hueso. Hoy esto nos parece obvio, pero en el contexto dentro del que se escribieron estas palabras, era un concepto revolucionario. Había muchos cuentos acerca del origen de la humanidad en las naciones que rodearon a Israel, y ninguno de ellos le daba importancia a la mujer.

Génesis es único en presentar a la mujer como compañera y socia del hombre en la vida. Sin embargo, nos preguntamos: ¿No presenta este cuento a la mujer como inferior al hombre? Algunas personas han pensado que esto es lo que indica la frase "ayuda idónea". ¿Será que la mujer sólo le sirve al hombre como una especie de sierva o esclava?

Cuando estudiamos la frase, descubrimos que esta idea está completamente equivocada. En primer lugar, la palabra traducida "ayuda" se refiere en muchos otros pasajes a Dios. Por ejemplo, el Salmo 118:7 dice: "El Señor está conmigo, él es mi ayuda". ¡Es la misma palabra que se aplica a la mujer! Así que, llamar a la mujer ayuda del hombre de ninguna forma la desprestigia. Al contrario, ¡indica que los hombres necesitamos ayuda!

La palabra "idónea" indica lo mismo. La palabra hebrea que se usa implica que la mujer le corresponde al hombre, que los dos comparten cualidades y características. Indica la igualdad de la mujer al hombre.

No debemos de ignorar que la creación del hombre se describe primero, y que la Biblia lo llama cabeza del hogar. El hombre tiene una responsabilidad de liderazgo dentro de la familia y la Iglesia. Sin embargo, nunca debemos de considerar inferior a la mujer, como lo han hecho algunas personas muy equivocadamente.

Les quiero preguntar, hombres: ¿Consideran a sus esposas como ayuda idónea? ¿Se dan cuenta de la gran bendición que han recibido al tener a sus esposas? Consideren si han considerado en algún momento a sus esposas como inferiores, como esclavas, como menos que ustedes. Si lo han hecho, pídanle perdón a Dios y a sus esposas.

Consideremos ahora

III. La norma para la compañera

Partiendo de la realidad de que la mujer fue creada del hombre, la Biblia declara que el matrimonio representa la unión en una sola carne de dos seres. Esto significa que el matrimonio es una relación para toda la vida.

Lo que muchas veces ignoramos es que cuesta trabajo mantener esa relación. En el principio, el romance y la atracción mutua parecen garantizar una relación eternamente feliz. Con el transcurso del tiempo, sin embargo, las cosas se vuelven más difíciles.

La base de la sociedad humana es un matrimonio sólido. A veces encuentro familias que han llegado a tener problemas, y escucho comentarios como éste: "Estamos juntos por los niños". Me entristece oír esto, no porque creo que estarían mejor divorciados, sino porque se pierde mucha felicidad en estas situaciones.

En realidad, no es lo mejor para los niños tampoco. Los niños no son tontos; reconocen que todo no está bien entre sus padres. ¿Cómo aprenderán ellos a llevar un matrimonio feliz? Al ver el modelo de sus padres, muchos pensarán que el matrimonio no vale la pena.

Lo mejor para todos es que el matrimonio sea la base y el centro del hogar. Sin embargo, esto requiere de trabajo por parte de los dos. Un matrimonio duradero y feliz sólo surge cuando ambos están dispuestos a sacrificar sus propios intereses por el bien del otro.

Conclusión

Una señora anciana celebraba su aniversario número cincuenta, y decidió compartir el secreto de tantos años de matrimonio: "Cuando nos casamos, decidí escoger diez fallas de mi esposo e ignorarlos por el bien del matrimonio". Sus oyentes le pidieron la lista. "Nunca la hice", dijo la señora, "pero cada vez que mi esposo me irritaba, yo pensaba: Felizmente para él, es una de las diez".

En medio de la epidemia de divorcio, "unión libre" y otros ataques al matrimonio, Dios llama a las familias cristianas a ser una luz en las tinieblas. Si Cristo está al centro de tu vida y de tu hogar, podrás librarte de ser otra estadística más. ¿Cómo quieres que sea tu hogar?


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