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Domingo 13 de Mayo del 2007

El poder de una madre
Pastor Tony Hancock

Introducción

Una maestra estaba enseñando a su clase de niños acerca del magnetismo. Les mostró la forma en que un imán atrae objetos metálicos, recogiéndolos - al parecer - por arte de magia.

Al día siguiente, decidió darle a la clase una pequeña prueba sobre lo que había enseñado el día anterior. Una de las preguntas de la prueba decía: "Mi nombre contiene la letra eme, y recojo cosas". La respuesta que buscaba la maestra, por supuesto, era el imán.

Para su sorpresa, casi la mitad de la clase respondió con otra palabra - la palabra madre. Sus mentes infantiles asociaban el recoger cosas tiradas con lo que hacían sus madres. Esta anécdota ilustra la perspectiva infantil, pero todos sabemos que las madres sirven para mucho más que simplemente recoger cosas.

De hecho, el impacto que puede tener una madre sobre la vida de sus hijos es difícil de exagerar. Hoy veremos a dos madres bíblicas que nos demuestran el poder que tiene una madre - para bien, y para mal.

Lectura: 2 Crónicas 22:1-3

22:1 Los habitantes de Jerusalén  hicieron rey en lugar de Joram a Ocozías su hijo menor; porque una banda armada que  había venido con los árabes al campamento, había matado a todos los mayores; por lo cual reinó Ocozías, hijo de Joram rey de Judá.
22:2 Cuando Ocozías comenzó a reinar era de cuarenta y dos años, y reinó un año en Jerusalén . El nombre de su madre fue Atalía, hija de Omri.
22:3 También él anduvo en los caminos de la casa de Acab: pues su madre le aconsejaba a que actuase impíamente.

Los eventos que recuenta este pasaje tuvieron lugar durante la era del reino dividido en Israel. En el norte hubo una sucesión de reyes malos. En el sur, en cambio, había algunos reyes buenos, y otros malos. Ocozías fue uno de los malos.

Lo interesante es ver la razón por la que no agradó al Señor. La Biblia nos dice, con toda claridad, que la razón fue su madre. Ocozías siguió los consejos de su madre, y esto lo alejó de Dios. Podemos decir, entonces, que

La madre mala aleja a sus hijos del Señor

Antes de seguir, debemos de aclarar un par de cosas. En primer lugar, hay dos reyes que se llaman Ocozías. El primero fue rey en el imperio del norte, el imperio de Israel. El segundo es el Ocozías que estamos estudiando ahora. No se confundan entre los dos.

En segundo lugar, hay cierta confusión acerca de la edad de Ocozías. Algunas traducciones dicen que tenía cuarenta y dos años, y otras que tenía veinte y dos. La segunda opción es preferible en base a la cronología de los reyes que podemos crear en base a otros pasajes.

Cuando por primera vez enfrentamos discrepancias como ésta en la Biblia, nos puede sacudir un poco la fe. Sabemos que la Biblia es la Palabra de Dios, y Dios no comete errores; ¿de dónde, entonces, salen estas diferencias? ¿Contiene errores la Biblia?

Sabemos que los diferentes libros de la Biblia fueron copiados a mano por muchos siglos antes de que se inventara la imprenta. Durante este proceso, fue inevitable que se introdujeran diferencias entre las copias. Dios inspiró los originales de los libros, cuando llegaron a su forma final; pero las copias no fueron inspiradas.

Sin embargo, Dios ha protegido su Palabra de tal forma que las pequeñas diferencias que existen no cambian el mensaje principal de la Biblia, ni ponen en duda ninguna de sus doctrinas. En este pasaje, por ejemplo, ¿qué diferencia habrá para nuestra aplicación a nuestras vidas si Ocozías tenía 22 o 42 años? Habla a nuestras vidas de igual forma.

Veamos, entonces, qué nos quiere decir Dios al registrar para nosotros en su Palabra el reinado tan breve de este hombre. Ocozías reinó en Jerusalén solamente un año - un reinado sumamente corto. Fue un reinado caracterizado por la maldad. La Biblia nos explica el por qué: Ocozías fue un mal rey porque su madre le daba malos consejos. El impacto negativo de esta madre se sintió en todo el imperio judío.

Los malos consejos de su madre no sólo llevaron a un declive moral en el pueblo, sino que condenaron a su hijo a la muerte.

Lectura: 2 Crónicas 22:7

22:7  Pero esto venía de Dios, para que Ocozías fuese destruído viniendo a Joram: porque habiendo venido, salió con Joram contra Jehú hijo de Nimsi, al cual Jehová había ungido para que exterminara la familia de Acab.

Debido a la maldad de Ocozías, Dios decidió que él tenía que morir. No podía seguir como rey sobre la nación que le pertenecía a Dios. ¿Se dan cuenta de lo que hizo Atalía? Al inculcarle a su hijo malos valores, al alejarlo de Dios, ella misma lo condenó a muerte.

¿Cuál madre que está en sus cinco sentidos sería capaz de planear la muerte de su propio hijo? Es difícil imaginar tal cosa. De seguro Atalía no sabía que era lo que estaba haciendo, pero éste fue el efecto de sus acciones. Por su forma de criar y de aconsejar a su hijo, Atalía lo condenó a la muerte.

¿Por qué tuvo Atalía un efecto tan nocivo sobre el estado espiritual de su hijo y de su país? Veamos otro versículo para entenderlo.

Lectura: 2 Crónicas 23:17

23:17 Después de esto entró todo el pueblo en el templo de Baal, y lo derribaron, y también sus altares; e hicieron pedazos sus imágenes, y mataron delante de los altares a Matán, sacerdote de Baal.

Después de la muerte de su hijo Ocozías, Atalía eliminó a los demás pretendientes al trono, y se instaló como reina. Sólo quedó uno, Joás, que sobrevivió porque Josaba, su tía, lo escondió en el templo del Señor. ¿Por qué, me pregunto, lo escondió allí? Bueno, en parte porque su esposo fue el sumo sacerdote.

Pero también estoy seguro que el templo fue el lugar ideal para esconder al niño Joás - ¡por seis años! - porque era el lugar donde era menos probable que se apareciera Atalía. Esta mujer, la madre de Ocozías, no adoraba al Dios verdadero; ella seguía a Baal, un dios falso.

Cuando Joás fue instalado como rey legítimo por Joyadá, el sumo sacerdote, la primera cosa que hizo el pueblo fue ir al templo de Baal y destruirlo. Decidió poner fin a la falsa adoración y volver al Dios de Abraham. El reinado de Joás fue un tiempo de restauración.

Madres, espero que la aplicación sea clara para ustedes. Pueden convertirse en cómplices de la destrucción de sus propios hijos si no les inculcan buenos valores, y sobre todo si no les enseñan a seguir al Dios verdadero. Si ustedes insisten en aferrarse a prácticas o costumbres idolátricas, pueden condenar a sus hijos a la destrucción.

Esas imágenes de las cuales no te quieres desprender pueden ser la puerta abierta que busca el enemigo para destruir a tus hijos. Esas visitas que haces al curandero, esos horóscopos que lees con tanta avidez, esa cuija que juegas pueden tener un efecto muy malo sobre tu familia.

También quiero hablarte a ti que tuviste una madre que, por ignorancia o por error, te dio un mal ejemplo. Quizás te enseñó prácticas religiosas que ahora reconoces como defectuosas. ¿Cómo debes de responder? En primer lugar, recuerda que la Biblia aun te llama a honrarla. Dice Proverbios 15:20: "El hijo necio menosprecia a su madre".

Aunque tu madre haya cometido errores, no la menosprecies. Busca la forma de honrarla sin adoptar sus malas prácticas. No la rechaces por completo; trata de honrarla de las formas que estén a tu alcance.

Sin embargo, recuerda una cosa. Cristo también te dice: "Si alguno viene a mí y no sacrifica el amor a su padre y a su madre..., no puede ser mi discípulo" (Lucas 14:26). Aunque Dios te llama a honrar a tu madre, sea como sea, también te llama a amarle más a él. No dejes que el amor bueno a tu madre te lleve a compartir sus errores. Más bien, si vive aún, ora por ella.

Ahora vamos a considerar a otra madre.

Lectura: 2 Timoteo 1:5

1:5 trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también.

Eunice, la madre de Timoteo, nos sirve como un ejemplo muy positivo. Ella le inculcó a su hijo la fe bíblica. Por esto, podemos decir que

La madre buena imparte su fe a sus hijos

Esa fe sincera que menciona Pablo primero se expresó en Loida, la abuela de Timoteo, luego en su madre Eunice, y por fin tuvo su expresión en Timoteo mismo. Por esta experiencia, Timoteo entonces pudo servir a Dios como asociado del apóstol Pablo, uno de los misioneros más grandes de todas las edades.

De hecho, Pablo menciona varias veces en la Escritura que Timoteo había llegado a ser como un hijo para él. Trabajaron juntos por más de diez años. Pablo enviaba a Timoteo a las diferentes iglesias que había sembrado como un representante de confianza. Aunque Timoteo no escribió ninguna parte del Nuevo Testamento, fue parte íntegra del equipo de Pablo y parte de la fundación de las iglesias neotestamentarias.

¡Qué gran diferencia hay entre Ocozías y Timoteo! Madres, ustedes eligen el ejemplo que van a seguir. ¿Van a preparar a sus hijos para servir al Señor, como lo hizo Eunice con Timoteo? ¿O van a volverse cómplices en su perdición, al no seguir de todo corazón al Señor?

Madre, tú puedes preparar a tus hijos e hijas para servir al Señor mediante tus oraciones. Nunca dudes del poder de la oración de una madre. Nunca te canses de orar por tus hijos. Quizás se han extraviado. Quizás han cometido errores. No dejes de orar por ellos, y Dios hará hasta lo imposible por ellos.

También puedes preparar a tus hijos por medio de tu ejemplo. Cuando ellos te ven orar con sinceridad, cuando te ven leer la Biblia, cuando ven tu paciencia y tu fe en el Señor, eso causa un impacto que no se puede medir.

Puedes preparar a tus hijos mediante tus palabras. Enséñales acerca de la fe que tú profesas. Háblales de Dios. Ora con ellos cuando tengan una necesidad o problema. Tus palabras también pueden tener un gran impacto sobre ellos.

Conclusión

En cierta ocasión, dos amigos fueron a oír un debate entre un creyente y un ateo. Al salir, estaban dialogando sobre lo que habían oído. A uno, le habían impactado grandemente las palabras y los argumentos aparentemente lógicos del ateo.

El otro, sin embargo, se mostró sin convencer. Dijo: "Ese hombre no pudo explicar la vida de mi madre. El ejemplo de mi madre me asegura que Dios sí existe". Esta madre, con su ejemplo, le inculcó una fe firme y fuerte a su hijo. Nunca subestimes el poder de una madre.


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También está disponible la página de Lecturas Bíblicas diarias del Pastor Tony. En dicha página encontrarás una lectura bíblica para cada dia de la semana relacionada con el Sermón Dominical, junto con preguntas para meditación y aplicación.

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